02.08.10
Bailando swing a la luz de la luna
Lunes, 12:56 hora Canaria
El sábado por la mañana acabamos de empaquetar todo rápidamente y salimos rápido hacia Charleroi, donde teníamos nuestro avion a las 13:30. El Ken se había levantado con dolor de garganta y de cabeza e iba medio inconsciente. El vuelo duró cuatro horas y media, y aunque yo me encontraba bien, empecé a tener un dolor de cabeza que me empeoraba si intentaba leer, así que tuve que dejar a un lado “My family and other animals” que me estoy releyendo por enésima vez, e intenté dormir un poco. Suelo tener facilidad para dormir en los aviones, supongo que será debido al cambio de presión, con el que mi cabeza parece flotar.
Llegamos al aeropuerto de Tenerife Sur y buscamos la parada de autobús, o de guagas, como los llaman aquí, y poco tiempo después llegamos a nuestro hotel. Ese día poco hicimos, salvo dar un paseo hasta la playa, a unos 800 metros, y cenar algo. Al pasar por delante de uno de los bares (lleno de guiris sesentones hasta la bandera), vimos que tenían una actuación de un tipo imitando a Elvis Presley. Como la música y la noche se prestaban, comenzamos a bailar Lindy-Hop en medio de la acera, bajo la atenta y sorprendida mirada de los guiris. Al acabar la canción seguimos caminando mientras la gente sentada en la terraza nos aplaudía a NOSOTROS con entusiasmo.
Con una sonrisa seguimos caminando y encontramos un restaurante con buenos precios pero una música estridente que nos echó pronto de allí.
Al día siguiente disfrutamos de un copioso desayuno en el balcón bajo un sol que acariciaba con sus rayos, leímos un poco (después de tantas veces que lo he leído, “My family and other animals” me sigue pareciendo un libro delicioso y perfecto para vacaciones bajo el sol) y luego nos fuimos a la playa, a pasear por entre arenas negras y ver a los guiris rojos como cangrejos.
Por la tarde y hoy parece que el tiempo está un poco peor. No hace nada de frío, pero se ha nublado. Ahora estamos en el balcón leyendo un poco. Sin estrés, sin prisas, durmiendo mucho, relajándonos. No esperábamos menos de estas vacaciones.
P.D.: Ahora estamos disfrutando de la WIFI gratis del centro comercial. Vamos a ir al Mercadona a comprar un par de cosillas para nuestras excursiones de mañana y pasado. Hemos alquilado un coche para ir a ver el Teide y visitar la zona norte de la isla.

02.04.10
Tenerife
Afrontando un duro invierno, en el que sorprendentemente la falta de luz parece estar afectando más al Ken que a mí, hace cosa de un mes me propuso que hiciéramos un viaje a alguna zona más cálida y más luminosa. Como ya conté, yo no es que ande muy boyante, y después de un mail en el que me tuve que poner seria, aún espero que la interim me pague lo que me debe. De todos modos accedí y empezamos a buscar. A él le hacía ilusión ir a Canarias, ya que nunca ha estado allí, así que compramos un vuelo a Tenerife y reservamos habitación en un hotelucho cerca de la playa de las Américas, donde vamos a estar tan rodeados de guiris que el Ken no podrá ni practicar su español. Nos da más o menos igual que no haga CALOR, pero lo que necesitamos es algo de luz y ver el sol (no recuerdo la última vez que lo vimos).
Sabemos que Tenerife ha pasado por malos momentos estos últimos días, pero lo poco que nos pueda ofrecer será algo enorme para nosotros. Tan sólo queremos estar a más de 5 grados, tener luz, relajarnos, pasear, ver el mar, ver el Teide, comer diferente, perdernos. Espero que todo esto podamos hacerlo allí a partir de este sábado.
02.03.10
El tiempo pasa…
… pero hay cosas que parece que no cambian.
Esto estaba reflexionanco yo justo hace un rato acerca de nuestro querido/odiado Feisbuc, que me avisó de viejas “amistades” del mundo real que quizás me interesara incorporar al mundo virtual. Y digo amistades con comillas no de modo despectivo, pero parece que la palabra amigo ha adquirido un nuevo valor, incluyendo a lo que antaño uno entendía por conocido. En FB uno no sólo añade a amigos de verdad, sino a toda persona que ha pasado por nuestras vidas y ha intercambiado algo más que un par de palabras. Incluso a aquella niña del colegio que le tiraba a una de los pelos. Aquella niña que ahora ya no es tal niña sino una mujer hecha y derecha en cuyas curvas y facciones no reconocemos a quien nos tiraba del pelo o se burlaba de nosotros.
Yo no me adapté demasiado bien al colegio. O sí me adapté al colegio (sacaba buenas notas y nunca di demasiado la lata) pero no me adapté al ambiente que me rodeaba. Mis padres me llevaron a un colegio de monjas femenino donde la nota predominante era ser super guay, o como se diría hoy en día, super cool, e ir a tan a la vanguardia de la moda que tenía que dar la impresión de que una creaba la moda. Pero yo no era así. A menudo me daba rabia ser diferente, pero sabía que ni por equivocación yo podía estar en el grupo de las guays. Yo era la bajita, tímida, silenciosa como un ratón y víctima, de vez en cuando, de tirones de pelos y amenazas varias (¿quién no las ha sufrido alguna vez?).
Contestando algunas peticiones de FB y haciendo algunas nuevas (en el mundo virtual y después de tantos años no existe el rencor) he vuelto a conectar con esas personas que formaron parte de mi vida cuando mi edad sólo tenía una cifra. Apenas reconozco en las miradas que veo en las fotos las miradas despectivas de aquellas niñas con uniforme. La inmadurez lo obliga a uno hacer tonterías y ya es agua pasada.
Sigo mirando las fotos y no puedo evitar seguir viéndome distinta. Muchas de ellas están casadas con hombres de traje, tienen niños super monos y salen en las fotos con vestidos de gala, escotes hasta el ombligo, ropa de última moda, una gruesa capa de maquillaje y un moreno de solarium. Sigo pensando que si antes no encajaba, ahora tampoco. La diferencia es que ahora estoy orgullosa de quién soy y de cómo soy porque yo lo he escogido.
Ha vuelto
En el trabajo nos han dado portátiles para trabajar además de los ordenadores que tenemos. No entiendo muy bien aún con qué intención. Me he pasado los dos últimos días configurando el portátil y haciendo mi trabajo en el otro ordenador. Las mesas que tenemos no son demasiado grandes y es difícil trabajar en los dos a la vez. Ayer, después de pedirlo, por fin me dieron un ratón para el portátil, lo que facilitó las cosas. También pedí un stand para el portátil pero me dijeron que no hay (los jefes de equipo tienen uno). Coloqué entonces el portátil encima de un libro gordo para intentar elevarlo un poco, pero aún así llegué a casa con un dolor de espalda insoportable.
Hoy sigo igual, y me he negado a trabajar en el portátil si no me proporcionan un stand. No sé si al final va a ser el estrés que me dijo la médico o el maldito portátil, pero vuelvo a tener un dolor de espalda como el del año pasado, como un horrible peso en la parte alta de la espalda.
02.02.10
Pensándomelo
Hace casi una semana que estuve con JR buscando satélites. Pensaba haberlo llamado ayer, pero aún no me he atrevido ni a llamarlo hoy…
Nueva oportunidad
El viernes estaba dando vueltas en el AS Adventure de Mechelen cuando me sonó el movil. Al ver que era un número de Bruselas contesté en Francés, pero al otro lado un chico vacilaba entre español e inglés, hasta que finalmente le dio la risa floja. Me llamaba porque había visto mi CV en Monster y le había parecido muy interesante para su empresa. Le volvió a dar la risa y me pidió perdón porque se había puesto nervioso al intentar hablar español. Me propuso una entrevista para esta semana y yo accedí. Le dije que me enviara un email con los detalles y la dirección.
Mañana miércoles tengo una nueva entrevista.
01.30.10
Este no es el lugar adecuado
Hoy volví a la médico porque lo que me recetó la última vez para el asma no me es suficiente. A veces me despertaba por la noche con una sensación de ahogo y tenía que tomar más dosis de la que me había recomendado. Dijo me que entonces me iba a recetar otra cosa, pero que estaba tomando demasiados medicamentos para mi edad y que eso me iba a dar problemas, y que las únicas soluciones que veía era el cambiarme de país (me recomendó Madrid) y las vacunas para la alergia, un tratamiento que puede ascender a más de 600 euros y que la mutualiteit no cubre. También me dijo que, aunque yo dijera que no, me veía estresada, y que eso también influía. Luego me preguntó si me gustaba mi trabajo y ahí ya no pude decir mucho más. También me recomendó un producto para fregar los suelos, porque dice que el agua no es suficiente. Está claro que ponerse enfermo en este país no sale a cuenta (aún recuerdo los dos mil euros y pico que me gasté el año pasado por lo de la espalda).
01.29.10
¿Efectos de la crisis?
Donde trabajo somos unos cuatrocientos o quinientos empleados divididos en equipos emplazados en salas grandes (normalmente varios equipos por sala). Hasta hace poco había dos microondas en zonas comunes. Estos son usados principalmente para calentar la comida que uno trae de casa o la comida que le sirven a uno en el comedor en caso de estar fría. Como decía, había dos microondas, uno cerca del comedor y otro en una parte bastante más alejada, al lado de una salita pequeña donde algunos comemos y otros se relajan.
Antes de Navidades el microondas de la zona del comedor se estropeó, y ayer aún tenía un papel pegado diciendo que no funciona. Esto nos deja con un microondas para cerca de quinientos empleados. Es posible que haya alguno más en alguna de las salas (no en la nuestra), pero lo desconozco. Así que cuando uno se va a comer, normalmente tiene que hacer cola esperando por un microondas que, encima, funciona mal, tarda mucho en calentar y deja partes de la comida frías. Y fuera las temperaturas rondan los cero grados. Menos mal que hay muchos belgas que prefieren comer de bocadillo, si no la cola daría la vuelta al edificio. El hecho de que tengamos sólo media hora para comer (estricta, desde que se abandona el escritorio hasta que se vuelve, marcada por el teléfono de cada uno) hace que uno tenga que zampar a la velocidad del rayo, con los consiguientes efectos que ello pueda tener (no voy a empezar a enumerar). Está claro que esto es sólo un mal menor, pero hay que tener en cuenta que las desgracias nunca vienen solas y se suelen asociar para hacernos recordar tiempos mejores.
Esta semana nos han anunciado que a partir de la semana que viene estará prohibido comer dentro de las salas. No es algo que en principio me importe demasiado, ya que prefiero abandonar el ordenador a la hora de comer y desconectar del trabajo todo lo posible. A este anuncio han añadido el de que la señora que suele venir todos los días a poner el lavavajillas que está en nuestra sala (y en las demás que dispongan de lavavajillas) ya no volverá a venir, así que tendremos que dejar de usarlo. Espero que esto no signifique que la vayan a echar a la calle, pero tal y como están las cosas y la afirmación del recorte de 324 puestos de trabajo más no ayudan a tener muchas esperanzas.
El hecho en sí de que nadie nos ponga el lavavajillas en funcionamiento no es tan malo, ya que he comprobado que los productos están en el armarito de al lado de la máquina (aunque algún día se acabarían y con esto de la crisis ya no comprarían más) y sólo bastaría el reeducar a los demás y enseñarles la ardua tarea de meter los platos, tazas y cubiertos dentro del lavavajillas (yo ya lo hago, pero parece que hay muchos que no saben cómo hacerlo, ya que los platos sucios se acumulan encima del lavavajillas).
Este plan era demasiado bonito para ser verdad, ya que hace dos días el lavavajillas apareció roto. Y no digo estropeado, sino roto. La parte delantera donde están los controles ha aparecido arrancada y encima del lavavajillas. ¿Casualidad? ¿Acto de vandalismo? ¿Ya se estaba cayendo a cachos y lo han rematado?
Otra cuestión que sí me preocupa es si la prohibición de comer delante del ordenador incluirá el comer una mandarina, un yogur o un trozo de chocolate (sólo tenemos dos descansos de 15 minutos cada uno, también estrictos y contabilizados por el teléfono). Yo creo que es más peligrosa una taza de café si se nos cae encima del ordenador, pero mejor no dar ideas.
01.27.10
A la caza del satélite
Después de todo un año que hace que iniciamos nuestras conversaciones, por fin ayer fui a hacer mis primeros pinitos en la unidad móvil caza-satélites. Debo decir que las temperaturas aquí han vuelto a bajar, y ayer por la tarde había unos tres o cuatro grados bajo cero. Así acabé, con las manos que no podía ni moverlas.
Llegué a las 16:45 a la productora y JC me dijo que íbamos a comprobar si tenía claro todo lo que había estudiado. Me llevó a la unidad móvil, que tenían en una especie de patio. Me dijo que me iba a encargar que le buscara el W2A. Mientras movía el camión yo me preguntaba para mis adentros qué rayos sería el W2A: ¿un equipo dentro del camión? Las siglas no me sonaban de nada que yo hubiera estudiado. Aparcó la unidad móvil delante de la productora, la abrió, encendió los equipos (motor de la antena, receptor y analizador de espectro) y me dijo:
- Búscame el satélite W2A. Yo voy a buscar a mi hijo. Cuando vuelva me enseñas si lo has encontrado, y si no, vemos porqué.
- Pero ¿no sería mejor que viera una vez como lo haces? – Era la primera vez que veía esos equipos y no tenía ni idea de cómo se manejaban o si podría romper algo.
- ¿Has entendido toda la teoría?
- Sí, pero ahora me falta la práctica. ¿Podría ver los manuales de las máquinas?
- Si quieres estudiarte los manuales vas a necesitar seis meses.
Y tras decir esto se fue. Luego me confesó que en realidad ellos no tienen los manuales de los equipos. Primera sorpresa.
Me senté en el camión (con la puerta abierta) y empecé a mirar las tablas de satélites que me había dado. Primer detalle: no tenía ni idea de cómo leer las tablas. En la teoría que yo había leído, había 5 pasos claros:
Encender el amplificador.
- Dejar en posición estable la unidad móvil y a poder ser, apuntando hacia el sur.
- Apuntar la antena al satélite según las tablas (elevación, azimut y polarización).
- Subir portadora sin modular a potencia mínima.
- Subir portadora modulada a potencia nominal.
- Apagar amplificador.
Es verdad que sí me había dicho que antes de subir ninguna portadora era útil comprobar si teníamos recepción del satélite. Y hasta ahí llegaba mi conocimiento práctico.
Como iba diciendo, tenía unas tablas deltante que no sabía como leer. El W2A ponía que estaba en 10ºE, pero eso me decía poco de la elevación, azimut y polarización que tenía que poner. Me saqué los guantes para buscar en otras tablas y encontré los valors para 10ºE en París. Hay que tener en cuenta que hay que utilizar tablas diferentes según donde esté uno, ya que los ángulos desde los que se ve el satélite son diferentes. Para añadir más dificultad, el tipo no me había dejado una brújula, así que el valor del azimut no me servía de nada. El cielo estaba bastante oscuro, aún así salí para ver si podía orientarme por la luz, pero la calle era muy estrecha y no pude hacerme una idea. Así que, al principio con miedo, empecé a darle a los botones del motor de la antena mientras la escuchaba moverse encima de mi cabeza y veía si aparecía algo en el analizador de espectro.
En las tablas aparecían más valores, pero no había ninguna leyenda y no sabía cómo podía utilizarlos. Supuse que tendría que cambiar algo en el receptor, pero no tenía ni idea de cómo funcionaba el menú. Le di a los botones pero no conseguí entender mucho. Seguí moviendo la antena.
Al cabo de una hora, JC volvió a aparecer, y me hizo preguntas que me dejaron muda. Que si estaba buscando el satélite en altas o en bajas. Oye, pues ni idea. Me dijo que tenía que saber eso y otros detalles, como el potencial exacto del LND para altas y bajas y un montón de cosas más. Lo curioso es que en los apuntes que me dio no aparece nada referente a altas y bajas frecuencias. Nota: altas frecuencias es a partir de 12.000 MHz, y el potencial del LND es 13 V para bajas y 18 para altas. Lo recordaré.
Luego metió unos datos en el receptor de frecuencias, y al fin pude ver cómo se leían las tablas. Por cierto, en uno de los apartados del menú hay que ponerlo en Auto. Curioso que eso tampoco aparezca en los apuntes.
Me dijo que la elevación de las tablas que me dio estaba mal porque era para París, que en Bruselas era mucho menos (gracias, señor). Así que empezó a buscar a ojo y algo apareció en el analizador de espectro.
- Pero ése no es, porque tiene una huella diferente.
- ¿Y cómo lo sabes?
- Eso se sabe con la experiencia – volví a preguntarme por enésima vez cómo diablos pretendía que hubiera encontrado nada.
Lo hizo todo muy rápido. No tuve tiempo ni de fijarme en todos los detalles ni apuntar nada. Mi desesperación crecía por minutos. Pasó un cámara por allí y JC me presentó como la nueva esclava.
Al cabo de un rato, mis dedos en peligro de congelación y mi vejiga a punto de estallar, JC decidió dar por terminada la tortura. Al intentar ayudarle a cerrar uno de los cofre donde van los equipos, noté que no sentía las manos, y no podía hacer fuerza para cerrar. Como no podía dejar ver mi debilidad, hice toda la fuerza que pude y acabé cortándome con un borde afilado. No sentí nada ni sangró en aquel momento (claro, ni sangre tenía en los dedos). Luego sí sangró bastante y hoy por la mañana estaba algo rojo e hinchado.
JC dijo que me llamaría para hacer pruebas otro día y entonces lo haría yo todo sola. Sólo espero que todo este esfuerzo merezca la pena. Yo sólo quiero tener esa formación y prepararme para el futuro.
¿Está Ratatouille?
Es lo que mi hermana le pregunta a mi madre cada vez que la llama por teléfono, y es que, desde hace días, mi madre está convencida de que se le ha colado un ratón en casa. Y todo porque a mediados de diciembre apareció un cartel en el portal que decía:
¿Alguien ha perdido un hamster?
Al parecer el hamster apareció en el primer piso. Así que mi madre piensa que a lo mejor han echado al hamster o que el hamster se ha ido por su propio pie y ha cogido el ascensor o ha hecho alpinismo por las escaleras y ha subido hasta el tercero (es un hamster, no una rata que pueda subirse por todas partes).
Mi madre jura y perjura que no pega ojo porque el ratón se pasea a sus anchas y hace ruiditos como si estuviera rascando por dentro el mueble del pasillo. Como mi madre le tiene terror a todo bicho viviente (al final le perdió el miedo a los perros cuando le regalamos a India), ha tenido que ir mi hermana con mi sobrina de un mes a vaciarle el mueble y comprobar que no había ni ratón ni caquitas que pudieran demostrar su existencia.
Otras noches el ratón, según mi madre por supuesto, se paseaba por el corredor que lleva de su habitación al baño contiguo. Es un pequeño corredor con armarios empotrados a los lados, y el baño al final es el baño que en teoría debería usar ella, pero que sólo usaba mi padre, porque es bastante más frío que el otro. Así que desde que mi padre se ha ido, digamos que ese cuarto de baño es poco más que un trastero.
Como mi madre no dejaba de llamar a mi hermana a diario por lo de Ratatouille, mi hermana acabó comprando tres trampas para ratones, que colocó cuidadosamente en el corredor, dejando como cebo, no un trozo de queso, sino un pedazo del exquisito bizcocho de mi madre. Allá se quedaron las trampas tres días y la puerta cerrada a cal y canto, y mientras tanto, mi madre sin pegar ojo.
Ayer, mi hermana volvió por allí, y al ver que nadie se había comido el bizcocho, decidió quitar las trampas. Por la noche, mi madre volvió a llamarla para preguntarle si las trampas seguían en el corredor, ya que no había ni abierto la puerta por miedo a encontrarse al ratón; a lo que mi hermana contestó que por supuesto que no, que no había ratón, que nadie había dejado marcas de dientes en el bizcocho ni había nada que delatara la presencia de un roedor.
Así que hoy, mi hermana tendrá que volver a colocar las trampas, ya que la última vez que mi madre intentó manipularlas, se pilló los dedos. Además de que ella no piensa entrar en ese corredor ni por todo el oro del mundo.
P.D.: Mi madre necesita tener la cabeza ocupada, y cuando no la tiene, se obsesiona con cosas como ésta o como cuando se pinchó en unas zarzas cerca de casa de mi hermana (vive en una zona un poco rural de Vigo) y estaba convencida de que iba a morir de tétanos como aquella señora que fue al hospital cuando ella aún trabajaba de enfermera. Por supuesto que mi madre no aclaró que la señora no había ido al hospital inmediatamente, sino cuando ya tenía tanta fiebre que deliraba por completo.



