02.16.08

Proyectos y flojera

Publicado en Lonely moments, Reflexiones a 6:46 pm por La Petite en Belgique

Después de estar toda la semana (y en algunos casos un mes o más) pensando en:

- limpiar a fondo mi casa
- ordenar la cocina
- organizar la distribución de los 4 muebles que tengo en este mini estudio
- poner las persianas de IKEA
- ordenar el armario
- volver a pegar el poster de Edward Hopper que se cayó la semana del 21 (dios, hace casi un mes)
- pegar los posters que aun están enrollados desde que me mudé (odio odio ODIO mudarme)
- organizar mis CDs de música
- limpiar mi colección de radios antiguas
- colgar el Van Gogh
- hacer algo con el puf que no hace más que estorbar
- arreglar el asunto de las particiones de mi portátil
- arreglar el asunto de mi impresora y Ubuntu
- Salir de este estado de apatía y “ganas de no hacer nada”
- Ir a patinar
- Limpiar el coche por dentro y por fuera (el coche más sucio de toda Lovaina!)
- Aprender de una vez a tocar la guitarra
- Aprender de una vez a expresarme y escribir en francés
- Aprender flamenco
- Viajar a Dublín que está a tiro de piedra y dejar de planear
- Dejar de depender de mis dos amigas que viven aquí que se han convertido en abuelas
- Comprar un piso o algo aquí (estoy harta de tirar dinero con el alquiler, pero cuando se lo diga a mi padre se va a caer de espaldas)
- Salir más y tener más vida social
- Dejar a un lado esta obsesión por él y mirar a los demas hombres que andan sueltos por ahí
- Dejar de lamentarme y mirarme el ombligo todo el rato

Muchos proyectos y mucha flojera. Esperaba tener ganas hoy de limpiar el horno, que el pollo endemoniado del martes me lo dejó hecho una pena, pero creo que va a ser mañana (ni que estuviera vivo el pollo, y eso que era pequeño… pero matón).

Yo creo que es este maldito invierno de los ******* que me está taladrando el cerebelo. Como diría Fito, “primavera, ven y cúrame el invierno”.

Al menos sigo conservando algo de fuerza de voluntad para ir a nadar de vez en cuando.

Absurdo como un belga por soleares

Publicado en Belgica y los belgas, Finde moments a 6:12 pm por La Petite en Belgique

Por fin, después de 4 días con una niebla de la mañana a la noche que se podía cortar con un cuchillo (por cierto, dónde habré puesto mi maravilloso cuchillo de cocina que compré en el spit? - tienda de segunda mano en la que se pueden encontrar auténticas gangas como una TV con mando por 50 leuros o una lámpara de IKEA por 2) parece que el sol nos visita otra vez (hasta dan ganas de cantar “una tarde de sol” de Manolo García). Y la verdad, qué bonito es este país con sol. Una lástima que suceda tan pocas veces (va a ser verdad que el arco iris es especial debido a que no se ve a menudo). Y los inviernos son duros aquí, por lo menos este ha sido casi infernal para mí (y lo que nos queda). Temperaturas bajo cero, lluvia y un máximo de 7 u 8 horas de luz diurna (ahora ha mejorado, pero el tener el cielo negrísimo a las 5 y media de la tarde lo he llevado mu malamente estos meses).

A lo que iba, que me estoy desviando. Ayer los españoles invadieron Lovaina, o para ser más exactos, los catalanes. Nit de la Rumba Catalana hemos tenido. El concierto duraba hasta más de las 3 de la mañana, pero nosotros hicimos acto de retirada a las 11 y media. Pudimos disfrutar de “La Troba Kung Fu” y “Los Patriarcas de la Rumba”. El público estaba formado por belgas y españoles, pero nosotros hicimos más ruido ;)

Hace cosa de un mes fui a un concierto de Axl Peleman en Halle. El Principito se quejó de la frialdad del público, de la frialdad de los músicos y de la frialdad y lo políticamente correcto en general de los belgas. Y le digo yo: “Anda, pero si tú también eres belga, y esa frialdad es justo lo primero que vi en ti cuando te conocí”. En fin, no sé qué es lo que les pasa entonces. Son fríos pero no les gusta. Es un querer y no poder? Es raro estar con belgas a los que no conoces de nada, porque llega un momento en que las conversaciones formales no dan más de sí (vamos, es que son por pura educación y punto) y entonces es como si quisieran que el suelo se los tragara. No saben donde meterse, se quedan clavados en el suelo, miran a todos lados, y después de 10 segundos sin articular palabra dicen adios y se van (resulta un poco violento hasta que uno se acostumbra a esta retirada de los belgas). Por teléfono se comportan igual. Si hablo con el Principito por teléfono y se queda callado 3 segundos o más sé que sus siguientes palabras van a ser “bye-bye”. En fin, es cogerles el tranquillo.

Bueno, pues nada de esto sucedió ayer en la Rumba Catalana. Los belgas presentes no tuvieron que soportar su propio incómodo silencio. No. Porque ahí estábamos los españoles bailando, gritando y silbando como posesos. Los grupos que yo vi (repito que nos fuimos a las 11 y pico) llenaron el escenario por completo. Y no me refiero solo a los Patriarcas, que llevan haciendo Rumba durante 50 años, sino también “La Troba Kung-Fu”. Confieso que nunca me gustó demasiado este género musical (sí, yo soy más rockera-popera-indie) pero el concierto de ayer lo disfruté como una posesa (a pesar de que tenía el cuerpo aún más roto después de haber ido a escalar y nadar - hoy lo tengo que estoy para que me recojan en piezas). Nunca me gustaron las letras facilonas, cosa típica en la Rumba Catalana, pero es verdad que hay momentos en que uno tiene que dejar la solemnidad de lado y disfutar un poco, leñe!

Ay, y que mono me pareció “Muchachito” :P

Rumba catalana contra la depresión!