02.17.08
El peor día de la semana
Qué razón tenía mi madre los domingos al mediodía cuando enfadada decía que los domingos no debían de existir! Yo sólo estaba de acuerdo porque ese día solíamos discutir más a menudo en la mesa (pero no sabía por qué). Ahora lo entiendo. El domingo es el día para hacer todas esas cosas que esperan toda la semana para ser hechas. Porque no hay que ir a trabajar y todo está cerrado y uno a veces está resacoso y cansado, y limpiar y hacer las tareas es lo que menos apetece. Y porque es el post-sábado, un día para comentar con los amigos en un café las jugadas del día anterior o un día para pasarlo tranquilamente con tu pareja. Los domingos son los días de la pareja por excelencia, cuando tienen tiempo de explorarse el uno al otro, hacer cosas en común… porque no hay nada más que hacer.
Y el resto de los mortales que no tenemos pareja, vivimos solos y tamos “exiliados” sólo nos queda enfrentarnos a nosotros mismos y a nuestras “neuras”, intentar cocinar algo para el lunes y empaparnos de los blogs de los demás. A eso se le puede añadir leer un libro o un comic, ver una peli o limpiar si se tiene ganas.
Además casi me había acostumbrado a que él viniera a visitarme las tardes de los domingos, y la ausencia se lleva mal, aunque cada vez va pesando menos.
Laura me ha escrito un sms a las 7 para avisarme que hoy no va a nadar. Menos mal, oye, nunca es tarde. Los domingos la piscina cierra a las 5:30 de la tarde.
Le he mandado un sms a Jim Carrey cuando paseaba por la zona donde tendré mi futura casa (como decía mi primo, soñar no cuesta nada) mientras mis sábanas se lavaban. Le agradecía la noche, que me lo había pasado muy bien, que hacía mucho que no bailaba tanto y que tuviera una buena semana. Me acaba de contestar. Agradece mi compañía ayer, que se lo pasó muy bien y que espera verme pronto.
Y aquí estoy en mi humilde morada, de domingo, cocinando unos garbanzos con espinacas para mañana, no triste ni mal, sólo aburrida, Sunday mood.
P.S.: 20:20 h. Llamada de Hendrik. Que si puede venirse a tomar un café a casa. Ya me conozco el truco. Hace un año la última vez que estuvo en mi casa fue para ver unas fotos de cuando yo había ido a Praga. Vio sólo una! A los 5 segundos ya lo tenía encima. Ay, no, no más trucos, que hoy no estoy para sexo vacío. Será que me estoy haciendo mayor.
P.S.2: Amigos que deje en Espanha, os necesito…
Curar el mal con mal
Bueno, como diría el Principito, curar el diablo con el diablo, pero como yo soy más bien agnóstica… Pos eso, que ayer he salido y me encuentro mucho mejor. Ya no me duele el cuerpo, ya no estoy cansada y…. hace sol! Me he levantao tarde tarde tarde, pero creo que esto coincide más con mis biorritmos que los madrugones diarios.
Para celebrarlo, me voy a ir a la lavandería y a dar una vuelta por el vecindario mientras mis sábanas se lavan. Odio odio y ODIO la lavandería desde lo más profundo de mi corazón. Por qué apenas hay casas aquí con lavadora (o toma para lavadora)?
Otra cosa mariposa son las historias que he vivido en lavanderías de este país. Me he encontrado con todo tipo de individuos. El tema lavandería da para varios post, pero otro día que ahora no hay tiempo.
Noche de salsa
Acabo de llegar a casa y no es sólo el horno. Todo huele al pollo endemoniado del martes, y eso que ventilé, joder. Menos mal que voy con una media melopea y to me da igual. Bueno, no, tengo hambre. A ver si tengo algo en la nevera.
Me pasé toda la tarde aburrida, sin “ganas de hacer nada”, leyendo blogs. Laura (abuelita 2) quedó de llamarme a las 8 cuando ella y su amiga volvieran de Brujas. Nada, como siempre. Hablé con ella sobre las 9:30 (llamando yo, por supuesto) y me dijo que en hora y media o “asín” saldrían y que me mandarían un sms.
Una pena que Fabio, aka Jim Carrey, me fallara para el plan de cocinar y salir porque le vino una visita inesperada de Alemania. Fabio es un chico brasileño que acaba de llegar de Alemania para hacer su tesis aquí. Tiene un parecido enormísimo con Jim Carrey, es tímido al inicio, educado y considerado y muy dulce y simpático cuando coge confianza. Lo conocí a través de CouchSurfing. Acababa de llegar a Lovaina y buscaba desesperado una habitación en alquiler. Yo me ofrecí a quedar para tomar una cerveza y ofrecerle asilo si no tenía donde caerse muerto.
Pos eso, que como casi siempre últimamente, Laura me falló. Estaba hablando con Manuel por teléfono (ya sé que esto de internés no te gusta, pero déjame un comentario, porfa plis) quejándome un poco de todo cuando me llega un sms de Jim Carrey pa salir de bailoteo tonight.
Con las ganas que tenia de salir de mi antro, cené algo a toda velocidad, me vestí y salí (no soy de las que se pasan tres horas maquillándose ni disfrazándose).
Quedamos en un pub que no me mola mucho, pero no se estaba mal. Vino con el amigo brasilñeo que vino desde Alemania y una pareja de alemanes. Pidieron algo para todos y me soprendieron dándome una jarra de medio litro de Stella Artois. En fin, se nota que son novatos, que no saben ni lo que es una pintje. Hay que darles tiempo, todos lo hemos necesitado.
El amigo de Jim Carrey es rematadamente guapo pero también rematadamente tonto. Las tiene todas. Estuvo a punto de romper mi bici (ya sé que es una bici vieja de mierda, la única bici del mundo que se para sola en cuesta abajo, pero es mi medio de locomoción cuando salgo de marcha, voy al centro o hago la compra). La pareja se piró tempranito y nosotros tres nos fuimos al “VILLA ERNESTO”. Lo pongo con mayúsculas porque hacía mucho tiempo que tenía ganas de volver por allá. Es un bar cubano aquí en Lovaina, donde se bebe la esencia latina y me hace sentir como si estuviera en un bareto de Vigo. Se llena de argentinos, brasileños, chilenos, españoles, italianos y unos cuantos belgas osados. Se baila al son de la salsa, bachata o merengue, se suda y se bebe mojito.
Me llega un sms de Laura sobre las 12:30, pero que leo a la 1. Que estaban en no se donde en la Oude Markt. Respondo diciendo que estoy en el Villa Ernesto. Menos mal que me salió plan B. Si llego a estar esperando hasta las 12:30… ya ni salgo ni na.
Lo pasé en grande, bailé como en los viejos tiempos sin parar, con éste, el otro y el de más allá. Algunos (por desgracia los más) pegajosos como la resina. Uno se restregaba tanto que no sé si es que la tenía grande o se estaba empalmando. Lo mandé a paseo porque me sugirió que me quitara la chaqueta que llevaba atada a la cintura (bueno, no, no me lo sugirió, empezó a deshacer él el nudo). Habrase visto! Hubo un portugués con el que me lo pasé en grande bailando y bailando sin parar, no me metía mano, no hacía nada raro, no me sobaba, no intentaba nada raro. Era muy divertido. Hasta que… me intentó besar. En fin, las hormonas masculinas nunca descansan.
También bailé con Jim Carrey un par de veces. El pobre estaba todo agobiado porque dice que no sabe bailar y que se siente responsable porque todo el mundo piensa que los brasileños lo bailan TODO. Fueron bailes un poco torpes y dudosos, pero con mucho sentido del humor. Lo mejor de todo fue al final de una de las canciones, cuando sin querer me tiró al suelo y se me cayó encima. Pobre hombre, qué ridículo se sintió. Me pidió perdón un ciento de veces. Pero yo no podía parar de reir, diciendo que era mi primera vez. En efecto, era la primera vez que alguien me tira bailando y se me cae luego encima.
No tengo noticias de Laura. Sigo a mi bola.
Estuvo solo bailando y bebiendo mientras los galanes hacían turnos pa bailar conmigo (de verdad que hacía mucho que no bailaba tanto, tengo que hacerlo más a menudo). Al final se tuvo que ir porque su amigo cogía el avion mañana temprano, y que no quería molestarme y que lo sentía mucho, y que quería quedarse, y que estaba siendo una noche fantástica y que al darme los dos besos de despedida, me dio un tercero en los labios, y yo le devolví un cuarto. Y vinieron un quinto y un sexto y un beso que me dio en la mano. Otro que le devolví en los párpados y unos cuantos más que me dio a cambio. Total, resumen, que fueron unos besos muy tiernos y dulces, que casi se veían venir, pero que me van a dejar dormir sin problemas. Por el momento no es algo que me quite el sueño.
Me fui al poco. Antes de irme vi a Pedro, mi querido Pedrito , recién venido de vuelta de Chile. Ay! cuánto tenemos que hablar.
Al salir del Villa Ernesto y mientras peleo con el candado de mi bici, veo que he recibido un sms de Laura hace media hora. Que están en el Villa Ernesto. Oye, pues yo ni las vi, y eso que estuve casi todo el tiempo al lado de la puerta de los baños. TODO el mundo pasa por allí. Bueno, ya hablaremos mañana.
También recibí un sms de él, me olvidé de contestar. Lo haré mañana. Va a ser que estoy realizando mi propósito de fijarme en otros hombres y no estar tan obsesionada con él.
Buenas noches, saludos etílicos de cerveza y mojito.


