03.09.08

Segunda gran noche y problemas de comunicación

Publicado en Anecdotas, Belgica y los belgas, Finde moments, Post-marcha moments, Reflexiones, el Ken en 3:45 am por La Petite en Belgique

Esta es la historia de lo acontecido ayer viernes. Los findes no son muy productivos para mí en cuanto a blogs se refiere, por eso de que intento pasar menos horas delante del ordenador.

Estoy yo en el curro, y sabiendo que el viernes es el dia grande del ken para salir (los sabados va más de tranqui), a eso de las 3 pm le envio un sms para ver si tienes planes para la noche. Cosa rara, no supe nada de él durante todo el día. Como en esta nueva etapa he decidido no ponerme ansionsa, no subirme por las paredes y no quedarme en casa agonizando, me voy a casa de Pedro y Vivi, un matrimonio chileno que que vive enfrente del ken que son buenos amigos míos, y de él también, por supuesto. La casa de Pedro es algo así como el cuartel general. Las noches nunca se sabe donde van a acabar, pero lo que es seguro es que siempre empiezan ahí. Además de que Pedro es como una madre y cocina para todos unos platos deliciosos de esos que te hacen salivar.

Antes de irme veo que el ken está conectado en el messenger, pero ausente. Sigo sin noticias. A las ocho y pico me voy a casa de Pedro. Dudo, llamo a mi amigo Manuel, y me desahogo un rato. Decido dejarme de tonterías, que ya tenemos cierta edad, hay que ser claros, los hombres son simples, seamos directos y francos. Así que me lleno de valor y lo llamo (a mi edad y con niñerías, por favor). No coge… Le mando un sms y le digo que me voy a casa de Pedro a cenar, que se pase luego.

Cuando llevo un rato en casa de Pedrito me suena el movil. Ay, el corazón se me sale. Efectivamente es el ken. Que ha salido tarde de trabajar y que se dejó el movil en casa (sisi, realmente hay explicación para todo, pero la mente de una mujer es retorcida y antes de llegar a la explicación más simple y plausible pasa por imaginarse diversidad de situaciones).

Al cabo de una hora aparece. Vivi está medio enferma y Pedro está cansado. Los demás también están en off y ni siquiera han aparecido. Así que los únicos para salir de marcha somos el ken y yo. Es como si los planetas confluyesen. A todo esto debo decir que yo ya llevo encima 3 copas de vino tinto y media peli de King-Kong.

Salimos para el centro y decidimos meternos en el mítico bar Seven Oaks. Digo mítico porque en ese bar han transcurrido momentos clave para el Spanish Ghetto y posteriores amistades. El Seven Oaks fue el primer lugar en el que salí de marcha con el el Spanish Ghetto, fue donde despedimos a Pablo cuando se fue para España, es el lugar por el que una noche Pedro me llamó a las 4:30 de la madrugada (sin saberlo su mujercita, por supuesto), es el lugar donde se acaban las juergas cuando son verdaderas juergas.

Pos eso, era casi medianoche, un poco temprano, pero se ve que los dos estabamos ansiosos por ver como acababa la noche, así que hacia allí nos encaminamos. Estuvimos bailando Grease y Meatloaf entre otros (es que encima ponen buena música) y bebiendo genever como posesos. Genever es una bebida hecha con ginebra pero que la hacen de multitud de sabores y te lo ponen en chupitos. Como era mi primera vez con el genever le pido consejo, y me dice: cactus! ok, cactus pues. Me dice que quiere venir conmigo a la proxima Swing Party, y que le tengo que enseñar a bailar Lindy-Hop y que el me enseñará rock’n'roll. Bueno, la cosa promete.

Después de las tres copas de vino, la media peli de King-Kong y dos genevers compruebo que sigo demasiado sobria. Estoy como si nada. Y él sigue igual, que si, que no, palante, patrás, que me acerco, que no, ahora sí, ahora no. Pruebo suerte con un tercer genever. Va él a la barra a pedir y me rodea con un brazo, pero así como quien no quiere la cosa, casi sin querer. Sólo le falta mirar para otro lado y ponerse a silbar. Yo me digo a mí misma: “a ver, llevas encima tres copas de vino, media película de King-Kong y dos genever; relájate de una maldita vez y correspóndele, a ver si cuela y pasa algo“. Total, que me acerco un poco más. Huele bien.

Volvemos al lugar donde estábamos y seguimos bailando. A los dos minutos se me acerca y esta vez no salgo corriendo como alma que lleva el diablo. Cabe decir que esta vez él no se retira como un cobarde. Así que… pasa. Que sí, que al final me besa. Ay, por favor, menudos labios tiene el ken. Y para ser tan joven besa de maravilla. Por fin me dejo llevar, y al acabar el tercer genever y empezar el cuarto me doy cuenta de que ya voy medio piripi (es lo que suele pasar, uno descubre que está medio borracho cuando ya es demasiado tarde).

Al acabarnos el cuarto genever decidimos irnos a dormir “a tu casa, a la mía, cada uno en su casa?” (puede parecer una pregunta estúpida, pero es que el chaval no ayuda). “A la tuya, si no te importa”, me contesta”. Pos eso, para aquí nos vinimos, medio moñas pero tímidos.

Y eso, al final el ken se quedó a dormir. Debo decir que desde que me mudé (octubre, hace 5 meses) es el primer hombre que se queda a dormir (sí, el resto eran unos pendejos que siempre se largaban después de). Descubrí que no ronca y que sólo respira fuerta si está boca arriba. Un punto a su favor.

A eso de las 9 nos despertamos y desayunamos algo. Luego estuvimos tocando la guitarra en cama con unas partituras que tengo por casa y con el CD de Crowded House a la vez. Amazing!

Todo fue muy bonito y el chaval se lo curró y estaba cariñoso y tal y cual, pero no hemos podido evitar esos malditos silencios incómodos que se dan entre los dos (tan típicos de los belgas). A eso de las 11 se fue porque tenía muchas cosas que hacer, como ducharse y ponerse ropa limpia, ir al super, limpiar e ir a jugar squash con las otras tres bestias que también son mis amigos.

Llamo a Manuel otra vez, mi oráculo particular (y ex-novio desde hace 7 años) y me dice que me relaje. Le hago caso y me meto en cama otra vez creyendo que no voy a poder dormir. Ay, pobre ilusa. Me desperté a las tres y cuarto de la tarde. Descubro que el ken me ha dejado un mensaje en el msn: un simple “Hey“.

Llamo a Pedro y le digo si se quiere venir con Vivi al Ikea. Necesito otro juego de sábanas. Como quedamos aún para las 6 y tengo tiempo, decido ir al super. Entre tanto recibo un sms del ken preguntándome que si disfruté del buen tiempo (durmiendo como un ceporro poco se puede disfrutar del buen tiempo, me digo yo). También me dice que él tiene sueño (ah, no es tan listo como yo) y que ha sido una buena noche. Recibir estos sms le hacen a una sentirse más tranquila.

Después de la aventura Ikea me voy a cenar a casa de Pedro y Vivi. Al rato llega el ken. Llama al timbre y salgo yo a abrir. Está raro, no sé si cortado o yo qué sé. Me da un beso en la mejilla pero la mejilla contraria a lo usual (hey, me he perdido algo?). Yo me quedo patidifusa pero disimulo como una valiente. Veo que el chaval está algo más callado de lo habitual pero yo nada, hago de tripas corazón y tiro palante.

Me comenta que mañana madruga para ir a Bruselas a un mercadillo de segunda mano. Y, como amante de los mercadillos de segunda mano que soy, me emociono ante la idea. Me dice si quiero ir, pero que también va una amiga. Joder, ya estamos, entre que yo soy una paranoica y que nunca sé qué es lo que quiere decir, no sé si me invita por compromiso o porque realmente quiere que vaya. Me siento rara.

Al final nos juntamos siete amigos (incluídas lqs tres bestias del squash) y como la gente está cansada (no hay ganas de salir ni mucho dinero) y aburrida, empezamos a jugar a un juego estúpido de preguntas comprometidas. Nos reímos un buen rato y tenemos un par de debates interesantes.

A eso de las 2 la gente se retira. El ken me pregunta que como hacemos para mañana pero no lo veo nada convencido (o seré yo la no convencida?). Cuando no hay nadie que nos vea le doy un beso y veo que duda. Le pregunto si le molesta y el tío NO SE ENTERA DE NADA. Dice que tiene sueño, le duele la cabeza y no entiende qué es lo que quiero decirle. Me siento idiota y le digo que no sé si ir mañana al mercado. Que a lo mejor prefiere ir sólo con su amiga y tal y cual, que no se sienta obligado, etc. Dice que si me apetece que vaya, que va a estar bien, así seremos más para tener más variedad de conversación (estos belgas son unas joyas en cuanto a piropos como os podéis dar cuenta). Y que de todos modos nos veremos casi cada día así que claro, que vaya sin problema (en fin, no sé qué relación tiene el hecho de ir con vernos cada día, pero puede que con el tiempo lo descubra - como diría mi madre, con el tiempo y una caña - ).

Y en esa incógnita estoy. No sé si mañana ir, no ir, pasar de todo, hacer mi vida, pasar un poco de él a ver si reacciona. De todos modos ya es un poco tarde de más, y lo de madrugar mañana puede no ser buena idea. Sí, lo sé, estoy cagada de miedo y lo que busco son excusas para no arriesgarme a hacer nada. A quedarme en mi nidito seguro sin peligro a meter la pata.

Como ya dije algún día (creo que fue un comment en el blog de Life), cuando una se lía con un extranjero aprende mucho del intercambio cultural, pero pero PERO muchas veces también hay lo que se llama choque cultural. Si ya hay problemas con los españolitos de tu pueblo, imagínate con un guiri que ha tenido una cultura muy diferente de la tuya. Eso ya es lo más. Así que ahora estoy en el momento de averiguar si esos silencios son por tema cultural, porque le aburro, porque está incómodo, porque es tímido o porque la comunicación nunca fluirá bien del todo. Amigos, esto ha dado fruto, pero aún no sabemos de qué clase, y eso, digamos que me asusta un poco (no, la verdad es que estoy cagada).

Mañana llamará sobre las 9 o así (dios! dentro de 6 horas y media). No sé si poner el despertador y actuar o si pasar y decir que me he quedado dormida.

Out-In

Ellos serán simples, pero nosotras también necesitamos pistas :(