03.17.08

De lo acontecido durante la estancia de mi padre. Part 2

Publicado en Anecdotas, Belgica y los belgas, Family Tales, Finde moments, el Ken en 8:47 pm por La Petite en Belgique

Donde estábamos? Ah, si que me bebí un coctelucho y fui a buscar a mi padre medio contentilla. No, taba sobria y expectante.

El viernes por la noche me acosté tarde porque como dije estuvimos charlando y tocando la guitarra. Al día siguiente aún no sabíamos qué hacer, si ir de nuevo a Bruselas o seguir el consejo del Ken y llevar a mi padre a Hasselt (es que vino ya tantas veces, y con lo pequeño que es este país… ya lo ha visto todo y más).

Pero a la mañana siguiente llama mi tía (la harpía, siento decirlo) a las 7 de la mañana para decir que mi abuela paterna (de tal palo…) no se encuentra bien. A mi abuela (otro día hablaré de ella porque puede dar para vaaaarios posts) le dio un derrame cerebral hace casi 6 años, y desde entonces tiene problemas de coordinación y habla, y ya no puede leer ni valerse por sí sola. Entre mi padre y mi tía se turnan un poco para cuidarla, aunque la verdad es que le toca a ella casi todo (hombres, aunque ayuden siempre se llevan la menor parte). Que mi abuela ha empezado con un catarro, y tiene fatiga y no se encuentra bien. Como es mayor y tiene problemas de corazón pues la situación puede ser problemática si se va de las manos. Solución: mi padre, que siempre se ha creído y se cree Dios (era una de las cosas que odiaba de él cuando vivía con nosotros) cambia su billete de avión del domingo para el sábado. Vuela con los ladrones de Iberia, así que no sé cuánto le habrán calcado por cambiar el billete. Pero da igual! De cada finde que se viene se gasta un pastón y el mundo sigue girando y el sigue siendo Dios.

Total, que llega un viernes a las 11 de la noche y se va al día siguiente, sábado, a las 2 y pico de la tarde. Le sale cara la broma (pero Dios es todopoderoso). Yo me quedo que no sé qué pensar, sentir o decir. Por un lado esta vez me apetecía verlo, luego está el que no podía hacer planes para el finde, luego está el asunto de mi abuela, luego está que mi padre está tenso por verme/no-verme/su-madre/el-sentido-de-la-vida. I’m a little bit confused.

Así que mientras dejo el “oropuerto” llamo al comando a cargo del cuartel general para informar de las noticias y decir que me apunto a la tarde del domingo para saborear las empanadas chilenas regadas con abundante vino tinto. Acto seguido llamo al Ken (soy de lo peor, aprovechando siempre las circunstancias) le cuento. Como estoy libre me dice que estaría muy bien hacer algo más tarde, pero después de su squash con las otras bestias. Dice que me mantendrá informada.

Finalmente me voy a comer con el Nhatito. La tarde la paso entre blogs, msn y comics. Llamo a mi oráculo personal Manuel y le digo que estoy inquiteta. Que ya son las 8 y aún no sé nada del Ken. Inquieta no es la palabra, más bien debería decir ansiosa. A eso de las 9:20 decido que tengo hambre y pienso en qué puedo cocinar, cuando me suena el movil. Pero si es el Ken! Que si me apetece ir a cenar fuera. Ah, pues claro, que no se diga que no me apunto a un bombardeo! Le digo que me visto y en 15 minutos estoy en el restaurante (que por cierto es el mismo italiano donde llevé a mi padre el día anterior…).

Y de repente me transformo. Todas esas ganas y esas ansias de saber de él, de verlo, se van. Me acojono y decido que no quiero ir, que es mucho más fácil quedarme en casa y seguir leyendo blogs y comics y hablando con Arroaz por msn. Pero ya no hay marcha atrás, ya sólo quedan 10 minutos para estar delante del restaurante, y tengo que ponerme unos pantalones y sacar mi bici del garaje. Ay! Por dios! que acojone! Ahora me toca la parte activa. Ahora tengo que enfrentarme al Ken, intentar ser yo misma, no aburrirle ni agobiarle, caerle bien y gustarle. Buaaaa, demasiado trabajo. Con lo bien que se estaba en casita leyendo comics…

Allá voy, sorteando coches y cantando sobre mi bici del año de la guerra. El llega dos minutos después de mí. Viene sin gafas. Bien, el Ken es todavía más despistado que yo. Si es capaz de dejarse las gafas de ver en casa ya no me extraña que a veces se olvide también el movil.

La cena estuvo bien pero yo me senti rara de nuevo, como durante aquella primera peli en mi casa, falta de confianza y distante (sí, lo sé, todo está dentro de mi cabeza, pero no puedo evitarlo).

Luego nos fuimos a tomar uno de esos cócteles quitamiedos y él, por el camino al bar, se puso más tierno que nunca. Ay, que me derrito! (a mis años!). No estuvimos mucho en el bar, no hacía falta cocerse esta vez. Nos dirigimos hacia MI casa bajo una lluvia torrencial (viva Bélgica y los belgas!).

A la mañana siguiente decidimos que nos tocaba a ambos la tarea de limpiar nuestras respectivas mansiones e ir a la lavandería, con lo que quedamos de vernos en el cuartel general para zampar empanadas y beber vino del bueno.

De lo acontecido durante la estancia de mi padre. Parte 1

Publicado en Anecdotas, Family Tales, Finde moments, Post-marcha moments, el Ken en 10:41 am por La Petite en Belgique

Hoy estoy de lunes resfriado y de mala leche porque esta maldita semana me va a tocar hacer extras (gratis)…

A lo que iba. El viernes llegaba mi padre a la ciudad. Su avion aterrizaba a las 22:45, asi que ello me dejaba aun un margen para hacer algo antes. A eso de las 8, tras la piscina y el super (donde me sume a una cata de vinos que alli tenia lugar) y mientras buscaba sitio para aparcar cerca de mi casa (Lovaina es una autentica pesadilla para los que tenemos coche) me suena el movil. Ohohohoh, pero si es el Ken! Que acaban de salir del laboratorio y van a tomar algo, que si me apunto. Pues off course! Faltaria mas, preparada estoy yo siempre para apuntarme al bombardeo.

A la media hora me voy al bar donde me esperaban y me encuentro a las bestias del squash (el Ken, el Nhatito, Jo y una chica argentina). El bar en cuestion es un bar de cocteles. Que han tenido muy mal dia y han decidido invertir el orden de los factores. En este caso primero es beber y luego (si hay fuerzas y hambre) cenar. Yo pongo ojitos porque tambien he tenido muy mal dia en el curro y adoro los cocteles pero mi padre llega en algo mas de dos horas y no es plan ir a recibirlo borrachina (cabe decir que mi padre es uno de esos fundamentalistas-anti-alcohol-extremistas que te pueden soltar el sermon de la montanha). Al final decido que me voy a apovechar de ser humana y de que la carne sea debil y me pido un coctel yo tambien. Vaya, no tienen el famoso tequila sunrise. Bueno, el banana colada tiene buena pinta.

La no-cena, el post-ejercicio y el alcohol hacen que me sume al ambiente distendido general. En cierto momento oigo mi movil pero NO lo encuentro. No esta en la cazadora, no esta en el bolsillo de la chaqueta, tampoco en el enorme bolso que llevo y que esta lleno de cosas (cartera, agenda, gorro, guantes, disco duro, pastillas para la regla, libro, galletas, papeles varios, inhalador para el asma, MP3 player, tampones y paquetes de panhuelos) . Ya no oigo el movil, quien quiera que fuese se ha rendido. Temo que pudiera ser mi padre desde Madrid para informarme de que su vuelo se hubiera retrasado. El Ken coge su movil y me llama, a ver si encontramos mi telefono por algun lado. Al cabo de unos 10 minutos de llamadas y rastreo (las 4 bestias del squash y yo como autenticos sabuesos) descubrimos que esta bajo el banco. El telefono se habia caido por detras. El banco en cuestion es una mierda y no permite el acceso por delante, ademas de que esta en un rincon y esta encajonado por tres paredes. Lo movemos un poco (hay poco espacio) e intento introducir mi brazo por el hueco. Nada, mis brazos son flacuchos, pero no lo suficiente. Las bestias del squash entran en accion y levantan el pedazo banco en forma de C y por fin recupero mi movil. No era mi padre.

El Ken esta especialmente carinhoso, que si me acaricia la pierna, la mano, que si me da un besito, me rodea con su brazo (Petite, hazle caso a lo que te dijo el Nhatito, relajate y disfruta). Al final me llega la hora de irme y el Ken empieza a emitir sonidos del tipo: “ooooohhhhhhhh”. De verdad, esta haciendo autenticos progresos. Cuando uno ya es capaz de dar muestras de carinho en publico (ante mis amigos) ya no hay vuelta atras.

Me voy un poco triste por perderme la juerga pero en el fondo mas contenta que un cascabel. Como algo rapido en casa y me voy al “oropuerto”, donde me espera un padre nostalgico, con hambre de carinho, cansado y solitario, cargado de comics y un libro para mi.

Cenamos juntos en un italiano que esta abierto hasta tarde y que ya nos conocen y nos vamos a mi casa a charlar y tocar un poco la guitarra.

Fin de la parte 1, mas tarde mas :)