03.24.08

Maldita nevera

Publicado en Anecdotas, Finde moments, Lonely moments en 2:11 am por La Petite en Belgique

Acabo de tomarme dos infusiones seguidas de una mezcla de hibisco con no sé qué que me compré ya hace unos meses. Deliciosa. Esta la iba a gustar al Ken.

El finde es tranquilo, demasiado, diría yo. Con esto de que el lunes es festivo (el jueves y viernes trabajamos como esclavos) mucha gente se ha ido, y los escolares vas a disponer de dos semanas de vacaciones. Esto ya parece un pueblo fantasma. Y si añadimos que Pedro y Vivi están en Francia, Ñatito de bajón, Negro ocupado con la tesis y el Ken en casa de los padres… pues se puede decir que estoy más sola que la una.

Para aprovechar la ocasión he decidio hacer cositas en casa. Pero como me he levantado a la 1:30 (gracias, Arroaz, por tenerme hasta las 4 de la mañana pegada al ordenador :P ) pues no he hecho mucho más que ver como va mi nuevo iPod, escuchar música belga, pelear un poco con este maldito ordenador que cada vez va peor (por eso me da tanta pereza escribir), ir a la lavandería y limpiar la nevera.

Ay, la nevera! Una mierda de nevera de 62 cm de alto, con un congelador del tamaño de de una caja de zapatos de mi número (uso un 36, antiguo 35) que no dejaba de “supurar” hielo y más hielo. Dentro del congelador tenía una caja de helado, una caja de guisantes y dos panini. Estaba lleno. Lo peor de todo es que con la super capa de hielo de 6 cm no podía sacar nada del congelador. Estaba atascado.

Así que vacié la nevera, la desenchufé, metí una tartera con agua hirviendo y me fui a lavar mi ropita a la puta lavandería (como la odio, y más cuando hace frío y llueve).

Dos horas y media para descongelarse! No me quiero imaginar si llego a tener una nevera normal como la de las personas normales. La mini-cocina se convirtió en un lago Ness improvisado. Pero cómo puede salir tanta agua de un congelador tan pequeño? Hala, dale a la fregona! Y mientras tanto mi comida desperdigada por la cocina: verdura, yogures, huevos y carne. Saco las bandejas, limpio todo a conciencia y empiezo a meter la comida. Meto los huevos con cuidado. Me quedan 7. Pongo la bandeja que está al lado de la de los huevos. La de los huevos se descuelga y se van todos al suelo. Joder! Los 7 huevos rotos en el suelo recién fregado! Me digo a mí misma que la nevera ya puede implorar que la limpie escupiendo hielo a diestro y siniestro, que esta es la última vez que lo hago.

Para celebrarlo me hago una chuleta regada con una salsita de queso cambozola (compré ese queso buscando roquefort, pero no lo encontré en el spar de al lado de casa) y unas patatas fritas cortadas en “slices”. Menuda cena! Entre lo que estoy zampando y que llevo una semana sin hacer deporte por culpa del catarro, me voy a poner como un tonel. Bueno, espero que al Ken le siga gustando con “flotador”.

Hoy tampoco salgo. Ya he dicho que no hay ni dios? Bueno, de todos modos veo que soy incapaz de acostarme a una hora prudente. Nunca he sido una morning girl. Y mañana a limpiar todo el piso, la cocina, el baño. Vivan los findes, sobre todo si son largos!