04.11.08
Con otros ojos
Ayer tuve una tarde-noche ajetreada y lo estoy pagando, pero con una sonrisa.
Salí del curro a las 6 en punto (ah, qué sensación placentera) y me dirigí a casa a comer algo rápido. Decido olvidarme del coche y cojo la bici para asistir a la última clase de swing del nivel 2. La semana que viene empezamos el nivel 3.
Después de la clase me voy a tomar algo con Eric, uno de mis compañeros de escalada. Por unas cosas o por otras hacía bastante que no nos veíamos. Estuvo enfermo. Le han diagnosticado nuevas alergias alimentarias y tiene que andar siempre con la jeringa de adrenalina en el bolsillo. Gran putada, sobre todo si eres un viajero como él. Hablamos mucho, nos reímos bastante, le doy la gran noticia de que ahora tengo novio y bebemos cerveza blanca.
Son ya las 11 de la noche y la sensación que he tenido todo el día me sigue persiguiendo. Estoy tensa, negativa, dudas. Sobre las 11:30 pasadas me despido de Eric y llamo al Ken, mi Pequeño. Están todos en un bar del centro. Pues allá voy pedaleando rápido.
Llego y veo que quién más y quien menos, todo el mundo (son 5) va más borracho que yo (yo sólo llevaba dos cervecitas blancas encima), en especial el Pequeño. Mejor dicho, el Pequeño lleva una moña respetable. Pide dos copas de algo que parece vino y bailamos bastante. Intenta enseñarme unos pasos de rock’n'roll a ritmo de música pachanguera y me lanza por los aires un par de veces. Al final sus gafas acaban debajo de uno de sus pies, o sea, que si se ha apoyado por completo, eso son noventa y pico kilos. Una patilla está retorcida.
Veo que el alcohol obra milagros en el Pequeño, que está mucho más dicharachero que de costumbre, se ríe, bromea e incluso me riñe cuando doy mal los pasos (es que me descojono). Salimos del bar para ir a otro, y el Ñatito y la lagarta francesa (jefa del Pequeño) se quedan atrás. Ya me estaba oliendo esto a chamusquina… El Pequeño me dice que por la tarde oyó a Ñatito discutiendo con su novia por teléfono allá en chile, y que aunque el Pequeño no sepa cuál es la palabra en castellano para decir ruptura, está seguro de haberla oído. Os he dicho ya que el alcohol obra milagros en el Pequeño? Andamos por la plaza camino a otro bar y se para para enseñarme más pasos de baile. Me dice cosas bonitas y yo casi agradezco los efectos del alcohol (en él, claro, que yo iba bastante sobria). Le pregunto si se acordó de coger las gafas. Ah, pos no. De vuelta al bar de antes. Al acercarnos a la puerta le informo de que tenemos que dar un rodeo porque Ñatito y la lagarta francesa (que por cierto, tiene novio en Francia) están ocupados en la tarea de magrearse mutuamente. Entramos en el bar, cogemos las gafas y salimos. Nos sentamos en una de las mesas de la terraza del bar para comprobar el estado de las gafas. Ñatito y la lagarta francesa están a 10 metros pero nosotros disimulamos que da gusto (bueno, al Ken no le hace falta porque yo creo que ya ve doble). Las gafas no están rotas, pero casi. Vaya.
Al final acabamos los dos en otro bar con el Chico de las Manos Torpes (compañero del Pequeño) y su novia. Mientras el Ken va al baño, el Chico de las Manos Torpes me dice que está alucinado, que nunca ha visto al Ken en este plan con una tía. Que ese mismo día el Ken había estado hablando con su promotor para preguntarle por la conferencia de Septiembre porque “tiene que coger las vacaciones al mismo tiempo que su novia“. Flipante. El Chico de las Manos Torpes me dice que lo cuide bien. Claro que lo haré.
Al cabo de un rato el Ken ha decidido que los efectos del alcohol ya son demasiado para él y nos vamos a (mi) casa. Después de los 5 segundos que me lleva descalzarme veo que el Ken ha caído en plancha en mi cama, con ropa y todo. Voy al baño, me lavo los dientes, y al volver a la habitación veo que ha sido capaz de quitarse la ropa y duerme placenteramente. Me acuesto, nos decimos un par de frases inconexas y también me duermo.
Esta mañana me he levantado a las 7:30, como de costumbre, y no he querido despertarlo (por suerte en su laboratorio los horarios no son tan estictos como en este circo del terror). Me he duchado, he desayunado en silencio, le he dejado una nota y he salido por la puerta.
Tengo un sueño que me muero, pero hoy por fin soy capaz de ver el mundo con otros ojos, aunque este trabajo de mierda me tenga quemaaaa. Por cierto, si vuelvo a hacer el burro y a quejarme demasiado, dadme una buena bofetada. La de Lifey me sirvió. Gracias, nena.
Acabo de recibir mail de mi Pequeño. Al final se levantó a las 11 :O Será cabrito! ![]()



