04.15.08
Un paso
Del amor al odio hay tan solo un paso.
Hoy tenía doble plan, mejor dicho, doble opción. Ir a escalar con ÉL o irme de cena internacional con los de CouchSurfing.
La decisión ha sido fácil: la cena. Y esta vez no he puesto ninguna excusa. Por supuesto que nombré la posible cena, pero dejé bien claro que no quería ir a escalar con él. Llevo tres semanas sin escalar, pero me da igual. No quiero tener que verlo más de lo esctrictamente necesario. Lo odio. Hasta estos extremos hemos llegado. No quiero ni que me ofrezca una amistad. No quiero nada de él. Lo odio.
Y sé que este odio no me dejará crecer. Pero necesito tiempo para llegar a la indiferencia.
Ken, sálvame de estos sentimientos que me ahogan, que no me dejan respirar, que me hunden. Tú has venido para que deje toda esta mierda atrás.
Algo no anda bien dentro de mí.



Pilix Forever escribió,
Abril 15, 2008 a 6:43 pm
Entre el amor y el odio no hay un paso: son lo mismo. El amor, como la energía, no se destruye sino que se transforma.
Y, después de esta filosofía barata… ¿El Ken y Él no son el mismo? Llámame cotilla
brujaroja escribió,
Abril 15, 2008 a 8:23 pm
Cuando hay que dejar cosas atrás, se dejan. Aunque cueste. Hay que pasar página, porque a veces es mucho mejor un final horrible que un horror sin final. Hala, ya lo sabes.
Besos,
corsaria escribió,
Abril 16, 2008 a 7:05 am
Pilix: No creo que el Ken y Él sean el mismo.
http://lapetiteenbelgique.wordpress.com/2008/03/13/el-perro-del-hortelano/
Petite: ¿Qué tal esa cena? Buenos días .
La Petite en Belgique escribió,
Abril 16, 2008 a 7:16 am
Pilixforever, Corsaria. No son el mismo. El Ken es mi refugio de estas mierdas del mundo…. En esos momentos puedo olvidarme de todo: las putadas en el trabajo, el tiempo de mierda que tenemos, …
La cena? genial. Luego un post sobre ella
Brujaroja: me ha gustado eso de mejor un final horrible que un horror sin final. Ah, sabia. Gracias a que puse de por medio un final horrible tengo a mi pequeño conmigo
La Petite en Belgique escribió,
Abril 16, 2008 a 7:18 am
Por cierto, que se acaba de ir a currar (y yo en breve también me iré), así que me toca volver a la realidad..
mariokun escribió,
Abril 16, 2008 a 8:27 am
Ese odio terminará por convertirse en indiferencia, cuando el ken use sus poderes sobre ti un poco de tiempo mas
dudo escribió,
Abril 16, 2008 a 8:59 am
bueno, no está tan mal odiar un ratito. desahoga bastante. es como un funeral y un entierro: a nadie le gusta ir, pero a veces es necesario, para darse cuenta de que eso que sentías por Él… está muerto. finito. over. caput. a cascarla.
jo, no sabes cómo te entiendo con lo del curro. crecí pensando que una profesión, como decía Aldecoa, es el esqueleto que sujeta tu personalidad, y me encuentro madrugando para pagar facturas. es triste, sí… yo trato de compensarlo escribiendo por las tardes. aunque nunca publique nada. así puedo decirme a mí misma que soy una escritora que trabaja como administrativa, y no al revés…
abrazos con barriga.
La Petite en Belgique escribió,
Abril 16, 2008 a 9:23 am
MarioKun: Sí, el Ken está haciendo uso de sus poderes de tal forma que hoy aún no he dejado de sonreir
Y es que además del cariñito y esas pequeñas cosas que compartimos, tenemos proyectos en mente. Viva! Y ahora es cuando yo suelto el grito de guerra: “Let’s break the bed again!” (es una broma que tenemos entre los dos, algún día contaré, ya).
Dudo: Sí, muerto y enterrado. Lo único que me da rabia es malgastar mi energía cabreándome. Pero tiempo al tiempo.
Yo también era de esas que pensba que el curro era una de las cosas que más podía dar sentido a mi vida, que podía ayudarme a sentirme realizada. Pero al final uno descubre que hay que trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Y que las facturas llegan todos los meses, y el trabajo es una especie de “intercambio” que tenemos con el mundo. Yo trabajo y así obtengo dinero para vivir y comprar caprichos. El sistema es un poco mierda si lo pensamos detenidamente. Y la fiebre consumista no ayuda a escapar de él, sino que nos ata más. Al final uno puede perder el norte porque olvida que lo importante en esta vida son las personas que nos rodean, que sólo tenemos una vida y la malgastamos pensando en números y prioridades sin sentido, y que aunque uno ame su trabajo, lo que al final queda es el amor de los que te rodean.
Tanta adicción al trabajo y así luego hay mucha gente que se deprime cuando se jubila. Con la de años que le ha dado la vida para que aprendieran a vivir… y ni con esas. El ser humano puede ser así de idiota.
Buenos días soleados a todos desde Bélgica
Brixta escribió,
Abril 16, 2008 a 10:05 am
Un clavo quita otro, está comprobado empíricamente.
La Petite en Belgique escribió,
Abril 16, 2008 a 10:56 am
No siempre funciona, pero a veces el cambiar de aire nos hace ver la vida de otro modo
arroaz escribió,
Abril 16, 2008 a 11:37 pm
Completamente de acuerdo con Brujaroja y Brixta.
Y si no, voodoo, qué cojones.
Juas!
Uhm… É que a min o da vendetta vaime moito.