04.30.08
Realidad y contrastes
En estos momentos el trabajo está en una fase complicada. Nuestra empresa está desarrollando un sistema de educación a distancia para 60 universidades argelinas. Nuestro cliente: el ministerio de educación de Argelia. El responsable de la programación de las putas 60 universidades: Yo. Los plazos: sobre 9 de mayo quieren el sistema funcinando y un training dado. Los riesgos: La bancarrota de la empresa.
Este proyecto comenzó allá por el 2005, que fue justo cuando se establecieron las condiciones del contrato. Un ingeniero anterior a mí programó el sistema y abandonó el puesto de trabajo jurando haber terminado con su parte. Pero no. Un año después de que los 60 racks (armarios especiales con todo el equipo dentro) fueran enviados a Argelia sin posiblidad de retorno se descubre que la programación hecha no reune el mínimo de requisitos necesario y hay que darle un nuevo enfoque.
Así llevo un par de meses. Intentando dar un nuevo enfoque a una programación de unos equipos que se encuentran en Argelia, intentando hacer los tests necesarios por internet, con las redes argelinas que se caen cada dos por tres, con direcciones IP incorrectas, con cortes de corriente porque alguien ha desconectado el diferencial (claro, el finde allá es jueves y viernes), con routers que no funcionan, con gente que no se hace responsable de su trabajo y con multitud de cosas que son IMPOSIBLES de chequear en la distancia.
A esto hay que sumarle que andamos cortos de personal y cada dos por tres tengo que parar este proyecto para hacer otras cosas, que el director técnico me grite porque esté estresado, que mijefe me cuente batallitas justo en mi hora de salida y que no cobre las horas extras ni los viajes y que mi sueldo me dé justito para vivir.
Así que en estas estamos. Hace dos días el director técnico me dijo que se iría el lunes entre dos y tres semanas a Argelia para acabar de testear la programación y dar el cursillo final. Ayer antes de comer me dijo que la que tenía que ir era yo.
Me llamó por teléfono a las 7 y pico para preguntarme si todo estaría listo para el lunes. Le dije que si tenía que estar, estaría, pero que no entendía el cambio de planes repentino.
Hoy, en una reunión con el jefe, el director técnico me acaba de decir que no sabe cuánto tiempo me voy (o nos vamos o yo que sé), pero se podría estimar entre una y dos semanas.
El tiempo no sólo dependerá de que yo deje el sistema programado y niquelado, sino también de la puta indisciplina argelina. Necesito varias universidades (emisores y receptores) funcionando y con algún responsable para poder recabar cierta información mientras hago los tests. No es raro ir a una universidad donde previamente se ha concertado una cita y que esté cerrada a cal y canto y que no haya NADIE que se haga responsable (ante esto se actúa con llamada al ministerio, pelearte con el burócrata de turno y que alguien haga las llamadas pertinentes para que aparezca alguien con unas llaves). Una vez la universidad está abierta, si hay corriente para alimentar los equipos y no han desmontado todo (los equipos de los racks) entonces es un día de suerte. Sumémosle también que Argelia es un país, digamos, grande y, digamos, mal comunicado, y que las 60 universidades están desperdigadas por TODO el país. Y tengo que FINALIZAR TODO el sistema. Bien! (nótese el tono irónico de a exclamación).
Joder, con esta visión me parece que no voy a volver nunca.
Por otro lado, en el resto de los aspectos, me encuentro bien. El tiempo aquí en Bélgica es una mierda, pero cuando el pequeño viene a casa es como si luciera el sol y las preocupaciones se fueran por el retrete abajo. Él me da paz, cariño y seguridad.
Un putadón lo de irme el lunes. Cuando se lo dije se le cayó el alma a los pies. Va a ser la primera vez que estemos separamos desde que empezamos lo que empezamos. Me jode un poco, pero es lo que hay. Le dije que volvería, y que cuando lo hiciera, volvería a él. Me ha respondido con un “always for you” que casi hizo que me derritiera y se me saltaran las lágrimas. En fin, paciencia, que es la madre de la ciencia.
Y ahora que lo pienso, casi compensaba que se viniera a vivir. No usa su cama ya no recuerdo hace cuánto, se ducha y desayuna aquí todos los findes y parte de los días entre semana, y se viene en cuanto queda libre. Y lo de compartir gastos también nos vendría bien a los dos…
Bueno, nada, desvaríos previos a un puente que para mí será la agonía previa al viaje.


