05.06.08

La llegada a Argel

Publicado en Curro, el Ken en 11:44 am por La Petite en Belgique

Este es el primer post “en diferido” que escribo. Estoy en la habitación del hotel, son las 22:30 (una hora menos que allá) y la sala de internet lleva cerrada desde las 8. Estoy exahusta, pero sé que si espero, las emociones y reflexiones perderán parte de su frescura. Es el problema de tener una memoria pobre, que los recuerdos se escurren entre los dedos como si de arena se tratase.

Esta mañana un abrazo me despertó justo antes de que la alarma del movil consiguiera hacerlo. El sol se colaba entre las persianas venecianas que mi hermana me ayudó a instalar el mes pasado y regaba de luz sobre su piel. Unos ojos verdes soñolientos y llenos de amor me lanzaron una mirada entre las sábanas. Yo me desperté muy cansada, aparentemente no recuperada del todo del fin de semana largo. Los abrazos no me dejaban salir de la cama y me acunaban con ternura.

Después de una ducha renovadora nos tomamos nuestro desayuno. Sus ojos estaban tristes. Se ofreció a fregar las tazas y platos mientras yo me lavaba los dientes y daba los últimos toques a mis maletas. Irme así, tras esa escena que deseo que se repita hasta la saciedad. No quiero un macho machote que me haga llorar, ni que me vuelva loca de modo irracional. Quiero un compañero, esa tranquilidad de despertarme cada día a su lado, compartir las tareas y conversar. Alguien que me cante canciones en la cama, que me mire y sepa que no estoy bien, que me dedique tiempo y no le entre el pavor si me echo a llorar. Alguien que esté disupuesto a hacer planes y estar a mi lado, alguien que no le tenga miedo a querer. Alguien que me comprenda y sea capaz de darse cuenta cuando le necesito. Por todo esto y mucho más en estos momentos echo de menos al Pequeño. Porque ha demostrado cosas que ya pensaba que no encontraría en nadie, porque hace que me sienta especial, porque ha demostrado y demuestra ser maravilloso…

Me ayudó con el equipaje y me recordó un par de cosas que se me olvidaban. Bajamos y al lado del coche me abrazó por última vez mientras me recordaba lo importante que soy para él, que desea que vuelva pronto y que el sol hoy lucía un poco menos para él.

Llegué algo tarde a trabajar, pero avisé por teléfono. No problem. Al llegar ya di la noticia del “golpecito” que le di al coche y asunto arreglado. Me enteré de que al final hoy nos íbamos cinco, jefe incluído, pero tres se iban al desierto (Hassi-Messaoud). Durante todo el camino al aeropuerto (que por cierto, íbamos tarde) el jefe estuvo protestando porque decía que estaba estresado porque su hija (RR.HH.) había olvidado confirmar su segundo vuelo (Argel - Hassi-Messaoud) y era probable que se quedara en tierra.

Llegamos justos, y después de regatear los kilos del equipaje de mano (a ver cómo se puede llevar algo más que un portátil si sólo te dejan 5 kilos) y una larga espera en el control, nos dirigimos a la puerta de embarque. Normalmente suelo preferir pasillo, pero en este caso hubiera deseado ventanilla. Sólo para no oir al jefe y al director técnico discutiendo (mejor dicho, al jefe quejándose y al director técnico asintiendo cual ovejita lucera). Así que como al final me tocó pasillo y estaba rendida, decidí dormir y así aislarme del mundanal ruido.

Una hora más tarde aparecieron los azafatos con la comida. Sí, señores, Air Algeria aún te da de comer a bordo. No es que valga mucho esa comida pero al menos sirvió para tapar el agujero que tenía en el estómago a las 3 y pico de la tarde. Por cierto, si alguien sabe cómo comer en el avion y no mancharse con las tapas de los “tuppers” en los que viene la comida, que me lo diga. Es que parece que estoy jugando al parchís con las dos fiambreras, el botellín de agua, los dos bollos de pan, el postre, la taza para el café, los cubiertos, el vaso y la servilleta. En serio, demasiadas cosas para tan reducido espacio (tanto que no cabe NADA más y es entonces cuando se me caen cosas encima).

A mi derecha tenía sentada a una mujer musulmana que según me contó vive en Bruselas. Y ahí la pregunta habitual que en todo viaje a Argelia se me formula al menos tres veces: “Es usted argelina?”. Ah, pues no, soy española pero vivo en Bélgica (siempre la misma cantinela). Es lo que tiene ser morena y tener una abuela granadina. Estuve ayudando a la mujer a rellenar el impreso que nos dan en todos los vuelos a Argelia, donde te preguntan tu nombre, dirección, procedencia, residencia en el País, etc.

Al llegar tocó esperar otra cola inmensa para el control de pasaportes y entrega del papelorio con los datos, donde ya empecé a arrasar con los árabes. Es lo que me pasa aquí, que como parezco parte del producto interior, y los hombres son algo menos civilizados que en tierras del norte, enseguida los galanes me sonríen, me dicen piropos, me sueltan un ça va y se ofrecen a llevar mis maletas.

Hablando de maletas. El mismo problema de siempre. Como en nuestro equipaje solemos transportar equipos electrónicos, cables y cosas por el estilo, eso no gusta demasiado y al recoger nuestro equipaje de la cinta es típico ver marcas blancas hechas con tiza en las maletas. Es una señal para los caballeros de la aduana, que nos invitarán a abrir nuestro equipaje y hacer preguntas hacerca de él. Como hoy, que tras pasar mi bolso de mano por uno de los detectores, el encargado me preguntó que qué equipos electrónicos llevaba dentro. Al hacerme la pregunta por segunda vez, dijo algo así como “da igual lo que lleves, qué declaras?”. Se me pusieron los ojos como platos y contesté la verdad: “tres móviles y un ipod”.

Al final hubo suerte en la aduana y con una sonrisa los caballeros me dejaron pasar sin problemas. Mi jefe consiguió sitio en el vuelo y el director técnico y yo alquilamos un coche y nos vinimos al hotel. Esta vez nada de coche super mega guay, tan solo un Atos. Para mí correcto, pero parece que no para el director técnico (su mirada lo delató), quien le da mucha importancia al coche que tiene cada uno. Hace un par de meses me soltó la frase de que “claro, que era excepcional, alguien de su edad y con su cargo y un coche como el suyo” (snob de mierda, el coche ni siquiera es tuyo y uno es lo que es, no lo que tiene).

Por el camino compramos dos tarjetas de teléfonos argelinas y un par de postales para el Pequeño. Para cuando llegamos al hotel eran ya las 7 y pico, y eso con el cambio de hora y todo. El snob éste que tengo por superior empezó la habitual discusión en la recepción del hotel cuando le pidieron una autorización del banco con la tarjeta de crédito. “Porque yo soy el Ultracatólico super-snob y ya he venido veintipico veces, así que a mí nadie osa pedirme autorización porque yo lo digo y porque yo lo valgo”. Finalmente subimos a las habitaciones. Agotada me di un baño y bajé para cenar.

Tras una charla con el director técnico, que a partir de ahora llamaré Ultracatólico (tiene 28 años y aunque no tiene donde meterlo, espera su cuarto hijo para julio, pero dice que no le preocupa porque “Dios proveerá”), me encuentro de nuevo en mi habitación, decorada con colores deprimentes y una lámpara setentera total. Son las 11 y mañana a las 7:30 tengo que estar lista para salir.

Echo de menos al pequeño. Ya no sé dormir sola.

9 Comentarios »

  1. brujaroja dijo,

    Mayo 6, 2008 en 12:25 pm

    Me he acordado de una canción de Christina Rosenvige mientras leía tu post: ¿Recuerdas aquello de “Alguien que cuide de mí”? Pues eso, que me acordé.
    Gracias por tenernos al corriente de tus avatares. A mí, ya lo sabes, me encanta leerte.
    El tiempo pasará más rápido de lo que te parece, aunque ahora la distancia que hay hasta el aeropuerto de vuelta te parezca insalvable. Ya verás cómo todo va bien.
    Muchísimos besos y cuídate mucho

  2. La Petite en Belgique dijo,

    Mayo 6, 2008 en 2:49 pm

    Gracias Brujaroja :) Sé de la canción de la que hablas, y también he pensado en ella estos días :D

    Ahora lo veo todo lejos, distante, y hasta casi me parece irreal ese tesoro que tengo allá en Bélgica. Para más inri el trabajo aquí requiere toda mi concentración y mi esfuerzo a casi todas horas, con lo que suelo acabar con la cabeza bastante cansada…

    Ya iré contando, ahora voy a seguir con esto a ver si lo hago funcionar.

  3. Pilix Forever dijo,

    Mayo 6, 2008 en 7:05 pm

    Ánimo, aquí estamos el frente bloguero para echarte un cable!

  4. lifestraveller dijo,

    Mayo 6, 2008 en 7:23 pm

    Me has emocionado. Que lo sepas. Y ahora voy a leer el resto del post.

  5. arroaz dijo,

    Mayo 7, 2008 en 12:11 am

    :D

    Take it easy.

    Kisses, luv.

  6. La Petite en Belgique dijo,

    Mayo 7, 2008 en 8:59 am

    Gracias por vuetras palabras. Hay momentos duros aquí, pero sin apoyo sería mucho peor. Espero que estéis todos bien y os pido perdón por no tener tiempo suficiente para leer a conciencia vuestros blogs ni comentaros.

    Espero volver pronto y subsanarlo ;)

  7. mariokun dijo,

    Mayo 7, 2008 en 1:09 pm

    “No quiero un macho machote que me haga llorar, ni que me vuelva loca de modo irracional. Quiero un compañero, esa tranquilidad de despertarme cada día a su lado, compartir las tareas y conversar….”

    Acabas de devolverme la fe en el sexo femenino.

    Animo que esto se pasa pronto!

  8. La Petite en Belgique dijo,

    Mayo 7, 2008 en 2:32 pm

    Nunca pierdas la fe, Mariokun! Estoy segura de que hay muchas más personas que buscan lo mismo. Ahora ya sabes, engancha a quien tú ya sabes….

  9. mariokun dijo,

    Mayo 8, 2008 en 12:36 pm

    Como dijo aquel personaje: “estaaamos trabajando en ello…..llevamos toda la taaaarde y parte de la mañana” (del último mes y medio) :D

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