05.09.08

La llegada del jefe

Publicado en Curro, el Ken en 8:34 am por La Petite en Belgique

Cuarto post en diferido desde mi habitación del hotel. Es lunes 8 de mayo y son las 11 de la noche (una hora menos que ahí).

Esta mañana me levanté aún más cansada que los días anteriores. El cansancio se va acumulando y la cabeza ya sólo me funciona al 60%. Esta mañana no fuimos a desayunar al café árabe habitual por miedo a una nueva multa y retirada de carnet, así que el ultracatólico decidió que nos subieran el desayuno a la habitación. Pero todo tiene truco. Él dice que no le gusta el desayuno en el hotel (el tradicional, el que se toma abajo) porque es caro y allí huele mal. Así que optó por pedir UN desayuno para los dos en la habitación. UN desayuno, señores, el colmo de la cutrería. Que sé que la empresa no tiene ahora mismo mucha pasta, pero si se ha gastado una buena cantidad de dinero en comprarnos billetes de avión con vuelta flexible, digo yo que podrá pagarnos un desayuno a cada uno aunque cueste más que 57 dinares (el precio normal del café árabe). Las palabras del Ultracatólico esta mañana fueron: “te pedí café y leche, yo me conformo con agua”. Con agua? De verdad que flipo. Cómo van a estar bien alimentados estos belgas si desayunan un trocito de cake, una manzana y AGUA? Acepté el café (a él no le gusta, siempre desayuna té) y mi parte del desayuno, ya de mala humor de mañana.

Salimos para el Cerist, yo me quedé allí y él partió con Hassan, nuestro ayudante, a otra universidad para arreglar un problema allá y ver si más tarde podíamos intentar crear una videoconferencia entre las dos universidades.

Debo decir que rendí poquísimo por la mañana. Mi cuerpo estaba muy cansado, pero mi mente ya no podía más. Finalmente a las 12 conseguimos establecer nuestra primera videoconferencia con éxito y se me levantó un poco el ánimo. Mientras hablábamos por el micrófono intentando ajustar niveles y nos hacíamos señales mirando cada uno a su cámara, aparece el bueno de Mourad (por si no lo recordáis, es el árabe grandullón, casado y con hijos que ya me ha hecho dos propuestas indecentes que yo he esquivado como he podido). El Ultracatólico se da cuenta porque lo ve en la pantalla y lo oye por los altavoces. Al momento suelta un: “Vaya, acaba de llegar el presidente de tu club de fans”. En inglés le contesto que como este tipo no deje de rondarme me voy a poner nerviosa. Finalmente hoy Mourad se portó bien (porque sabía que lo veían y oían por videoconferencia) y se largó al poco rato.

Sobre la 1:30 vinieron a buscarme para ir a comer. El sitio cutre de siempre estaba cerrado (el fin de semana en Argelia es jueves y viernes) y tuvimos que comprar pan (de pita, riquísimo) y cosillas pa meter dentro (queso y un embutido raro hecho de pavo). Volvimos a Cerist y como el tiempo estaba algo mejor que ayer (algo de sol, pero no mucho, viento, pero no lluvia) decidimos comer fuera, en unas escaleras. Comenzamos a sacar las viandas de la bolsa y en esto Hassan suelta un: “Bueno, tú eres la mujer y la mujer debe repartir la comida y preparar los bocadillos”. Qué??? Por quién me has tomado, chato? Sé que es su cultura, pero por fortuna o por desgracia, yo no pertenezco a ella. Con gusto hubiera repartido la comida, pero si me lo dicen así, porque es mi deber, pos no, mira. Le solté una contestación en inglés fruto de mi ira momentánea y parece que le quedó claro, pues al final preparamos los bocatas entre los tres (que encima no es fácil, en el suelo, sin servilletas y sin cuchillo).

Comimos y volvieron a pirarse a la Université d’Alger para seguir con los tests. Yo me quedé en mi zulo sin ventanas intentando mejorar la programación. A media tarde descubro algo insólito. Tengo agujetas en la zona del estómago y en la parte trasera de los muslos. Pero no ligeras, tengo unas agujetas bestiales. No lo entiendo. Me paso el día sentada en la misma silla sin moverme. Luego se me ocurre que pueden ser de haber estado achicando agua ayer durante casi una hora. Yo que sé. Por cierto, de la llamada misteriosa no he tenido más noticias. Supongo que habrá sido alguien de recepción, pero ni idea…

A las 18:30, con las ideas un poco más claras pero bastantes modificaciones de la programación en mente, terminamos nuestra jornada laboral. En el hotel espera el jefe que ha llegado hoy de Hassi-Messaoud, donde tenemos otro trabajillo en este momento (pero éste es poca cosa y teóricamente no es necesario que yo vaya).

Mi jefe está alojado en la habitación 512 bis. Si, si, bis. La que está entre las 512 y la 514. Al parecer en un principio existía la habitación 513 pero luego decidieron quitarla por lo de la mala suerte. Para no tener que mover las placas de todas las puertas (y de todos los pisos, off course) pues le cambiaron el número a 512 bis. Sin embargo en la factura aparece como 513. Curiosos estos árabes. Y por cierto, nunca pensé que hubiera aviones con fila 13 hasta que me monté en uno de Air Algerie. Curioso, curioso.

Hoy esperaba haber cenado más temprano que los otros días (ése es el acuerdo al que llegué con el Ultracatólico a fin de dormir mis horas y velar por mi salud). Pero no. La ley de Murphy siempre se cumple. Tras una ducha rápida nos reunimos en la habitación de mi jefe, donde él practicaba su deporte favorito: hablar por teléfono. Tras media hora de charla al final salimos, pero no para cenar, sino para ir a uno de los bares del hotel para una reunión con el responsable de relaciones económicas entre Bélgica y Argelia, un tal Michel no-sé-qué, un tipo con bastante mal gusto y contínuos comentarios machistas sobre las mujeres. Comentarios a los que mi jefe se apunta divertido y empieza a contar chistes y pronunciar proverbios argelinos del tipo: “todo buen musulmán debe pegar a su mujer un par de veces al día o al menos por las mañanas. Tú no sabrás porqué lo haces pero ella sí lo sabrá”. Unas hostias quería. Como estaba tan cansada, dejé mi mente vagar y me concentré en el zumo de naranja y los cacahuetes tostados. Hablando del zumo… Pedimos zumo natural de naranja mi jefe, el ultracatólico y yo. El tipo raro llegó más tarde y nosotros ya habíamos pedido. Cuando el camarero se dirigió a él, miró con cara culpable nuestros zumos (realmente los recorrió con la mirada como si de un partido de ping-pong se tratase) y soltó un tímido “Gintonic”.

Cuando al fin quedamos libres nos fuimos a cenar al restaurante de El-Djazaïr, un hotel con verdadero encanto del siglo XIX. Restaurado y muy cuidado, con fuentes presentes en sus jardines (las fuentes, uno de los grandes legados que los árabes nos han dejado, sobre todo en el sur de España). El restaurante resultó ser bastante chic y bastante caro. La decoración sublime y la atmósfera muy acogedora, con colores relajantes y formas armoniosas. Nuestra mesa estaba al lado del piano en el que un hombre tocó parte del concierto de Aranjuez y varies piezas de Burt Bacharach. Siempre me gustó el sonido del piano, y más esta vez, en que eclipsaba las voces del Ultracatólico y el jefe, hablando de trabajo sin parar. Detalle a destacar: cuando nos trajeron el menú, primero me entregaron a mí el mío, acompañado de un “madame”. Al cabo de dos minutos descubrí que mi menú era igual que el de mis dos acompañantes pero le faltaban los precios (!). Vaya, llevo unas cuantas pruebas de machismo hoy, pero lo de tener un menú diferente para mujeres era la que menos me esperaba.

Hoy hablé un par de veces con el pequeño. Oir su voz me tranquiliza, especialmente en los momentos difíciles en que estoy atascada y las cosas no me salen. Me ha escrito un mail muy bonito que casi me ha emocionado y me da más fuerzas para seguir adelante. Está bien saber que alguien me espera a la vuelta, para ayudarme a descansar y a relajarme. Con él sé que es posible y de verdad ansío nuestras mañanas perezosas de fin de semana, en cama, sin prisas, tan sólo estando ahí.

5 Comentarios »

  1. corsaria dijo,

    Mayo 9, 2008 en 8:54 am

    “donde él practicaba su deporte favorito: hablar por teléfono.”
    Esa frase me la quedo, me ha hecho sonreír. :D

    Abrazos Petite.

  2. brujaroja dijo,

    Mayo 9, 2008 en 9:44 am

    Trabajar con tíos tiene su chiste. Yo recuerdo las reuniones en las que yo era la única mujer (así de machista es mi empresa) y cada vez que el Superjefe decía una palabrota, me miraba y me pedía excusas, y a mí me daban ganas de poner mi sonrisa más angelical y decirle “Pero si tú no tienes ni puta idea de lo mal que puedo hablar yo, cojones”.
    Pero todo eso en parte es bueno, quiero decir: te permite situarte a años luz, sonreír y poner cara de buena mientras por dentro tu pensamiento es otro y en el fondo sabes que son seres verdaderamente patéticos.
    Eso sí, los bocadillos que se los hagan sus señoras madres.
    Animo, que ya queda menos.

  3. mariokun dijo,

    Mayo 9, 2008 en 12:18 pm

    No se por que, pero al pensar en el ultracatólico me imagino al tipico capillita sevillano, repeinado, con camisa roja de florecillas, hortera a mas no poder y cadenas de oro en el pecho… si no es asi, parecido al menos :P

    Y por fin sabemos que ocurrió con la llamada(al menos que se quedó ahi) y con el baño( el resultado fueron unas agujetas de ordago). Ya solo falta que aclares lo de los números 4-8-15-16-23-42 y que coño pasa en esa puta isla. continuará!? (es viernes…estoy mas pegoso de lo normal…no me lo tengas en cuenta… ;)

  4. Pilix Forever dijo,

    Mayo 9, 2008 en 5:23 pm

    Perdona mi sinceridad, pero no sé cómo aguantas en ese curro. Te admiro por ello.
    Vaya personajes!

  5. La Petite en Belgique dijo,

    Mayo 10, 2008 en 11:18 am

    Corsaria: Sí, bueno, con la fauna de mi empresa se podrían escribir libros. Lo bueno es que nunca me quedo sin material para el blog :P Tengo varios ases en la manga ;)

    Brujaroja: Sí, sé de lo que hablas porque en mi empresa soy la única mujer trabajando en el área técnica. Por supuesto al venir aquí siempre es más heavy, pero si una tiene éxito en mantener a los árabes a raya, todo va como la seda. Son educados, atentos y gentiles. Pero por supuesto una debe posicionarse. Imagináos al principio, mujer, más bien menuda y sin hablar ni papa de francés. Pero me los gané!

    MarioKun: Jajaja. Me dan ganas de acabar los posts con un “continuará”.

    El Ultracatólico? Pues super rubio y super blanco, menudo, poco más alto que yo y algo menos de 65 kilos. Con las uñas de las manos siempre desarregladas y las de los pies que parece que no las corta en años (encima se pasea por aquí con unas sandalias). Pero creo que eso de las uñas de los pies es algo generalizado en Bélgica (será que sus madres no les enseñan). Tiene la mala manía de hacer extraños ruidos con su cuerpo cuando se estira y cuando se frota los ojos con las lentillas puestas (éste último da mucha mucha grima).

    Pilix: La sinceridad siempre se agradece :D La hipocresía nunca fue conmigo. Y sí, son como personajillos sacados de un cuento. Como ya dije, darían para varios posts. Lo bueno es que siempre tendré material interesante. Y lo de aguantar… Sí, a veces también yo me lo pregunto. Es posible que dentro de poco toque tiempo de cambios. Como dice la canción: “I’m beggining to wonder if it’s time for a change…” (Split Enz).

    Gracias por los ánimos :D

Dejar un comentario