06.04.08
Hecha una piltrafilla
Así me he quedado otra vez tras venir de Argelia. Muchas horas de trabajo, pocas de descanso. La última noche dormí tan solo dos horas y media tras una jornada de trabajo de 16 horas. Y en el aeropuerto tocó carrera. Como no tenía internet allá, fui escribiendo en una libreta, que por desgracia, me dejé en casa esta mañana.
Han pasado muchas cosas, he visto mucho también, desde la tristeza humana hasta la estupidez más insuperable. Al menos ha habido buenos momentos y hasta nos hemos podido reir. A veces uno ríe por no llorar. A pesar de los buenos momentos, ha sido duro, muy duro.
He vuelto el lunes, medio rota por todas partes; y sólo me han dado libre ayer martes. Confieso con sentimiento de culpa que hoy en el trabajo he estado más con el cuerpo que con la cabeza, lo que me ha hecho cometer un error. Pero creo que me da igual. Mi jefe acaba de embolsarse 700.000 euros por la maldita sala de conferencias en medio del desierto, de los que yo no he visto ni un céntimo y por lo que yo he estado y estoy arriesgando mi salud.
He dicho ya que estoy cansada? Tan cansada que ya nada me duele, tan cansada que no siento ni padezco, tan cansada que no puedo ni siquiera disfrutar.
El Pequeño me está cuidando estos días, pero yo lo que necesito es dormir tres días seguidos y olvidarme del mundo.
Mañana a currar otra vez (mierda) pero el viernes libro. Y aún me deben un par de días más (sin contar la pasta que no me van a dar)…
Siento el post deprimente, pero mi ánimo no da para más. Mañana empezaré a contar de mi estancia allá.


