06.05.08

Última hora

Publicado en Curro a 10:18 am por La Petite en Belgique

Hace media hora ha llamado el Ultracatólico (está de vacaciones toda la semana con su maldita bici) para preguntarme cómo iba la programación de la nueva sala que tenemos en Luxemburgo. Le he dicho que más o menos pero iba yendo.

A los 20 minutos ha venido por mi oficina la directora de RR.HH. (hija del jefe) para preguntarme que si había hablado con el Ultracatólico. Le he dicho que sí.

- Y te ha dicho que tu día libre de mañana depende de los avances que hagas con la programación?

- QUÉ???????

- No te ha dicho nada?

- No. Mierda! Las cosas no funcionan así, sabes? Un día me decís una cosa, al día siguiente otra. Y el domingo he trabajado 16 horas seguidas!

- Lo sé, pero tienes que entender mi posición.

- Y tú la mía. No me ha dicho nada de nada. Y estoy llegando a mis límites y si los rebaso entonces depedíos de mí. Si caigo enferma, lo sentiré mucho, pero me quedaré en casa.

- Voy a llamarlo y luego hablamos.

Porque no lo tengo delante, que si no, lo pulo a hostias. Siento el lenguaje barriobajero, pero si algo me saca de quicio es la falta de respeto por parte de los cobardes, mentirosos e hipócritas. Juro que si lo tengo delante lo mato.

P.S.: La de RR.HH. me acaba de llamar a su despacho. Ha vuelto a hablar con el Ultracatólico. Que mañana libro pero que el lunes venga en forma para trabajar como una malade (enferma, digo yo que podríamos traducir la frase por trabajar como una loca).

- No

- Como que no?

- No pienso trabajar como una loca.

Su teléfono sonó, por lo que la conversación quedó interrumpida y regresé a mi despacho. Al cabo de un rato se vino por mi despacho para preguntarme si la conversación había terminado. Le dije que sí. Pero no. La conversación siguió. Le dije que me sentía como una naranja exprimida hasta el límite (mi francés no da para comparaciones más precisas). Que mi sueldo era una mierda, que la vida aquí muy cara, que me sentía terriblemente cansada y que no podía más. Que iba a explotar y que si explotaba me iría. Parece que le entró algo de miedo. Dijo que no quería que me fuera y que la semana que viene teníamos que sentarnos todos a hablar. Se dijeron muchas más cosas, pero no viene al caso seguir regodeándome en ellas. Como le he dicho, todo se irá viendo. No voy a adelantar nada. Si les intereso tendrán que mover el culo.

Un poco acerca del Ken

Publicado en el Ken a 9:52 am por La Petite en Belgique

Buenos días a todos. Por fin hoy puedo decir que me encuentro mucho mejor. He dormido tan solo siete horitas, pero he descubierto que la parte de mí que estaba más cansada era mi cabeza. Siete horas de descanso y he llegado al trabajo cantando.

Ayer el Ken me propuso ir a nadar después de trabajar. La verdad es que tal y como me encontraba ayer no me sedujo mucho la idea. Estaba terriblemente cansada y un poco asqueada de todo, incapaz de pensar ni de concentrarme, casi incapaz de sentir. Superé esa pereza inicial mientras lo esperaba en casa y preparaba mi mochila. Salimos hacia la piscina en nuestras respectivas bicis bajo un cielo amenazante (hoy llueve, llueve y llueve).

Nadamos los 30 largos de rigor que me marco como mínimo para sentirme bien psicológicamente y luego nos fuimos un rato a la piscina pequeña a practicar eso de “hacer el muerto” a ver si un año de estos consigo hacer que el Ken flote (no sé cómo lo hace, pero se va directamente al fondo). Después de un rato de risas nos fuimos al jacuzzi que compartimos con otra pareja y nos pusimos a charlar sobre el viaje a España (ya sólo quedan 23 días!). Mientras todo esto sucedía, de repente me di cuenta de que después de varios días, me encontraba completamente relajada y hasta alegre. Ya no sentía un peso sobre mí y hasta podía decir que me sentía feliz. Con el tiempo (la verdad es que no tanto) el Ken se ha ido soltando y ahora habla bastante. Con todo esto he descubierto que a veces es terriblemente simpático y es algo que me gusta. Si un hombre es capaz de hacerme reir cuando he tenido el peor de los días, entonces ya me tiene medio ganada.

Después del baño, mientras intentábamos coger las cosas de las taquillas, nos encontramos a Laura. Laura… hacía siglos que no la veía, y en medio segundo le perdoné el no haber dado señales durante meses: no responder a mis llamadas, no devolverlas, no contestarme en el msn, … Sé que lo ha pasado mal, y es verdad que cada uno tenemos una manera distinta de reaccionar, pero considero que a los amigos hay que cuidarlos, y es algo que aún tiene que practicar. De todas formas fue una gran alegría verla y nos reímos mucho, como en los viejos tiempos.

Tras la piscina nos fuimos a casa a preparar la cena. Mientras el Ken limpiaba la mesa y yo hacía otro tanto con un par de platos, de repente me suelta un “ay, que bien, me acabo de dar cuenta de que vamos a vivir juntos!”. Vaya, yo ya me había dado cuenta un poco antes (ya se sabe, las mujeres siempre vamos un paso o dos por delante), sobre todo porque realmente es casi como si viviera aquí (la única diferencia es que aún está pagando su habitación en la residencia y aún tiene que vaciarla ). Realmente me di cuenta de que vivía aquí cuando llegué de Argelia y me encontré ropa suya en el suelo. Vale, fue un poco bajón, pero la verdad es que los dos tenemos parte de culpa, porque él aún no tiene sitio para poner su ropa. Pero bueno, nadie es perfecto y es algo de lo que soy plenamente consciente. Nos hemos puesto de acuerdo en que este finde, mientras se va a visitar a sus padres (es el día del Padre aquí) yo voy a ver si libero cosas del sótano y así puedo organizar la casa para hacer un poco de sitio. Él se ha puesto a hacer una recapitulación de las cosas que se va a traer y de lo que se va a llevar a casa de sus padres. Confieso que este último par de días me encontraba tan mal psicológicamente, que me daba un poco de miedo el paso que vamos a dar (o que para el caso, estamos dando), pero ayer mis dudas y miedos se evaporaron. El sábado cuando vuelva de su pueblo, hemos quedado de ir a hacer la compra semanal, ante la cual él está sumamente emocionado (“oh, nuestra primera compra semanal juntos!). Bueno, así, pasito a pasito.

En la cena hablamos un poco sobre mi futuro incierto el año que viene (master-no-master-trabajo-cambio-de-trabajo). Lo que sí tengo claro es que voy a seguir por aquí. Él me ha dicho que le quedan tres años de doctorado, pero que después nos podemos ir a España o a cualquier otro lado que yo quiera. Le dicho que tampoco tengo especial interés por volver a España, pero es algo que aún queda lejos, por lo que ya se verá. Me ha dicho que si hay trabajo, le gustaría irse a vivir a España (esto se lo cuento a mis padres y se pondrían a llorar de alegría). De España lo que me preocupa es la situación laboral, porque la verdad, el resto, tiene razón el Ken, es mucho mejor. La verdad es que echo de menos eso de tener más luz solar, y esta lluvia y humedad matan lentamente. Confieso que este último invierno ha sido uno de los peores de mi vida.

Bueno, poco a poco, las cosas se van encauzando. Y cómo no, hemos tenido nuestra primera discusión. Sucedió hace casi dos semanas, antes de irme yo a Argelia. En un bar, con otra pareja de amigos nuestros. Yo estaba demasiado susceptible y sensiblona por mi inminente partida y él soltó una broma que me cayó un poco mal, algo así como que al día siguiente iba a salir con la bici no sé cuántas horas porque la bici era el amor más importante en su vida. Ni corta ni perezosa le dije que si esas eran las reglas que ponía, que entonces eso no iba conmigo, ante lo cual me levanté y me fui del bar y me senté en un banco a tomar el aire (hacía una noche maravillosa). Al cabo de un rato se vino con todas mis cosas (seré burra, que me dejé el bolso y la cazadora en el bar) llorando y medio destrozado. Que sentía mucho la broma absurda, que no era verdad, que yo soy lo mejor que le ha pasado y que no quiere perderme por una tontería. Que reconoce que a veces es lento y torpe, que tiene poca experiencia con las mujeres (una relación larga de dos años y poco más) y que intente ser paciente con él mientras aprende cómo tratarme. Entonces me di cuenta de que a lo mejor yo había exagerado un poco, y que a lo mejor sí de verdad yo significaba para él algo más de lo que yo creía.

Todas estas cosas tienen que pasar. Es lo interesante. Caminar juntos, a veces por tramos difíciles, pero siempre con sentido del humor, mucho cariño, paciencia y comprensión. Y sobre todo HABLANDO, HABLANDO y HABLANDO MÁS (me ha sorprendido positivamente el Ken, no sabía yo que se le diera tan bien hablar y escuchar).

P.S.: Hoy me he acordado de traer la libreta. A ver si luego tengo un rato y cuento un poco de mis aventuras por el desierto.