06.07.08

Vacío e inseguridad

Publicado en Finde moments, Lonely moments, Post-marcha moments, Reflexiones, el Ken a 12:07 am por La Petite en Belgique

Acabo de llegar a casa de estar con unos amigos, y mi estudio está vacío. No es verdad literalmente. Está lleno de mis cosas, de sus cosas, pero él no está. El domingo es el día del padre aquí en Bélgica y se ha ido a casa de sus padres, pero se viene mañana sábado. Hoy no he ido a trabajar. Al final, al ver que estaba llegando a mi límite, me lo han dado libre. Así que pude atender al técnico de Telenet que vino a casa sobre las 11 a arreglarnos la tele y pude ir a la oficina internacional a ver cómo va lo de la admisión en el master. Entre una cosa y otra recibo una llamada del Ken para preguntar cómo va la mañana y ver si al final me da tiempo de ir a la oficina. Es un cielo.

La tía de la oficina resulta ser una bruja. La típica burócrata con una sonrisa como el cemento armado, imperturbable, pero que sería capaz de insultarte a la cara al mismo tiempo. Lo único que saco en claro es que aún no es tarde para enviar los últimos papeles.

Los dueños del estudio no contestan. Quiero renovar el contrato para el año que viene y antes de llamar a la agencia me apetece hablar con ellos.

Como una ensalada, pan y queso. Estoy agotada. Ayer la peli en el Cuartel General acabó demasiado tarde. Me tumbo a dormir la siesta con intención de levantarme a una hora respetable para ir a la FNAC a comprarle el regalo de cumpleaños al pequeño: “Calvin & Hobbes. The complete collection”. Me dejo el gorro que uso para la lluvia en la FNAC, los libros apenas caben en las alforjas de mi bici y llueve. No es sólo que llueva, hay tanta humedad que uno casi podría ir nadando.

A eso de las 6 de la tarde me llama el Ken. Que acaba de salir de currar y en ese momento está entrando en el coche del hermano para irse al pueblo. Que si todo anda bien, y que vuelve mañana para hacer la compra semanal y lo que venga. Sonrío y cuelgo. Llamo a mi madre. Hoy pensaba llamar a mi padre pero no ha podido ser, no encontré el momento ni el ánimo (aún no le he dicho que voy el 28 ni que voy acompañada). Mañana, me digo.

Me llama Pedro. Que si me apetece ir a cenar con ellos. Claro. Como tengo algo de tiempo bajo al sótano. Tengo que hacer algo de sitio para que el Ken pueda meter sus ropas y el resto de sus cosas en algún lado y vivir dignamente.

Al final cenamos fuera. Somos 5. Dos parejas y yo. Echo de menos a mi rubio. Le mando un sms. No contesta. Habrá salido con los amigos, y tal, y como tiene la cabeza se habrá dejado el móvil en casa. En cuanto a despistes, debo reconocer que entre los dos juntos no hacemos una persona completa en cuanto a prestar atención y recordar cosas. Dios nos coja confesados.

Después de cenar (salió cara la pizza) nos vamos al karaoke. Mi primera vez en el karaoke de Leuven. Pero igual que el resto de las veces en todas las ciudades a las que acudí a un karaoke (vale, exagero: Vigo , Amsterdam y pocas más). Sitio cutre, paredes negras, humareda densa y gente estrafalaria. Bueno, la rara soy yo, que me siento una mezcla entre marciano y perro verde. No me apetece cantar nada de Whitney Houston ni Mariah Carey. Las canciones que proponen las otras dos chicas no las conozco ni de lejos y más del 50% de las canciones que se cantan esa noche no las he oído en mi vida. “Pero si esta es la versión flamenca de esa canción tan conocida de Bisbal”, me dice mi amigo chileno. Vale, lo que digas, pero ni puñetera idea, ya sabes, yo es como si viniera de otro planeta (no lo digo, pero me quedo con las ganas). Me falta el Ken. Al menos tenemos gustos musicales parecidos y pudiéramos haber hecho un buen dúo. Pienso en proponer a las chicas el “It’s too late” de The Carpenters o el “Vincent” de Don McLean, pero veo que la situación no da. Este es uno de mis típicos “momento perro verde” o “momento marciano” o “momento bicho raro”. Me he sentido como cuando estaba en el colegio. La rara. En situaciones de este tipo, hay pocas personas con las que no me sienta de esta forma. Sé que soy reincidente y monotemática, pero con el Ken no me siento así. En cierto modo, en ciertos temas, conectamos.

Me da el sueño. La siesta de después de comer no ha sido suficiente. Además, mañana tengo que seguir con el proceso “hacer sitio para que el rubio pueda instalarse cómoda y dignamente” y aún me queda mucho por hacer. Además de que quiero ir a la FNAC a ver si encuentro mi gorro.

Es la una y pico y no tengo noticias del Ken desde las 6. Sé que a veces soy un poco neurótica, pero no puedo evitarlo. La cama es grande y no sé como llenarla. La miro. Estoy cansada, pero no me apetece acostarme sola. Me doy cuenta de que no es lo mismo echarle de menos cuando estoy fuera que cuando estoy en casa. Me doy cuenta de que él ya ha pasado por esto dos veces, más de una semana cada vez, en el último mes. Espero que no se acostumbre. No me apetece meterme en cama, seguro que está fría y silenciosa. Pero mañana quería levantarme a una hora decente y tener las cosas medio listas para cuando llegue. No sé a qué hora llegará, supongo que después de comer o algo así.

Soy una insegura de mil pares de narices. Lo sé, pero no puedo evitarlo.

7 comentarios »

  1. brujaroja escribió,

    La inseguridad va unida inexorablement a las primeras fases del amor. A veces se prolonga durante mucho más tiempo, pero entonces ya es patológico. Yo no creo que seas demasiado insegura, en este caso es simple y llanamente que echas de menos al Ken. Sólo eso, no te agobies mucho más.
    Y trata de descansar estos días, que me preocupas.
    Besos.

  2. Isita escribió,

    En eso de sentirse rara te acompaño… de ahí las amebas. Únete al club.

    La cama es muy grande cuando una se siente sola. Pero ya verás que dentro de poco el Ken te estará empujando con el culo para hacerse hueco.

    Cuídate.

  3. dudo escribió,

    nada, de insegura nada. mimosa, es lo que estás.
    da miedo cuando te das cuenta de que echas de menos a alguien que hasta hace poco no era nada en tu vida. da miedo, porque antes estabas bien sola, y, de pronto, ya no lo estás. en finolis se dice estar enamorada. en mi barrio dirían “encoñá como una burra”.
    cuando vuelva, te lo comes a besos y te recuperas en un pis pas.
    mucho ánimo, princesa.

  4. Brujaroja: he intentado descansar, y hoy me he levantado nueva. Lo malo es que de camino al trabajo los nubarrones en mi cabeza han vuelto a aparecer…

    Isita: Tú también te sientes rara por momentos? No es una sensación agradable. No, el Ken no me empuja, y siempe tiene cuidado de no robarme el edredón. Suerte que la cama es grande. Gracias :)

    Dudo: sigo diciéndotelo, te echaba mucho de menos. Sí, en parte tienes razón con eso de que mi vida en pocos meses ha dado un giro de180 grados. A veces es inevitable asustarse un poco, pero en cuanto miro al Ken y lo veo tan tranquilo, tan sosegado y emanando tal paz, el estrés y el miedo se van como por arte de magia.

  5. corsaria escribió,

    Vas a necesitar más Ken 500mg. :P

    Buenos días. :-)

  6. indo escribió,

    si, una buena dosis de ken… jejeje. no creo que seas insegura. tienes mucho valor y vas a vivir con él… sólo es que se crea un vínculo de necesidad cuando se quiere a alguien tanto como parece que quieres al nene.
    y tienes suerte de que no te robe edredon, ni te empuje, ni ronque…. el chico es un filón!
    ánimo y un beso, guapa.

  7. mariokun escribió,

    Si, mas bien es echarlo de menos. Pero es tela de bonito!

    Madre mia que sensiblera tengo en lo alto… esto no es sano…

    :_(


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