junio 16, 2008

Mi versión sobre la amistad del Spanish Ghetto

Posted in Finde moments, Reflexiones at 12:36 pm por La Petite en Belgique

y las vueltas que da la vida…

Hace ya un año, nueve meses y catorce días que he aterrizado por primera vez en este país. Me vine a estudiar, hacer el PFC, lo que significaba acabar mi carrera. Con esto de internet, que acorta distancias y hace florecer la amistad en los sitios más recónditos, encontré varias personas con las que podía hacer “migas” allá. Una de esas personas fue Estrella, catalana que se iba a Lovaina por un año para hacer un master.

Estrella llegó a finales de septiembre, con la mala pata que Ryanair le había perdido las maletas con todas sus pertenencias que finalmente aparecieron dos días después. Estrella durmió una noche en mi casa (yo ya llevaba tres semanas en tierras belgas y ya tenía hogar) pero mientras buscaba sitio donde vivir, se alojaba en un monasterio en las afueras. Allí conoció a Pablo, madrileño de pura cepa, y a Jaralambos, nuestro griego preferido. Poco tiempo después hubo tres incorporaciones más al grupo: Laura (murciana), Nuria (Valisoletana) y Miguel (gallego). Más tarde llegó Alex, otro murciano. Se sumaron algo más tarde unos cuantos más, españoles exiliados que buscaban calor. Nos mezclamos un poco con la fauna local y también internacional, pero ya se sabe que aunque no tengamos mucha conciencia nacional, el español, vaya donde vaya, se “arrejunta” a sus patriotas formando una piña más compacta que la que forma una familia. Salíamos juntos, cocinábamos juntos, comíamos juntos y festejábamos todo lo festejable e infestejable juntos. Era agradable descubrir ciertas señas comunes de identidad en medio de un país donde eso de comer no se ve una como actividad social. Fue cuando descubrí que en España comemos bien no sólo por la buena materia prima sino también porque queremos comer bien. Descubrí, a muchos kilómetros, que en España la vida se para a la hora de comer, y que álimentamos en igual cantidad el espíritu y el estómago. Porque nos gusta compartir. Compartimos los ingredientes, cocinamos juntos y finalmente nos sentamos todos juntos a saborear lo que entre todos hemos preparado, siempre acompañado de buen vino.

Hay momentos inolvidables del Spanish Ghetto, como nos hacíamos llamar. Innumerables comidas, cenas, cafés post-comida, noches de chupitos, noches de cerveza, noches de charlas interminables, ésas que el alcohol hace más honestas, ésas en que el alcohol aproxima a las personas. Durante ese inolvidable año se hicieron muchas promesas del tipo “amigos para siempre”, “encuentro anual no importa donde cada uno esté” y “yo siempre estaré para ti”. Promesas que la juventud provoca (yo era la mayor del grupo) y la euforia sostiene.

Poco a poco casi todos se furon yendo, todos excepto tres que nos agarramos con uñas y dientes al país cuando el momento de partir se acercaba. El primero en irse fue Pablo. Una partida trágica y repentina. La madre de su novia se estaba muriendo, y mucho master y mucha juerga, pero donde él de verdad hacía falta no era aquí, sino allí. Despedida por todo lo alto, cena, fiesta y marcha hasta que el sol nos sorprendió por la mañana. Lloros, abrazos y promesas.

Poco a poco el resto fue desapareciendo también. El año escolar se había acabado y había que retornar a la vida real. Y como decía, nos quedamos tres. Aquí es cuando voy a reconocer que aunque formáramos todos un grupo más o menos homogéneo, digamos que en toda salsa hay grumos. Desde niña siempre he sido “la que no encaja”, la rara, la que por algún motivo es diferente. En este caso la excusa que busqué para reconcer que no encajaba como los demás era la edad. Por supuesto que tuve grandes momentos y los quería a todos y cada uno a mi manera, pero nunca tuve esos ataques de efusividad del tipo “amigos para siempre”. La distancia y el tiempo aleja a las personas, y eso no hay juventud que lo palie. Será que la edad te hace ver cosas. No sé.

Quedamos tres: Laura, Estrella y yo. La partida del Spanish Ghetto fue triste, sobre todo por el hecho de que aunque yo tenía más amigos, los chilenos, (no le di exclusividad al Spanish Ghetto y supongo que eso me hacía diferente al resto), a partir de ese momento me iba a sentir mucho más sola. Laura y Estrella dijeron que no, que todo iba a salir bien, y que haríamos cosas juntas y que seríamos “amigas para siempre”. “Qué bien”, me dije yo, una nueva etapa, pero no necesariamente peor.

Estrella llevaba ya varios meses saliendo en serio con un Belga y Laura estaba en trámites de por fin hacer realidad su amor. Y quedaba yo, la soltera diferente. Se acercaba el otoño, el fin de los contratos de los pisos, la búsqueda de nuevo piso, la mudanza. Ellas buscaban algo para las dos. Yo buscaba algo para mí sola. Encontré un estudio muy mono, pero que tras dos semanas sin noticias me denegaron por ser española. Me quedé sin nada, mediados de septiembre y desesperación. Estrella me ofreció irme a vivir con ellas, buscar algo para las tres. Oye, pues no es mala idea. Yo puedo ser rara, y eso de convivir se me puede dar mal, pero puse esperanzas en la convivencia con ellas… hasta que un día encontraron una casa para ellas dos y de repente ya tenían el contrato firmado.

Por suerte soy una mujer de recursos y no me rindo sin antes luchar. Así que encontré mi actual estudio de 35 metros cuadrados, muy bien situado y acogedor, con unos dueños majos y sitio para aparcar el coche en calles cercanas.

La vida siguió y poco a poco fui perdiendo el rastro a las dos “amigas para siempre” que ya tenían novio belga. Las llamé en multitud de ocasiones pero poco a poco fueron respondiendo menos al teléfono y nunca devolviendo las llamadas. La mala suerte quiso que el timbre de su casa no funcionara y fuera necesario llamarlas por teléfono para que me abrieran, porque ello provocó que me quedara de puertas afuera en más de una ocasión que pasaba por la zona y quería hacerles alguna visita. Traté entonces de establecer contacto sucesivas veces por msn pero con los mismos resultados.

Diciembre llegó, y con ello, mis amigos chilenos desaparecieron por plazo de un mes y pico mientras visitaban a sus familias. Me quedé sola. Y las dos “amigas para siempre” seguían desaparecidas. Yo seguía llamando, ellas seguían sin responder. Laura fue abandonada por su novio y se encerró en si misma. Salí en su ayuda, hacer cosas juntas, ir a nadar. Nada. Le recriminé que nunca me cogiera el teléfono, pero es que “como ahora mi ex ya no me va a llamar, me da igual quien me llame”. Estrella seguía (y sigue) felizmente emparejada, por lo que no necesitaba de nadie más en su vida.

Y así fue pasando el tiempo. Llegó un momento que me cansé y yo también dejé de llamar. Luego apareció el Ken en mi vida y los momentos de soledad se llenaron. Seguí frecuentando a mis amigos chilenos y empecé a sentir que vivía una vida más auténtica.

Pero hace unas dos semanas Laura me escribió por msn, con motivo de su cumpleaños y el de Estrella (que no sabía ni si seguía viva) y que se iba a celebrar una “cumbre Spanish Ghetto”. Que ya estaban todos avisados y que si yo podría alojar a alguien. Vaya, pensé yo, me lo está diciendo ahora, y toda esa gente que no está aquí ya ha tenido tiempo de sobra para comprarse el billete de avión. Lo que son las cosas. Eso es ser el último de la fila y lo demás son tonterías. Hice algún comentario al respecto pero sólo contestó algo del estilo “es que fue todo muy rápido”. Sí, pensé yo, pero esa gente tuvo tiempo de comprarse ya el billete de avión, y yo que vivo a 10 minutos en bici de tu casa no sabía nada. Lo dejé pasar.

Dos días antes del acto, que tenía lugar este sábado (hace dos días), recibí un mail con múltiple destinatario sobre la fiesta. Querían organizar algo chulo, ambientado en los 50’s. Vaya, y me avisan con dos días de antelación. Pues qué quieren que haga? He llamado a Laura unas cuantas veces en estas dos semanas y ni una me ha cogido el teléfono. Por desgracia ese mismo día tenía también el cumpleaños del mejor amigo del Ken y una barbacoa del grupo de Swing que pagué hace ya dos meses. Difícil, día estresante.

Tenía muchas ganas de ver a Nuria (la vallisoletana) y hablar con ella, por lo que decidimos tomarnos un café después de comer en el centro. Le dije al Ken que se viniera y de paso se conocían. También se vino Alex (murciano), dándome una gran alegría. Luego cogimos el coche para ir a la barbacoa, de la que nos fuimos temprano para ir el Ken a ver el partido con su amigo y yo a la casa de las dos “amigas para siempre” para ver al resto. Luego me iría al otro cumple. Pensé que era una forma más o menos equitativa de repartir la noche.

Llegué a la casa de las dos “amigas para siempre” y veo con alegría que seremos unas 20 personas. Alegría al ver a Pablo, a Miguel, a Inés, a Rocío, a Jaralambos. Qué recuerdos. A las dos amigas les llevé una botella de uno de los mejores vinos que encontré. Me parecía hipócrita llevarles otra cosa. No sé que es de sus vidas, sus sueños, sus necesidades. No sabría qué regalarles. Ni gracias, ni qué bien que estés aquí, ni cuánto tiempo ni nada de nada. Laura me dirigió un cortés y gélido “hola” y Estrella ni me dirigió la mirada cuando pasó a dos centímetros de mí. Hablando con algunas personas, me confesaron que sentían el ambiente enrarecido. Yo tenía los ojos como platos. Ni siquiera tuve ocasión de participar en el brindis multitudinario. Me acerqué a Nuria y le dije que me iba. Que había esperado quedarme más, pero que me sentía tan incómoda que no podía. Que había venido por los viejos amigos, pero que la situación era demasiado para mí. Con lágrimas en los ojos me dijo que no entendía lo que estaba pasando (al parecer hubo comentarios sobre mí) y con la lágrimas en los ojos le respondí que yo tampoco. Me despedí de tres o cuatro personas (no de las anfitrionas, total, yo era invisible para ellas) y me fui.

Llegué al bar donde estaban el Ken, su amigo y los chilenos y la recepción fue totalmente distinta. Besos por doquier, sonrisas y bromas. Conversaciones distendidas, felicitaciones repetidas al homenajeado y camaradería. Un par de abrazos del Pequeño y se me fueron los males. Hay cosas, que de verdad, no merece la pena perder el tiempo recordándolas.

Tuve una decepción muy grande el sábado, una decepción que me causó gran dolor (si al menos supiera qué he hecho mal…). Pero también descubrí que todo en esta vida evoluciona, y hemos de quedarnos con lo bueno. Los amigos, para bien o para mal, han de pasar esa criba, y es ley de vida que muchos se queden en el camino. Pero no por ello dejaré de dar todo lo bueno de mí cuando conozca a alguien.

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16 comentarios »

  1. lifestraveller said,

    Buf, cómo te entiendo! A medida que te iba leyendo y veía que el día se acercaba y que nadie había contado contigo, tan sólo por motivos logísticos de alojamiento estaba pensando ” y un carajo, no vayas, que se jodan!!!”. Esa hubiera sido mi reacción al menos. Pero también entiendo que quisieras ver al resto… en fin…

    Tan sólo decir que ole tú, por no ser como ellas. Gente así la hay a mogollón y te digo qué es lo que has hecho mal a ojos de ellas: ser diferente y no necesitar a nadie para hacer tu vida. Que te apartan? guay, sin problemas, tú te buscas la vida. Y te la has buscado muy bien, así que tu tranquila, que tú no has hecho nada y de lo que adolecen ellas es de una envidia descomunal que no saben ni dónde metérsela. Como diría…que se las folle un pez!

    Me alegro de que la noche se arreglara :-)

  2. mariokun said,

    Siento el mal rato que pasaste el sabado.

    Suele pasar siempre cuando conoces a nuevas personas que al principio todo es Very Happy, y que que buena gente somos todos y como hemos podido vivir hasta ahora sin conocernos!!

    Luego, pasado la novedad, el asunto es otro, y empiezan a salir las verdaderas caras. Y de todos esos “maravillosos” nuevos amigos, al final si tienes suerte, puedes quedarte con uno o dos, que realmente si merecen la pena. Lo que tu dices, la edad te enseña que estas cosas son así.

    Yo no me quedaría sin saber qué problema tienen, aunque ya no merezca la pena(desde luego, la actitud de niñatería de las dos es casi enfermiza), pero simplemente por saberlo. Una vez aclarado el tema y despues de haberme puesto en mi sitio, me uniría a la consigna de life: que se las folle un pez!

  3. Ya, supongo que algún día saldrá a la luz, pero no me apetecía que me despellejaran viva las dos a la vez (las tías podemos ser muy muy lagartas). No estaba de ánimos, la noche no necesitaba peores cosas que ese mal rato.

    Gracias por vuestras palabras, y gracias por haberos leído el post, que me salió mucho más largo que lo que la buena educación permite.

    Y la vida sigue…

  4. corsaria said,

    Hipocresía, es la palabra que me viene a la cabeza al leer tu relato. Eso de sólo acordarse de las personas cuando se necesitan es muy hipócrita. Yo pienso, quizás me esté equivocando, que esa “atención” a tu llegada fue porque no te pudieron “utilizar” y eso no les “moló”.

    Te llevaste un disgusto, lo cual es una pena siempre.

    Y sí, lo dicho por Life y Mariokun. ;-)

  5. brujaroja said,

    Querida petite: Me temo que los únicos amigos que son para siempre son aquellos que nacen sin ninguna vocación de eternidad, sin grandes promesas, ni grandes declaraciones. Son esos que un buen día descubres que llevan veinte, treinta años a tu lado, con los que has compartido muchas cosas, pero también muchas ausencias, y que en cada reencuentro la conversación seguía en el decíamos ayer…aunque fuera un año entero. De todos modos rompo una lanza, no por lo amigos para siempre, que ya tienen muchos defensores. También por los amigos de unas semanas, o de unos meses. Esos que comparten un tramo de tu vida y luego se quedan en el camino, por lo que sea. Ese tiempo está bien, son el apoyo para ese momento concreto, o tú eres el apoyo para ellos en esa necesidad. No hay que buscar mucho más, ni lamentar haberlo perdido, porque fueron un destello que brilló mientras era necesaria su luz…
    Otra cosa es lo que tus amigas, que creo que sólo lo eran por pura circunstancia, y casi no había ninguna otra cosa que en otra situación os hubiera unido…
    Ni te preocupes. Si alguien tiene un problema, son ellas y no tú. Allá ellas con sus historias, sus traumas infantiles, sus tonterías…
    Lo que me jode es que una es tocaya mía…. Snifff…

  6. Liryel said,

    Aish… deja de pensar que era cosa de la edad, que yo cada vez tengo más claro que todos los ingenieros somos raritos. No es bidireccional, existe gente diferente que no lo es, pero casi todos ingenieros lo somos. En especial las chicas. Ni idea de porqué, pero a mí también me ha pasado muchas veces. Al principio creí que era el rollo sevillano, que en la mayoría de los grupos no te puedes perder una para seguir siendo parte, lo que te da poco margen para alternar con más gente). Sólo quieres pasar un buen rato, entiendes que bueno, a cada uno la vida le lleva por un camino, pero nunca está de más recordar viejos tiempos, y te encuentras con algo así. Tranqui, no has hecho nada mal, sólo ser natural y razonable ^_^

  7. dudo said,

    otro momento de sincronización mental: estaba justo escribiendo una entrada sobre las decepciones que conlleva creer que lo que tú entiendes por amistad significa lo mismo para todo el mundo.
    lo que más me jode y menos entiendo es que encima hagan comentarios sobre tí, o que estén frías… qué cojonazos. mira, por lo menos está claro que has salido de su área de influencia. vamos, que ya no hay porqué volver a llamar, ni nada de eso.
    en fin.
    voy a ser más mala que mariokun y lifey: que no las folle nadie.
    hala.

  8. Corsaria: Gracias. Tienes razón con eso de “utilizar” pero paso de contar más cosas. Ahora a olvidar y pasar página :)

    Brujaroja: Ah, si te escuchara más a menudo mejor me iría. Sabias tus palabras como siempre. Es una verdad como un templo eso de los amigos que nacen sin vocación de eternidad y que tras años todo sigue “como ayer”. Ahora que estoy lejos me doy cuenta de esos amigos de verdad que he ido conociendo a lo largo de los años. Mucha gente pasa por nuestras vidas, pero poca se queda :)

    Liryel: Si, hija sí, ya sabes tú que ambas somos un poquito frikis a veces :P Ellos no nos entienden ;)

    Dudo: Sí, ahora me siento definitivamente desenganchada de ese duo. En cierto modo me siento más libre. Pero no deja de ser una pena.

    Y como decía Brujaroja, en la vida hay circunstancias que te unen temporalmente a las personas. La evolución hace que esas uniones seas más o menos duraderas. Ahora sé que lo que me unió a ellas era única y exclusivamente el ser española en Leuven. Visto ahora, desde la perspectiva que da el tiempo, me doy cuenta de que no fue suficiente. En otras circunstancias la amistad no se hubiera dado. Sé que esas personas y yo no tenemos mucho en común, ni gustos ni forma de ver la vida ni nada. Quizás por eso yo no encajaba. Que conste que no estoy diciendo que mi visión del mundo fuera mejor ni peor, sólo diferente. Que como diría mi madre, de todo tiene que haber en este mundo…

  9. mariokun said,

    Dudo, lo tuyo es crueldad en estado puro :P

  10. Esta nena tiene un peligro ;)

  11. Ana said,

    estaba visitando tu blog y me llega un comentario tuyo, como es posible??? besitossssssss

  12. Jaja, casualidades de la vida, señora ingeniera :P

  13. indo said,

    Pues qué te voy a decir que no te hayan dicho ya… a todos nos ha pasado. Yo tengo la teoría de que estas cosas pasan más entre mujeres, aunque no me atrevería a decir porqué. A mí me ha pasado muchas veces, todas díría. Menos a mis chicas del pueblo, no conservo amistades antiguas. Algún día quizás reúna el valor de arrancarme la tirita y airear esa herida, porque no nos engañemos, duele. Pero con los años (benditos años) deja de importante tanto. ¿Que fue un mal trago? Sí. ¿Que molaría más que de verdad se fuera amigos for ever and ever??? Sí. ¿Que eso casi nunca sucede? Pues no. ¿Y qué? La vida sigue, tú puedes, debes, estar muy orgullosa de la tuya. Tienes amigos, un belga loco por ti y un curro mierda… no le puedes pedir más a la vida . En serio, te gusta quien eres y seguramente a ellas no. La gente es muy miserable y dañina cuando no se gusta. Posiblemente sea eso todo lo que les pasa, secundo la idea de la envidia. Y lo de que se las folle un pez espada. Un besazo guapa.

  14. Gracias por tu comentario, Indo :) Es verdad que estas cosas se dan más entre mujeres. A veces no sé qué diablos nos pasa con las hormonas, que nos hacen volvernos locas, ser retorcidas, clavarnos puñaladas por la espalda… No sé…

    En el género animal es parecido. Las perras por lo general no pueden verse entre sí…

    Menuda reflexión mañanera me acaba de salir. Como no me inspire pronto me vais a dejar de leer XD

  15. a said,

    Hola…acabo de encontrar tu blog y…bueno, sólo decir que esas cosas pasan, y que pasan muy a menudo entre espanholes que van fuera, no acabo de ver porqué, pero lo veré. Todo es amor, y estar juntos, y el oro y el moro, y la paella, y el estar solos, y de repente, alejamientos y discusiones o, como en tu caso, nada. Estoy haciendo un pequenho trabajo sobre eso, dentro de un grupo de espanholes, y hay regularidades, no sé si es carácter nacional o coincidencia. Ni que decir que los tópicos en los países de acogida van por ahi, con el consiguiente perjuicio de los que vamos detrás. Difícil o exótica relación con los nativos. En fin, y a estas, que les den!

  16. […] Finde moments, Lonely moments, el Ken a 12:53 pm por La Petite en Belgique Hace tiempo conté lo que había pasado con las dos chicas españolas que conocía que se quedaron en Bélgica cuando ya todo el mundo […]


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