08.11.08

Mantener la línea

Publicado en Anecdotas, Curro, Reflexiones a 10:52 am por La Petite en Belgique

Acabo de hacerle una visita a la secretaria del jefe, italiana de nacimiento, que está en piso de arriba, y me la acabo de encontrar ¡comiendo!. Son las 11:40 y ella tenía su tupper ya casi vacío. Le comenté sorprendida, que si ya tenía hambre tan temprano (vale, por estas tierras es corriente el comer a las 12 o a la 1, pero ¿a las 11:30?

-Ah, nada, estoy acostumbrada. Siempre como a esta hora.

- ¿Y no te mueres de hambre a las 4 o 5?

- Ah, pero es que a las 5 ceno aquí en la oficina un poco de arroz.

(Ahora me explico qué hacen esos 8 tarritos de arroz precocinado en la nevera).

- ¿Cenas a las 5?

- Sí, claro. Y ya no como nada más el resto del día.

- ¿Y sólo comes arroz?

- Sí, sólo un poco de arroz.

(que a mí no me llegaría ni para empezar).

- ¿Te acostarás temprano entonces?

-Ah, no, nunca antes de las 11.

- Yo me moriría de hambre.

- A veces como una pieza de fruta por la tarde-noche.

- Bueno, yo creo que no me acostumbraría. El comer sola nunca me gustó. Los españoles vemos el comer como un acto más bien social.

- Y nosotros los italianos también. Pero yo ya me acostumbré. Bueno, me acostumbró mi novio, que hace body-building y está super cachas. Él hace estos mismos horarios estrictos de comida. Me los aconsejó y ahora como mucho más y estoy más delgada.

- Pero comes siempre sola y nada después de las 5.

- Ah, claro, pero puedo comer de todo, chocolate, galletas, lo que sea.

Pues nada, la italiana, venida también de una sociedad donde el comer es una actividad social, se ha pasado al enemigo. Viva el body-building, las super-modelos y el ser antisocial.

¿Pues qué queréis que os diga? Yo si tengo un novio que me confina a comer sola (comida y cena) y nunca más tarde de las cinco, pues que se busque otra mujer florero. Prefiero a mi Pequeño que lo único que me dice es que el deporte es bueno para la depresión y que le encanta cocinar unas cenas estupendas para dos.

20 comentarios »

  1. Ana escribió,

    Yo llevo un debate en mi mente muy fuerte con la relación entre comida, salud, placer, acto social, responsabilidad, alegría, restricción. Tengo un cúmulo de ideas y llevo cosa de un mes queriéndolas ordenar y no es fácil. Todo reside en la mente, si uno se siente capaz adelante pero a mí no me funcionan las imposiciones con la comida.
    Te mando un beso veraniego querida Petite.
    Ana

  2. isita escribió,

    A mí, cada vez que me propongo hacer un poco de bondad a ver si bajo algunos kilos, me inunda la actividad social. Y es que, ¿cómo vas a quedar con alguien sin ir a tomar algo?
    Me voy a tener que ir a Bélgica…

  3. Indo escribió,

    Yo la verdad es que intento ser organizada con los horarios pero no me sale mucho. Como siempre he sido mala comedora, mi madre aprovechaba cualquier momento de “tengo hambre”. Eso explica que me guste merendar de forma medio abundante pero casi nunca cene. Y yo paso de las dietas esas raras. Soy de zampar lo que me apetece. De cenar tarde si he estado haciendo algo antes. De comer a las 3 porque he estado aprovechando en la piscina. Flexibilidad al poder, por favor.
    En cuanto a lo del rollo social, debo ser poco española. A mí no me gusta comer, me resulta un poco… una obligación. No me gusta nada eso de sentarse y engullir cosas durante horas, notar como se me hincha la tripa y me encuentro llena. Me encantan sin embargo las sobremesas de migas en el mantel.
    un beso guapa… y no hagas caso que a la gente se le va la cabeza con las dietas y esas cosas… tú a cenar con el Ken, jejeje :)

  4. Eleder escribió,

    Me encanta lo del “body-building”. Es todo un síntoma. Se empieza por hacer ejercicio para tener salud, y se acaba por hacer ejercicio sólo para que se vea cuánto ejercicio haces. Una vez más, una actividad que se realiza por un objetivo sano, pasa a ser el fin en sí mismo. Ay, ay.

    Y yo también era de los que creían que comer era una “pérdida de tiempo”, y abogaba por la invención de las pastillas nutritivas esas de la ciencia ficción… pero cuando decía eso era porque no recordaba los chuletones de Berriz o los macarrones con atún y tomate XD

  5. Fer escribió,

    Esa italiana está más p’allá que p’acá: ¿cómo se le ocurre llevar ese horario infernal?, ¿qué tontería es eso del body-building?
    (Madre mía, es increíble la cantidad de chorradas que le cuelan a la gente sólo con poner el nombre en inglés).
    Donde esté una buena comida con buena gente, con su buena sobremesa y su buen café, que se quite todo lo demás. Prefiero vivir sin agobios dietéticos que ser un antisocial medio amargado.

  6. Psikke escribió,

    Tener un novio “body building”es a mis ojos un suplicio, y no pretendo meterme con nadie, pero me imagino que una persona que le presta tanta atención a su cuerpo no le debe quedar tiempo para prestarle atención a otras cosas.

    Yo como más o menos como tu compañera italiana, pero no sigo un régimen estricto, como cuando tengo hambre, saltándome horarios y demás. Normalmente a las 11:30 ya he comido todo lo necesario, el resto del día voy picando cosas. A la hora de la cena (las 17) como la mitad de lo habitual, porque no me cabe más. Hasta las 23 vuelvo a picar, un sandwich o fruta, yogurt o queso. Si he realizado demasiadas actividades físicas durante el día, mi cuerpo se encarga de pedirme a gritos una bolsa de patatas fritas, que me como muy a gusto, acompañada de chocolate.

  7. Veo que el tema dietético ha removido conciencias ;)

    A ver, con mi post no quiero decir que yo sea una super descuidada que me dé igual lo que como mientras lo haga en compañía. El Ken y yo somos bastante cuidadosos, procuramos desayunar bien nuestros cereales con muesli, comemos pan integral y siempre SIEMPRE incorporamos verduritas en la cena. No hacemos grandes excesos pero si un día nos apetece comernos algo con lo que nos hayamos encaprichado, pues adelante.

    También somos de la opinión de que el deporte es o para sentirse uno mejor o simplemente para divertirse. Él corre, se hace tropecientos km en bici, juega al basket y juega al squash. Lo hace porque lleva toda la vida, y porque le hace sentirse mejor y se lo pasa pipa. Yo corro, nado (él a veces viene sólo por el hecho de hacer algo juntos) y escalo ( esta última de vez en cuando). Lo hago para sentirme mejor, y sobre todo porque me ayuda a mejorar sobremanera mi calidad de asmática. Cuando hago deporte sufro menos de fatiga por esfuerzo. Y luego claro está, es uno de los mejores remedios que he encontrado para el mal humor y la tristeza.

    Y lo de los horarios de comer, pues yo ahora como sobre la 1:30 y ceno entre las 7:30 y 8. Lo de la comida lo llevo fatal. Suelo comer delante del ordenador en poco menos de veinte minutos. Nunca he apreciado el comer acompañada hasta que me vine. Más de año y medio desayunando, comiendo y cenando sola para darme cuenta de que yo fui criada de otra manera. Por eso los desayunos en compañía, el cocinar juntos y el comer juntos me parecen valores que se deberían conservar. Somos seres sociales, o eso creo.

    Y yo también soy de las que pienso que el comer es un desperdicio de tiempo, si es sólo para engullir, claro. Pero si es para hacer un alto en el día y encontrarse con los seres queridos / amigos / amante / lo que sea, me parece fantástica excusa.

    La Petite, engullendo el resto del potajito de verduras de ayer delante del ordenata

  8. Eleder escribió,

    Es un gran momento para traer de nuevo la sabiduría de los antiguos :D

    “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”

  9. Ahí has hablado, o mi buen y sabio Eleder:P

  10. Otro punto infernal de cenar a las 5 es que nuestro horario de trabajo es hasta las 6. Por eso digo lo de antisocial…

  11. brujaroja escribió,

    Qué rara es la gente, qué raros somos unos para otros… Y luego, que algunas cosas se convierten casi en patologías. El ejercicio físico por el ejercicio, por ejemplo… Esa obsesión por las dietas sanas (cuando es tan fácil comer sano siendo medianamente razonables). Los que te crucifican porque se te ocurre mezclar no sé qué cosa con no sé qué otra. Los que te miran mal cuando comes chocolate. Los que son capaces de hacer del acto de comer (grato por la experiencia sensorial, grato porque es momento de encuentro y de conversación) en algo parecido a un sacrificio a no sé qué dios de no sé qué salud…
    En fin. Que hay gente muy rara.
    Allá ellos.

  12. lifestraveller escribió,

    Yo siempre he comido sola en casa. Cuestión de supervivencia. Bueno es largo de explicar. No es que me apasione, pero como la italiana, me he acostumbrado.

  13. pilixforever escribió,

    Comer es un acto social y hacer la comida con mimo y empeño es un gustazo que me estoy dando ahora que estoy de vacaciones… no sabe lo que se pierde la italiana y su novio, el cachas.

  14. Hay mucha gente que ha olvidado esto del mimo y el cariño…

  15. lifestraveller escribió,

    Sí, la verdad es que sí Petite…

  16. Psikke escribió,

    Yo siempre almuerzo/ceno acompañada y disfrutando del show en primera fila, juegos malabares, sorpresas por la espalda…., si sonara Amy Winehouse en el gramófono, ya podría decir que mi vida es perfecta ;)

  17. Psikke escribió,

    En Bélgica hay más cultura gastronómica que en NL, tus compañeros…. no se sientan juntitos a comer y tal? Creo que no, y es deprimente, ya lo he vivido, eso, por eso ME NIEGO ROTUNDAMENTE A TRABAJAR EN OFICINAS Y COMER EN EL LUGAR DE TRABAJO O BIEN SALIR A LA “ROULOTTE” DE PIZZA MARIO Y COMER LA PIZZA DE PIE, MIENTRAS SE DOBLA PORQUE ESTÁ BLANDENGUE Y PRINGA EL NUBUK DE MIS ZAPATOS, AL COMPÁS DE LA FINA LLUVIA.

  18. Sí, como dices, aquí come cada uno por su lado. Cada uno en su oficina y punto. Es deprimente.

    Yo también me negaría si pudiera, pero vivo a más de media hora en coche de mi trabajo…

  19. [...] al trabajo (lo que anulaba ese examen médico). Bueno, en realidad no la envié yo, sino la secretaria de la empresa (el nivel de eficiencia aquí deja mucho que desear). Lamentablemente la secretaria [...]

  20. [...] de dirección, también italiana vino a nuestro despacho a hacer una obra de caridad. Ya hablé de esta secretaria en su día. Tiene un novio que hace body-building y él la ha iniciado en la ardua tarea de ingerir [...]


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