09.08.08

Brujas

Publicado en Anecdotas, Curro a 9:32 pm por La Petite en Belgique

Hoy no he podido pasarme por vuestros blogs como es debido. Me ha tocado ir a trabajar a Brujas. Odio trabajar en Brujas. Porque con los atascos del anillo de Bruselas el tiempo para llegar es de dos horas y media, el doble que si no hubiera atasco. Porque suelo ir cargada con mil cosas: una escalera, un portátil que pesa como un muerto, un maletín de herramientas que pesa como otro muerto y alguna otra cosilla más. Todo ello sin contar que tengo que levantarme a las seis y pico y suelo volver a casa bastante tarde (en ocasiones no antes de las nueve de la noche). Y si luego tenemos en cuenta que no nos pagan las extras, pues apaga y vámonos. Que le den a Brujas. Pero no, que me den a mí, que tengo que ir de todas todas.

Así que esta mañana me levanté, casi más cansada que ayer, para coger carretera. Me puse Suzzane Vega para alegrar el camino (y el atasco). La primera parada fue a 39 kilómetros de Brujas, en una gasolinera, por razones fisiológias. Allí descubrí, para mi sopresa, que ahora hay que pagar 30 céntimos para ir al baño. Sí hace tres meses era gratis! Vuelta al coche, que me dejé el bolso y no llevo nada encima. Al entrar en los baños, suponía que olerían a rosas, vamos, que si cobran será porque los limpian a menudo. Pues no, aquello olía como si alguien hubiera meado por las paredes y el suelo y lo hubieran dejado secar durante una semana. Vamos, un asco, un morro y una indecencia descomunales.

La segunda parada fue a las afueras de Brujas, en la policía. Odio a ir a la policía a cambiar lámparas de proyectores o desmontar proyectores que están sujetos a techos de casi tres metros de altura. Era mi primera vez en la policía de Brujas, pero ya tuve ocasión de visitar unas cuantas veces la policía de Leuven. Un proyector Nec en el techo en medio de una sala llena de gente que trabaja sin trabajar. Es decir, que tienen tan poco que hacer, que se limitan a mirarte de arriba abajo mientras tú estás en lo alto de una escalera (lo que pesa la maldita escalera plegable ésa) peleándote con un proyector. Si sólo es cambiar la lámpara aún vale, porque es abrir la tapita, desatornillar, extraer, poner la nueva, atornillar y cerrar la tapita. Volver a encuadrar bien el proyector y listo. Pero si es desmontar el proyector del techo, entonces es para llorar. Tuve que hacerlo una vez. En Leuven. Con cuidado, porque yo estaba en lo alto de la escalera y el techo era de casi tres metros. Con cuidado, porque el proyector se podía caer y ahí sí que se hubiera armado. Y con fuerza y paciencia, porque el proyector es de todos menos ligero, y tuve agujetas en brazos y espada durantes tres días.

La tercera y última parada fue en el hotel donde tenemos una instalación audiovisual. Fui muchas veces mientras aún estaba en construcción. Supe lo que es trabajar cuando aún tienes los obreros alrededor, cuando aún hay cables y cemento por el suelo, cuando aún hay que usar los baños de obra (un asco entre los ascos). Hoy fue mi primera vez en el hotel ya en funcionamiento. Y menudo lujo de hotel. El parking cuesta 3 euros la hora así que no me quiero ni imaginar lo que cuesta una suite. En una de mis visitas al baño vi que al lado del lavabo tenían dos frasquitos, uno con un jabón líquido que olía muy buen y otro con crema hidratante para las manos, que me quedaron ganas de probar, ya que tenía las manos hechas una pena de retorcer cables. Al final no la usé porque si iba con las manos todas pringadas iba a ser peor para seguir retorciendo cables. En el pasillo tenían vitrinas con artículos que vende el propio hotel, como albornoces, pantuflas, ropa de niño (?), … Y ahí vi también el set de jabón y crema para manos. Dos frasquitos de 100 ml cada uno. Y el precio del set resultó ser de unos… (es que me da la risa) 42 euros. Daban ganas de volver al baño y pringarse bien con el jabón y la cremita esa (diabla que es una a veces).

El día fue un poco locura, porque estuve testeando unos equipos y peleándome con unos cables, y todo el rato de la sala de control (¿se dice así? con tanto holandés, francés e inglés mi castellano está cada vez peor) a la sala de conferencias y vuelta. Probando, conectando, caminando a la sala de conferencia, escuchando, volviendo a la sala de control, soldando, etc. La zona donde está la sala de control estaba inundada por una “música de ascensor” que me estaba poniendo un poco de los nervios y el camino entre ambas salas no me estaba ayudando. En dicho camino había dos enormes puertas, de medio quintal cada una (madera maciza, por supuesto, no escatimamos en gastos) y que se cerraban automáticamente haciendo un ruido infernal. Hace ya mucho tiempo que alguien me dijo que uno no debe intentar cerrar con cuidado esa clase de puertas porque se fuerza el mecanismo (no sé como se llama). Pero en una de éstas se me cuela una mujer en la sala de control en actitud, como diría mi madre, de “Mi Führer”, diciendo “¡Estás haciendo mucho ruido con las puertas, paf, paf todo el rato, y esto es un spa, la gente viene a relajarse!”. Le solté que estaba trabajando, y que las puertas no me estaban facilitando la tarea, y que no sabía que aquello era un spa. Luego le pedí disculpas y no le dije si me invitaba al spa, no fuera a ser que me diera con la puerta en la cara, aunque ganas tenía, que ya estaba de los nervios.

Continué mi trabajo lo más silenciosamente que pude, evitando escuchar a Elvis en el portátil y poniendo incluso mi móvil en modo vibrador, no fuera a ser que la “bruja del spa” volviera a arremeter contra mí y me planchara la cara con una puerta de madera maciza.

A la vuelta volví a sufrir un atasco insufrible y a mi GPS se le dio por perderse pero de verdad: “dé la vuelta, siga recto, gire a la derecha, dé la vuelta ahora”. Daban ganas de haberse llevado la brújula y ponerse a inspeccionar el musgo en la corteza de los árboles cual boy scoutt.

Afortunadamente ya estoy en mi guarida, y no volví demasiado tarde esta vez. Tan solo me gustaría dormir lo suficiente esta noche, pero sé que volveré a fallar, porque los días sin grises y monótonos cuando él no está, y las noches no son acogedoras, ni invitan al sueño ni nada de nada.

Por cierto, que se me olvidaba. Cosas buenas hoy, que no va a ser todo negativo. Pude comer mis bocatas en el centro de brujas, en un día más o menos soleado (pero con un sol que ya no calienta) rodeada de turistas. Estuve jugando a un juego que tengo yo personal, de identificar a los españoles entre todos los turistas. Luego les oigo hablar y veo si he acertado. ¡Ni un fallo, oiga! :D

12 comentarios »

  1. servidora escribió,

    A descansar, pues, que se lo ha ganado usted, moza :-)

  2. Sí, creo que va siendo hora de meterme en el sobre. Toy cansadita. Buenas noches :)

  3. Ha sido una suerte que sólo me haya tocado cambiar la lámpara del proyector y no retirarlo. Sólo me duelen el brazo y hombro derechos de llevar la escalera de 12 kg.

    Hoy me ha costado horrores levantarme, agotada, como si me hubiera pasado una apisonadora por encima…

  4. L. escribió,

    Pues yo de ti… había robado el jabón y la cremita en “pago” por el daño psicológico recibido por la bruja del Spa.

    Y lo de reconocer a los turistas españoles, nunca falla. Siempre que se cruzan dos grupos de turistas españoles en una ciudad extranjera tienen que saludarse con un “eeeeeeeh!!!” desde el otro lado de la calle. Es una ley matemática. Si no lo hacen te quitan la nacionalidad. Seguro. Pero, aunque seamos raros, no es entrañable, ein?

    Por cierto que yo con lo blanquita que soy, puedo pasar por guiri… hasta que abro la boca.

  5. Ganas me quedaron, la verdad, pero tanta pijería me estaban poniendo un poco enferma :P Que eso es un spa? Pues te digo que yo soy de las más necesitadas :P

    Los españoles somos fácilemente distinguibles, llamamos la atención, pero no sabría decir exactamente porqué. Es una combinacion de factrores. Puede que otro día me ponga a analizarlo, pero ahora me voy a meter en cama, que me está doliendo la espalda de estar sentada y me voy a poner en la horizontal, a ver si me duermo pronto.

    Un beso

  6. Fer escribió,

    Y yo que me esperaba un artículo hablando de la Brujas más monumental (¡es que me encantó la ciudad) y me encuentro con otro tipo de bruja, la del spa (qué palabra más pija, ¿por qué no llamarlo “hotel con ínfulas de balneario que te cobra por respirar”?).

  7. [...] squash) y que había ido a Brujas por la tarde. Yo, temiendo que la memoria me fallara, releí el post de ese día y como podéis comprobar, ese día ni siquera pasé por la empresa, ya que me fui directamente a [...]

  8. [...] dolores (sobre todo teniendo en cuenta que empezaron justo al día siguiente de haber portado una escalera de 12 Kg solamente con el brazo derecho por tener el otro ocupado pesando yo solamente 48 [...]

  9. Ainhoa escribió,

    Anda, tú también juegas a descubrir españoles entre los turistas? Es mi juego favorito cuando voy a la Grand Place. Siempre acierto ;-) Aunque hace muuucho que no juego.

  10. Jajaja, es divertido. A ver si nos juntamos un día para jugar :D

  11. javier escribió,

    sera que tienes trabajo para una persona en brujas ???
    re interesado.

    hablo español….

    saludos

  12. Bienvenido Javier. Ojalá tuviera trabajo, pero no. Estoy en una situación parecida a ti. También busco. Mucha suerte.


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