05.04.08

Estado de shock

Publicado en Finde moments, Reflexiones, el Ken en 4:10 pm por La Petite en Belgique

Estos días de puente, unas minivacaciones, han sido como un regalo que de verdad necesitaba. He tenido desde la visita de un amigo de Cataluña hasta una barbacoa que mis amigos chilenos han organizado ayer. Pero todo es una mezcla, un cóctel explosivo de sentimientos y emociones. Ayer le di mi primer golpe al coche de empresa que llevo más de un año conduciendo (un golpe chorras, pero un golpe a fin de cuentas).

llevo días melancólica por mi partida a Argelia mañana. Y ayer por la mañana ya no pude más y exploté en uno de esos llantos que parece que no tienen fin. Era como si las lágrimas estuvieran luchando por salir de mi cuerpo. Me encontré mal, muy mal. Y estaba el Pequeño conmigo. Siento haberle dado la mañana, recién levantados, pero es que no podía parar de llorar. Y hoy parece que estoy hiper-sensible otra vez. Quizá sea esta mezcla de cal y arena que me está dando la vida ahora. Hay momentos de tanta felicidad que me es imposible digerirla y se me atraganta. No estoy acostumbrada y reacciono de manera exagerada, incapaz de sentir todo lo que me viene. El Pequeño está demostrando ser un apoyo importante. Siempre está ahí, pendiente, por si necesito algo, por si necesito hablar, hacer algo o simplemente llorar (algo que estos últimos días sucede más de lo debido). Que si quiero ir a casa, pues vamos a casa, que si quiero salir, pues salimos, que si quiero ver a los amigos, pues los vemos, que si quiero dormir, pues dormimos. De verdad que no sé cómo digerir todo esto, soy incapaz.

El contrato con su residencia se acaba en agosto. El plan a partir de entonces es que se venga a vivir aquí (actualmente es como si ya lo hiciera).

Me voy mañana, y me da miedo que todo esto sea un sueño y despertar a mi vuelta de Argelia. Pero claro, no estoy acostumbrada, a veces dudo que me merezca tanta felicidad. Porque tendrá sus puntos negativos el Ken, pero ahora mismo me está dando justo lo que yo necesitaba, sólo que multiplicado por diez.

Estoy en estado de shock y puedo llorar en cualquier momento…

04.28.08

Fin de semana mágico en París

Publicado en Finde moments, Reflexiones, el Ken en 10:37 am por La Petite en Belgique

Llevo todo el día de ayer queriendo escribir este post, pero ha tocado día complicado en el trabajo y ha sido imposible (como imposible ha sido el poder comer a una hora normal).

Aquí hoy el día es gris y lluvioso, pero aún llevo dentro el sol de París y el calor del Pequeño. Ha sido un fin de semana maravilloso, lento, tranquilo, en el que hemos dejado que el sol acariciara nuestra piel mientras nos dejábamos perder por las calles de una ciudad única en el mundo. El fin de semana ha sido lento, pero también intenso, y hoy mi cuerpo lo está pagando. Ya no siento el cansancio extremo que sentí el sábado por la noche (el sábado por la mañana me había levantado a las 6:30 de la mañana para hacer el examen), pero estoy ante una bajada de defensas bestial que como no la sufría desde hace casi dos años. No voy a entrar en detalles de los síntomas que tengo (de los que unos cuantos granos es el menor), tan sólo diré que son un poco latazo y que ya estoy intentando poner remedio comiendo debidamente y durmiendo lo suficiente (menos mal que esta semana es corta).

De todos modos, nada empañará la felicidad que me ha dado el desconectar durante todo el finde con mi Pequeño. Hemos vuelto con ganas renovadas, con multitud de cosas de las que hablar y que recordar. Hoy puedo decir que conozco algo más de lo que el Pequeño esconde en su interior, y puedo decir que en él he visto un tesoro precioso muy raro de encontrar. Ha sido un viaje a París, pero también ha sido un viaje hacia el interior de nosotros mismos, un primer paso juntos en nuestro camino común, una primera prueba del qué pasará. Por el momento aún tengo la miel en los labios

Vale, ya dejo de liarme y paso a los hechos :P (aviso si sigues leyendo: post largo, inconexo y pasteloso).

Salimos el viernes a las 6 de la tarde, cuando tanto él como yo habíamos terminado nuestra jornada laboral e hicimos nuestro equipaje. Al final se vino la lagarta francesa en el viaje de ida, ya que es parisina, su novio vive allá (sí, tiene novio y creo que llevan ya bastante tiempo) e iba a pasar el fin de semana con él.

El Pequeño estuvo largo rato diciéndome que eso de leer mapas no se le daba bien, pero creo que era para disimular, ya que me condujo sin pérdida todo el camino (el GPS no quiso cargar el mapa de Francia ni pa dios), rodeamos París por el Periférico, entramos por la puerta correcta (Porte de Châtillon) y me llevó, con sus indicaciones, a la puerta misma del hotel. Antes de ir al hotel dejamos a la lagarta francesa que había quedado con no-sé-quién para que la fuera a recoger. Al despedirse le dijó al Ken que si al día siguiente (sábado) queríamos quedar con ella para hacer algo que la llamáramos sin problema. Ahí yo me eché a temblar. No es que me caiga mal, pero el quedar con ella (o con ella y su novio) no entraba en nuestros planes de un fin-de-semana-romántico-en-París-para-conocernos-un-poco-mejor. Por suerte el Ken demuestra (casi siempre) ser avispado y se despide con un “bueno, nos vemos el lunes“. Yo casi suelto un suspiro de alivio al tiempo que río para mí.

El hotel resultó estar bien para el precio que habíamos pagado, aunque no estaba muy céntrico. Dos camas pegadas en un bajo y baño privado con una ducha chiquitita con el desagüe un tanto atascado (el Ken la montó el sábado por la mañana inundando el baño por culpa de una ducha un tanto larga aprovechando que yo estaba en el exámen).

El viernes llegamos allá a las diez de la noche, y después de dejar nuestro equipaje en el hotel, salimos a cenar a un restaurante que había cerca, en la Plaza de Alésia. Después decidimos coger el metro e ir hasta el centro a ver algo de París de noche antes de irnos a dormir. Pero qué bonito es Notre-Dame por la noche e iluminado! Dimos un paseo alrededor de la catedral, donde el Ken hizo muy buena observación de que las gárgolas parecían añadidos posteriores (la catedral fue construída entre el 1160 y el 1345 y las gárgolas datan de 1820 aproximadamente) y volvimos al hotel. Yo debí de dormirme como a la 1:30 pasadas, y a las 6:30 ya estaba en pie, con lo que fue ahí donde empecé a castigar mi cuerpo (mentira cochina, la verdad es que ya llevaba arrastrando sueño toda la semana).

Pude contemplar cómo es el París de verdad un sábado a las 7 y pico de la mañana, silencioso, quieto, solitario. Compré un croissant en el restaurante donde habíamos cenado la noche anterior y me lancé al metro, linea 4 con destino Barbés-Rochechuart. Poca gente en el metro un sábado a esas horas de la mañana, tan solo parisinos de verdad. Un chico con ropas que decían a gritos que era camarero, se acababa de levantar después de una noche movidita e iba hacia su trabajo, me pregunta la hora: huit heures moins vint, respondo yo con mi acento super macarrónico.

Al llegar a mi destino comprobé que esa zona también estaba desierta, y en la calle donde estaba el centro de exámenes incluso me llamó la atención el ser consciente de estar escuchando el SILENCIO. La temperatura era agradable a pesar de ser tan temprano así que disfruté brevemente de los metros que me condujeron a la puerta del centro. Seré española, pero un defecto o virtud (como queráis verlo) es que odio llegar tarde, por lo que, como tenía que estar a las 8:30 en el lugar del exámen, yo llegué sobre las 7:50. Al llegar veo una verja cerrada con un teclado de letras (A y B) y números al lado. Saco el papel con la dirección del bolso y compruebo si es allí. En la hoja impresa leo “Code Porte 75AB9” y sospecho que ése es el código que tengo que teclear para entrar. Exacto. Ya estoy dentro y aún no hay nadie. Estoy en un patio interior al que no llega la luz del sol. Al cabo de un rato llegan dos personas, luego aparecen las encargadas y sigue llegando más gente. Entre ellos apareció un español más perdido que un pulpo en un garaje. Era el único de nosotros que no entendía francés, por lo que tuvieron que explicar las instrucciones a él en particular después de la presentación general. El chaval en cuestión era músico y quería ise a New York a hacer un master. Estaba muy nervioso porque su partida dependía de la nota del examen. Relax relax, le repetía yo. Las cosas se dan poco a poco.

No voy a contar mucho del examen. Sólo decir que son 4 horas con un descanso de 10 minutos en medio. Está todo automatizado. Es el propio ordenador el que te va guiando y es el que cuenta el tiempo que te queda de cada parte del examen y el tiempo del descanso. Nos dejan bastante tranquilos.

Entre las 12:30 y la 1 salgo y llamo al Ken. Acaba de visitar la torre Eiffel y está dando un paseo por los Campos Elíseos. Decidimos quedar en el Arco de Triunfo en la Plaza de la Concordia. Salgo del metro a paso rápido y busco. Hay muchísima gente, todo turistas y no le veo. Lo llamo y me dice que está justo al lado del obelisco. Sí, en efecto, allí veo a mi gigante rubio. Vaqueros oscuros, sudadera blanca y pelo recogido en una cola de caballo. Me saluda con un beso, me pregunta por el exámen y me cuenta un poco cómo le ha ido a él la mañana. Nos hacemos unas fotos (nuestras primeras fotos juntos!) y nos encaminamos hacia Notre-Dame para verla de día.

Comemos por el centro y comenzamos a caminar lentamente, siguiendo la orilla del Sena y echando un vistazo a los puestos que discurren a lo largo. Hacía un calor abrasador el sábado y yo eché de menos el haberme llevado algún vestido. Cogidos de la mano empezamos a caminar hacia el norte, rumbo Montmartre, iglesia de Sacre Coeur. Al pasar por la zona del Moulin-Rouge (y hacer un par de paradas para ver escaparates de guitarras) el Ken soltó algo así como “vaya, es un barrio un poco chungo“. “Bueno, es un barrio especial de París“. Ahh, a veces es tan inocente… :)

Al llegar a la iglesia un matrimonio valenciano nos hizo una foto con París de fondo y nos dimos una vuelta por la zona de los pintores.

Caminamos mucho ese día (dudo que menos de 14 km). Volvimos al centro y cenamos en la terraza de un restaurante encantador. Nos atendió un camarero muy amable que hablaba español. Yo pedí pescado y él mejillones. Todo regado con vino y acompañado de la música que venía del interior. Ahí por fin sentí que ambos nos empezábamos a soltar. Esa noche me soltó perlas como que nuestro hotel no era de dos estrellas, sino de 7, porque yo estaba con él. Esa noche me dijo que se sentía realmente afortunado de que me hubiera tomado tiempo en conocerle. En esa cena me cogió de la mano y me miró a los ojos mientras me hablaba. En esa cena comencé a sentirme especial.

Después de cenar dimos otro paseo, nos perdimos repetidas veces, consultamos el plano, nos sonreímos, nos dijimos cosas bonitas al oído e intentamos enseñarnos cosas de nuestros respectivos idiomas (el aprende mucho más rápido que yo). Al final, tras un rato caminando, acabamos en los Campos Elíseos. Camino al hotel paramos a tomar algo, ya que de tanto caminar estábamos sedientos. Yo estaba agotada, había madrugado y necesitaba dormir. Esa noche me dio las gracias repetidas veces por estar con él, por el fin de semana en París y por todo en general.

Al día siguiente nos despertamos sobre las ocho y media, dimos unas cuantas vueltas en la cama perezosos hasta las nueve y pico y finalmente nos duchamos para comenzar el día. Por supuesto por separado, que la ducha era chiquitita chiquitita. Empezó el Ken para dejarme retozar un poco más en la cama (apuntó sabiamente que yo ya había madrugado el día anterior). Nos pusimos guapos y fuimos a desayunar. Pedrito un día me dijo “espero por tu corazón que duren mucho pero no por tu bolsillo”. La versión de mi abuela materna sería “es mejor hacerle un traje (que darle de comer)“. Sí, la traducción es que el Ken traga bastante, pero es normal, que es 1.92 y noventa y pico kilos! :P

Después de desayunar fuimos a llevar el equipaje al coche y nos dirijimos hacia el centro. Dimos un paseo por el jardín de Luxemburgo y nos tomamos un café al lado de la Sorbona mientras el sol de la mañana nos acariciaba con sus rayos. Seguimos camino hacia el Sena, haciendo paradas en los puestos, y acabamos en el Jardin des Plantes, donde hacemos una larga parada en un banco a la sombra. El día es cálido y el sol brilla con fuerza sobre nosotros. Propongo seguir andando un poco, hacia la Bastilla, y por el camino decidimos hacer un alto en un bar-restaurante llamado Antenne para comer algo. Muy buen precio y muy buena comida, pero el camarero un tanto peculiar. Para acompañar pedimos vino y agua. En realidad fueron dos los intentos de pedir agua, pero ésta nunca llegó. Al traerme los cubiertos, sin querer, el cuchillo se le cayó al suelo, y en vez de un “pardon” o un simple silencio, el camarero soltó un sonoro “merde!“. Para troncharse de risa. Comimos al sol y el vino fue poco a poco recalentándose y nuestra piel dorándose (mentira, mi color no es dorado, sino amarronado, y el del Ken es más bien tirando a rojo… - se quemó los brazos, las mejillas, la nariz y la nuca - ).

Llegamos a la Bastilla, dimos un par de vueltas, volvimos al Sena, nos tomamos un café en una terraza y volvimos al Sena una vez más. Allí nos sentamos junto al río mientras hacíamos unas cuantas fotos chorras y observábamos a los patos. Ambos estábamos cansados aunque felices y decidimos caminar un poco para coger el metro que nos llevaría hasta el coche, para abandonar París tras un fin de semana mágico y maravilloso.

La vuelta fue tranquila, cumpliendo él otra vez a la perfección con su labor de copiloto. Paramos para comer un bocata y llenar el depósito y llegamos a casa sobre las 22:30. Hora ideal para llamar a mi madre, darnos una ducha e irnos a la cama entre sonrisas, gracias y te quieros.

Pies Par�s

P.S.: Ayer mientra curraba me llegó un mail del Pequeño diciéndome que su cuerpo estaba en el laboratorio, pero que su mente seguía en París conmigo…

04.21.08

De superhéroes y belgas que hacen ganchillo

Publicado en Anecdotas, Belgica y los belgas, Finde moments, el Ken en 4:22 pm por La Petite en Belgique

El domingo fue un domingo a medio camino entre los domingos de hace un par de meses y los domingos de ahora. Me levanté de buen humor, el sol inundaba el dormitorio-salón-comedor-habitación-polivalente, el rubio estaba a mi lado (callado, pero estaba) y comenzamos el día con uno de nuestros super desayunos de fin de semana.

El día trascurrió tranquilo. Hablé largo rato con Arroaz (gracias por todo, como siempre), fui a la lavandería y limpié la cuarta parte de lo que debía. No estaba apática, estaba vaga. Bueno, vale, un poco apática sí, que fue cuando escribí el post anterior.

Por la tarde me llamó el Ken para ir a comer algo al turco habitual. Nos acompañó uno de sus compis de laboratorio. Es la tercera vez que veo a este indivuduo, y las otras dos veces fueron breves, de noche y etílicas, así que todavía no puedo hacer un juicio sobre él. Lo que me llamó la atención esta vez que de repente y sin venir a cuento me empieza a contar que le gusta hacer algo de lo que no sabe el nombre en inglés pero que es algo que se hace con una aguja e hilo, y lo que quiere hacer es una muñeca que vio en una revista. Después de unas cuantas preguntas llegué a la conclusión de que el belga se refería a hacer ganchillo. Vaya, uno de mis ex era un máquina cosiendo, pero lo de un tío interesado en el ganchillo no lo había oído nunca. Dice que después de la muñeca, que ya ha empezado, quiere hacer un mono que también ha visto en una revista. Porque le he preguntado si la aguja tenía un ganchito al final, que si no, pensaría que lo que quiere hacer es punto de cruz. Le he dicho que cualquier día me uno a él a ganchillar, que es algo que tengo muy olvidado. El Ken dice que pasa, que él, mientras tanto, se va a un bar.

Por la noche quedamos unos cuantos amigos (Ñatito, Negro, una búlgara y nosotros dos) y decidimos dar un paseo aprovechando que el tiempo está cálido y la noche apetecible. En medio de la caminata, el bolso que me regaló mi hermana decide que ya no puede más y la tira se rompe por un extremo. No hay nada que hacer, así que a cargar con él. La búlgara quiere ir a un parque que está no-sé-dónde. Al final dicho parque resulta ser uno que está cerca de mi casa, por lo que les digo que voy a hacer una paradita en mi morada para dejar el muerto (el bolso). Subimos todos, hacen excursiones al baño donde leen los comics que tengo allí, los hambrientos atacan mi nevera y mi pan de molde y al sentarse en mi sofá-cama, saltan las 4 tablas habituales (por qué creéis que mi grito de guerra es “Let’s break the bed again!“?), El Ken y el Ñato se turnan para tocar la guitarra mientras los demás cantamos a pleno pulmón y después Ñato y Negro hacen el número de los Superhéroes. La primera vez fue hace unos meses, pero ésta se han superado.

Aunque no me guste poner fotos de gente conocida, no puedo evitar poner la foto de la noche aquí.

Aclaro por si alguien duda. No estamos borrachos. En realidad no corre una sola gota de alcohol por nuestras venas en dicho momento.

Medio borrachines sí que acabamos el Ken y yo ayer, que se vino a cenar a casa y la tentación del vino fue demasiado fuerte para ambos. Una botella entera de carmener! Claro, luego acabamos hablando de multitud de cosas, desde los 3 viajes que tenemos planeados (este finde, julio y febrero) hasta la discusión sobre quién se insinuó antes a quién, pasando por el sentido de la vida y las motivaciones del ser humano.

Yo siempre juré que yo no había dado el primer paso (soy una cobardica), siempre creí que él había empezado a lanzar indirectas cuando yo aún ni siquiera me había fijado en él (habéis leido el post sobre mi bañera?). Pero según él, no. Así que la conclusión que saco es que o sufrí de enajenación mental transitoria o las cosas se fueron dando poco a poco sin que ninguno de los dos se diera cuenta.

El tiempo dirá si el rubiales es capaz de enamorarse y hasta que punto pone la carne en el asador. Él dice que es paciente, pues yo también.

04.20.08

Sin corazón

Publicado en Finde moments, Lonely moments, Reflexiones, el Ken en 5:44 pm por La Petite en Belgique

De repente tengo todo eso que durante meses quise tener. Alguien con quien compartir momentos, alguien a quien abrazar, alguien con quien levantarme por las mañanas, alguien a quien coger de la mano, alguien honesto, noble. Alguien que ha llegado de repente a mi vida y hace proyectos a largo plazo, alguien que me demuestra que puedo confiar, alguien que no da la impresión de que me la vaya a jugar. Después de un mes y pico no parecemos una pareja que recién ha comenzado, parecemos un matrimonio.

Pero aún hay mucho por andar. Porque aún no sé qué quieren decir sus silencios, porque esconde su corazón, esconde sus emociones, su felicidad y su dolor. Porque cuando habla no lo hace con el corazón en la mano. Y su miedo por abrir su corazón y mostrar lo que hay dentro me contagia, y me hace cerrarme en banda. Porque es capaz de contar sin pestañear como su novia de dos años lo dejó por otro, porque al darle una mala noticia parece que no siente ni padece. Siempre se me ha dado bien leer la mirada de las personas, pero no sé leer sus ojos, no sé ver más allá, no sé leer entre líneas.

No entiendo, no entiendo, no entiendo. Me promete la luna pero no me explica porqué. Qué le pasa a su corazón? Sólo espero poder encontrarlo, en algún lugar oculto, antes de que crea que no lo tiene, antes de que yo acabe por perderlo…

04.14.08

Weekend sweet weekend - Bitter Monday

Publicado en Curro, Finde moments, el Ken en 3:34 pm por La Petite en Belgique

Hoy me levanté con ganas de escribir este post, pero entre el mal tiempo y las cosas que están pasando hoy en el curro se me están yendo las ganas. Pensaba dar un aviso inicial para avisar de que si no queriais tragaros pastelada pasarais de largo y volvierais más tarde, porque tenía otro post más en mente. Pero al final el día se ha torcido y a mí me entran ganas de retorcerle el cuello a más de uno por aquí.

Pero voy a intentar respirar hondo tres veces, cerrar los ojos e intentar rememorar este maravilloso fin de semana. No quero aguarle el día a nadie. Sólo digo: escribo para no olvidar. Este post no es para el deleite de nadie más que yo, para algún día releerlo y recordar.

“Hace ya seis años que mi amigo se fue con su cordero. Y si intento describirlo aquí es sólo con el fin de no olvidarlo. Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo.”

El Principito (Antoine de Saint-Exupéry)

………….

Nada, no puedo, aunque lo intente. No puedo decir que despertarme a su lado casi todos los días de esta semana ha sido lo más maravilloso que me ha podido suceder, no puedo decir que desayunar juntos ha sido algo especial, no puedo decir que la ducha del sábado ha sido inmensamente divertida, no puedo decir que tragarme la última media hora de ciclismo a su lado ha sido placentero, no puedo decir que dar un paseo en bici por el bosque de Heverlee ha sido casi mágico, no puedo decir que ir con él el domingo al laboratorio a revisar unas cosas ha sido enriquecedor, no puedo decir que sus palabras y sus promesas sean alimento para mi alma, no puedo decir que este fin de semana he sido inmensamente feliz. No puedo porque la inspiración me falta y acabo de tener una discusión en el trabajo. Además de que el sol y el calorcito que nos han acompañado el fin de semana han sido reemplazados por un cielo gris y una lluvia intermintente.

Hasta tengo ganas de llorar.

03.30.08

Mi primera vez

Publicado en Family Tales, Finde moments, el Ken en 5:23 pm por La Petite en Belgique

Me duele TODO desde la cintura hasta las rodillas, especialmente el culo. Estoy agotada y no puedo mover ni un dedo. Hoy he descubierto músculos en mi cuerpo que no sabía ni que existían. Hoy he jugado por primera vez en mi vida al squash.

Esta mañana no me hizo falta salir de la cama para comprobar que hacía un día gris de perros con lluvia incluída, ya que tenía la tensión por los suelos (es increíble cómo me afecta el tiempo). Claro, eso de “esta mañana” es un puro eufemismo. En realidad era ya la una de la tarde. Decir que no me apetecía ni lo más mínimo salir de casa, comerme los 10 minutos de camino en bici bajo la lluvia y jugar squash a las 3. Entre el mal tiempo y el maldito síndrome premenstrual que lleva días acechándome, no tenía ganas de nada, ni de jugar ni de ver al Ken ni de nada de nada.

A eso de las dos y cuarto, con la taza del desayuno todavía delante, y mientras leía mi e-mail, me suena el movil, que sigue todavía en la mesilla. Es el Ken. Que si al final voy a jugar squah. Le digo que sin problema. Me visto, hago la mochila y allá voy como una corderita.

Al principio de pena, daban ganas de llorar y todo. Ya sabía yo que esto de la raqueta no era para mí (hace años mi padre desistió de enseñarme a jugar al tenis). A la media hora ya sentía ganas de arrastrarme por el suelo. Después de mucho esfuerzo por fin consigo darle a la bola y hasta consigo sacar bien unas cuantas veces. Bueno, parece que empiezo a disfrutar del juego, pero empiezo a tener la ligera sospecha de que mañana no me voy a poder mover. Suerte que nade dos veces a la semana, escale otras dos y baile swing. No quiero ni pensar en cómo sería si no llego a estar en forma.

Acabamos riéndonos mucho (vale, al principio sólo se reía él ante mis intentos fallidos de darle a la pelota) y siento que no he jugado del todo mal. Pero la lavandería y un estudio sucio y desordenado me esperan… y no tengo fuerzas. Me hice algo de comer y me tomé un café, pero sigo sintiendo como si tuviera una losa encima.

Acaba de llamar mi madre. Que como se vienen el miércoles, que ha dejado la perra con los “tíos”. Dice que le da mucha pena y que va a tener que dormir tres noches sola y que no quiere ni pensarlo, que lo lleva mal mal mal. Me va a llamar por la noche para intentar aplacar su soledad. Vale, mami, tú llama, que seguramente yo también estaré sola (hoy el Ken se ha ido con sus padres después del squash).

He dicho ya que me duelen hasta las pestañas?

Primavera ven y cúrame el invierno

Publicado en Finde moments, Reflexiones, el Ken en 1:19 am por La Petite en Belgique

Por fin hoy se ha dejado sentir la primavera. Temperaturas agradables y sol que acariciaba con sus rayos. En días así uno siente que puede con todo, que la euforia lo invade y que esto de la vida es algo bonito.

El Ken andaba un poco desesperado esta mañana porque tenía que comprarle un regalo a su madre. Así que tras un desayuno reparador acompañado del rock’n'roll de los Stray Cats, nos fuimos al centro a buscar el regalo apropiado.

Las calles estaban repletas de transeúntes paseando, el mercado de los sábados desplegado en el centro, con todos sus colores, olores y sabores. La gente arracimada alrededor de los puestos. Y ese sol acariciando a todos y cada uno de nosotros. En días así es más fácil sonreír.

Mientras el Ken finalizaba la transacción (al fin encontró un lugar donde le prepararan una cesta de fruta) me suena el movil: mi madre.

- Mira nena, acuérdate de que hoy cambian la hora. Que tú eres un desastre y nunca te acuerdas (la vez pasada también me avisó ella).

- Ah, es verdad!. Ken, remeber we have to change the time tonight.

- Con quién hablas?

- Con el Ken, mamá, que hemos salido a dar un paseo.

- Ah, vale, pasadlo bien. Tu hermanita la negra te manda saludos (mi hermana la negra es India, la perra).

- Ah, como la echo de menos…

- Quieres que te llevemos algo más?

- En principio no, si me acuerdo de algo ya te diré.

- Un beso y pásalo bien.

- Un beso. Hasta luego.

Pues sí, este miércoles mi madre y mi hermana vienen para quedarse una semana! Va a ser divertido, pero espero que no pase como la otra vez, que tras 4 días juntas en mi mini-estudio mi hermana y yo acabamos gritando y casi tirándonos de los pelos ante una madre desesperada y con ganas de que se la tragara la tierra. Ay, es que yo soy muy calmosa (lo odio, me parezco demasiado a mi padre, the cold man), y ella muy histérica (ella salió a mi madre), y mi estudio es muy pequeño y yo estoy demasiado acostumbrada a vivir sola y ya me estaba desbordando: pelos en el baño, los geles y champus destapados, los neceseres abiertos en canal en medio del baño, paquetes de galletas abiertos en la cocina, horquillas del pelo en la mesa del ordenador, secadores colgando de los enchufes 24 horas al día (yo es que ni tengo secador) y toneladas de ropa desperdigadas por doquier.

Por lo pronto, el Ken me ha dicho que si la cosa se pone muy fea, él me ofrece asilo político.

Yo soy una de esas personas que cuesta mucho trabajo y tiempo conocer bien. El ha confesado que también, pero poco a poco se va abriendo y me va dejando ver que es lo que lleva dentro, qué le mueve y qué le conmueve. Pero la cosa costará trabajo. Aún no es capaz de confesar que le han hecho daño, aunque los hechos presentados friamente no se traduzcan en otra cosa. Paciencia, déjame conocerte y cúrame el invierno.

03.28.08

Squash?

Publicado en Finde moments, el Ken en 12:06 am por La Petite en Belgique

Este post va dedicado a Lifey. Si tu en tu ultimo post estabas medio borracha, yo estoy borracha y media. Llevo una moña…

Resulta que por la tarde me dio un bajón de estos en que uno lo ve todo negro. Había quedado de jugar al squash con el Ken y otros amigos, pero no me apetecia nada de nada, y de hecho, mientras iba hacia Leuven con el coche, lo único que me apetecía era meterme en cama y llorar.

Cuando estaba llegando al club de squash, y enfilaba la entrada para coches, vi a un gigante rubio sobre una bici en la misma dirección. Era el Ken. Pero yo estaba demasiado negativa y sumida en mis pensamientos, así que me hice el avion (hombres malos).

Cuando estaba aparcando el bólido me suena el movil. Es el Ken! Me pregunta si estoy aparcando. Ah, como lo sabes? (falsa falsa falsa). Nos vemos a la entrada. Aun no ha llegado nadie más. Me recibe con un tierno beso y unos cuantos abrazos. Decir que me derrito y me arrepiento de todo eso que escribi en mis ultimos cometarios. Es tan mono… Le digo que voy a alquilar la raqueta y me dice que ha traido ya una para mi (sigo diciendo que es tan mono…).

Somos 9 a jugar, pero por alguna extraña razon alguien ha cometido un error con las 3 pistas que teniamos reservadas. Total: no podemos jugar.

Asi que decidimos irnos a un bar del cento a beber como cosacos. En dicho bar no tienen cocteles, solo birras de las potentes. He de decir que las peores borracheras y las peores resacas de mi vida han sido gracias a cervezas de este calibre (dios, que bien me sienta el whisky). Asi que imaginad si digo que llevo 3 cervezas de ellas llamadas de abadía).

El Ken, super tierno y atento. Yo, claramente (y gracias a Dios) con síndrome premenstrual. Mi humor cambiante ahora mismo esta en una cumbre. Veremos mañana.

Me siento culpable. Y yo que estaba poniendo el Ken de verde p’arriba

Buenas noches algo etílicas.

03.24.08

Maldita nevera

Publicado en Anecdotas, Finde moments, Lonely moments en 2:11 am por La Petite en Belgique

Acabo de tomarme dos infusiones seguidas de una mezcla de hibisco con no sé qué que me compré ya hace unos meses. Deliciosa. Esta la iba a gustar al Ken.

El finde es tranquilo, demasiado, diría yo. Con esto de que el lunes es festivo (el jueves y viernes trabajamos como esclavos) mucha gente se ha ido, y los escolares vas a disponer de dos semanas de vacaciones. Esto ya parece un pueblo fantasma. Y si añadimos que Pedro y Vivi están en Francia, Ñatito de bajón, Negro ocupado con la tesis y el Ken en casa de los padres… pues se puede decir que estoy más sola que la una.

Para aprovechar la ocasión he decidio hacer cositas en casa. Pero como me he levantado a la 1:30 (gracias, Arroaz, por tenerme hasta las 4 de la mañana pegada al ordenador :P ) pues no he hecho mucho más que ver como va mi nuevo iPod, escuchar música belga, pelear un poco con este maldito ordenador que cada vez va peor (por eso me da tanta pereza escribir), ir a la lavandería y limpiar la nevera.

Ay, la nevera! Una mierda de nevera de 62 cm de alto, con un congelador del tamaño de de una caja de zapatos de mi número (uso un 36, antiguo 35) que no dejaba de “supurar” hielo y más hielo. Dentro del congelador tenía una caja de helado, una caja de guisantes y dos panini. Estaba lleno. Lo peor de todo es que con la super capa de hielo de 6 cm no podía sacar nada del congelador. Estaba atascado.

Así que vacié la nevera, la desenchufé, metí una tartera con agua hirviendo y me fui a lavar mi ropita a la puta lavandería (como la odio, y más cuando hace frío y llueve).

Dos horas y media para descongelarse! No me quiero imaginar si llego a tener una nevera normal como la de las personas normales. La mini-cocina se convirtió en un lago Ness improvisado. Pero cómo puede salir tanta agua de un congelador tan pequeño? Hala, dale a la fregona! Y mientras tanto mi comida desperdigada por la cocina: verdura, yogures, huevos y carne. Saco las bandejas, limpio todo a conciencia y empiezo a meter la comida. Meto los huevos con cuidado. Me quedan 7. Pongo la bandeja que está al lado de la de los huevos. La de los huevos se descuelga y se van todos al suelo. Joder! Los 7 huevos rotos en el suelo recién fregado! Me digo a mí misma que la nevera ya puede implorar que la limpie escupiendo hielo a diestro y siniestro, que esta es la última vez que lo hago.

Para celebrarlo me hago una chuleta regada con una salsita de queso cambozola (compré ese queso buscando roquefort, pero no lo encontré en el spar de al lado de casa) y unas patatas fritas cortadas en “slices”. Menuda cena! Entre lo que estoy zampando y que llevo una semana sin hacer deporte por culpa del catarro, me voy a poner como un tonel. Bueno, espero que al Ken le siga gustando con “flotador”.

Hoy tampoco salgo. Ya he dicho que no hay ni dios? Bueno, de todos modos veo que soy incapaz de acostarme a una hora prudente. Nunca he sido una morning girl. Y mañana a limpiar todo el piso, la cocina, el baño. Vivan los findes, sobre todo si son largos!

03.22.08

Dos despistes

Publicado en Anecdotas, Finde moments, el Ken en 3:37 pm por La Petite en Belgique

El bello durmiente (aka el Ken) se fue hace cosa de dos horas tras una noche de sueño reparador y un desayuno digno de reyes acompañado de música belga. Un super desayuno de fin de semana con café, tostadas, mantequilla, mermelada, queso y huevos fritos. Por cierto que acabo de descubrir que si me subo a la cama soy tan alta como él…

Una noche y una mañana perfectas, si no fuera porque acabo de encontrar sus gafas debajo de la cama, y el nuvaring en el suelo al lado de la tele… Puede ser de esta mañana o de ayer por lo noche. Pido por favor que sea de hoy. Mierda.

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