03.28.08
Squash?
Este post va dedicado a Lifey. Si tu en tu ultimo post estabas medio borracha, yo estoy borracha y media. Llevo una moña…
Resulta que por la tarde me dio un bajón de estos en que uno lo ve todo negro. Había quedado de jugar al squash con el Ken y otros amigos, pero no me apetecia nada de nada, y de hecho, mientras iba hacia Leuven con el coche, lo único que me apetecía era meterme en cama y llorar.
Cuando estaba llegando al club de squash, y enfilaba la entrada para coches, vi a un gigante rubio sobre una bici en la misma dirección. Era el Ken. Pero yo estaba demasiado negativa y sumida en mis pensamientos, así que me hice el avion (hombres malos).
Cuando estaba aparcando el bólido me suena el movil. Es el Ken! Me pregunta si estoy aparcando. Ah, como lo sabes? (falsa falsa falsa). Nos vemos a la entrada. Aun no ha llegado nadie más. Me recibe con un tierno beso y unos cuantos abrazos. Decir que me derrito y me arrepiento de todo eso que escribi en mis ultimos cometarios. Es tan mono… Le digo que voy a alquilar la raqueta y me dice que ha traido ya una para mi (sigo diciendo que es tan mono…).
Somos 9 a jugar, pero por alguna extraña razon alguien ha cometido un error con las 3 pistas que teniamos reservadas. Total: no podemos jugar.
Asi que decidimos irnos a un bar del cento a beber como cosacos. En dicho bar no tienen cocteles, solo birras de las potentes. He de decir que las peores borracheras y las peores resacas de mi vida han sido gracias a cervezas de este calibre (dios, que bien me sienta el whisky). Asi que imaginad si digo que llevo 3 cervezas de ellas llamadas de abadía).
El Ken, super tierno y atento. Yo, claramente (y gracias a Dios) con síndrome premenstrual. Mi humor cambiante ahora mismo esta en una cumbre. Veremos mañana.
Me siento culpable. Y yo que estaba poniendo el Ken de verde p’arriba…
Buenas noches algo etílicas.
03.24.08
Maldita nevera
Acabo de tomarme dos infusiones seguidas de una mezcla de hibisco con no sé qué que me compré ya hace unos meses. Deliciosa. Esta la iba a gustar al Ken.
El finde es tranquilo, demasiado, diría yo. Con esto de que el lunes es festivo (el jueves y viernes trabajamos como esclavos) mucha gente se ha ido, y los escolares vas a disponer de dos semanas de vacaciones. Esto ya parece un pueblo fantasma. Y si añadimos que Pedro y Vivi están en Francia, Ñatito de bajón, Negro ocupado con la tesis y el Ken en casa de los padres… pues se puede decir que estoy más sola que la una.
Para aprovechar la ocasión he decidio hacer cositas en casa. Pero como me he levantado a la 1:30 (gracias, Arroaz, por tenerme hasta las 4 de la mañana pegada al ordenador
) pues no he hecho mucho más que ver como va mi nuevo iPod, escuchar música belga, pelear un poco con este maldito ordenador que cada vez va peor (por eso me da tanta pereza escribir), ir a la lavandería y limpiar la nevera.
Ay, la nevera! Una mierda de nevera de 62 cm de alto, con un congelador del tamaño de de una caja de zapatos de mi número (uso un 36, antiguo 35) que no dejaba de “supurar” hielo y más hielo. Dentro del congelador tenía una caja de helado, una caja de guisantes y dos panini. Estaba lleno. Lo peor de todo es que con la super capa de hielo de 6 cm no podía sacar nada del congelador. Estaba atascado.
Así que vacié la nevera, la desenchufé, metí una tartera con agua hirviendo y me fui a lavar mi ropita a la puta lavandería (como la odio, y más cuando hace frío y llueve).
Dos horas y media para descongelarse! No me quiero imaginar si llego a tener una nevera normal como la de las personas normales. La mini-cocina se convirtió en un lago Ness improvisado. Pero cómo puede salir tanta agua de un congelador tan pequeño? Hala, dale a la fregona! Y mientras tanto mi comida desperdigada por la cocina: verdura, yogures, huevos y carne. Saco las bandejas, limpio todo a conciencia y empiezo a meter la comida. Meto los huevos con cuidado. Me quedan 7. Pongo la bandeja que está al lado de la de los huevos. La de los huevos se descuelga y se van todos al suelo. Joder! Los 7 huevos rotos en el suelo recién fregado! Me digo a mí misma que la nevera ya puede implorar que la limpie escupiendo hielo a diestro y siniestro, que esta es la última vez que lo hago.
Para celebrarlo me hago una chuleta regada con una salsita de queso cambozola (compré ese queso buscando roquefort, pero no lo encontré en el spar de al lado de casa) y unas patatas fritas cortadas en “slices”. Menuda cena! Entre lo que estoy zampando y que llevo una semana sin hacer deporte por culpa del catarro, me voy a poner como un tonel. Bueno, espero que al Ken le siga gustando con “flotador”.
Hoy tampoco salgo. Ya he dicho que no hay ni dios? Bueno, de todos modos veo que soy incapaz de acostarme a una hora prudente. Nunca he sido una morning girl. Y mañana a limpiar todo el piso, la cocina, el baño. Vivan los findes, sobre todo si son largos!
03.22.08
Dos despistes
El bello durmiente (aka el Ken) se fue hace cosa de dos horas tras una noche de sueño reparador y un desayuno digno de reyes acompañado de música belga. Un super desayuno de fin de semana con café, tostadas, mantequilla, mermelada, queso y huevos fritos. Por cierto que acabo de descubrir que si me subo a la cama soy tan alta como él…
Una noche y una mañana perfectas, si no fuera porque acabo de encontrar sus gafas debajo de la cama, y el nuvaring en el suelo al lado de la tele… Puede ser de esta mañana o de ayer por lo noche. Pido por favor que sea de hoy. Mierda.
03.18.08
Domingo de empanadas chilenas y vino del bueno
Por fin estoy en casita después del curro, con la nariz taponada pero algo mejor. Esta mañana me encontraba como si una apisonadora me hubiera pasado por encima mientras dormía (por cierto que tuve un sueño raro esta mañana antes de sonar el despertador!).
Lo último que conté fue el sábado de marchita (bueno, más bien de tranqui) con el Ken. A la mañana siguiente se va porque tiene que limpiar y lavar. Yo, por desgracia, también tengo esos quehaceres pendientes, así que no hago esfuerzos por retenerlo (pero qué mono me es). Quedamos de vernos en el cuartel general sobre las 4, hora en que mamá Pedrito tendrá preparadas unas empanadas chilenas para chuparse los dedos. Así que tras leer mi correo, leer y comentar un par de blogs, desayunar y ducharme, preparo mi ropita (esta vez sólo sábanas y toallas) para ir a la maldita lavandería. Como el día no está para pasear (mierda de lluvia belga) y tengo cosas que hacer en casa y poco tiempo, mientras la ropa se lava voy a casa y limpio la (mini) cocina y el baño. Voy a la (maldita) lavanderia, saco la ropa de la lavadora (4 leuros una lavadora!) y la meto en la secadora. Como hay bastante ropa (mi cama es de 1.60 y llevé dos juegos de sábanas y varias toallas) programo la secadora para 40 minutos (es decir, le meto 2 leuros!). Me voy a casa, limpio el polvo, aspiro (las ventajas de vivir en 35 míseros metros cuadrados) y me voy corriendo a recoger mi ropa. Llego a casa, hago la cama limpita, cojo las dos botellas de vino chileno (una de ellas el iniligualable Concha y Toro) que compré para la ocasión y salgo disparada para el cuartel general. Paso por el centro para recoger mi bici que quedó allí la noche anterior (es difícil andar acaramelados con sendas bicis a los lados).
Como de costumbre, soy la primera de los invitados en llegar al cuartel general. Si es que los chilenos son peores en puntualidad que nosotros (vale, yo es que soy una española puntual). Al cabo de media hora la gente se deja caer: El Nhatito, Jo y su novia la guerrera, Reza, Negro y finalmente el Ken (esta vez se acordó de salir de casa con las gafas). El Ken llegó tarde porque decidió comer algo antes de ir a la lavandería y se quedó dormido mientras comía (ojo al dato). No necesito decir los comentarios que surgieron por parte del personal ante tal afirmación (pero, Chica, déjalo dormir por la noche!).
Bien, ya tenemos más información. No sólo es un despistado redomado que se olvida las gafas de ver en casa (y el movil y más cosas, pero no la cabeza porque la tiene pegada, que si no…), sino que también las horas de sueño son algo sagrado para él (si no lo sabré yo, que siempre dice que no puede quedar porque tiene que dormir) y las necesita de verdad porque puede quedarse dormido en cualquier lado y cualquier situación (ahí es peor que yo).
Las empanadas… inmejorables. El vino… embriagador, que os voy a decir? Creo que nos bebimos como cuatro o cinco botellas y todo era vino bueno. Delicioso. El Ken estaba sentado a mi lado y todo el rato con caricias y miradas y besitos. Bueno, el chaval avanza. Ahora ya es capaz de dar muestras de cariño delante de TODOS nuestros amigos en común. Es un paso, oye. Yo estoy en las nubes, hablando allí con él, incapaz de creer lo que está pasando. Al cabo se levanta para lavar unos platos y yo me quedo embobada mirándolo (pero cómo es posible que yo esté saliendo con ése, ése, el que además de ser buen chaval está bueno que te cagas, pero es que no me canso de mirarlo, por favor, bien hecho por delante, bien hecho por detrás, bien hecho por fuera y lo que es más importante, bien hecho por dentro).
Comimos hasta reventar y luego jugamos… al poker. Cabe decir que aunque siga sin tener puñetera idea, ya he mejorado algo y no me aburre tanto. La Guerrera tiene menos idea que yo, pero tiene más mala leche
A eso de las 10 y pico el Ken y yo decidimos irnos. Estamos cansados, mañana hay que madrugar y el Ken aún tiene que doblar ropa. Cómo se parece a mí hace unos años: hiperresponsable, cuadriculado (eso lo diría mi madre), despistado y muy suyo.
03.17.08
De lo acontecido durante la estancia de mi padre. Part 2
Donde estábamos? Ah, si que me bebí un coctelucho y fui a buscar a mi padre medio contentilla. No, taba sobria y expectante.
El viernes por la noche me acosté tarde porque como dije estuvimos charlando y tocando la guitarra. Al día siguiente aún no sabíamos qué hacer, si ir de nuevo a Bruselas o seguir el consejo del Ken y llevar a mi padre a Hasselt (es que vino ya tantas veces, y con lo pequeño que es este país… ya lo ha visto todo y más).
Pero a la mañana siguiente llama mi tía (la harpía, siento decirlo) a las 7 de la mañana para decir que mi abuela paterna (de tal palo…) no se encuentra bien. A mi abuela (otro día hablaré de ella porque puede dar para vaaaarios posts) le dio un derrame cerebral hace casi 6 años, y desde entonces tiene problemas de coordinación y habla, y ya no puede leer ni valerse por sí sola. Entre mi padre y mi tía se turnan un poco para cuidarla, aunque la verdad es que le toca a ella casi todo (hombres, aunque ayuden siempre se llevan la menor parte). Que mi abuela ha empezado con un catarro, y tiene fatiga y no se encuentra bien. Como es mayor y tiene problemas de corazón pues la situación puede ser problemática si se va de las manos. Solución: mi padre, que siempre se ha creído y se cree Dios (era una de las cosas que odiaba de él cuando vivía con nosotros) cambia su billete de avión del domingo para el sábado. Vuela con los ladrones de Iberia, así que no sé cuánto le habrán calcado por cambiar el billete. Pero da igual! De cada finde que se viene se gasta un pastón y el mundo sigue girando y el sigue siendo Dios.
Total, que llega un viernes a las 11 de la noche y se va al día siguiente, sábado, a las 2 y pico de la tarde. Le sale cara la broma (pero Dios es todopoderoso). Yo me quedo que no sé qué pensar, sentir o decir. Por un lado esta vez me apetecía verlo, luego está el que no podía hacer planes para el finde, luego está el asunto de mi abuela, luego está que mi padre está tenso por verme/no-verme/su-madre/el-sentido-de-la-vida. I’m a little bit confused.
Así que mientras dejo el “oropuerto” llamo al comando a cargo del cuartel general para informar de las noticias y decir que me apunto a la tarde del domingo para saborear las empanadas chilenas regadas con abundante vino tinto. Acto seguido llamo al Ken (soy de lo peor, aprovechando siempre las circunstancias) le cuento. Como estoy libre me dice que estaría muy bien hacer algo más tarde, pero después de su squash con las otras bestias. Dice que me mantendrá informada.
Finalmente me voy a comer con el Nhatito. La tarde la paso entre blogs, msn y comics. Llamo a mi oráculo personal Manuel y le digo que estoy inquiteta. Que ya son las 8 y aún no sé nada del Ken. Inquieta no es la palabra, más bien debería decir ansiosa. A eso de las 9:20 decido que tengo hambre y pienso en qué puedo cocinar, cuando me suena el movil. Pero si es el Ken! Que si me apetece ir a cenar fuera. Ah, pues claro, que no se diga que no me apunto a un bombardeo! Le digo que me visto y en 15 minutos estoy en el restaurante (que por cierto es el mismo italiano donde llevé a mi padre el día anterior…).
Y de repente me transformo. Todas esas ganas y esas ansias de saber de él, de verlo, se van. Me acojono y decido que no quiero ir, que es mucho más fácil quedarme en casa y seguir leyendo blogs y comics y hablando con Arroaz por msn. Pero ya no hay marcha atrás, ya sólo quedan 10 minutos para estar delante del restaurante, y tengo que ponerme unos pantalones y sacar mi bici del garaje. Ay! Por dios! que acojone! Ahora me toca la parte activa. Ahora tengo que enfrentarme al Ken, intentar ser yo misma, no aburrirle ni agobiarle, caerle bien y gustarle. Buaaaa, demasiado trabajo. Con lo bien que se estaba en casita leyendo comics…
Allá voy, sorteando coches y cantando sobre mi bici del año de la guerra. El llega dos minutos después de mí. Viene sin gafas. Bien, el Ken es todavía más despistado que yo. Si es capaz de dejarse las gafas de ver en casa ya no me extraña que a veces se olvide también el movil.
La cena estuvo bien pero yo me senti rara de nuevo, como durante aquella primera peli en mi casa, falta de confianza y distante (sí, lo sé, todo está dentro de mi cabeza, pero no puedo evitarlo).
Luego nos fuimos a tomar uno de esos cócteles quitamiedos y él, por el camino al bar, se puso más tierno que nunca. Ay, que me derrito! (a mis años!). No estuvimos mucho en el bar, no hacía falta cocerse esta vez. Nos dirigimos hacia MI casa bajo una lluvia torrencial (viva Bélgica y los belgas!).
A la mañana siguiente decidimos que nos tocaba a ambos la tarea de limpiar nuestras respectivas mansiones e ir a la lavandería, con lo que quedamos de vernos en el cuartel general para zampar empanadas y beber vino del bueno.
De lo acontecido durante la estancia de mi padre. Parte 1
Hoy estoy de lunes resfriado y de mala leche porque esta maldita semana me va a tocar hacer extras (gratis)…
A lo que iba. El viernes llegaba mi padre a la ciudad. Su avion aterrizaba a las 22:45, asi que ello me dejaba aun un margen para hacer algo antes. A eso de las 8, tras la piscina y el super (donde me sume a una cata de vinos que alli tenia lugar) y mientras buscaba sitio para aparcar cerca de mi casa (Lovaina es una autentica pesadilla para los que tenemos coche) me suena el movil. Ohohohoh, pero si es el Ken! Que acaban de salir del laboratorio y van a tomar algo, que si me apunto. Pues off course! Faltaria mas, preparada estoy yo siempre para apuntarme al bombardeo.
A la media hora me voy al bar donde me esperaban y me encuentro a las bestias del squash (el Ken, el Nhatito, Jo y una chica argentina). El bar en cuestion es un bar de cocteles. Que han tenido muy mal dia y han decidido invertir el orden de los factores. En este caso primero es beber y luego (si hay fuerzas y hambre) cenar. Yo pongo ojitos porque tambien he tenido muy mal dia en el curro y adoro los cocteles pero mi padre llega en algo mas de dos horas y no es plan ir a recibirlo borrachina (cabe decir que mi padre es uno de esos fundamentalistas-anti-alcohol-extremistas que te pueden soltar el sermon de la montanha). Al final decido que me voy a apovechar de ser humana y de que la carne sea debil y me pido un coctel yo tambien. Vaya, no tienen el famoso tequila sunrise. Bueno, el banana colada tiene buena pinta.
La no-cena, el post-ejercicio y el alcohol hacen que me sume al ambiente distendido general. En cierto momento oigo mi movil pero NO lo encuentro. No esta en la cazadora, no esta en el bolsillo de la chaqueta, tampoco en el enorme bolso que llevo y que esta lleno de cosas (cartera, agenda, gorro, guantes, disco duro, pastillas para la regla, libro, galletas, papeles varios, inhalador para el asma, MP3 player, tampones y paquetes de panhuelos) . Ya no oigo el movil, quien quiera que fuese se ha rendido. Temo que pudiera ser mi padre desde Madrid para informarme de que su vuelo se hubiera retrasado. El Ken coge su movil y me llama, a ver si encontramos mi telefono por algun lado. Al cabo de unos 10 minutos de llamadas y rastreo (las 4 bestias del squash y yo como autenticos sabuesos) descubrimos que esta bajo el banco. El telefono se habia caido por detras. El banco en cuestion es una mierda y no permite el acceso por delante, ademas de que esta en un rincon y esta encajonado por tres paredes. Lo movemos un poco (hay poco espacio) e intento introducir mi brazo por el hueco. Nada, mis brazos son flacuchos, pero no lo suficiente. Las bestias del squash entran en accion y levantan el pedazo banco en forma de C y por fin recupero mi movil. No era mi padre.
El Ken esta especialmente carinhoso, que si me acaricia la pierna, la mano, que si me da un besito, me rodea con su brazo (Petite, hazle caso a lo que te dijo el Nhatito, relajate y disfruta). Al final me llega la hora de irme y el Ken empieza a emitir sonidos del tipo: “ooooohhhhhhhh”. De verdad, esta haciendo autenticos progresos. Cuando uno ya es capaz de dar muestras de carinho en publico (ante mis amigos) ya no hay vuelta atras.
Me voy un poco triste por perderme la juerga pero en el fondo mas contenta que un cascabel. Como algo rapido en casa y me voy al “oropuerto”, donde me espera un padre nostalgico, con hambre de carinho, cansado y solitario, cargado de comics y un libro para mi.
Cenamos juntos en un italiano que esta abierto hasta tarde y que ya nos conocen y nos vamos a mi casa a charlar y tocar un poco la guitarra.
Fin de la parte 1, mas tarde mas
03.09.08
Segunda gran noche y problemas de comunicación
Esta es la historia de lo acontecido ayer viernes. Los findes no son muy productivos para mí en cuanto a blogs se refiere, por eso de que intento pasar menos horas delante del ordenador.
Estoy yo en el curro, y sabiendo que el viernes es el dia grande del ken para salir (los sabados va más de tranqui), a eso de las 3 pm le envio un sms para ver si tienes planes para la noche. Cosa rara, no supe nada de él durante todo el día. Como en esta nueva etapa he decidido no ponerme ansionsa, no subirme por las paredes y no quedarme en casa agonizando, me voy a casa de Pedro y Vivi, un matrimonio chileno que que vive enfrente del ken que son buenos amigos míos, y de él también, por supuesto. La casa de Pedro es algo así como el cuartel general. Las noches nunca se sabe donde van a acabar, pero lo que es seguro es que siempre empiezan ahí. Además de que Pedro es como una madre y cocina para todos unos platos deliciosos de esos que te hacen salivar.
Antes de irme veo que el ken está conectado en el messenger, pero ausente. Sigo sin noticias. A las ocho y pico me voy a casa de Pedro. Dudo, llamo a mi amigo Manuel, y me desahogo un rato. Decido dejarme de tonterías, que ya tenemos cierta edad, hay que ser claros, los hombres son simples, seamos directos y francos. Así que me lleno de valor y lo llamo (a mi edad y con niñerías, por favor). No coge… Le mando un sms y le digo que me voy a casa de Pedro a cenar, que se pase luego.
Cuando llevo un rato en casa de Pedrito me suena el movil. Ay, el corazón se me sale. Efectivamente es el ken. Que ha salido tarde de trabajar y que se dejó el movil en casa (sisi, realmente hay explicación para todo, pero la mente de una mujer es retorcida y antes de llegar a la explicación más simple y plausible pasa por imaginarse diversidad de situaciones).
Al cabo de una hora aparece. Vivi está medio enferma y Pedro está cansado. Los demás también están en off y ni siquiera han aparecido. Así que los únicos para salir de marcha somos el ken y yo. Es como si los planetas confluyesen. A todo esto debo decir que yo ya llevo encima 3 copas de vino tinto y media peli de King-Kong.
Salimos para el centro y decidimos meternos en el mítico bar Seven Oaks. Digo mítico porque en ese bar han transcurrido momentos clave para el Spanish Ghetto y posteriores amistades. El Seven Oaks fue el primer lugar en el que salí de marcha con el el Spanish Ghetto, fue donde despedimos a Pablo cuando se fue para España, es el lugar por el que una noche Pedro me llamó a las 4:30 de la madrugada (sin saberlo su mujercita, por supuesto), es el lugar donde se acaban las juergas cuando son verdaderas juergas.
Pos eso, era casi medianoche, un poco temprano, pero se ve que los dos estabamos ansiosos por ver como acababa la noche, así que hacia allí nos encaminamos. Estuvimos bailando Grease y Meatloaf entre otros (es que encima ponen buena música) y bebiendo genever como posesos. Genever es una bebida hecha con ginebra pero que la hacen de multitud de sabores y te lo ponen en chupitos. Como era mi primera vez con el genever le pido consejo, y me dice: cactus! ok, cactus pues. Me dice que quiere venir conmigo a la proxima Swing Party, y que le tengo que enseñar a bailar Lindy-Hop y que el me enseñará rock’n'roll. Bueno, la cosa promete.
Después de las tres copas de vino, la media peli de King-Kong y dos genevers compruebo que sigo demasiado sobria. Estoy como si nada. Y él sigue igual, que si, que no, palante, patrás, que me acerco, que no, ahora sí, ahora no. Pruebo suerte con un tercer genever. Va él a la barra a pedir y me rodea con un brazo, pero así como quien no quiere la cosa, casi sin querer. Sólo le falta mirar para otro lado y ponerse a silbar. Yo me digo a mí misma: “a ver, llevas encima tres copas de vino, media película de King-Kong y dos genever; relájate de una maldita vez y correspóndele, a ver si cuela y pasa algo“. Total, que me acerco un poco más. Huele bien.
Volvemos al lugar donde estábamos y seguimos bailando. A los dos minutos se me acerca y esta vez no salgo corriendo como alma que lleva el diablo. Cabe decir que esta vez él no se retira como un cobarde. Así que… pasa. Que sí, que al final me besa. Ay, por favor, menudos labios tiene el ken. Y para ser tan joven besa de maravilla. Por fin me dejo llevar, y al acabar el tercer genever y empezar el cuarto me doy cuenta de que ya voy medio piripi (es lo que suele pasar, uno descubre que está medio borracho cuando ya es demasiado tarde).
Al acabarnos el cuarto genever decidimos irnos a dormir “a tu casa, a la mía, cada uno en su casa?” (puede parecer una pregunta estúpida, pero es que el chaval no ayuda). “A la tuya, si no te importa”, me contesta”. Pos eso, para aquí nos vinimos, medio moñas pero tímidos.
Y eso, al final el ken se quedó a dormir. Debo decir que desde que me mudé (octubre, hace 5 meses) es el primer hombre que se queda a dormir (sí, el resto eran unos pendejos que siempre se largaban después de). Descubrí que no ronca y que sólo respira fuerta si está boca arriba. Un punto a su favor.
A eso de las 9 nos despertamos y desayunamos algo. Luego estuvimos tocando la guitarra en cama con unas partituras que tengo por casa y con el CD de Crowded House a la vez. Amazing!
Todo fue muy bonito y el chaval se lo curró y estaba cariñoso y tal y cual, pero no hemos podido evitar esos malditos silencios incómodos que se dan entre los dos (tan típicos de los belgas). A eso de las 11 se fue porque tenía muchas cosas que hacer, como ducharse y ponerse ropa limpia, ir al super, limpiar e ir a jugar squash con las otras tres bestias que también son mis amigos.
Llamo a Manuel otra vez, mi oráculo particular (y ex-novio desde hace 7 años) y me dice que me relaje. Le hago caso y me meto en cama otra vez creyendo que no voy a poder dormir. Ay, pobre ilusa. Me desperté a las tres y cuarto de la tarde. Descubro que el ken me ha dejado un mensaje en el msn: un simple “Hey“.
Llamo a Pedro y le digo si se quiere venir con Vivi al Ikea. Necesito otro juego de sábanas. Como quedamos aún para las 6 y tengo tiempo, decido ir al super. Entre tanto recibo un sms del ken preguntándome que si disfruté del buen tiempo (durmiendo como un ceporro poco se puede disfrutar del buen tiempo, me digo yo). También me dice que él tiene sueño (ah, no es tan listo como yo) y que ha sido una buena noche. Recibir estos sms le hacen a una sentirse más tranquila.
Después de la aventura Ikea me voy a cenar a casa de Pedro y Vivi. Al rato llega el ken. Llama al timbre y salgo yo a abrir. Está raro, no sé si cortado o yo qué sé. Me da un beso en la mejilla pero la mejilla contraria a lo usual (hey, me he perdido algo?). Yo me quedo patidifusa pero disimulo como una valiente. Veo que el chaval está algo más callado de lo habitual pero yo nada, hago de tripas corazón y tiro palante.
Me comenta que mañana madruga para ir a Bruselas a un mercadillo de segunda mano. Y, como amante de los mercadillos de segunda mano que soy, me emociono ante la idea. Me dice si quiero ir, pero que también va una amiga. Joder, ya estamos, entre que yo soy una paranoica y que nunca sé qué es lo que quiere decir, no sé si me invita por compromiso o porque realmente quiere que vaya. Me siento rara.
Al final nos juntamos siete amigos (incluídas lqs tres bestias del squash) y como la gente está cansada (no hay ganas de salir ni mucho dinero) y aburrida, empezamos a jugar a un juego estúpido de preguntas comprometidas. Nos reímos un buen rato y tenemos un par de debates interesantes.
A eso de las 2 la gente se retira. El ken me pregunta que como hacemos para mañana pero no lo veo nada convencido (o seré yo la no convencida?). Cuando no hay nadie que nos vea le doy un beso y veo que duda. Le pregunto si le molesta y el tío NO SE ENTERA DE NADA. Dice que tiene sueño, le duele la cabeza y no entiende qué es lo que quiero decirle. Me siento idiota y le digo que no sé si ir mañana al mercado. Que a lo mejor prefiere ir sólo con su amiga y tal y cual, que no se sienta obligado, etc. Dice que si me apetece que vaya, que va a estar bien, así seremos más para tener más variedad de conversación (estos belgas son unas joyas en cuanto a piropos como os podéis dar cuenta). Y que de todos modos nos veremos casi cada día así que claro, que vaya sin problema (en fin, no sé qué relación tiene el hecho de ir con vernos cada día, pero puede que con el tiempo lo descubra - como diría mi madre, con el tiempo y una caña - ).
Y en esa incógnita estoy. No sé si mañana ir, no ir, pasar de todo, hacer mi vida, pasar un poco de él a ver si reacciona. De todos modos ya es un poco tarde de más, y lo de madrugar mañana puede no ser buena idea. Sí, lo sé, estoy cagada de miedo y lo que busco son excusas para no arriesgarme a hacer nada. A quedarme en mi nidito seguro sin peligro a meter la pata.
Como ya dije algún día (creo que fue un comment en el blog de Life), cuando una se lía con un extranjero aprende mucho del intercambio cultural, pero pero PERO muchas veces también hay lo que se llama choque cultural. Si ya hay problemas con los españolitos de tu pueblo, imagínate con un guiri que ha tenido una cultura muy diferente de la tuya. Eso ya es lo más. Así que ahora estoy en el momento de averiguar si esos silencios son por tema cultural, porque le aburro, porque está incómodo, porque es tímido o porque la comunicación nunca fluirá bien del todo. Amigos, esto ha dado fruto, pero aún no sabemos de qué clase, y eso, digamos que me asusta un poco (no, la verdad es que estoy cagada).
Mañana llamará sobre las 9 o así (dios! dentro de 6 horas y media). No sé si poner el despertador y actuar o si pasar y decir que me he quedado dormida.
Ellos serán simples, pero nosotras también necesitamos pistas ![]()
03.02.08
Enjoying myself
Hoy ha sido el primer sábado, después de mucho tiempo, que estoy tranquila. No me ha invadido el afán consumista que me obliga a ir las tiendas de segunda mano, a la Fnac o al IKEA. Me desperté a eso de las 11, desayuné, contesté un par de mails (uno de ellos de trabajo), llamé a Pedro y a Koen, toqué un poco la guitarra y me dispuse a leer en cama (ahora estoy con “the Wee Free Men” de Terry Pratchet). Por supuesto volví a caer dormida y desperté a eso de las 3 de la tarde. Momento ideal para darme una ducha y comer las lentejas que tenía guardadas en la nevera.
Sin prisas, tranquila, sin agobios, sin lamentarme por mi soledad, disfrutando. Como dirían los ingleses, “enjoying myself”.
Ahora acabo de llegar de salir un poco con unos amigos. Una pena que me perdiera el día grande ayer, que salieron de bailoteo y acabaron con unas moñas respetables. Pero yo los viernes arrastro demasiado cansancio acumulado de toda la semana y no soy persona.
Él me ha llamado hoy. Que no vendrá a verme el fin de semana, le es imposible. Ha dolido un poco, apenas nada. Como dije, ya tengo el corazón casi completamente anestesiado. Me estoy recuperando. Por fin vuelvo a fijarme en los demás chicos y cada vez me siento menos culpable por ello. Hoy he visto uno, que estaba para comérselo de arriba abajo. Ñam! En fin, parece que vuelvo a estar en el mercado, por decirlo vulgarmente.
Una pena que hoy la peña estuviera de tranqui, hoy podía haberme comido la noche (y dado unos muerdos a quien yo me sé).
Como dijo un día Life, saber estar a solas es quererse a uno mismo (era algo así? el Napoleón Sunset me ha afectado un poco). Yo ya estoy cansada de querer a alguien que no está aquí (porque no puede y porque no quiere), así que he decidido quereme un poco más a mí misma.
Enjoy yourself!
02.26.08
Finde de swing

El finde no ha estado mal, después de todo, y se ha debido a una cantidad moderada de fiesta y una cantidad no moderada de swing.
El sábado evening tenía el cumple de Vivi, al que me llevé al impresentable de Jim Carrey para que conociera gente nueva (pobrecito, es nuevo en el lugar) y pudiera practicar su español (es de Brasil). Estuvo muy bien volver a estar con mis amigos de Chile, volver a ver a Pedrito después de dos meses (que estuvo en Chile), charlar relajadamente, comer en abundancia y beber buen vino tinto chileno (no conozco un vino chileno malo, ni los baratos). Éramos unos cuantos, incluso gente que yo no conocía, pero el ambiente fue muy relajado y divertido, con más de una conversación interesante. La salida posterior estuvo bien pero tampoco pa tirar cohetes. Antes de darme cuenta tenía a Jim Carrey encima. Luego confesó el caradura que tiene algo así como una novia. Para darle unas hostias. Por qué será que últimamente los hombres con pareja formal o más o menos formal o que al menos llevan algún tiempo juntos, me ven como vía de escape, amiga para hablar de los problemas y mujer a la que tirarse? Qué pasa? Que sus novias son unas frígidas y se dan cuenta ahora? o es que en la variedad está el gusto? En fin, estoy hasta el moño de atraer a esta clase de individuos, estoy harta de ser “la otra”.
Para colmo el caradura me ha mandado un mail ayer por la noche, diciéndome que a ver cuándo hago tortilla española y lo invito. De verdad que a algunos hombres les faltan algunas neuronas. Por suerte, me importa un bledo. Que le den, pero que no me meta en su mierda si le va mal con su chica. Que ya me conozco el percal.
Por suerte, y para equilibrar, como decía antes, tuve grandes cantidades de swing. Resulta que los jueves por la tarde tengo clases de swing (Lindi-Hop en realidad) aquí en Lovaina. Las da una pareja que vive en Antwerpen y que dan clase 4 días a la semana en 4 sitios diferentes de Bélgica. Lo divertido es que además hacen actividades como clases extra algunos fines de semana como clases de otros bailes relacionados o fiestas swing un domingo al mes, en las que nos reunimos los alumnos de las 4 localizaciones en las que dan clase. Son fiestas para “poner en práctica” lo que se ha ido aprendiendo a lo largo del mes. Las primeras son un poco frustrantes porque aún se carece de soltura, pero después de un tiempo, el swing se convierte en el mejor antídoto contra la depresión.
El sábado antes del cumple me fui a Bruselas a unas lecciones de West Cost Swing y Boogie Boogie. Y el domingo había fiesta Swing en Gante. El domingo me sentía vaga, sin muchas ganas de ir (Gante queda a casi una hora en coche), añadiendo que me pasé todo el finde pegada al teléfono y al ordenador para echarle una mano a mi compañero que está en Argelia. Finalmente, y dado que había pagado la entrada, me puse mona y salí disparada.
Y no me arrepentí. Fui sola, pero allá me encontré a gente de las clases de Lovaina y gente que fui conociendo en otras fiestas/actos. Lo bueno es que hay gente de todas las edades y tipos (en serio, hay gente muy peculiar) y es agradable cambiar del ambiente de siempre. Me lo pasé en grande, bailé como una descosida con 9, 10 (?) tíos diferentes, sudé, reí, hice equilibrios, giré a toda velocidad y conocí más personas. Es emocionante estar en ese ambiente, música diferente a la que pueden pinchar en cualquier sitio, la posiblidad de bailar con música en directo y ver que el swing sigue vivo a través de todas esas personas (de entre 17 y 80 años, jaja) que se reunen una vez al mes para bailar, reir y vestirse estilo años 40.
Aquí abajo tenéis a mi amigo Antoine y su pareja habitual de baile, dos seres realmente carismáticos. Antoine, por cierto, es una máquina, cuando me saca a bailar nunca se conforma con una sola canción

P.S.:Y hoy me voy a cenar a un hindú a Bruselas con unos conocidos de Couchsurfing, una gran iniciativa. Viva!
02.22.08
Disfrutando de la soledad
Después de bastante tiempo no soportando la soledad (sobre todo en fin de semana) hoy estoy empezando a disfrutarla.
El día no ha ido mal, aunque ha sido un poco estresante. Un curso a las 8:30 de la mañana (que me servirá para el curso que tendré que dar en Argelia el mes que viene) y un montón de llamadas a UK, Dinamarca y Argelia. Las cosas más o menos solucionadas. La hora de comer ha sido amena pero cruel. Los dos Nicolas, Christoph y la hija del jefe. Alguien tenía preparadas unas Kwak (cerveza medio tostada que te sirven en un vaso con una base de madera) en la nevera y la hija del jefe acabó medio piripi. Por suerte, cuando están todos juntos y de broma me entero a medias de las conversaciones, porque los belgas, atencion, estaban practicando su juego favorito: criticar y pelar de arriba abajo al que no está presente. No diré a quién pelaban, pero aunque estoy comprobando que aunque todo el mundo es víctima en cuanto se da la vuelta, los hay que son más populares que otros. Menos mal que conozco la versión original de muchos de los temas sacados hoy, porque si no, me quedaría espantada.
Después de currar me fui a nadar. Decidí hacer las paces con Laura y le mandé un sms por si quería venir. Pero no, estaba liada porque tienen el cierre de la revista.
Y aquí estoy ahora, en mi casa. Escribiendo y escuchando música. Hoy por curiosidad probé a freir mi primer huevo en el microondas y no ha salido tan malo como esperaba, tan sólo que la yema se coció un poco de más. El secreto para que el huevo no acabe salpicado por todo el microondas (yo no lo comprobé, pero dicen que saltan como condenados) es pinchar la yema antes de meterlo en el micro. Para seguir con comida rápida me preparé también una salchicha (si, una salchicha, comida basura que hacía siglos que no probaba). Pero es que estos dos últimos días casi no he comido proteínas y decidí que tenía que equilibrar un poco mi alimentación (me he dedicado a la verdurita y los hidratos de carbono). Después he preparado mi tercer pastel en este maldito horno. Siempre se me ha dado bien la reposteria, y donde vivía el año pasado hacía pasteles todas las semanas (que mis “queridos” vecinos - ya hablaré de ellos otro día - ) se comían en media tarde (una vez hice magdalenas y duraron dos horas de reloj).
Cuando me mudé aquí me tuve que comprar un horno de los pequeñitos, porque aquí no había. No quería renunciar yo a mis postres! Por unas cosas o por otras, la vida se me complicó un poco por el curro (y las ganas de hacer cosas menguaron, debo confesar, es lo que tiene a veces vivir solo sin vecinos que te hagan la vida más amena criando moscas en la cocina, gusanos en el sótano, dejando el baño hecho un asco, amenazándote con pegarte y pidiéndote matrimonio para quedarse en Europa). Así que no hice ningún pastel hasta la semana pasada. El primero, quemado por arriba, el segundo (de plátano) no subió (mi madre dice que es porque el plátano tiene mucha agua y hace falta añadirle más levadura) y el tercero (hoy y también de plátano) se me salió por los bordes del molde y lo que goteó en el fondo del horno se quemó y me llenó la casa (mini-casa con una sola habitación-dormitorio-salón) de humo. Así que entre esto y el pollo endemoniado no es que esté muy contenta con mi horno. Mi madre dice que tengo que “cogerle el punto”. Será como las personas, entonces. Lo malo es que a algunas personas no consigo cogerle el punto nunca en mi vida. Espero que este horno y yo seamos compatibles, aunque le estoy cogiendo un poco de manía (además, fue mi madre la que lo escogió cuando vino a verme…).
Y nada más, hoy estoy de relax, que me lo merezco, que la semana ha sido dura (y ayer entre el swing y la escalada me acosté a las mil). Me estoy preparando un baño calentito relajante y me voy a poner Little Miss Sunshine, que me pasó Arturo, por recomendación de uno de sus compañeros de piso, cuando fui a visitarlo a Asturias.
Hoy relax, la marcha viene mañana. Swing en Bruselas y cumpleaños de Vivi, al que me llevo de supositorio a Jim Carrey. A ver si la liamos por la noche! Como diría Manolo García: Quemar semanas!



