05.05.08

La partida

Publicado en General en 9:04 am por La Petite en Belgique

Pues, eso que me voy. Hoy llegué tarde al curro. El desayuno con el Pequeño fue más bien emotivo. Estaba triste y yo no supe qué hacer para que se sintiera mejor.

En hora y media saldremos para el aeropuerto. Será difícil (no conocéis las redes argelinas…) pero os escribiré desde allá. Cuidaos, sed buenos y tampoco dejéis de escribir. Os seguiré todo lo cerca que pueda :)

Besos!

05.04.08

Estado de shock

Publicado en Finde moments, Reflexiones, el Ken en 4:10 pm por La Petite en Belgique

Estos días de puente, unas minivacaciones, han sido como un regalo que de verdad necesitaba. He tenido desde la visita de un amigo de Cataluña hasta una barbacoa que mis amigos chilenos han organizado ayer. Pero todo es una mezcla, un cóctel explosivo de sentimientos y emociones. Ayer le di mi primer golpe al coche de empresa que llevo más de un año conduciendo (un golpe chorras, pero un golpe a fin de cuentas).

llevo días melancólica por mi partida a Argelia mañana. Y ayer por la mañana ya no pude más y exploté en uno de esos llantos que parece que no tienen fin. Era como si las lágrimas estuvieran luchando por salir de mi cuerpo. Me encontré mal, muy mal. Y estaba el Pequeño conmigo. Siento haberle dado la mañana, recién levantados, pero es que no podía parar de llorar. Y hoy parece que estoy hiper-sensible otra vez. Quizá sea esta mezcla de cal y arena que me está dando la vida ahora. Hay momentos de tanta felicidad que me es imposible digerirla y se me atraganta. No estoy acostumbrada y reacciono de manera exagerada, incapaz de sentir todo lo que me viene. El Pequeño está demostrando ser un apoyo importante. Siempre está ahí, pendiente, por si necesito algo, por si necesito hablar, hacer algo o simplemente llorar (algo que estos últimos días sucede más de lo debido). Que si quiero ir a casa, pues vamos a casa, que si quiero salir, pues salimos, que si quiero ver a los amigos, pues los vemos, que si quiero dormir, pues dormimos. De verdad que no sé cómo digerir todo esto, soy incapaz.

El contrato con su residencia se acaba en agosto. El plan a partir de entonces es que se venga a vivir aquí (actualmente es como si ya lo hiciera).

Me voy mañana, y me da miedo que todo esto sea un sueño y despertar a mi vuelta de Argelia. Pero claro, no estoy acostumbrada, a veces dudo que me merezca tanta felicidad. Porque tendrá sus puntos negativos el Ken, pero ahora mismo me está dando justo lo que yo necesitaba, sólo que multiplicado por diez.

Estoy en estado de shock y puedo llorar en cualquier momento…

04.30.08

Realidad y contrastes

Publicado en Curro, General, Reflexiones, el Ken en 8:20 am por La Petite en Belgique

En estos momentos el trabajo está en una fase complicada. Nuestra empresa está desarrollando un sistema de educación a distancia para 60 universidades argelinas. Nuestro cliente: el ministerio de educación de Argelia. El responsable de la programación de las putas 60 universidades: Yo. Los plazos: sobre 9 de mayo quieren el sistema funcinando y un training dado. Los riesgos: La bancarrota de la empresa.

Este proyecto comenzó allá por el 2005, que fue justo cuando se establecieron las condiciones del contrato. Un ingeniero anterior a mí programó el sistema y abandonó el puesto de trabajo jurando haber terminado con su parte. Pero no. Un año después de que los 60 racks (armarios especiales con todo el equipo dentro) fueran enviados a Argelia sin posiblidad de retorno se descubre que la programación hecha no reune el mínimo de requisitos necesario y hay que darle un nuevo enfoque.

Así llevo un par de meses. Intentando dar un nuevo enfoque a una programación de unos equipos que se encuentran en Argelia, intentando hacer los tests necesarios por internet, con las redes argelinas que se caen cada dos por tres, con direcciones IP incorrectas, con cortes de corriente porque alguien ha desconectado el diferencial (claro, el finde allá es jueves y viernes), con routers que no funcionan, con gente que no se hace responsable de su trabajo y con multitud de cosas que son IMPOSIBLES de chequear en la distancia.

A esto hay que sumarle que andamos cortos de personal y cada dos por tres tengo que parar este proyecto para hacer otras cosas, que el director técnico me grite porque esté estresado, que mijefe me cuente batallitas justo en mi hora de salida y que no cobre las horas extras ni los viajes y que mi sueldo me dé justito para vivir.

Así que en estas estamos. Hace dos días el director técnico me dijo que se iría el lunes entre dos y tres semanas a Argelia para acabar de testear la programación y dar el cursillo final. Ayer antes de comer me dijo que la que tenía que ir era yo.

Me llamó por teléfono a las 7 y pico para preguntarme si todo estaría listo para el lunes. Le dije que si tenía que estar, estaría, pero que no entendía el cambio de planes repentino.

Hoy, en una reunión con el jefe, el director técnico me acaba de decir que no sabe cuánto tiempo me voy (o nos vamos o yo que sé), pero se podría estimar entre una y dos semanas.

El tiempo no sólo dependerá de que yo deje el sistema programado y niquelado, sino también de la puta indisciplina argelina. Necesito varias universidades (emisores y receptores) funcionando y con algún responsable para poder recabar cierta información mientras hago los tests. No es raro ir a una universidad donde previamente se ha concertado una cita y que esté cerrada a cal y canto y que no haya NADIE que se haga responsable (ante esto se actúa con llamada al ministerio, pelearte con el burócrata de turno y que alguien haga las llamadas pertinentes para que aparezca alguien con unas llaves). Una vez la universidad está abierta, si hay corriente para alimentar los equipos y no han desmontado todo (los equipos de los racks) entonces es un día de suerte. Sumémosle también que Argelia es un país, digamos, grande y, digamos, mal comunicado, y que las 60 universidades están desperdigadas por TODO el país. Y tengo que FINALIZAR TODO el sistema. Bien! (nótese el tono irónico de a exclamación).

Joder, con esta visión me parece que no voy a volver nunca.

Por otro lado, en el resto de los aspectos, me encuentro bien. El tiempo aquí en Bélgica es una mierda, pero cuando el pequeño viene a casa es como si luciera el sol y las preocupaciones se fueran por el retrete abajo. Él me da paz, cariño y seguridad.

Un putadón lo de irme el lunes. Cuando se lo dije se le cayó el alma a los pies. Va a ser la primera vez que estemos separamos desde que empezamos lo que empezamos. Me jode un poco, pero es lo que hay. Le dije que volvería, y que cuando lo hiciera, volvería a él. Me ha respondido con un “always for you” que casi hizo que me derritiera y se me saltaran las lágrimas. En fin, paciencia, que es la madre de la ciencia.

Y ahora que lo pienso, casi compensaba que se viniera a vivir. No usa su cama ya no recuerdo hace cuánto, se ducha y desayuna aquí todos los findes y parte de los días entre semana, y se viene en cuanto queda libre. Y lo de compartir gastos también nos vendría bien a los dos…

Bueno, nada, desvaríos previos a un puente que para mí será la agonía previa al viaje.

04.29.08

Primeras canas

Publicado en General en 10:31 am por La Petite en Belgique

Pos eso, que acabo de ir al baño y acabo de descubrir mi primera cana! No de esos pelos más claros o que tienen la punta quemada. Esta es una cana en toda regla! Como diría mi amigo Elodio, el tiempo pasa y todo lo arrasa.

29 años, 5 meses y 11 días y 16 horas.

04.28.08

Fin de semana mágico en París

Publicado en Finde moments, Reflexiones, el Ken en 10:37 am por La Petite en Belgique

Llevo todo el día de ayer queriendo escribir este post, pero ha tocado día complicado en el trabajo y ha sido imposible (como imposible ha sido el poder comer a una hora normal).

Aquí hoy el día es gris y lluvioso, pero aún llevo dentro el sol de París y el calor del Pequeño. Ha sido un fin de semana maravilloso, lento, tranquilo, en el que hemos dejado que el sol acariciara nuestra piel mientras nos dejábamos perder por las calles de una ciudad única en el mundo. El fin de semana ha sido lento, pero también intenso, y hoy mi cuerpo lo está pagando. Ya no siento el cansancio extremo que sentí el sábado por la noche (el sábado por la mañana me había levantado a las 6:30 de la mañana para hacer el examen), pero estoy ante una bajada de defensas bestial que como no la sufría desde hace casi dos años. No voy a entrar en detalles de los síntomas que tengo (de los que unos cuantos granos es el menor), tan sólo diré que son un poco latazo y que ya estoy intentando poner remedio comiendo debidamente y durmiendo lo suficiente (menos mal que esta semana es corta).

De todos modos, nada empañará la felicidad que me ha dado el desconectar durante todo el finde con mi Pequeño. Hemos vuelto con ganas renovadas, con multitud de cosas de las que hablar y que recordar. Hoy puedo decir que conozco algo más de lo que el Pequeño esconde en su interior, y puedo decir que en él he visto un tesoro precioso muy raro de encontrar. Ha sido un viaje a París, pero también ha sido un viaje hacia el interior de nosotros mismos, un primer paso juntos en nuestro camino común, una primera prueba del qué pasará. Por el momento aún tengo la miel en los labios

Vale, ya dejo de liarme y paso a los hechos :P (aviso si sigues leyendo: post largo, inconexo y pasteloso).

Salimos el viernes a las 6 de la tarde, cuando tanto él como yo habíamos terminado nuestra jornada laboral e hicimos nuestro equipaje. Al final se vino la lagarta francesa en el viaje de ida, ya que es parisina, su novio vive allá (sí, tiene novio y creo que llevan ya bastante tiempo) e iba a pasar el fin de semana con él.

El Pequeño estuvo largo rato diciéndome que eso de leer mapas no se le daba bien, pero creo que era para disimular, ya que me condujo sin pérdida todo el camino (el GPS no quiso cargar el mapa de Francia ni pa dios), rodeamos París por el Periférico, entramos por la puerta correcta (Porte de Châtillon) y me llevó, con sus indicaciones, a la puerta misma del hotel. Antes de ir al hotel dejamos a la lagarta francesa que había quedado con no-sé-quién para que la fuera a recoger. Al despedirse le dijó al Ken que si al día siguiente (sábado) queríamos quedar con ella para hacer algo que la llamáramos sin problema. Ahí yo me eché a temblar. No es que me caiga mal, pero el quedar con ella (o con ella y su novio) no entraba en nuestros planes de un fin-de-semana-romántico-en-París-para-conocernos-un-poco-mejor. Por suerte el Ken demuestra (casi siempre) ser avispado y se despide con un “bueno, nos vemos el lunes“. Yo casi suelto un suspiro de alivio al tiempo que río para mí.

El hotel resultó estar bien para el precio que habíamos pagado, aunque no estaba muy céntrico. Dos camas pegadas en un bajo y baño privado con una ducha chiquitita con el desagüe un tanto atascado (el Ken la montó el sábado por la mañana inundando el baño por culpa de una ducha un tanto larga aprovechando que yo estaba en el exámen).

El viernes llegamos allá a las diez de la noche, y después de dejar nuestro equipaje en el hotel, salimos a cenar a un restaurante que había cerca, en la Plaza de Alésia. Después decidimos coger el metro e ir hasta el centro a ver algo de París de noche antes de irnos a dormir. Pero qué bonito es Notre-Dame por la noche e iluminado! Dimos un paseo alrededor de la catedral, donde el Ken hizo muy buena observación de que las gárgolas parecían añadidos posteriores (la catedral fue construída entre el 1160 y el 1345 y las gárgolas datan de 1820 aproximadamente) y volvimos al hotel. Yo debí de dormirme como a la 1:30 pasadas, y a las 6:30 ya estaba en pie, con lo que fue ahí donde empecé a castigar mi cuerpo (mentira cochina, la verdad es que ya llevaba arrastrando sueño toda la semana).

Pude contemplar cómo es el París de verdad un sábado a las 7 y pico de la mañana, silencioso, quieto, solitario. Compré un croissant en el restaurante donde habíamos cenado la noche anterior y me lancé al metro, linea 4 con destino Barbés-Rochechuart. Poca gente en el metro un sábado a esas horas de la mañana, tan solo parisinos de verdad. Un chico con ropas que decían a gritos que era camarero, se acababa de levantar después de una noche movidita e iba hacia su trabajo, me pregunta la hora: huit heures moins vint, respondo yo con mi acento super macarrónico.

Al llegar a mi destino comprobé que esa zona también estaba desierta, y en la calle donde estaba el centro de exámenes incluso me llamó la atención el ser consciente de estar escuchando el SILENCIO. La temperatura era agradable a pesar de ser tan temprano así que disfruté brevemente de los metros que me condujeron a la puerta del centro. Seré española, pero un defecto o virtud (como queráis verlo) es que odio llegar tarde, por lo que, como tenía que estar a las 8:30 en el lugar del exámen, yo llegué sobre las 7:50. Al llegar veo una verja cerrada con un teclado de letras (A y B) y números al lado. Saco el papel con la dirección del bolso y compruebo si es allí. En la hoja impresa leo “Code Porte 75AB9” y sospecho que ése es el código que tengo que teclear para entrar. Exacto. Ya estoy dentro y aún no hay nadie. Estoy en un patio interior al que no llega la luz del sol. Al cabo de un rato llegan dos personas, luego aparecen las encargadas y sigue llegando más gente. Entre ellos apareció un español más perdido que un pulpo en un garaje. Era el único de nosotros que no entendía francés, por lo que tuvieron que explicar las instrucciones a él en particular después de la presentación general. El chaval en cuestión era músico y quería ise a New York a hacer un master. Estaba muy nervioso porque su partida dependía de la nota del examen. Relax relax, le repetía yo. Las cosas se dan poco a poco.

No voy a contar mucho del examen. Sólo decir que son 4 horas con un descanso de 10 minutos en medio. Está todo automatizado. Es el propio ordenador el que te va guiando y es el que cuenta el tiempo que te queda de cada parte del examen y el tiempo del descanso. Nos dejan bastante tranquilos.

Entre las 12:30 y la 1 salgo y llamo al Ken. Acaba de visitar la torre Eiffel y está dando un paseo por los Campos Elíseos. Decidimos quedar en el Arco de Triunfo en la Plaza de la Concordia. Salgo del metro a paso rápido y busco. Hay muchísima gente, todo turistas y no le veo. Lo llamo y me dice que está justo al lado del obelisco. Sí, en efecto, allí veo a mi gigante rubio. Vaqueros oscuros, sudadera blanca y pelo recogido en una cola de caballo. Me saluda con un beso, me pregunta por el exámen y me cuenta un poco cómo le ha ido a él la mañana. Nos hacemos unas fotos (nuestras primeras fotos juntos!) y nos encaminamos hacia Notre-Dame para verla de día.

Comemos por el centro y comenzamos a caminar lentamente, siguiendo la orilla del Sena y echando un vistazo a los puestos que discurren a lo largo. Hacía un calor abrasador el sábado y yo eché de menos el haberme llevado algún vestido. Cogidos de la mano empezamos a caminar hacia el norte, rumbo Montmartre, iglesia de Sacre Coeur. Al pasar por la zona del Moulin-Rouge (y hacer un par de paradas para ver escaparates de guitarras) el Ken soltó algo así como “vaya, es un barrio un poco chungo“. “Bueno, es un barrio especial de París“. Ahh, a veces es tan inocente… :)

Al llegar a la iglesia un matrimonio valenciano nos hizo una foto con París de fondo y nos dimos una vuelta por la zona de los pintores.

Caminamos mucho ese día (dudo que menos de 14 km). Volvimos al centro y cenamos en la terraza de un restaurante encantador. Nos atendió un camarero muy amable que hablaba español. Yo pedí pescado y él mejillones. Todo regado con vino y acompañado de la música que venía del interior. Ahí por fin sentí que ambos nos empezábamos a soltar. Esa noche me soltó perlas como que nuestro hotel no era de dos estrellas, sino de 7, porque yo estaba con él. Esa noche me dijo que se sentía realmente afortunado de que me hubiera tomado tiempo en conocerle. En esa cena me cogió de la mano y me miró a los ojos mientras me hablaba. En esa cena comencé a sentirme especial.

Después de cenar dimos otro paseo, nos perdimos repetidas veces, consultamos el plano, nos sonreímos, nos dijimos cosas bonitas al oído e intentamos enseñarnos cosas de nuestros respectivos idiomas (el aprende mucho más rápido que yo). Al final, tras un rato caminando, acabamos en los Campos Elíseos. Camino al hotel paramos a tomar algo, ya que de tanto caminar estábamos sedientos. Yo estaba agotada, había madrugado y necesitaba dormir. Esa noche me dio las gracias repetidas veces por estar con él, por el fin de semana en París y por todo en general.

Al día siguiente nos despertamos sobre las ocho y media, dimos unas cuantas vueltas en la cama perezosos hasta las nueve y pico y finalmente nos duchamos para comenzar el día. Por supuesto por separado, que la ducha era chiquitita chiquitita. Empezó el Ken para dejarme retozar un poco más en la cama (apuntó sabiamente que yo ya había madrugado el día anterior). Nos pusimos guapos y fuimos a desayunar. Pedrito un día me dijo “espero por tu corazón que duren mucho pero no por tu bolsillo”. La versión de mi abuela materna sería “es mejor hacerle un traje (que darle de comer)“. Sí, la traducción es que el Ken traga bastante, pero es normal, que es 1.92 y noventa y pico kilos! :P

Después de desayunar fuimos a llevar el equipaje al coche y nos dirijimos hacia el centro. Dimos un paseo por el jardín de Luxemburgo y nos tomamos un café al lado de la Sorbona mientras el sol de la mañana nos acariciaba con sus rayos. Seguimos camino hacia el Sena, haciendo paradas en los puestos, y acabamos en el Jardin des Plantes, donde hacemos una larga parada en un banco a la sombra. El día es cálido y el sol brilla con fuerza sobre nosotros. Propongo seguir andando un poco, hacia la Bastilla, y por el camino decidimos hacer un alto en un bar-restaurante llamado Antenne para comer algo. Muy buen precio y muy buena comida, pero el camarero un tanto peculiar. Para acompañar pedimos vino y agua. En realidad fueron dos los intentos de pedir agua, pero ésta nunca llegó. Al traerme los cubiertos, sin querer, el cuchillo se le cayó al suelo, y en vez de un “pardon” o un simple silencio, el camarero soltó un sonoro “merde!“. Para troncharse de risa. Comimos al sol y el vino fue poco a poco recalentándose y nuestra piel dorándose (mentira, mi color no es dorado, sino amarronado, y el del Ken es más bien tirando a rojo… - se quemó los brazos, las mejillas, la nariz y la nuca - ).

Llegamos a la Bastilla, dimos un par de vueltas, volvimos al Sena, nos tomamos un café en una terraza y volvimos al Sena una vez más. Allí nos sentamos junto al río mientras hacíamos unas cuantas fotos chorras y observábamos a los patos. Ambos estábamos cansados aunque felices y decidimos caminar un poco para coger el metro que nos llevaría hasta el coche, para abandonar París tras un fin de semana mágico y maravilloso.

La vuelta fue tranquila, cumpliendo él otra vez a la perfección con su labor de copiloto. Paramos para comer un bocata y llenar el depósito y llegamos a casa sobre las 22:30. Hora ideal para llamar a mi madre, darnos una ducha e irnos a la cama entre sonrisas, gracias y te quieros.

Pies Par�s

P.S.: Ayer mientra curraba me llegó un mail del Pequeño diciéndome que su cuerpo estaba en el laboratorio, pero que su mente seguía en París conmigo…

04.25.08

A París nos vamos

Publicado en General en 5:20 pm por La Petite en Belgique

Pues eso, estoy ultimando detalles y esperando la llamada del Pequeño para avisar de que está listo. No os leeré el finde pero prometo hacerlo a la vuelta. Sed buenos y cuidaos.

Prometo hacer muchas fotos! :P

Buen finde a todos!

La salud

Publicado en Reflexiones en 9:42 am por La Petite en Belgique

Las cosas más importantes en la vida según google, se pueden encontrar en este post de microsiervos. Ahora en serio, si se le pregunta a alguien qué es lo más importante en la vida, habrá diversidad de opiniones repartidas entre: salud, amor, seguridad financiera, la familia, la vivienda, etc. La posición de la salud como bien importante en nuestra vida variará según la edad de las personas, cobrando más importancia en las personas de edad más avanzada. Pero yo creo que cada vez hay más jóvenes preocupados por la salud. A nuestro alrededor vemos que existen cientos de personas con todo lo que cualquiera puede desear para ser feliz, pero que ven su vida cercenada por un cáncer o cualquier otro mal de los no-sé-cuántos que amenazan a la población actual.

Cuando yo tenía 12 años, mi tío, de 33, una persona super super vital, murió de cáncer de pulmón. Fue ahí cuando empecé a pensar en eso de la salud como un bien imprescindible. Hay algo que con el paso de los años y la independecia he curado (por mi salud mental): yo era una hipocondríaca redomada. Siempre fui perfectamente consciente, incluso desde pequeñita, de la fragilidad de la vida y los terribles peligros que la acechan. Debido a esta mierda, tuve problemas de insomnio desde que tengo consciencia (4 años? 5? joder, una niña de 8 años contando hasta 800 ovejas y dejándolo por aburrimiento, no por dormir) hasta los 23. Qué pasó a los 23? No sabría decirlo exactamente. Antes ya había tenido líos con hombres, pero a esa edad fue la primera vez que dormí con alguien que no fuera amigo o familiar. A eso habría que añadir que ese verano mis dos abuelas se pusieron enfermas a la vez, mis padres estuvieron a punto de separarse (pero sólo a la segunda fue la vencida), se me inundó la habitación y mi hermana tenía una horrible ansiedad que no la dejaba dormir ni respirar. Compartíamos habitación debido a lo de mi inundación y creo que las dos lo agradecimos. Supongo que algún mecanismo desató en mí todo esto que las noches de insomio generalizadas se acabaron. Basta ya de llorar por “lo que podría ser” y preocupémonos por los problemas reales.

No me gusta hablar de lo que no sé porque puedo pecar de imprudente, pero puedo intentar transmitir lo que me cuentan. Algunos posts de Brujaroja (hola guapa :) espero que no te importe que te nombre aquí), el último post de Dudo y la conversación que mantuve ayer con Eric, uno de mis compañeros de escalada, me han hecho reflexionar acerca de este bien tan valioso que es la salud.

No os voy a contar qué es lo que le pasa a Brujaroja porque creo que le corresponde a ella hacerlo y os invito a que os paséis por su blog, que es una auténtica delicia (qué bien escribe, olé), pero si voy a hablaros un poco de mi amigo Eric (que por cierto, mi madre opina que está para untar con pan, eh, Arroaz).

El chiquillo en cuestión tiene 27 años, es un chico fuerte, hasta hace poco saludable, vital y con mil proyectos en mente. Viajero compulsivo y amante de lo natural. Hace como poco más de un mes (la noción del tiempo nunca fue lo mío, sigo teniendo la misma que con 4 años…) le diagnosticaron una alergia alimentaria. El problema es que al parecer había tantos alimentos capaces de desencadenar los síntomas que empezaban con picor general y terminar con shock anafiláctico, que no pudieron decirle a ciencia cierta qué podía comer o qué no. Ayer me contaba que han hecho más averiguaciones. Le hicieron unos tests para ver a qué alimentos era alérgico y dio positivo en TODOS: soja, melocotón, nueces, cacahuetes, naranja (!), tabaco (era fumador hasta hace dos semanas) y unos cuantos más. Todavía no está claro si puede ser alérgico a algo más, por eso debe andar con ojo. En este tiempo ya ha estado 5 veces en urgencias por shock anafiláctico y lleva siempre consigo su jeringuilla de adrenalina.

También me contó ayer sobre su problema para dormir debido a que hace dos años que sufre de Tinnitus. Cuando mencionó la palabra yo me quedé a cuadros (qué inculta soy a veces, mi padre me va a desheredar). Resulta que Eric trabaja como técnico de luces freelance en todo tipo de conciertos, festivales y demás actos, y hace dos años trabajó en un festival tecno durante 10 interminables noches de música a todo volumen. Desde entonces vive con ese permanente zumbido en su cabeza que no le deja dormir y que durante los primeros meses le convirtió en un zombie. Algo se estropeó irremediablemente en la conexión entre su oído y su cerebro y ya nunca volverá a ser lo mismo. Ese zumbido constante lo acompañará siempre, día y noche. Me contaba que para poder conciliar el sueño se fumaba un porro de marihuana todas las noches, pero, oh, destino, también se ha vuelto alérgico a la marihuana (además de al tabaco), así que digamos que le teme a la hora de meterse en cama y cuando llega la noche aprovecha para salir y relajarse un rato. Ayer, yo delante de mi zumo de naranja y él de su cerveza, me dijo que estaba dispuesto a emborracharse, y que iba dejar de quejarse porque realmente aún tiene dos brazos y dos piernas y hay gente que está mucho peor que él en el mundo.

Hay cosas que sólo se valoran cuando se pierden. Intentemos valorar y disfrutar de la salud cuándo aún podemos. La vida es corta, cuatro días y, como decía mi profesor y tutor de proyecto, Julio, la mitad son noches. Así que a disfrutar y (Dudo, robo la frase del médico de tu post) “Mientras haya música seguiremos bailando. Y a ser posible, con una sonrisa“.

04.24.08

No hay mal que por bien no venga

Publicado en General en 4:54 pm por La Petite en Belgique

Mi profesor de guitarra se ha ido hace una semana a Egipto como guía turístico (personaje pintoresco, sí, con dos trabajos atípicos), del que espero que vuelva con información útil y valiosa para la excursión de septiembre.

Ayer tuve clase de guitarra y profesor nuevo. Estaba un poco preocupada porque no sabía si el estilo del nuevo me gustaría, me sentiría cómoda en clase y si podría aprender cosas nuevas o, por el contrario, quedarme bloqueada.

El profe sustituto resultó ser un húngaro afincado en Bélgica más joven que yo, con un acento americano bastante fuerte al hablar inglés (menos mal que habla inglés a la perfección, porque si me tiene que enseñar en dutch…) y eminentemente práctico. Se acabó leer notas, se acabaron las teorías. Que no digo que no sean importantes. Yo, de hecho, el año pasado podía leer del pentagrama y tocar a una velocidad pasmosa. Pero aunque digan que el que tuvo retuvo, ya no es así. Entre el curro, Argelia, los colegas y diversas actividades (aunque el curro fue lo que marcó la diferencia, todo hay que decirlo) no me dejan el tiempo que antes tenía para tocar en casa. O sea, que eso de ser un poco más prácticos a la hora de aprender a tocar la guitarra pues me pareció de maravilla.

Además el tío tiene sentido del humor, es abierto y tan positivo que aunque no lo hayas hecho demasiado bien siempre tiene palabras de ánimo. Y por cierto que me recuerda a un ex-novio mío…

Ayer tocamos I could have lied de Red Hot Chilly Peppers.

e||--------------------------------|-----------------------------------|
B||--------------------------------|-----------------------------------|
G||--------------------------------|-----------------------------------|
D||----0--4--0--4--0--4/7-5-4-0----|-----0--4--0--4--0--4/7-5-4-0------|
A||-0h2--2--2--2--2--2-------------|-0h2--2--2--2--2--2----------------|
E||---------------------5---2---3--|----------------------5---2---3----|

04.21.08

De superhéroes y belgas que hacen ganchillo

Publicado en Anecdotas, Belgica y los belgas, Finde moments, el Ken en 4:22 pm por La Petite en Belgique

El domingo fue un domingo a medio camino entre los domingos de hace un par de meses y los domingos de ahora. Me levanté de buen humor, el sol inundaba el dormitorio-salón-comedor-habitación-polivalente, el rubio estaba a mi lado (callado, pero estaba) y comenzamos el día con uno de nuestros super desayunos de fin de semana.

El día trascurrió tranquilo. Hablé largo rato con Arroaz (gracias por todo, como siempre), fui a la lavandería y limpié la cuarta parte de lo que debía. No estaba apática, estaba vaga. Bueno, vale, un poco apática sí, que fue cuando escribí el post anterior.

Por la tarde me llamó el Ken para ir a comer algo al turco habitual. Nos acompañó uno de sus compis de laboratorio. Es la tercera vez que veo a este indivuduo, y las otras dos veces fueron breves, de noche y etílicas, así que todavía no puedo hacer un juicio sobre él. Lo que me llamó la atención esta vez que de repente y sin venir a cuento me empieza a contar que le gusta hacer algo de lo que no sabe el nombre en inglés pero que es algo que se hace con una aguja e hilo, y lo que quiere hacer es una muñeca que vio en una revista. Después de unas cuantas preguntas llegué a la conclusión de que el belga se refería a hacer ganchillo. Vaya, uno de mis ex era un máquina cosiendo, pero lo de un tío interesado en el ganchillo no lo había oído nunca. Dice que después de la muñeca, que ya ha empezado, quiere hacer un mono que también ha visto en una revista. Porque le he preguntado si la aguja tenía un ganchito al final, que si no, pensaría que lo que quiere hacer es punto de cruz. Le he dicho que cualquier día me uno a él a ganchillar, que es algo que tengo muy olvidado. El Ken dice que pasa, que él, mientras tanto, se va a un bar.

Por la noche quedamos unos cuantos amigos (Ñatito, Negro, una búlgara y nosotros dos) y decidimos dar un paseo aprovechando que el tiempo está cálido y la noche apetecible. En medio de la caminata, el bolso que me regaló mi hermana decide que ya no puede más y la tira se rompe por un extremo. No hay nada que hacer, así que a cargar con él. La búlgara quiere ir a un parque que está no-sé-dónde. Al final dicho parque resulta ser uno que está cerca de mi casa, por lo que les digo que voy a hacer una paradita en mi morada para dejar el muerto (el bolso). Subimos todos, hacen excursiones al baño donde leen los comics que tengo allí, los hambrientos atacan mi nevera y mi pan de molde y al sentarse en mi sofá-cama, saltan las 4 tablas habituales (por qué creéis que mi grito de guerra es “Let’s break the bed again!“?), El Ken y el Ñato se turnan para tocar la guitarra mientras los demás cantamos a pleno pulmón y después Ñato y Negro hacen el número de los Superhéroes. La primera vez fue hace unos meses, pero ésta se han superado.

Aunque no me guste poner fotos de gente conocida, no puedo evitar poner la foto de la noche aquí.

Aclaro por si alguien duda. No estamos borrachos. En realidad no corre una sola gota de alcohol por nuestras venas en dicho momento.

Medio borrachines sí que acabamos el Ken y yo ayer, que se vino a cenar a casa y la tentación del vino fue demasiado fuerte para ambos. Una botella entera de carmener! Claro, luego acabamos hablando de multitud de cosas, desde los 3 viajes que tenemos planeados (este finde, julio y febrero) hasta la discusión sobre quién se insinuó antes a quién, pasando por el sentido de la vida y las motivaciones del ser humano.

Yo siempre juré que yo no había dado el primer paso (soy una cobardica), siempre creí que él había empezado a lanzar indirectas cuando yo aún ni siquiera me había fijado en él (habéis leido el post sobre mi bañera?). Pero según él, no. Así que la conclusión que saco es que o sufrí de enajenación mental transitoria o las cosas se fueron dando poco a poco sin que ninguno de los dos se diera cuenta.

El tiempo dirá si el rubiales es capaz de enamorarse y hasta que punto pone la carne en el asador. Él dice que es paciente, pues yo también.

04.20.08

Sin corazón

Publicado en Finde moments, Lonely moments, Reflexiones, el Ken en 5:44 pm por La Petite en Belgique

De repente tengo todo eso que durante meses quise tener. Alguien con quien compartir momentos, alguien a quien abrazar, alguien con quien levantarme por las mañanas, alguien a quien coger de la mano, alguien honesto, noble. Alguien que ha llegado de repente a mi vida y hace proyectos a largo plazo, alguien que me demuestra que puedo confiar, alguien que no da la impresión de que me la vaya a jugar. Después de un mes y pico no parecemos una pareja que recién ha comenzado, parecemos un matrimonio.

Pero aún hay mucho por andar. Porque aún no sé qué quieren decir sus silencios, porque esconde su corazón, esconde sus emociones, su felicidad y su dolor. Porque cuando habla no lo hace con el corazón en la mano. Y su miedo por abrir su corazón y mostrar lo que hay dentro me contagia, y me hace cerrarme en banda. Porque es capaz de contar sin pestañear como su novia de dos años lo dejó por otro, porque al darle una mala noticia parece que no siente ni padece. Siempre se me ha dado bien leer la mirada de las personas, pero no sé leer sus ojos, no sé ver más allá, no sé leer entre líneas.

No entiendo, no entiendo, no entiendo. Me promete la luna pero no me explica porqué. Qué le pasa a su corazón? Sólo espero poder encontrarlo, en algún lugar oculto, antes de que crea que no lo tiene, antes de que yo acabe por perderlo…

« Artículos anteriores · Próximas entradas »