marzo 30, 2008

Domestícame

Posted in el Ken, Reflexiones a 12:50 am por La Petite en Belgique

No-dijo el principito- Busco amigos. Qué significa “domesticar”?-Ah!…, es una cosa muy olvidada-respondió el zorro- Significa “crear
lazos”.
-Crear lazos?-preguntó el principito.
-Así es-confirmó el zorro- Tú para mí, no eres más que un jovencito
semejante a cien mil muchachitos. Además, no te necesito. Tampoco tú
a mí. No soy para tí más que un zorro parecido a cien mil zorros. En
cambio, si me domesticas…, sentiremos necesidad uno del otro. Serás
para mí único en el mundo. Seré para tí único en el mundo…

[…]

-Mi vida es algo aburrida. Cazo gallinas y los hombres me cazan. Todas
las gallinas se parecen como también los hombres se parecen entre sí.
Francamente me aburro un poco. Estoy seguro que…, si me domesticas
mi vida se verá envuelta por un gran sol. Podré conocer un ruido de
pasos que será bien diferente a todos los demás. Los otros pasos, me
hacen correr y esconder bajo la tierra. Pero el tuyo sin embargo, me
llamará fuera de la madriguera, como una música. Mira! Puedes ver allá
a lo lejos los campos de trigo? Yo no como pan, por lo que para mí el
trigo es inútil. Los campos de trigo nada me recuerdan. Es triste! Pero tú
tienes cabellos de color oro. Cuando me hayas por fin domesticado, el
trigo dorado me recordará a ti. Y amaré el sonido del viento en el trigo…
El zorro en silencio, miró por un gran rato al principito.
-Por favor… domestícame!-suplicó.
-Lo haría, pero… no dispongo de mucho tiempo-contestó el principito.
Quisiera encontrar amigos y conocer muchas cosas.
-Sabes…? Sólo se conocen las cosas que se domestican-afirmó el zorro.
Los hombres carecen ya de tiempo. Compran a los mercaderes cosas
ya hechas. Y… como no existen mercaderes de amigos, es muy simple,
los hombres ya no tienen amigos. Si realmente deseas un amigo,
domestícame!
-Y… qué es lo que debo hacer?-preguntó el principito.
-Debes tener suficiente paciencia-respondió el zorro- En un principio, te
sentarás a cierta distancia, algo lejos de mi sobre la hierba. Yo te miraré
de reojo y tú no dirás nada. La palabra suele ser fuente de
malentendidos. Cada día podrás sentarte un poco más cerca.
Al otro día el principito volvió:
-Lo mejor es venir siempre a la misma hora-dijo el zorro- Si sé que vienes
a las cuatro de la tarde, comenzaré a estar feliz desde las tres. A
medida que se acerque la hora más feliz me sentiré. A las cuatro estaré
agitado e inquieto; comenzaré a descubrir el precio de la felicidad! En
cambio, si vienes a distintas horas, no sabré nunca en qué momento
preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.
-Qué son los ritos?-preguntó el principito.
-Se trata también de algo bastante olvidado-contestó el zorro- Es
aquéllo que hace que un día se diferencie de los demás, una hora de
las otras horas. Te daré un ejemplo. Entre los cazadores hay un rito.
Todos los jueves bailan con las jóvenes del pueblo. Para mí el jueves es
un maravilloso día, ya que paseo hasta la viña. Si los cazadores no
tuvieran un día fijo para su baile, todos los días serían iguales y yo no
tendría vacaciones.
Fue así como el principito domesticó al zorro. Pero al acercarse la hora
de la partida:
-Ah!-dijo el zorro- Voy a llorar.
-No es mi culpa-repuso el principito- Tú quisiste que te domesticara, no
fue mi intención hacerte daño…
-Sí, yo quise que me domesticaras-dijo el zorro.
-Pero dices que llorarás!
-Sí-confirmó el zorro.
-Ganas algo entonces?-preguntó el principito.
-Gano-aseguró el zorro- por el color del trigo.
Luego sugirió al principito:
-Vuelve y observa una vez más el jardín de rosas. Ahora comprenderás
que tu rosa es única en el mundo. Cuando vuelvas para decirme adiós,
yo te regalaré un secreto.

[…]

-Adiós-dijo el zorro- Mi secreto es muy simple: no se ve bien sino con el
corazón; lo esencial es invisible a los ojos.
-Lo esencial es invisible a los ojos-repitió el principito a fin de acordarse.
-El tiempo que dedicaste por tu rosa, es lo que hace que ella sea tan
importante para ti.
-El tiempo que dediqué por mi rosa…-repitió el principito para no olvidar.
-Los hombres ya no recuerdan esta verdad-dijo el zorro- En cambio tú,
por favor… no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que
has domesticado. Eres responsable de tu rosa…
-Soy responsable de mi rosa…-dijo en voz alta el principito a fin de
recordar…

Antoine de Saint-Exupéry

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