abril 3, 2008

Encuentro family – Ken

Posted in el Ken, Family Tales a 12:47 pm por La Petite en Belgique

Aunque ahora esté medio muerta de hambre, un mail que acabo de recibir del Ken me ha levantado los ánimos 🙂

Ayer por la mañana llamé a las dos nenas en apuros (aka mi madre y mi hermana) para preguntar si todo iba según lo previsto. Mi hermana, que se cree muy graciosa, me suelta que su perra (sí, ella también tiene perra) está vomitando y que pasa de venir. Eh? Sí, ésa es una de las típicas bromitas de mi hermana. Me dice que ya están en el aeropuerto pero que han perdido el papelito con el localizador de reserva, que si puedo mirar en sus mails. Ante esto se oye a mi madre de fondo diciendo “alguien me entra en mi correo y no sé quién es!”. Dile a mamá que esté tranquila, que si tiene porno en el correo no me voy a asustar.

A eso de las 4 me llama Pedrito preguntándome a qué hora llegan las dos mujeres en apuros. Le digo que a las 6 a Charleroi, lo que significa sobre las 7 en Lovaina. Me dice que podíamos quedar todos para cenar y asi recibirlas como se merecen. Me parece una idea genial y quedamos a las 8 en el turco al que solemos ir.

El turco en cuestión es un sitio de comida super-mega-lenta camuflado como sitio de comida rápida, donde el dueño nos mima como si fuéramos sus hijos: nos hace cualquier cosa aunque no esté en la carta, desde unos huevos fritos hasta unos spaghetti, nos recomienda platos, muchas veces se equivoca y nos sorprende y nos hace descuentos. La vez pasada que mi madre y mi hermana estuvieron aquí, en noviembre, nos invitó a un maravilloso desayuno con tarta incluída.

Pedro dijo TODOS, y sé que si él organiza no hay nada que temer. Aún así llamo al Ken por si Perdo se olvida, y además es mejor que lo avise yo, teniendo en cuenta que es MI familia la que viene. Dice que encantado, que le apetece mucho y que luego nos vemos.

A las 5:15 estaba yo preparada para salir pitando del trabajo, cuando se aparece mi jefe con no se qué de unas fotos para la presentación que se quiere llevar a Argelia. No tiene ni puta idea de lo que quiere y se me hace tarde. Siempre lo mismo… Le digo que tengo que irme, como ya avisé dos días atrás, y me las piro (y así mientas tanto averigua qué es lo que quiere).

Llego al aeropuerto a tiempo. A mi hermana le han roto una rueda de la maleta y la trae arrastrando. Veo que está aún más rubia que la última vez. Saludos eufóricos, primeros piques y cacahuetes con miel (cuando mi hermana iba al cole su pupitre era conocido como el kiosko ambulante).

Llegamos a casa, dejamos las maletas y digo que luego cambiaré la cama. Por qué si está limpia… (en ese momento mi madre aún no sabe que la noche anterior aquí durmió un hombre) y salimos hacia el turco. Mi hermana dice que no quiere conocer a mis amigos (parece mucho más sociable que yo, pero son todo apariencias). Mi madre ya los conoce, sabe que son muy de andar por casa, así que no teme al shock.

Llegamos y aún nadie. Llegan algo tarde (horario chileno) y el Ken con ellos (no sé si es que se está volviendo chileno o no quería llegar solo). Besos y presentaciones (el del Ken en la comisura). Somos ocho en total. Por un lado de la mesa, de derecha a izquierda, el Ken, yo, mi madre y mi hermana. Enfrente: Vivi, Pedro, Ñatito y el Negro.

El Ken se fue soltando y me hacía cariñitos de vez en cuando. Mi hermana, por lo bajini, se lo hace saber a mi madre, que le contesta que no se imagine cosas, que tan solo nos llevamos muy bien (os he dicho ya que tengo una madre super abierta de miras?).

Mi madre dice que el Ñatito está más delgado que la última vez y le pregunta si es el ejercicio o el “desgaste“. Sí, es que estuvo mi novia en Navidades. Ah, entonces es el “desgaste”, concluye mi madre. Risas generales. Luego continúa diciendo que yo también estoy más delgada, y que quizá también sea el “desgaste” (así me gusta, una madre avispada). Más risas. Al Ñatito casi se le caen las lágrimas. Alguien dice que yo ahora me dedico al Ken-sport y esta vez soy yo la que me río.

La cena fue divertida, pero todos estabamos cansados, así que nos retiramos a las 11. Despedida emotiva por parte del Ken (es tan mono) y pa casa.

Mamá, voy a cambiar las sábanas. Por qué? Porque el Ken se quedó ayer a dormir aquí. Ah, entonces vale. Como ya le dije al Ken, tengo una madre que lo entiende todo… (me llegó a decir que si sabe que estoy emparejada se hubieran venido dos o tres días).

Cambiamos la cama (salta mi hermana: “eh, aqui hay un pelo rubio!” – decir que yo soy morenaza), nos echamos unas risas y nos metimos en cama.

Por cierto, que después de 4 noches de 5 teniendo al Ken aquí, esta noche lo eché un montonazo de menos…

Y esta mañana partía yo del hogar con una sonrisa de oreja a oreja…

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20 comentarios »

  1. Mi madre y mi hermana se han ofrecido voluntarias para ir a la lavandería (chachi). Pero me da miedo. Acaban de llamar para preguntar cómo van las lavadoras de la lavandería (suerte que nunca han tenido que meter una moneda para lavar la ropa).

  2. arroaz said,

    Juas! Veo que no te aburres. 😀

  3. corsaria said,

    ¿Dónde se consiguen mamás de esas? 😉

  4. lifestraveller said,

    Anda que no…mi madre se entera de que he dormido con un tío y ya me está rezando día y noche por mi alma. Para algunas cosas es muy abierta, pero como toquen a su niña…

  5. Mi madre siempre fue bastante abierta de mente. Antes de venirme a Belgium estuve dos años con un tío y ella lo tenía casi medio adoptado. Era de lo más normal que yo me fuera a dormir a su casa, y en una ocasión hasta fui a dormir a las casa de su madre.

    Mi madre tenía potencial, pero también la he ido educando con el tiempo 😉

    Pero la verdad es que desde que se separó es mucho más liberal y modenna 😛

    Está más que curada de espanto.

    Por cierto, que acabamos de llegar de cenar y mi madre se ha quedado con ganas de ir a tomar una caipirinha porque mi hermana se quería venir a casa. Mañana, mañana, con las bestias del squash.

  6. arroaz said,

    Pos con la mía ha sido como que al revés, se ha hecho fascinerosa. Atrás quedó aquella etapa en la que andaba a la última con minifalda, gafas de sol y sandalias fashion-fashion.

    Como para presentarle a un novio…

  7. corsaria said,

    Arroaz: preséntale una novia y verás. xD

  8. Lifey, en mi casa el que era así, era mi padre, pero perdió todo derecho a controlarnos e imponer su dictadura el día que se marchó. Mi madre entiende cómo son las cosas. Ella a mi edad tenía ya dos hijas. En mi casa no hay tabues pero tampoco andamos locas perdidas.

    Por cierto, que se casó de penalti.Yo ahora uso anticonceptivos (nuvaring) y más de una vez, si yo no podía ir a la farmacia, me lo compraba ella (ayer mismo se las apañó para comprármelo en una farmacia belga, donde resutó que la boticaria hablaba español 😛 ).

    Lo que es mi madre, es práctica y sabe que de nada sirve cerrar los ojos ante las evidencias.

  9. dudo said,

    mis padres iban de liberales y de “colegas de sus hijos” por la vida, hasta que me pillaron con el jevi de mi instituto en mi habitación, en bragas. y eso que no estábamos haciendo guarrerías. bueno, un poco sí (comer magdalenas de chocolate encima de la cama no es muy higiénico).
    jolín, fue su culpa, dijeron que, después del cine, se iban directamente al pueblo… y les dio por volver a casa a por la maleta. cabrones!!!
    creo que a ellos les dura aún el trauma. a mí se me pasó en dos horas.
    besotes!!

  10. Jajajaja. Vaya, no debió de hacerles maldita gracia. Yo por esa época aún vivía en un hogar represor. Mi padre nos oprimía a mi hermana y a mí, a mi madre y a quien se pusiera a tiro. Así que mi madre no podía ejercer de madre liberal porque no se lo permitían.

    Recuerdo una de las veces que vino de visita una de las hermanas de mi madre, de treina y pico tacos y mi padre quería pedirle cuentas de con quién iba y a qué hora iba a llegar a casa.

    Y después de toda esa mierda va y se larga. Es que los hay que los tienen cuadrados…

  11. Debo añadir que el último año y medio que mi padre estuvo en casa no me hablaba por mi mala costumbre de irme a dormir con mi novio (con el que llevaba dos años, pero claro, no tenía el estatus social requerido por mi padre el materialista y superdotado).

    Paradojas de la vida, cuando mi padre se largó, fue mi novio el que tuvo la idea de regalarle un perro a mi madre y fue quien le hizo la tarta de cumpleaños, dos días después de la partida de mi padre.

  12. corsaria said,

    Dudo: Anda que menuda escenita… jajaja Comiendo galletas en bragas…con un tipo de pelos largos que escucha grupos que hacen ruído. jajaja

    Uoooohhhh la escena debía ser completa si de fondo suena Painkiller de Judas Priest. 😛

  13. dudo said,

    aún peor. sonaba soziedad alkólika. toma ya.
    petite, qué cielo tu ex, con lo del perro, no?

  14. Tenías que ver la escena de nosotros dos entrando en mi casa, a la hora de comer, con la tarta y la perra 🙂

    Sí, la verdad es que era un cielo. Pero tras dos años la cosa no funcionó. Por suerte aún nos une la amistad 🙂

  15. arroaz said,

    Novias no, please!!!!

    Nunca he tenido ni quiero tenerlas! Yo soy consecuente con lo que hago.
    Aunque bueno, a mi madre nunca le he dicho directamente lo que hay, pero sería un poco corta si no lo supiese ya a estas alturas. Básicamente, en un par de veces, me pilló un alijo de pjörno, y no era hetero precisamente…
    Por aquel entonces aún se llevaban las revistas porno. Hasta que empezaron a meter cada vez más tíos rasurados y depilados, y la acabaron cagando. Que pongan a alguno, vale. O en revistas para fetichistas, muy bien, pero esta moda de ir rasurado de arriba abajo es que simplemente no la entiendo. Y que no me digan que es por higiene. Porque a veces se les notan los granitos que les quedan después de pasar la cuchilla. En fin… Que tampoco quiero que tengáis pesadillas por mi culpa.

  16. Tranquilo, Arroaz. Yo sólo tengo pesadillas cuando vienen mi madre y mi hermana a verme porque de repente no encuentro el pan, la taza del desayuno o mi sujetador favorito (estas madres recolocadoras).

    Btw, a mí tampoco me gustan rasurados, yo los prefiero naturales, como los yogures. Si vienen sin pelos, bien; y si vienen con ellos, pos tambien (tanto culto al cuerpo me da un pelín de repelús, tanto en hombres como en mujeres). Al final una se acaba enamorando de otras cosas que no se ven a simple vista 🙂

    Un beso, Arroaz, que ya te echaba de menos

  17. corsaria said,

    Dudo: Ya te vale, mira que escuchar a SA… jajajajaja.

    Petite: Una tarta y una perra, uhmmm una entrada curiosa. Si hago yo eso… me echa… Bueno, lo de la tarta quizás sí le hubiese gustado. xD

    Arroaz: ‘Peluditos’ molan más que diría Petite. Me imagino eso de las revistas p0rn. xD

    Petite: “Al final una se acaba enamorando de otras cosas que no se ven a simple vista ”

    Sí, sí… anda que… será porque las tapa la ropa. 😛 jaja
    Dale dos besos a arroaz, no seas tacaña. Que ahora ya sabemos que obran milagros… 😉

    Venga, feliz finde a todos. 🙂

  18. Lo primero que dijo mi madre al ver a la perra fue: NO, pero eso ya lo conté en https://lapetiteenbelgique.wordpress.com/2008/03/12/mi-padre-cap-1/

    Y ahora, ya veis, hasta habla con la perra por teléfono si se separa de ella.

    A mí quien me mola mazo es el Ken: con ropa, sin ella o haciendo el pino. Y como es grandote hay mucha superficie que admirar y acariciar. Y el chaval además es un sol, tienno como el pan bimbo, honesto, preocupado por lo que me importe y con ganas de conocer a mi madre cuando llevamos un mes escaso juntos. Y yo que decia que era un cagao…

    No sé adonde irá todo esto, pero por el momento es una historia bonita 🙂

  19. corsaria said,

    Sí había leído lo de la perrita India. Pero mi madre los ‘bichos’ como que no. Creo que ya le bastan los de dos piernas. xD

    Aprovecha el momento. Y cuanto más dure mejor. 😉

    Uoohhhh, que bonito es el amor. eh. 😛

  20. arroaz said,

    Pos sí, my friends, peluditos molan más. Y tanto! Juas! A mí es que me pierde el pelo.
    Bueno, lo que no me gustan son las alfombras que tienen algunos tíos en la espalda. Valen que tengan pelos, pero a veces son tan peludos como por delante. Qué grimita!

    Lo siento si alguien se siente ofendido.

    Corsaria: No sé si te lo imaginas, pero yo aún tengo pesadillas con eso de las revistas. No veas el show que me montó mi madre una vez que estaba limpiando los muebles de mi habitación, lo cual para ella requiere meter las narices en los cajones y curiosear qué hay dentro. Llamándome cerdo, que si era en eso en lo que tiraba los cuartos. Y todo esto en verano y con la ventana abierta para que se enterasen todos los vecinos del edificio… Después de eso puse especial atención en dónde y cómo guardaba las cosas. Y también en si los cajones estaban abiertos, pues mi madre tiene la bendita manía de cerrarlos mal, con lo cual, canta que alguien estuvo curioseando.


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