mayo 26, 2008

Al desierto…

Posted in Circo del terror, Curro a 9:05 am por La Petite en Belgique

Pensaba escribir hoy un largo post sobre algo importante para mí pero creo que finalmente no voy a tener tiempo. Hoy me voy a Argelia otra vez, pero esta vez a Hassi-Messaoud, en medio del desierto. Esta vez no tendré internet, ni nada de nada. Nos veremos a la vuelta, entre el viernes y el lunes.

Ahora tengo que terminar un par de cosas antes de irme. Se ha complicado un poco el día.

Cuidaos mucho y sed buenos. Bloggead mucho y así os podré leer dentro de unos días.

P.S.: Aquí, podéis leer algo más sobre el lugar.

Anuncios

mayo 23, 2008

Lecturas sincronizadas

Posted in General a 9:07 am por La Petite en Belgique

Omanero en su blog ha propuesto una lectura sincronizada. Yo doy el aviso aquí por si alguien más se quiere sumar a ella. Por el momento tenemos cuatro candidatos, pero se aceptan más propuestas:

  1. El juego del Ángel (Carlos Ruiz Zafón)
  2. Entre Limones (Chris Stewart)
  3. En el trineo de Schopenhauer (Yasmina Reza)
  4. Crematorio (Rafael Chirbes)

Si alguien quiere sumarse a esta lectura sincronizada, votar por alguno de estos libros o proponer otros, que se pase por el post de Omanero. Hoy es el último día para propuestas (sorry por avisar tarde) y mañana sábado se empieza a elegir.

Feliz lectura 🙂

mayo 22, 2008

Vacaciones en el mar

Posted in el Ken, Family Tales, Reflexiones a 2:11 pm por La Petite en Belgique

Quién no se acuerda de esta mítica serie? Qué recuerdos de la infancia… Bueno, yo era bastante pequeña cuando la emitieron en España, pero la idea que tengo es de unos argumentos facilones y gags más bien simples, pero el escuchar la sintonía inicial me transporta hasta esos momentos de la infancia, de mañanas fáciles y veranos interminables.

Pues no un crucero, sino unas vacaciones al lado del mar es lo que le espera al Ken la primera quincena de julio. Hoy finalmente hemos comprado los billetes (305 euros cada uno, snif) y para allá nos vamos. Voy a demostrarle a un belga como son las playas por allá. Las de aquí dejan mucho que desear, son sitios super turísticos con parcelas en las que hay que pagar si uno quiere acceder. Eso sin contar con que el clima no es el más adecuado y tienen poco litoral. Vamos, que el Ken va a flipar por colores. Y cuando coma el marisco de allá (y no lo que hay por aquí, que es caro y no sabe a nada) se va a quedar sin palabras.

14 días juntos allá. O nos une aún más o acabamos a hostias! Por cierto, mi madre es una santa, vamos que la mamá de los Durrell no le llega a la suela de los zapatos. Cuando le dije que el Ken se venía las dos semanas, tomó la noticia estoicamente, ni siquiera cambió el tono de voz.

mayo 21, 2008

Buscando vuelos

Posted in General a 2:57 pm por La Petite en Belgique

He estado hoy buscando vuelos para julio. El Ken y yo nos vamos a mi casa, a ver a mi familia y a mis amigos. Pero todo lo que veo está ya por las nubes 😦 Nos va a salir en casi 300 euracos cada billete 😦

Que rollo.

Si alguien sabe de alguna ofertilla de útlima hora para hacer Bruselas-Vigo con ida sobre el 28 de junio y vuelta sobre el 11 de julio, que me avise.

Pasarse de rosca

Posted in Anecdotas, el Ken, Reflexiones a 9:15 am por La Petite en Belgique

Es lo que suele suceder cuando le damos demasiadas vueltas a las cosas. Porque pensar demasiado a veces no es bueno, y cuando nos pasamos, podemos distorsionar la realidad de tal modo que ni siquiera nos reconocemos a nosotros mismos.

Siempre me sorprendo cuando se deja las gafas en casa. Lo mío de ayer fue de una envergadura parecida.

El plan inicial era irme a escalar con Eric, pero Eric se puso enfermo. El siguiente plan era ir a ver Indiana Jones, pero nos equivocamos de día (la estrenan hoy). Así que finalmente el Pequeño propuso: “Y por qué no nos vamos a la piscina?”. El ir a nadar es una actividad que suelo hacer sola. Me voy a la piscina dos veces por semana a dar brazadas y dejar mis problemas en el agua cuando salgo. Me dije a mí misma “y por qué no?. Aunque sea una actividad que me gusta hacer sola, quizás sea divertido hacerlo de vez en cuando acompañada”.

Cuando salgo del trabajo recibo una llamada: “mira, me puedes hacer un favor? Tengo mi toalla en tu casa, podrías traérmela”. “Por supuesto, faltaría más”. Cojo mi mochila, su toalla, mi toalla, mi gorro, etc. y salgo corriendo en la bici. Llegamos a la piscina, pagamos y entramos. Aquí las piscinas no son como ahí. No es en plan vestuario de gimnasio, sino que lo que hay son como “probadores” con dos puertas, una que da a la zona de entrada/salida y la otra que da a la zona de la piscina. Me encontraba yo ya sin ropa en mi reducido espacio de 1,5 por 1,5 cuando veo que no encuentro el bañador. Mierda.

– Ken!

Nada, con el ruido no me oye.

– Ken! Ken!

– Qué?

– No tendrás por un casual mi bañador ahí, entre tu toalla…

– Ummmh, no.

– Mierda!

Se me pasó por la cabeza el pasar de nadar (snif, y me apetecía) y esperarlo mientras él hacía sus largos, pero con los ojitos que me puso descarté la opción. Así que cogí la bici, me fui a casa, cogí el maldito bañador y en media hora estaba de vuelta en la piscina. Mientras tanto el Ken se había hecho ya 40 largos. Nadamos un poco más y en esto me comenta que siempre nada braza porque el estilo crawl le cuesta MUCHO. Intento explicarle cómo va (no es que yo sea una máquina, pero mi padre estuvo compitiendo bastantes años, con lo que, al menos de lo que he oído en casa, puedo enseñar algo). El Ken empieza a demostrarme cosas que creí imposibles, tales como que si mueve los pies en tijera, no avanza, sino que retrocede. Le propongo probar estilo espalda, pero tampoco. Le digo que intentemos el muerto. Qué?. El muerto. Qué es eso?. Pero qué aprenden estos belgas?? El muerto es de las primeras cosas que aprendí en el agua . Vale, vengo de lugar costero, y muchas horas en el agua a mis espaldas, pero yo creía que hacer “el muerto” en el agua formaba parte de la infancia de toda persona.

Decidimos irnos a la piscina pequeña a “hacer prácticas” y descubro otra cosa que creí imposible. Si el Ken se relaja en el agua, se va directamente al fondo. No es que se hunda un poco, se va directamente al fondo y puede permanecer allí “pegado”. Intento explicarle cómo hacerlo pero nada. Nos reímos bastante y luego nos vamos al jacuzzi. Por primera vez en 48 horas, estoy relajada de verdad. Volvemos a la piscina, hacemos el payaso un poco más (debería ser tarea obligada hacer el payaso con tu pareja al menos 5 minutos al día) y nos vamos a la ducha. Cuando salimos de allí son ya las 10 de la noche. Hemos estados dos horas en el agua y casi ni nos hemos enterado.

Vamos a casa, preparamos una cena ligera y nos vamos a la cama. Después de dos días de insomnio, puedo por fin dormir y los problemas parecen menos problemas.

P.S.: Una vez leí que la gente de color no eran grandes nadadores porque tienen una dificultad añadida. Sus huesos son más densos que los del resto de personas, y les cuesta más flotar en el agua. Será que el Ken, a pesar de ser super super blanco (como diría él, la zona del bañador alumbra en la oscuridad) tiene también el mismo problema? Será que los belgas se hunden mientras que los españoles flotamos?  Ya investigaré estas cuestiones, pero primero necesito comprobar qué es lo que pasa cuando sumergimos al Ken en el mar 😛 La respuesta vendrá este verano 😉

mayo 20, 2008

Tiempo de decisiones y vértigo

Posted in Circo del terror, Curro, el Ken, Reflexiones a 2:21 pm por La Petite en Belgique

Llevo dos noches durmiendo mal. Como ya he comentado alguna vez, soy de las que caen en cama y es como si entrara en coma profundo. Pues llevo dos días que no. Y eso que cuando me acuesto estoy bastante cansada, pero no soy capz de dormir. Los fantasmas de las preocupaciones hacen su aparición y no se van ni con la respiración acompasada del Pequeño.

Pienso en lo que vendrá, aún sabiendo que por mucho pensar no puedo ni arreglar nada ni hacer venir nada. La fecha tope para matricularse en el master es el 1 de junio, a finales de la semana que viene. Pero no para mí, para mí es ya esta semana, pues el lunes que viene me vuelvo una semana a Argelia (sí, sorpresa de última hora), esta vez a Hassi-Messaoud.

Pienso en si podré hacerlo, en si me dará la pasta, en si podré trabajar a tiempo parcial. Pienso en pagar el piso, comer, hacer una vida digna. El Pequeño dice que no me preocupe, que si ese master es lo que quiero, que lo haga, que no me preocupe por el dinero, que él se viene a vivir conmigo y ya nos arreglaremos. Pero tengo miedo. No, mejor dicho, tengo pavor. Me da miedo estar sola en este país y depender de alguien. A decir verdad nadie sabe cómo pueden salir las cosas entre los dos, y todavía queda mucho tiempo por delante. De nada sirve que ya haya conocido a mi madre, que ya haya conocido a sus padres, que se venga a España conmigo a conocer a mi familia y amigos durante mis vacaciones. De nada sirve construir castillos en el aire. Porque el futuro se va dando, pero lo que está más allá de la vuelta de la esquina no existe.

Tengo miedo y la angustia forma un nudo en mi garganta. Lo cómodo sería quedarme donde estoy y no arriesgar, pero no sé si me veo capaz de seguir así muchos meses más.

En fin, el tiempo dirá.

Hoteles Destinia en Nerja

Posted in Análisis patrocinados a 9:13 am por La Petite en Belgique

[Este es un análisis de web esponsorizado propuesto por Zync para Hoteles en Nerja]

¿A quién no lo apetecería irse a pasar unos días a la Costa del Sol? ¿Quién le diría que no a relajarse unos días en el pueblecito costero llamado Nerja? Sí, ese pueblo de la provincia de Málaga que fue escenario de una de las series emblema de nuestra infancia o juventud: Verano Azul. ¿Quién no recuerda las playas, el mar y el cielo de aquella serie, mientras los protagonistas daban largos paseos en bici?

Pero si la playa no te parece suficiente, si necesitas algún aliciente más, Nerja te lo da. Muy cerca de allí, en la localidad de Maro, podrás visitar las famosas Cuevas de Nerja, donse se encuentran numerosas pinturas rupestres.

¿A que suena apetecible? ¿Que quizás un hotel en la Costa del Sol sea caro? No te creas, pues ahora Nerja está al alcance de tu bolsillo gracias a Hoteles Destinia. Hoteles Destinia es una cadena hotelera que ofrece habitaciones dobles desde 20 euros la noche en todo el litoral español y parte de Portugal, Francia e Italia. Pero si prefieres algo más lujoso, ellos también te lo pueden ofrecer.

Puntos a mejorar que podrían ser de utilidad al consumidor: En algunos casos no hay fotos de los hoteles ni de las habitaciones, con lo que la decisión podría parecer arriesgada a algunos. Es posible la búsqueda de hotel según algunos servicios que el cliente podría requerir, tales como piscina, acceso minusválidos, golf, etc. Pero no está incluído como criterio de búsqueda la admisión de animales de compañía. Es complicado planificar unas vacaciones y más para las personas con perro. Si Hoteles Destinia incorporara esto como parámetro de búsqueda muchos dueños de animales se sentirían agradecidos.

mayo 19, 2008

Largo fin de semana que cura el alma y presentaciones

Posted in Circo del terror, el Ken, Finde moments, Reflexiones a 4:55 pm por La Petite en Belgique

Quería haber escrito este post ayer, pero llevo todo el largo fin de semana que me han concedido en el trabajo (es decir, de jueves a domingo) en un estado de semi-vagancia, semi-somnolencia y casi premenstrual cuando ni siquiera toca.

La última misión en Argelia me dejó destrozada a nivel físico y mental. Volví hecha una piltrafilla y sin brillo en la mirada. Como ya conté me dieron libre jueves y viernes pero la verdad es que estuve recibiendo llamadas de trabajo ambos días por la mañana, así que desconectar del todo tampoco desconecté.

Jueves y viernes (y la madrugada del sábado, por lo menos cuando me desperté en medio de la noche o ya casi de mañana) los pasé algo mal. Sentía otra vez ganas de llorar por todo. Lo malo era malísimo y lo bueno me hacía emocionar. Si el Pequeño me comunica que el domingo se va a hacer 100 Km en bici con dos amigos me entran ganas de llorar, si me dice cosas bonitas, también. Me daban ganas de gritar: Control! Ven a mi cuerpo!

Con mucho cariño y paciencia por parte de mi rubio preferido, volví poco a poco a ser yo misma de nuevo. Es curioso las cosas que se pueden dejar por el camino cuando los días son largos y las jornadas casi infernales. El viernes cenamos con Ñatito, nos fuimos al cine a ver “Las Vegas” (lo mejor: Kevin Spacey; cómo me gusta ese actor! Estaría fantástico hasta fregando los platos). Después del cine nos vamos de bailoteo con los demás y me desahogo un poco, pero sigo teniendo el mismo nudo en la garganta con el que me vine de Argelia. Al menos el pub me trae buenos recuerdos porque fue donde el Ken y yo comenzamos esto que estamos intentando construir y surgieron un par de bromas al respecto.

Ambos estábamos un poco cansados y además él jugaba un partido de baloncesto al día siguiente, así que nos fuimos relativamente pronto a dormir. El partido en cuestión era en su pueblo natal, donde además celebrarían una barbacoa con motivo del final de la temporada.

Al día siguiente nos levantamos a las 10, desayunamos como reyes, hicimos algo de compra en el super y cogimos el coche para ir a su pueblo. Cuando estábamos llegando, y mientras me daba indicaciones del tipo “ahora gira a la derecha” noto que las manos le sudan más de lo normal. “Justo la segunda casa a la izquierda es la mía, puedes aparcar en esa zona de allí”. Es una carreterita con bonitas casas a ambos lados y mucho verde alrededor. No se ve a nadie en las inmediaciones pero “ese coche es el de mi hermano y ese otro el de mi padre, con el que aprendí a conducir”. Me doy cuenta de que iba yo muy a la ligera que sólo mi subconsciente había sabído a lo que atenerse (en ese momento vi clarísimo que mi subconsciente lo había sabido todo desde el principio).

Aparco, me conduce por el caminito hacia la entrada de la casa (pero qué jardín más bonito) y abre la puerta. Es una especie de garaje con una lavadora, un perchero y una estantería con zapatos y zapatillas. Se descalza y se pone unas chanclas. Lo imito y me dice que me puedo poner las zapatillas de su hermana. Empiezo a ponerme algo nerviosa (pero poco poco, que una es una mujer de mundo). Cruzamos la puerta que está al lado de la lavadora y entramos en una cocina limpia y austera. Alfondo de la cocina hay una puerta. Yo sigo al Ken, que la abre y la cruza. Y de repente al otro lado, justo al otro lado de la puerta como si estuvieran esperándonos (de hecho, es que estaban esperándonos), me encuentro a cuatro personas. Presentaciones: su madre, su padre, su hermano y la novia del hermano. Los cinco formando un semicírculo y yo acorralada en el centro con la espalda contra una estantería. Me miran. No, me observan.

Finalmente después de un minuto que me pareció durar más de lo deseado, nos sentamos en los sillones. El Pequeño a mi lado, cogiéndome la mano en todo momento (y sudando más todavía, pobre). De repente su madre salta “ah, el Ken es tímido, nunca masca chicle y hoy no para, se nota que está nervioso” (si eso ya lo sé yo). Hablamos un poco (se portan bien y hablan sólo en inglés). Su madre es amable y cuenta anécdotas, su hermano es muy simpático y la novia es agradable, pero el padre es observador y hace preguntas raras. El Ken tiene la boca y la nariz de su madre, pero los ojos y los gestos de su padre. Es curioso estar ahí.

En esto, de repente, mamá Ken saca el atlas de la estantería y empieza a buscar Vigo, mi ciudad (por favor, parece que se supieran toda la historia de memoria, me siento algo intimidada). Encuentra Vigo en el atlas y se dedican a pasárselo de mano en mano para comprobar que está ahí arriba, en la esquinita. Su padre no deja de murmurar una y otra vez: “ah, hijo, Vigo, Vigo, ya has estado en vigo? Tienes que ir a Vigo”.

Al cabo de un rato su madre comenta que el Ken aprendió mucho antes a hablar que a caminar, cosa que también me pasó a mí, que hablaba como una cotorra y perfectamente pero de andar nada de nada. “Ah, tú también, qué curioso”, y luego añade como para sí “a vuestros hijos les va a pasar lo mismo”. A mí se me quedan los ojos como platos. Seguimos conversando y al poco el Ken se tiene que ir al pabellón para reunirse con su equipo, así que me quedo sola en el salón con esa panda de desconocidos que han decidido adoptarme. Por suerte no hay ningún comentario acerca de la edad, aunque estoy segura de que saben todos los detalles.

Al cabo de un rato decidimos (deciden) que es hora y nos encaminamos al pabellón, que está a menos de 5 minutos andando (no es un pueblo, es un mini-pueblito). El Pequeño jugó muy bien y su equipo ganó el partido. Era casi el más alto de su equipo y por cierto, el más guapo (una barre para casa). Yo mientras tanto con la familia política, que ya andaban algo más relajados y de vez en cuando hablaban en flamenco (y yo sin pescar casi nada). Después jugó su hermano y el ken vino duchadito. Se acercan un par de amigos, y en las conversaciones cojo cosas sueltas, todas referidas a mí: que de dónde soy, que de qué trabajo, que dónde trabajo. “Sí, no habla flamenco porque trabaja en zona valona”.

Acaba el partido del hermano (pierden) y nos vamos a comer. Toda la familia juntita otra vez (y yo que no sé donde meterme). El ken está muy cansado. Sus padres se van y al poco nosotros también(después de despedirnos de sus amigos, que por supuesto siguieron haciendo preguntas sobre mí).

La vuelta a casa la hicimos dando un rodeo, paseando por el bosque. Es una zona muy bonita, pequeña, muy verde y muy cuidada. Es el lugar donde él ha crecido, donde él ha jugado y donde él ha aprendido a amar.

A la vuelta a casa me enseñó su antigua habitación, nos despedimos de sus padres (papá Ken otra vez con comentarios extraños) y cogimos carretera de vuelta a casa.

Fue un día extraño, diferente, y a pesar de lo que he escrito, sorprendentemente relajante, justo lo que me hacía falta para sobreponerme de mi viaje a Argelia. Las ganas de llorar se me fueron por completo y empecé a sentirme más yo 🙂

El domingo nos levantamos temprano porque él se iba a hacer los 100 Km con los dos amigos, pero luego quedamos para lavar la ropa y cenar. Quién cocinó? Pues él. Si es que me mima mucho 😛 Luegos nos volvimos a ver Walk the Line, como broche de oro, recordando cómo empezó todo esto.

mayo 15, 2008

Memoria, sueños extraños y descolocada

Posted in Circo del terror, Curro, el Ken, General, Lonely moments, Reflexiones a 10:13 pm por La Petite en Belgique

Llevo ya más de 24 horas aquí, y sigo descolocada.

Ayer me tuve que levantar a las 5 de la mañana para comprar el billete del avión de las 7:50 Argel-París (CDG). La noche anterior no podía dormir. El día había terminado bien, mi trabajo hecho y reunión agradable con el jefe de la empresa que tenemos subcontratada. El Ultracatólico y yo nos fuimos a cenar a un libanés. Pero era ya tarde, la comida libanesa demasiado pesada para mi gusto y yo me sentía rara. Me metí en cama sobre las 23:30. Pero no podía dormir. La memoria llevaba dos días jugándome malas pasadas. Ya no podría recordar sus ojos, ni su olor ni el sol por las mañanas sobre su piel. La memoria me robó lo único suyo que tenía. Y no podía dormir. Ni siquiera era capaz de imaginar el reencuentro del día siguiente. Nada. Bloqueo. Es como si cada vez que me fuera a Argelia, el país se quedara con una parte de mí, me la robara. A las 12:15 yo seguía dando vueltas en cama.

A las 5 me levanté. Había ya algo de claridad fuera, pero muy poca. Me duché rápido, cogí mis maletas y salí. En recepción me esperaba Said, un taxista amigo del jefe. Fue mucho más agradable que las veces pasadas. Llegamos al aeropuerto, compramos mi billete y me condujo hasta donde pudo.

En los controles me hicieron abrir la maleta de mano porque llevaba dentro una pantalla táctil AMX de 11 pulgadas (que cuesta un pastón). “Qué es eso?”. ” Es una pantalla pequeñita para el ordenador” (mentira cochina, pero es lo que me han enseñado a decir para que me dejen pasar sin problemas). Caras de no tener ni idea. “Ah, vale, c’est bon, c’est bon”.

Intento dormir en el avión. No hay suerte. Algo me da una alergia horrible y no dejo de moquear y estornudar, y tengo el ojo derecho que parece un huevo frito. Tampoco tengo ganas de leer. Cambio de hora. Llego a las 11 y pico a París, larga espera en control de pasaportes y a la espera de la maleta. En ese aeropuerto hay una terminal del TGV, que tengo que coger para ir a Bélgica. Busco la terminal y parece que está en el fin del mundo, porque ando y ando y parece que nunca llego.

Sólo una de las 8 ventanillas está abierta, y hay una cola muy larga. Mi tren sale en 25 minutos. Espero que me dé tiempo. Finalmente me da.

En el tren llamo a mi empresa para avisar de que llego a Bruselas Midi a las 14:12. Hablo con la encargada de RR.HH. (hija del jefe) y me dice que envian a Radio Macuto a buscarme. También me dice que me coja libre jueves y viernes y me reponga para el lunes. Por mí perfecto.

Llego y Radio Macuto y yo parecemos desincronizados, porque nos lleva largo rato encontrarnos. Mientras tanto me compro un bocadillo (estoy hambrienta). Radio Macuto me dice que mi coche aún no llegó de reparación, pero que lo hará a las 16:00. Mierda, eso significa que tendré que esperar media hora en la empresa. Paciencia, que es la madre de la ciencia, me repito. Estoy agotada. He dormido menos de 5 horas.

Llego a la empresa y tengo que ir al despacho a entregarle unos papeles al jefe de parte del taxista. Me apetece ver al jefe tanto como tirarme por la ventana (no estoy para batallitas). Estoy de mal humor y sumamente cansada. Le dos los papeles y al verme la cara me insinúa que quizás no quiera oir cómo estoy. Le contesto que quizá no quera saberlo.

Al cabo de media hora llega mi coche y me voy. Por el camino me llama el Ken. Que si ya estoy en casa. Le digo que estoy de camino, y que llegaré en media hora. Él dice que también irá pronto, que no es capaz de concentrarse en el trabajo y que quiere verme.

Llego a casa (por favor, qué desorden), me ducho, empiezo a deshacer las maletas y al rato llega él. Fue raro el volver a verlo después de 10 días. Seguía igual de alto, igual de rubio, igual de guapo, pero yo por dentro estoy distinta. Me abraza, me emociono y suelto la lagrimita que lleva días queriendo salir. En ese momento no hubiera pedido nada más en el mundo. Nada más.

Me dice que ha tardado porque ha parado en su casa para ducharse y afeitarse (guapo guapo guapo) y para ir al super. Traía comida y ganas de cocinar. Ah, y una botella de vino. Salimos a dar un paseo y a disfrutar de los últimos momentos de buen tiempo en Bélgica (me pude poner vestido y sandalias!), hasta que empezó a llover fuerte.

Vinimos a casa, hizo la cena, puse la mesa y nos sentamos a comer. Todo pasó como un sueño. Yo no podía pedir nada más.

Nos acostamos a la 23:15. Yo relajada de verdad después de muchos días, en el hueco entre su cuerpo y su brazo, me dormí tan rápido que ni me di cuenta.

Pero volví a despertarme en medio de la noche. A las 5. Sueños raros otra vez. Soñé que me moría. No una, dos veces. Las dos eran parecidas. Yo estaba en casa de mi madre, en cama. Ella estaba conmigo, y de repente, la luz se apagaba y sentía un peso en el pecho. La segunda vez fue parecida, pero las dos sabíamos lo que iba a pasar. Ella me preguntó: “es ya?”. Y sí, faltaba ya poco. Fue muy raro. Yo sólo sentía una profunda tristeza, no sólo por irme, sino por hacerle eso a mi madre. Morirme allí, en casa. Darle el disgusto de verlo, de ser la primera en verlo. Y de ser un engorro. Es engorroso morirse. No es simplemente que la luz se apague y todo se acabe. Dejamos un cuerpo atrás del que alguien tiene que ocuparse. Yo estaba triste por la tarea que le esperaba a mi madre. Muy triste y un poco angustiada.

Me levanté al baño y volví a la cama. Volví a buscar el hueco entre su brazo y su cuerpo pero esta vez me costó más dormirme. De todos modos, el hecho de estar en casa, en mi cama, sintiendo su calor y escuchando su respiración, me tranquilizó.

A las 7:30 le sonó el despertador. Desayunamos y se fue a trabajar. Ya me había acostumbrado a tenerlo todo el tiempo a mi lado. Me siento sola. Es raro. Creo que he venido con una gran carencia de cariño y en este momento soy como una esponja.

Vuelvo a la cama, y después de un rato me duermo. Duermo y duermo hasta las 12 del mediodía, en que aunque mi cuerpo no quiera, lo obligo a levantarse e irse a a ducha. El sueño que he tenido por la noche sigue ahí, en algún lado de mi mente. Me voy al super en la bici y hago la comida. Estoy cansada. El haberme pasado 9 días sentada en una silla sin ningún ejercicio físico me deja secuelas.

Me llama el Ultracatólico. Que el jefe le ha dicho que mañana viernes yo voy a preparar el cursillo que él tiene que darle a los argelinos.

– Qué? Pero si la de RR.HH. me dijo que no trabajaba, y ayer vi al jefe y no me dijo nada.

– Bueno, pues puedes ir a hacer sólo eso y luego te vas.

– Y me lo van a contar como día libre?

– AH, eso no lo sé.

– Mierda

Le dije que no me parecía justo ser la víctima de la desorganización de sólo 3 personas. Me dijo que tenía razón, que a ver si conseguía que otro le hiciera lo del cursillo.

Mi propósito para hoy era limpiar toda la casa e ir a la lavandería. No he cumplido ni la mitad. He limpiado la cocina (mini-cocina) y el baño. Después de ese gran esfuerzo me he ido al cuartel general a ver al matrimonio. Está el solo. Ella está en el super. Él me cuenta que está mal, que ha decidido ir al psiquiatra. Cojo la nocticia como puedo. Llevo 24 horas en un estado de hipersensibilidad capaz de arrancarme las lágrimas a la mínima.

A las 8 me voy a clases de Swing, como todos los jueves. Estoy agotada. Los paseos en bici que me he dado hoy y el baile me dejan exhausta. No estoy en forma. Recuerdo que hace tan solo un mes nadaba dos veces por semana, escalaba también dos, jugaba squash otras dos y la restante bailaba swing. Pero todo eso ya no es así. He vuelto de Argelia hecha una piltrafilla.

La palabra que mejor podría definir mi estado sería descolocada. No sé qué es lo que me pasa, pero estoy triste. Siento que el trabajo y Argelia me ha robado una parte de mí, y aunque ayer en muchos momentos con el Pequeño, sentí como si nunca me hubiera ido, hoy estoy rara. Supongo que lo único que me hace falta es descansar y volver a acostumbrarme al ritmo de vida aquí.

Acabo de llegar de Swing y el Pequeño ha ido a jugar un partido de futbol pero está al caer. Sólo me apetece perderme entre sus brazos y olvidarme de todo. Mañana es otro día.

“Y morirse de risa es la muerte mejor” (Amaral)

mayo 13, 2008

Me voy a casa

Posted in Circo del terror, Curro a 5:59 pm por La Petite en Belgique

Este será el último post desde Argelia. Es posible que esta noche escriba algo, pero hasta que llegue a Bélgica no podré publicarlo.

Finalmente cojo el avion a París mañana a las 7 de la mañana. Desde allí el TGV me llevará a Bruselas, donde alguien de la empresa me estará esperando.

La Cruzada para mí se acaba. Aún me queda algo de trabajo hoy y alguna reunión para hablar del trabajo que me espera en Bélgica, pero lo más duro ya ha pasado.

Gracias a todos por estar ahí. Hoy el sol brilla y acaricia con sus rayos.

Página siguiente