mayo 7, 2008

Primer largo día en Cerist

Posted in Curro, el Ken a 8:56 am por La Petite en Belgique

Aquí viene otro post en diferido. Ayer era tarde cuando volví al hotel y la sala de internet estaba cerrando. Escribí el post desde mi habitación, un poco antes de irme a dormir. Los días están siendo muy largos, pero parece que sólo tengo tiempo para trabajar mucho, darme duchas, comer (mal) y dormir poco. Las horas de sueño no me llegan y me levanto tan cansada como me acuesto. En fin, paciencia… y otro día en el Cerist.

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Son casi las 11, o sea, casi medianoche en Europa. Pensaba escribirle antes un mail al Pequeño antes de escribir el post, pero el ánimo no me lo permite. He hablado un par de veces con él hoy y está desanimado.

Y la situación aquí no ayuda. He comenzado el día a las 7 de la mañana, en que me he levantado de cama, sola, situación extraña para mí y he vuelto a inundar el baño. Siempre me pasa lo mismo en este hotel cuando me doy una ducha. La mampara no aisla demasiado bien y al final todo parece el lago Ness. Antes de salir de la habitación cogí el único rollo de papel higiénico que había en el baño. Chicos, si alguna vez viajais a Argelia habéis de saber que el papel higiénico es aquí un bien escaso. La maniobra de llevarme el rollo tenía una doble función: por un lado usarlo donde tuviera que currar y por otro obligar al personal del hotel a poner otro rollo (más de una vez me quedé sin papel higiénico en este hotelucho que dicen es uno de los mejores de Argel).

Había quedado a las 7:30 con el director técnico en el pasillo para salir a desayunar y encaminarnos hacia Cerist, nodo central del sistema de videoconferencias que estamos implantando. Desayunamos en el lugar de siempre, un bareto que ni si quiera se le puede llamar tal. A esas horas de la mañana está normalmente lleno de hombres árabes (hoy ha sido la primera vez que veo a una mujer allí) pidiendo su té o café. Por 57 dinares argelinos (aproximadamente 57 céntimos de Euro) uno puede tomarse un café y un croissant o similar de pie, casi peleándose por el sitio y compartiendo unas cucharillas mugrientas. El sistema es poner las cucharas en una especie de vasos de metal llenos de agua, para “lavarlas”, servirse el azúcar necesario, de unas azucareras también de metal (y también mugrientas), intentar disolver el azúcar y volver a depositar la cucharilla en el vaso con agua, para que pueda ser utilizada posteriormente por el siguiente. Tras un escaso desayuno de cafe au lait y petit pain de chocolat compramos algunas viandas (agua, fruta y queso) en la tienda de al lado por cuatro duros.

Si ya odio la manera de conducir del director técnico en un país donde se circula civilizadamente (tiene la mala manía de pegarse al culo del coche que va delante, cosa que me hace cerrar los ojos de esapanto en más de una ocasión) pues ya no digo nada de su habilidad combinada con el duro tráfico de Argel, donde parece que impera la ley del más rapido en entrar en el cruce y las carreteras recuerdan al más salvaje oeste.

Sobre las 8:15 llegamos a Cerist (en la zona de Ben Aknoun, donde ha estallado una bomba hace unos meses). Allí finalmente el director técnico ultracatólico tuvo sus reuniones pertinentes mientras yo me rompía la cabeza con la programación.

Al llegar vimos a un viejo conocido: Mourad. A Mourad lo conocí la última vez que estuve en Argel, en julio del año pasado. Trabajaba como vigilante de los equipos que habíamos mandado y que aún no habían sido despachados por todo el país. Grandullón y huraño de carácter al principio al final resultó ser un tipo agradable, servicial y bromista. Y como no, ya os había dicho que yo a los argelinos me los gano sin querer, y éste no iba a ser menos. Como hay pocas mujeres ocupando puestos de ingeniería o que se las vea tirando cables o llevando cajas, aquí me gano enseguida la simpatía de los hombres. Y, como ya he dicho, mi fisonomía ayuda, soy como la nueva árabe española que viene de Bélgica, hago cosas raras con los ordenadores y no se me caen los anillos si tengo que hacer otras labores.

Hablando de Mourad… La otra vez incluso me presentó a dos de sus tres niños y me dio su teléfono, hasta que el último día de mi estancia allí se apareció por la sala donde yo estaba trabajando proponiéndome ir a buscarme al hotel por la tarde para una cena a solas. Ay, inocente de mí, que nunca me doy cuenta cuando vienen las cosas hasta que ya están encima! Como pude le dije que iba a trabajar hasta tarde y me pidió que si tenía tiempo lo llamara. Ya ya…

Pues esta vez volví a ver al amigo Mourad. Mi colega me dijo que mantuvieron una interesante conversación en la que Mourad comentaba que había cambiado mucho y que ahora era un buen musulmán. A lo que contesté que dudaba mucho de que fuera verdad, ya que esta misma mañana el listo del Mourad me preguntó si sería posible vernos un día de estos a solas. En fin, hay algunos hombres que en determinadas circunstancias circunstancias parece que tienen serrín en lugar de cerebro.

La mañana transcurrió con algunos pequeños incidentes a nivel de red pero fue tranquila en general. Más tarde el Ultracatólico habló por teléfono con el jefe, que está en el desierto (Hassi-Messaoud) para preguntar que tal había ido el vuelo ayer y qué tal iba el trabajo por allá. Al parecer el vuelo fue un tanto accidentado. Normalmente el vuelo entre Argel y Hassi-Messaoud es un vuelo corto de no más de una hora. Pero esta vez, al llegar, se encontraron con que una avería impedía desplegar el tren de aterrizaje. Mientras hacían intentos de arreglarlo, se pusieron a dar vueltas sobre el desierto durante casi tres horas hasta que casi no les quedaba combustible y tuvieron que hacer un aterrizaje de emergencia en la arena. Al parecer la técnica fue posar la panza del avión y girar sobre una de las alas para frenar. Mi jefe dice que lo peor de todo era la gente histérica alrededor, gritando y rezando. Vaya, no me lo quiero ni imaginar.

A mediodía hicimos una parada para comer en un bareto cercano unas empanadas típicas árabes, una especie de tortilla con legumbres y un cacho de pan con patatas fritas.

La tarde fue mucho peor. Un problema inesperado me tuvo atascada unas tres horas. Estaba cansada, hambrienta y mi cabeza ya no daba más. Recibo un mail y al rato una llamada del Pequeño. Se le ve desanimado, sin ganas. Dice que esta mañana no fue capaz de levantarse de cama. También cuenta que tiene partido de basket esta noche pero que no le apetece ir. Que está deseando que vuelva y me da ánimos para que me salga bien el trabajo. Entre el cansancio mental y físico que tengo y la llamada me da el bajón. Entre tanto el director técnico no sé en que rayos anda, pero yo estoy ya hasta la coronilla de programar. La cabeza ya no me da para más.

Finalmente termino mi jornada laboral a las 7:30 de la tarde, exhausta, hambrienta, triste y de mal humor. No me quedan fuerzas. A las 8 llegamos al hotel. Tiempo justo para darse un baño rápido (opción B para no dejar el baño inundado) y salir a cenar. El día ha sido tan intenso a nivel de trabajo (mi cabeza no ha parado) que ahora que la jornada ha terminado me doy cuenta de que estoy hasta la coronilla de estar aquí, de trabajar 11 horas, de no tener apoyo, de no tener tiempo para mí y de ver al Pequeño hecho mierda.

La cena ha sido tensa. Yo no estaba de humor y nos hemos (mejor dicho me he) pasado toda la cena reivindicando. Que si mi sueldo es una mierda, que si deberían pagarnos cuando trabajamos en el extranjero, que si no me puedo comprar un piso, que si no ahorro ni pa pipas, que si el jefe no entiende que las personas necesitamos vida privada. El director técnico me entiende a medias. Él dice que no necesita recibir dinero por su trabajo y que las personas buenas son pobres. A la mierda! Yo no quiero ser rica, sólo quiero vivir y para ello hace falta un mínimo de dinero y un mínimo de tiempo libre. Creo que no pido cosas sin sentido.

Acabo de llegar a mi habitación y estoy de mal humor y triste. El pequeño también lo está y desea que vuelva pronto. Pero me parece que esto aún va para largo…

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11 comentarios »

  1. Isita said,

    Ánimos.
    Dentro de poco estarás en tu cama sin poder moverte porque te rodearán los brazos de quien tú ya sabes.
    Lo mejor del viaje seguro que será la vuelta a casa.

  2. brujaroja said,

    Por lo menos ya puedes tachar un día. Ya queda menos. Y aunque no te servirá de consuelo, la forma en que cuentas tus cosas, tu narración resulta muy interesante, al menos para quienes estamos al otro lado de una ventana.
    Venga, va, anímate. Los primeros días son los peores.
    Besos.

  3. Gracias a las dos por los ánimos 🙂 Se necesitan..

  4. lifestraveller said,

    Es sólo un tiempo, no para siempre!! Está claro que los primeros días estando sola se echa de menos la nueva rutina que has adoptado, pero piensa que has estado sola la mayor parte de tu vida (a no ser qeu triunfaras siendo una niña :-P) y que has llegado hasta aquí. El mayor apoyo es uno mismo. No lo olvides! Y ánimos!!

  5. Por dar un toque de humor: si tu jefe no necesita recibir dinero por su trabajo pues que te lo dé a ti y todos contentos ¿no? 🙂

    En fin, resiste!!

  6. Sí, sí, Lifey, te doy toda la razón. El primer apoyo debe ser uno mismo, pero en este caso no es sólo que me falte un apoyo importante, sino que siento que el apoyo que le estaba dando al Ken es más difícil darlo desde aquí, donde la noción del tiempo es totalmente diferente debido al exceso de trabajo y a la distancia. Y bueno, ya sabemos lo que la distancia hace a las personas…

    Pilix: Jaja, tienes toda la razón. Voy a ver si le pido algo suelto al jefe. Vamos, para ir empezando 😛

  7. mariokun said,

    Pero a ver…es solo 1 semana y no es que vaya a haber un cambio radical en esos dias en ninguno de los dos. Al contrario, al echaros de menos luego os pillareis con muchas ganas.

    Animo que ya queda un día menos.

  8. Si, ahí tienes razón, me estoy pasando. Y tú que tienes que esperar mucho más 😦

    Pero aquí todo es diferente, la noción del tiempo. En efecto, la noción de todo es diferente y uno puede perder el norte muy fácilmente. Aquí las cosas se ven magnificadas y el esquema de prioridades se ve alterado. No es sólo que uno esté fuera de su medio habitual, es también que las condiciones son bastante más duras de lo normal y es realmente una prueba para el cuerpo y la mente.

    Gracias por los ánimos 😀

  9. mariokun said,

    Parece la descripción que dan los participantes de Gran Hermano de la casa 😀 (que no es que yo lo vea….tuturuuuu..que no…que me lo ha dicho…un amigooo…si..si..eso…).

    Sabes que hay alguién que espera ansioso tu regreso. Eso debe darte fuerza y animos para superar cualquier cosa. Haz que el Ken esté aún más orgulloso de ti de lo que ya estará. Demuestra lo que vales;)

  10. Gran Hermano.. sólo vi parte de la primera temporada (?). Del resto ni pajolera idea. Andaba yo muy liada trabajando y estudiando 😛

    No sé cómo es estar en la casa de Gran Hermano, pero sí lo que estar aquí. Y aunque a veces mola, la mayor parte del tiempo no 😦

  11. mariokun said,

    Igual que yo(en serio), pero siempre hablan de que si dentro es otro mundo, que si las emociones se intensifican..y me ha venido…vaya influencias que tengo xD

    Solo era por quitarle importancia al asunto y que te fuera menos duro. Ya esta casi terminado esto;)


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