mayo 19, 2008

Largo fin de semana que cura el alma y presentaciones

Posted in Circo del terror, el Ken, Finde moments, Reflexiones a 4:55 pm por La Petite en Belgique

Quería haber escrito este post ayer, pero llevo todo el largo fin de semana que me han concedido en el trabajo (es decir, de jueves a domingo) en un estado de semi-vagancia, semi-somnolencia y casi premenstrual cuando ni siquiera toca.

La última misión en Argelia me dejó destrozada a nivel físico y mental. Volví hecha una piltrafilla y sin brillo en la mirada. Como ya conté me dieron libre jueves y viernes pero la verdad es que estuve recibiendo llamadas de trabajo ambos días por la mañana, así que desconectar del todo tampoco desconecté.

Jueves y viernes (y la madrugada del sábado, por lo menos cuando me desperté en medio de la noche o ya casi de mañana) los pasé algo mal. Sentía otra vez ganas de llorar por todo. Lo malo era malísimo y lo bueno me hacía emocionar. Si el Pequeño me comunica que el domingo se va a hacer 100 Km en bici con dos amigos me entran ganas de llorar, si me dice cosas bonitas, también. Me daban ganas de gritar: Control! Ven a mi cuerpo!

Con mucho cariño y paciencia por parte de mi rubio preferido, volví poco a poco a ser yo misma de nuevo. Es curioso las cosas que se pueden dejar por el camino cuando los días son largos y las jornadas casi infernales. El viernes cenamos con Ñatito, nos fuimos al cine a ver “Las Vegas” (lo mejor: Kevin Spacey; cómo me gusta ese actor! Estaría fantástico hasta fregando los platos). Después del cine nos vamos de bailoteo con los demás y me desahogo un poco, pero sigo teniendo el mismo nudo en la garganta con el que me vine de Argelia. Al menos el pub me trae buenos recuerdos porque fue donde el Ken y yo comenzamos esto que estamos intentando construir y surgieron un par de bromas al respecto.

Ambos estábamos un poco cansados y además él jugaba un partido de baloncesto al día siguiente, así que nos fuimos relativamente pronto a dormir. El partido en cuestión era en su pueblo natal, donde además celebrarían una barbacoa con motivo del final de la temporada.

Al día siguiente nos levantamos a las 10, desayunamos como reyes, hicimos algo de compra en el super y cogimos el coche para ir a su pueblo. Cuando estábamos llegando, y mientras me daba indicaciones del tipo “ahora gira a la derecha” noto que las manos le sudan más de lo normal. “Justo la segunda casa a la izquierda es la mía, puedes aparcar en esa zona de allí”. Es una carreterita con bonitas casas a ambos lados y mucho verde alrededor. No se ve a nadie en las inmediaciones pero “ese coche es el de mi hermano y ese otro el de mi padre, con el que aprendí a conducir”. Me doy cuenta de que iba yo muy a la ligera que sólo mi subconsciente había sabído a lo que atenerse (en ese momento vi clarísimo que mi subconsciente lo había sabido todo desde el principio).

Aparco, me conduce por el caminito hacia la entrada de la casa (pero qué jardín más bonito) y abre la puerta. Es una especie de garaje con una lavadora, un perchero y una estantería con zapatos y zapatillas. Se descalza y se pone unas chanclas. Lo imito y me dice que me puedo poner las zapatillas de su hermana. Empiezo a ponerme algo nerviosa (pero poco poco, que una es una mujer de mundo). Cruzamos la puerta que está al lado de la lavadora y entramos en una cocina limpia y austera. Alfondo de la cocina hay una puerta. Yo sigo al Ken, que la abre y la cruza. Y de repente al otro lado, justo al otro lado de la puerta como si estuvieran esperándonos (de hecho, es que estaban esperándonos), me encuentro a cuatro personas. Presentaciones: su madre, su padre, su hermano y la novia del hermano. Los cinco formando un semicírculo y yo acorralada en el centro con la espalda contra una estantería. Me miran. No, me observan.

Finalmente después de un minuto que me pareció durar más de lo deseado, nos sentamos en los sillones. El Pequeño a mi lado, cogiéndome la mano en todo momento (y sudando más todavía, pobre). De repente su madre salta “ah, el Ken es tímido, nunca masca chicle y hoy no para, se nota que está nervioso” (si eso ya lo sé yo). Hablamos un poco (se portan bien y hablan sólo en inglés). Su madre es amable y cuenta anécdotas, su hermano es muy simpático y la novia es agradable, pero el padre es observador y hace preguntas raras. El Ken tiene la boca y la nariz de su madre, pero los ojos y los gestos de su padre. Es curioso estar ahí.

En esto, de repente, mamá Ken saca el atlas de la estantería y empieza a buscar Vigo, mi ciudad (por favor, parece que se supieran toda la historia de memoria, me siento algo intimidada). Encuentra Vigo en el atlas y se dedican a pasárselo de mano en mano para comprobar que está ahí arriba, en la esquinita. Su padre no deja de murmurar una y otra vez: “ah, hijo, Vigo, Vigo, ya has estado en vigo? Tienes que ir a Vigo”.

Al cabo de un rato su madre comenta que el Ken aprendió mucho antes a hablar que a caminar, cosa que también me pasó a mí, que hablaba como una cotorra y perfectamente pero de andar nada de nada. “Ah, tú también, qué curioso”, y luego añade como para sí “a vuestros hijos les va a pasar lo mismo”. A mí se me quedan los ojos como platos. Seguimos conversando y al poco el Ken se tiene que ir al pabellón para reunirse con su equipo, así que me quedo sola en el salón con esa panda de desconocidos que han decidido adoptarme. Por suerte no hay ningún comentario acerca de la edad, aunque estoy segura de que saben todos los detalles.

Al cabo de un rato decidimos (deciden) que es hora y nos encaminamos al pabellón, que está a menos de 5 minutos andando (no es un pueblo, es un mini-pueblito). El Pequeño jugó muy bien y su equipo ganó el partido. Era casi el más alto de su equipo y por cierto, el más guapo (una barre para casa). Yo mientras tanto con la familia política, que ya andaban algo más relajados y de vez en cuando hablaban en flamenco (y yo sin pescar casi nada). Después jugó su hermano y el ken vino duchadito. Se acercan un par de amigos, y en las conversaciones cojo cosas sueltas, todas referidas a mí: que de dónde soy, que de qué trabajo, que dónde trabajo. “Sí, no habla flamenco porque trabaja en zona valona”.

Acaba el partido del hermano (pierden) y nos vamos a comer. Toda la familia juntita otra vez (y yo que no sé donde meterme). El ken está muy cansado. Sus padres se van y al poco nosotros también(después de despedirnos de sus amigos, que por supuesto siguieron haciendo preguntas sobre mí).

La vuelta a casa la hicimos dando un rodeo, paseando por el bosque. Es una zona muy bonita, pequeña, muy verde y muy cuidada. Es el lugar donde él ha crecido, donde él ha jugado y donde él ha aprendido a amar.

A la vuelta a casa me enseñó su antigua habitación, nos despedimos de sus padres (papá Ken otra vez con comentarios extraños) y cogimos carretera de vuelta a casa.

Fue un día extraño, diferente, y a pesar de lo que he escrito, sorprendentemente relajante, justo lo que me hacía falta para sobreponerme de mi viaje a Argelia. Las ganas de llorar se me fueron por completo y empecé a sentirme más yo 🙂

El domingo nos levantamos temprano porque él se iba a hacer los 100 Km con los dos amigos, pero luego quedamos para lavar la ropa y cenar. Quién cocinó? Pues él. Si es que me mima mucho 😛 Luegos nos volvimos a ver Walk the Line, como broche de oro, recordando cómo empezó todo esto.

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8 comentarios »

  1. Isita said,

    Nena, has pasado dos duras pruebas en una misma semana… ¡Que este fin de semana tocaba relax!
    Me alegro de que estés mejor.

  2. lifestraveller said,

    Uy, uy, uy, cuántas cosas!…. ¿te has planteado aprender neerlandés? Es más fácil de lo que parece. La gramática es facilita y lo difícil es la pronunciación, pero al estar allí y tener “individuos varios” con los que practicar, lo aprenderías en un plis.
    Parece que la primera visita con los suegros ha ido de maravilla 😀 😀 Bien por ti. Yo de entrada suelo o no caer en absoluto o caer mal. Al contrario que tú y tu ken, yo aprendí mucho antes a andar que a hablar. Bueno, el orden no lo sé, pero el caso es que no hablaba ni para atrás. Pero cuando lo hice pasé de 0 a 100 en 2 segundos. Mi teoría es que ya se vía como era yo. No es que no supiera hablar. Estaba observando y en cuanto me sentí cómoda zas!! la nena no calla ni bajo agua. Y desde ese momento no ha habido notas en el cole que no dijeran que iba muy bien, que blah blah, pero que no callo. Ahora, aprendía a leer la prime 😀 Intelestual que es una 😛 Con esta parrafada lo único que quiero decir es que para mí eso de conocer a los suegros es una putada muy grande, porque simplemente no me sale esto del “small talk” y patatín patatán. Total, que me quedo observando, sobre todo si es un grupo medio grande. Y por mí no hay problema, me siento a gusto así, pero para la gente que me acoge puede resultar un poco maleducado. Así que te puedes imaginar que mi experiencia con mi ex fue ligeramente distinta a la que tú tuviste. De hecho yo creo que fue bien, pero luego mi ex me dijo que debería de haber aceptado más tazas de tés y tal, que era un poco rude. Y yo que no lo hacía por no ser una gorrona indomable. Claro, nadie me explicó entonces que en Holanda toman té y café como el agua. En cualquier caso, tampco quería hartarme porque luego hay que ir al baño y eso el primer día da corte (la meona, la meona!!!). En fin, que entre este “defectillo” y otros, al final jamás pasaré la fase uno de ninguna relación.

    Pero bueno, me alegro que al final no fuera nada y que se te haya pasado ese estado semi-lloroso por no sé qué exactamente. Yo creo que es el cansancio. Cuando estoy cansada soy otra persona. Podré hacer dietas inhumanas y estar como una rosa, pero por dios, que nadie me quite lo mejor de este mundo… 😀

  3. brujaroja said,

    Yo ahora, por mi provecta edad, ya estoy en la otra fase, en la fase suegra… Y trato de hacerlo lo mejor posible, la verdad (no sé qué opinará la novia de mi hijo al respecto, o el novio de mi hija…), pero supongo que nunca es fácil, porque las tensiones siempre existen, por más que yo me río mucho y trato de quitar todo el hierro posible, porque imagino que para ellos tiene que ser muy duro. De todas formas lo que me da una pista de que las cosas no deben de ir mal, es que mis hijos no tienen ningún problema en presentarnos novios…
    En cualquier caso, parece que el Ken va en serio, ¿no? 🙂
    Vigo… mmm. Este fin de semana mi hijo anduvo por las Cíes con su novia. Si te da un arrebato de nostalgia puedes pasarte por su blog, que ha puesto fotos…

  4. arroaz said,

    Uhm… Si es que ya estoy escuchando la marcha nupcial.

    Jajajajajaj!!!!!!!!!!!!!!

  5. mariokun said,

    Uuhhhh…conocer a la familia política! Y parece que dentro de lo que cabe la cosa fue bastante bien. Yo a esas cosas les tengo auténtico panico. Y eso que a las madres de las amigas siempre suelo caerles bien, por aquello de la cara de buen chico(todo fachada…mentira de las gordas)

    “luego añade como para sí “a vuestros hijos les va a pasar lo mismo”. ” Te imagino con el goterón de sudor en ese momento! Yo tb fuí de andar antes(queria ver cosas) y hablar tarde en arrancar hasta que me dió y no paraba ni debajo de agua(tengo videos que lo demuestran…que maten a ese niño por dios!)

    Ah, y por cierto…puedo ser testigo en la boda? XD

  6. Gracias a todos por vuestras palabras 😛

    Isita: Sí, tocaba relax y tuve bastante de eso, pero la verdad, quién dijo que la vida fuera fácil? 😉

    Lifey: Pues a mí siempre se me han dado bien los padres. Así a primera vista puedo parecer la novia que toda madre quiere para su hijo (en fin, las apariencias engañan), pero en este caso me preocupaba un poco el hecho de que soy extranjera y de que no hablo su idioma. Y sé que el Neerlandés no es tan difícil; de hecho hice un par de cursos hará año y medio, pero el trabajar en la parte valona sólo me deja practicar el francés. Y ya sabes, si un idioma no lo praticas, lo olvidas. Habrá que buscar tiempo libre y estudiar. Lo malo de este país es que el flamenco es diferente según la zona del hablante (y mira que es un país pequeño).

    Y sí, eso de ir de meona al principio da bastante corte. Yo también soy de las que al ingerir líquido van todo el rato al baño.

    Brujaroja: Pues parece que sí, y yo que tenía tanto miedo al principio. Y de hecho este verano piensa venirse a conocer mi Vigo y mis Cíes 🙂 Ahora voy a ver las fotos de tu niño 😀

    Arroaz: Hey, no me diga eso que ya sabes que mi historia familiar me ha dado especial alergia al matrimonio 😛

    Mariokun: Si, sí, aquello fue un momento “goterón de sudor”, pero bueno, con calma 🙂 En estas cosas hay que ir despacito y ver cómo van viniendo las cosas 😉

  7. corsaria said,

    Que finde más intenso. ¿Pero tu no venías a descansar? 😉

  8. A veces hay que estar preparado para todo.

    Bueno, también descansé, que cuando él se iba a trabajar jueves y viernes, yo me tiraba en cama hasta las 12 y pico 😛


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