junio 5, 2008

Un poco acerca del Ken

Posted in el Ken a 9:52 am por La Petite en Belgique

Buenos días a todos. Por fin hoy puedo decir que me encuentro mucho mejor. He dormido tan solo siete horitas, pero he descubierto que la parte de mí que estaba más cansada era mi cabeza. Siete horas de descanso y he llegado al trabajo cantando.

Ayer el Ken me propuso ir a nadar después de trabajar. La verdad es que tal y como me encontraba ayer no me sedujo mucho la idea. Estaba terriblemente cansada y un poco asqueada de todo, incapaz de pensar ni de concentrarme, casi incapaz de sentir. Superé esa pereza inicial mientras lo esperaba en casa y preparaba mi mochila. Salimos hacia la piscina en nuestras respectivas bicis bajo un cielo amenazante (hoy llueve, llueve y llueve).

Nadamos los 30 largos de rigor que me marco como mínimo para sentirme bien psicológicamente y luego nos fuimos un rato a la piscina pequeña a practicar eso de “hacer el muerto” a ver si un año de estos consigo hacer que el Ken flote (no sé cómo lo hace, pero se va directamente al fondo). Después de un rato de risas nos fuimos al jacuzzi que compartimos con otra pareja y nos pusimos a charlar sobre el viaje a España (ya sólo quedan 23 días!). Mientras todo esto sucedía, de repente me di cuenta de que después de varios días, me encontraba completamente relajada y hasta alegre. Ya no sentía un peso sobre mí y hasta podía decir que me sentía feliz. Con el tiempo (la verdad es que no tanto) el Ken se ha ido soltando y ahora habla bastante. Con todo esto he descubierto que a veces es terriblemente simpático y es algo que me gusta. Si un hombre es capaz de hacerme reir cuando he tenido el peor de los días, entonces ya me tiene medio ganada.

Después del baño, mientras intentábamos coger las cosas de las taquillas, nos encontramos a Laura. Laura… hacía siglos que no la veía, y en medio segundo le perdoné el no haber dado señales durante meses: no responder a mis llamadas, no devolverlas, no contestarme en el msn, … Sé que lo ha pasado mal, y es verdad que cada uno tenemos una manera distinta de reaccionar, pero considero que a los amigos hay que cuidarlos, y es algo que aún tiene que practicar. De todas formas fue una gran alegría verla y nos reímos mucho, como en los viejos tiempos.

Tras la piscina nos fuimos a casa a preparar la cena. Mientras el Ken limpiaba la mesa y yo hacía otro tanto con un par de platos, de repente me suelta un “ay, que bien, me acabo de dar cuenta de que vamos a vivir juntos!”. Vaya, yo ya me había dado cuenta un poco antes (ya se sabe, las mujeres siempre vamos un paso o dos por delante), sobre todo porque realmente es casi como si viviera aquí (la única diferencia es que aún está pagando su habitación en la residencia y aún tiene que vaciarla ). Realmente me di cuenta de que vivía aquí cuando llegué de Argelia y me encontré ropa suya en el suelo. Vale, fue un poco bajón, pero la verdad es que los dos tenemos parte de culpa, porque él aún no tiene sitio para poner su ropa. Pero bueno, nadie es perfecto y es algo de lo que soy plenamente consciente. Nos hemos puesto de acuerdo en que este finde, mientras se va a visitar a sus padres (es el día del Padre aquí) yo voy a ver si libero cosas del sótano y así puedo organizar la casa para hacer un poco de sitio. Él se ha puesto a hacer una recapitulación de las cosas que se va a traer y de lo que se va a llevar a casa de sus padres. Confieso que este último par de días me encontraba tan mal psicológicamente, que me daba un poco de miedo el paso que vamos a dar (o que para el caso, estamos dando), pero ayer mis dudas y miedos se evaporaron. El sábado cuando vuelva de su pueblo, hemos quedado de ir a hacer la compra semanal, ante la cual él está sumamente emocionado (“oh, nuestra primera compra semanal juntos!). Bueno, así, pasito a pasito.

En la cena hablamos un poco sobre mi futuro incierto el año que viene (master-no-master-trabajo-cambio-de-trabajo). Lo que sí tengo claro es que voy a seguir por aquí. Él me ha dicho que le quedan tres años de doctorado, pero que después nos podemos ir a España o a cualquier otro lado que yo quiera. Le dicho que tampoco tengo especial interés por volver a España, pero es algo que aún queda lejos, por lo que ya se verá. Me ha dicho que si hay trabajo, le gustaría irse a vivir a España (esto se lo cuento a mis padres y se pondrían a llorar de alegría). De España lo que me preocupa es la situación laboral, porque la verdad, el resto, tiene razón el Ken, es mucho mejor. La verdad es que echo de menos eso de tener más luz solar, y esta lluvia y humedad matan lentamente. Confieso que este último invierno ha sido uno de los peores de mi vida.

Bueno, poco a poco, las cosas se van encauzando. Y cómo no, hemos tenido nuestra primera discusión. Sucedió hace casi dos semanas, antes de irme yo a Argelia. En un bar, con otra pareja de amigos nuestros. Yo estaba demasiado susceptible y sensiblona por mi inminente partida y él soltó una broma que me cayó un poco mal, algo así como que al día siguiente iba a salir con la bici no sé cuántas horas porque la bici era el amor más importante en su vida. Ni corta ni perezosa le dije que si esas eran las reglas que ponía, que entonces eso no iba conmigo, ante lo cual me levanté y me fui del bar y me senté en un banco a tomar el aire (hacía una noche maravillosa). Al cabo de un rato se vino con todas mis cosas (seré burra, que me dejé el bolso y la cazadora en el bar) llorando y medio destrozado. Que sentía mucho la broma absurda, que no era verdad, que yo soy lo mejor que le ha pasado y que no quiere perderme por una tontería. Que reconoce que a veces es lento y torpe, que tiene poca experiencia con las mujeres (una relación larga de dos años y poco más) y que intente ser paciente con él mientras aprende cómo tratarme. Entonces me di cuenta de que a lo mejor yo había exagerado un poco, y que a lo mejor sí de verdad yo significaba para él algo más de lo que yo creía.

Todas estas cosas tienen que pasar. Es lo interesante. Caminar juntos, a veces por tramos difíciles, pero siempre con sentido del humor, mucho cariño, paciencia y comprensión. Y sobre todo HABLANDO, HABLANDO y HABLANDO MÁS (me ha sorprendido positivamente el Ken, no sabía yo que se le diera tan bien hablar y escuchar).

P.S.: Hoy me he acordado de traer la libreta. A ver si luego tengo un rato y cuento un poco de mis aventuras por el desierto.

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4 comentarios »

  1. mariokun said,

    Cada día me cae mejor el Ken 😀

    La reacción quiza fue un poco exagerada, pero lo importante es que se aclaró sin daños mayores y ya habeis pasado vuestra primera pelea! Que gran paso

  2. Isita said,

    Piensa que si no hay peleas, no hay reconciliaciones…

  3. lifestraveller said,

    Jo qué bonito. Me da cierta envidia porque eso no lo he vivido nunca y dudo bastante que lo vaya a vivir. Lo veo como algo que me cuentan de lejos y yo me lo creo, pero soy incapaz de sentir emoción alguna. Pero bueno, cosas de la vida. Disfrútalo al máximo.

  4. corsaria said,

    “Él me ha dicho que le quedan tres años de doctorado, pero que después nos podemos ir a España o a cualquier otro lado que yo quiera.”

    Uohhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Este Ken tiene buena madera. 😉


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