julio 24, 2008

Tercera entrevista

Posted in Circo del terror, Curro, Reflexiones a 9:15 am por La Petite en Belgique

Estos días no sé que me pasa. No me faltan ideas ni inspiración para escribir. De hecho, cada vez que voy en el coche del trabajo a casa o de casa al trabajo, se me ocurren montones de temas. Pero me pongo a escribir y no me salen las palabras ni las frases. No soy capaz de conectar las ideas, por lo que entonces, no escribo. Creo que necesito dormir más para despejar esta neblina que se ha posado en mi cabeza…

A lo que iba. Hace dos días tuvo lugar mi tercera entrevista para CTAT. Esta vez con el jefe de la unidad a la que yo iría, “Smart Solutions”. Llego con diez minutos de adelanto y sale a recibirme un hombre joven (luego me enteraría de que tiene 41 años), delgado (como buen belga), entre rubio y pelirrojo, con una calva incipiente pero patillas de esas que me gustan a mí. Su aspecto y su todo eran agradables, pero su mirada era dura e intraspasable.

Nos sentamos en el mismo despacho en el que estuve la otra vez. Él tenía una libreta, por lo que creí que iba a tener que contar mi historia una vez mas. Pero no, él empezó a hablar y hablar sin parar. Me contó un poco en que consistiría mi trabajo y me dijo que sus dos compañeros con los que yo había tenido la anterior entrevista, le habían hablado muy bien de mí. Me dijo que para el trabajo eran necesarias dos características:

– Para este trabajo necesitamos a alguien que ame la tecnología y alguien que posea genes para la consultoría.

No sé si lo percibió, pero yo me quedé con la boca abierta ante esta afirmación, y ya esperaba con miedo que me pidiera una demostración acerca de mis genes y la consultoría, cuando dijo:

– Y mis compañeros me han dicho que tú los tienes.

Ahí la boca se me cerró y no pude decir nada. Los genes para la consultoría significa que no importa donde esté el cliente, uno va sin pensárselo dos veces adonde sea. Pues vale, pero sin volvernos locos, ¿eh?

Continuó un poco más hablando acerca del trabajo. Todo datos ambiguos. No me estaba aclarando ninguno de los interrogantes que tenía en la cabeza cuando:

– ¿Tienes alguna pregunta?

Entonces empecé a preguntarle acerca del salario, el horario, las horas de comer, las horas extras y los desplazamientos. Me da tanto miedo meterme en un curro donde nuevamente tenga que trabajar montones de horas extra que el tío debió de pensar que yo estaba obsesionada con el horario.

– No se suelen hacer horas extras, pero aquí se trabaja duro, más que en un trabajo ordinario. Y ocho horas no son siete, y media hora extra no son horas extras.

– Vale.

Me dio un poco de mal rollo la dureza con que lo dijo, pero yo decía “sí a todo”, como windows. De todos modos aclaré que uno no puede trabajar 10 horas todos los días porque eso no es bueno para la salud, cosa que él corroboró.

Le pregunté también si había unas horas prefijadas para la comida, en un intento de saber si tenía que sumar una hora a las ocho horas reglamentarias o si solamente sumaba el tiempo que me llevara comer. Entendí que sumaba sólo ese tiempo, y que el horario era más o menos flexible, pero claro, “cuando trabajes fuera deberás adaptarte al horario del cliente”.

Luego me dijo que claro, que los españoles teníamos unas costumbres un tanto extrañas, y nuestros horarios de trabajo no eran los más convenientes (ahí me acordé yo del 8 a 3 maravilloso de la productora de vídeo), que él había trabajado en España, y que se moría de hambre por las mañanas y de impaciencia a la hora de la siesta.

– ¿Usted sabe que en Galicia no dormimos la siesta? Vamos, yo no la he dormido en mi vida (mentira, cuando trabajaba de noche lo hacía, pero no venía al caso).

– Bueno, pero ya sabes, España tiene que adaptarse a Europa y sus horarios.

Sí, claro, a esta mierda de horarios y a las 65 horas semanales, ¿no? Por supuesto, esto último sólo lo pensé.

Luego hablamos de las condiciones, pero no me contó nada. Sólo apuntó en su libreta las condiciones que tengo en mi actual trabajo y me dijo que ellos me darían un “budget” y con eso haría yo lo que me saliera de las narices. Y que dependiendo del budget podría escoger el coche que yo quisiera. Eso está bien, es una de las cosas que pedí en mi actual empresa, por eso de que al banco le da igual si la empresa te da cositas porque no cuentan como dinero para ellos.

Me preguntó mi edad para saber en qué momento estaba yo de mi carrera, y luego me contó que vive cerca de Leuven, que tiene 41 años, está casado y tiene hijos (como todo buen belga). Luego me contó que estuvo dos veces de vacaciones por España. La primera en moto (bien, me dan buen rollo los moteros) por el País Vasco y la otra en coche con su mujer, pero que todo salió muy mal porque les robaron del coche en Sevilla y cancelaron el resto del viaje.

Luego me dijo que esta semana me enviaría por mail los papeles con el contrato, las condiciones, etc. Y que ya que vivíamos cerca, podía venir él a Leuven a tomarse una cerveza para la firma del contrato. Me dijo que si todo iba viento en popa podría empezar el 1 de octubre. Buena fecha, sí señor, al menos no me arruinará las vacaciones que tenía pensado cogerme con el Pequeño la segunda quincena de septiembre.

Con un apretón de manos de esos tímidos, escurridizos y “flojos” que tanto me dicen de una persona, nos despedimos.

No sé si al final habré asustado al pelirrojo de las patillas, el vitíligo en las manos y la mirada dura. No sé si al final no le habré gustado con mi obsesión por el horario. Pero prefiero no meterme en algo peor a lo que estoy ahora. Si al final me envía las condiciones y todo está en orden, pues bien. Y si no, pues a otra cosa mariposa. Ahora que sé que tendría derecho a cobrar una ayuda si estoy sin trabajo todo me da menos miedo, y lo que sé que no quiero dejar atrás es el master de Inteligencia Artificial, que por cierto, aún no sé si me admitirán. A finales de agosto lo sabré, y tendré aún tiempo para decir en mi curro actual qué haré.

Y ante todo: mucha calma.

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6 comentarios »

  1. brujaroja said,

    Qué curioso. Habría jurado que el pelirrojo alopécico daría la mano con firmeza y provocando dislocación en los dedos…
    Tranquilidad, petite, y calma. Todo se irá aclarando.
    Besos desde esta especie de neblina que compartimos…

  2. arroaz said,

    Joé con el pelirrojo…

    Me recuerda un poco a lo bocazas que era la vaca pelirroja que fue mi mentora este año… La que no me ha contestado al mail ni al SMS que le he enviado al volver home. Very nice de la life…

  3. Oye Petite, este tío me hace a mí la entrevista y le salto a la yugular. Que algunos privilegiados tengan horarios de 8-3 no es significativo de lo que ocurre con la mayoría de la gente aquí. La mayoría de la gente tiene horario partido con dos horas para comer, y esas dos horas, que para mí son un pa ná, porque te parte todo el ritmo, luego hay que añadir las horas que seguro que estás de más. A ese hombre lo molía a palos y le decía que se viniera a mi laboratorio a trabajar. Que se acostumbraría muy bien, puesto que la menda come en 15 minutos y entra a las 8 y sale a la hora indeterminada pero jamás antes de las 7. Anda, anda, putos guiris….siesta…ayyy, eso, madre, es que, en la vida voy a trabjar fuera porque es que me los como con papas. Pero vamos, que los pongo en su sitio en un plis, que se creen estos. Anda que en Dinamarca no eran flojos ni ná, si me llegan a decir algo como lo que te ha dicho el tío este juro que le nombro hasta su madre. Estos se creen muy avanzados, pero luego a la hora de la verdad lo único que nos diferencia es la organización y el capital invertido. Nothing else.

    Y bueno, veo que al final ya lo tienes todo más o menos atado y que las fechas te cuadran 🙂 Ves??? tanto preocuparse….ahora sólo queda esperar y evitar pensar mucho en eso.

  4. dudo said,

    venga, que las cosas se van despejando. me parece putamadre que insistieras tanto en el horario. coño, que al final lo importante es el tiempo. y eso, espero que las condiciones finales sean chachis y todo vaya a mejor. un abrazo.

  5. jazlima said,

    Está bien ponerse un poco más exigente, si justamente uno cambia de trabajo es para estar en mejores condiciones que en el anterior, no para retroceder.

  6. Brujaroja: Yo tampoco me esperaba un apretón de manos de esos que se dan con la puntita de los dedos. No sé. Quizá es porque al final el pelirrojo no haya quedado muy convencido…

    Arroaz: Te ha molado, ¿eh? 😉

    Lifey: Bueno, las fechas coinciden más o menos. Vale, más bien menos que más, pero por una vez en la vida intento ver las cosas por el lado bueno. La verdad es que sabré si me admiten en el master demasiado tarde. Pero como no hay nada que hacer pues “a mal tiempo buena cara”.

    Dudo: Sí, sé que insitiendo tanto al menos no tendré otra mierda que me haga perder la mitad de mi día. Pero también insistiendo tanto es muy posible que no vuelva a saber nada de ellos. C’est la vie. Otro abrazo para los tres!! que el miniChico debe estar a punto de caramelo 🙂

    Jazlima: Sí, precisamente por eso. Que las cosas pueden estar mal pero tampoco es para ir arrastrándose por ahí.


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