septiembre 12, 2008

Fiesta en la empresa y una médico comprensiva

Posted in Curro, el Ken, Reflexiones a 9:56 pm por La Petite en Belgique

Ayer me tocó evaluar a un aspirante a técnico, y sus conocimientos de infografía (ay, me da la risa, yo haciendo esas cosas). Hoy vino para su segunda entrevista, y en buen día. Resulta que hace cosa de casi un año uno de los técnicos tuvo un accidente de moto cuando se dirigía al trabajo. La cosa terminó bastante mal, tuvieron que amputarle todos los dedos del pie izquierdo, sufrir varias operaciones y aún sigue con rehabilitación. Hoy vino de visita a la empresa, y lo celebramos comiendo todos juntos. Hasta cuatro botellas de champagne trajo el Ultracatólico, aficionado a la graduación alta.

Así que imagináos al chaval nuevo. Acababan de comunicarle que firmaría contrato la semana que viene, se encuentra con una fiesta a la que está invitado y encima todo el mundo está medio borracho, porque la comida se acompañó única y exclusivamente con el champagne del Ultracatólico (yo tenía la copa de rigor y mi vasito de agua al lado).

La hija del jefe (RR.HH.) me dijo que el nuevo se incorporaría el lunes.

– ¿Y en qué despacho va a trabajar?

– En el tuyo.

– ¿Y en qué ordenador? (hay cuatro mesas pero un solo ordenador, el mío)

– Pues… no sé… puede trabajar contigo, ver lo que haces.

Ahhh, vaya, muy instructivo y ameno para todo el mundo, yo trabajo con una mirada sobre el hombro y el pobre chaval vegeta mientras tanto. Muy instructivo, sí.

Salí quince minutos antes de la hora para ir al médico, a la médica ésta que me recomendó mi vecina Margarita. Y la verdad, me quedé muy contenta. Me escuchó, me hizo preguntas, me hizo recomendaciones, como la de no cargar con un portátil si quiera durante un mes o dos. Que tuviera cuidado, que si hacía esfuerzos y no curaba bien esto, a la larga, podría tener una hernia de disco. Me tomó la tensión (13, 8) me tocó toda la espalda, desde la cintura hasta el cuello, me dio golpecitos en las vértebras. Comprobaba cada sitio que me dolía con paciencia y atención, acertando con todos. Dijo que tenía unas contracturas de caballo, que había forzado demasiado los músculos y que ahora necesitaba reposo. Me recetó Epsipam (tetrazepán, o sea, Myolastán) y dos sesiones semanales de fisioterapia durante nueve semanas. Me dijo que siguiera con el Diclofenac y el Epsipan entre tres y cinco días y que la semana que viene empezara con la fisioterapia. Y que si seguía mal, que volviera y me haría radiografías, aunque a su criterio, era algo sólo muscular, pero a lo bestia. También me recetó un gel para darme en la espalda y me recomendó unas bolsitas que se calientan en el micro para ponérmelas en la espalda y el cuello.

Y bueno, me siento mucho mejor. No físicamente, eso sigue igual, pero al menos me han escuchado, le han prestado atención a mi problema y me han dado otras soluciones. Quizá la lesión tarde lo mismo en curar, pero al menos se me hará más llevadero y estaré más tranquila.

Al llegar a casa hice la tarta de Angua y unas madalenas de plátano y luego me fui a ver a mi vecina Margarita. Le llevé madalenas pero la pobre no puede tomar azúcar, así que me vine con ellas de vuelta. Estaba viendo la tele, Gente, y subía el volumen cada vez que hablaban de la boda de Arancha Sánchez Vicario. Cuando el cotilleo, el morbo y mi dolor de espalda (tiene unos sillones muy incómodos) fueron suficientes para mí, le dije que me venía a casa a tomarme las pastillas.

Y me las he tomado hace un rato. El tetrazepán está empezando a hacer efecto y me siento un poco grogui.

Y mañana llega el Pequeño 🙂 A las 12:15 voy a buscarlo al aeropuerto. El sol vuelve a Bélgica. Así que supongo que nos pasaremos el fin de semana mimándonos mutuamente y descansando un poco, que nos lo merecemos 🙂 Tengo tanas ganas de verlo… hace ya tanto que se fue que me parece todo muy lejano, como un sueño. Me parece irreal que mañana ya no vaya a dormir sola.

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11 comentarios »

  1. Fusa said,

    Pues mira qué bien, Petite. Una buena médico, un Ken a puntito de venir, una tarta estupenda. La lesión durará lo mismo… pero no me digas que va a ser igual que con el Pequeño al lado y unos buenos masajes. Me alegro por ti. Aunque lo del chico nuevo me suena rarísimo.

    Un beso.

  2. arroaz said,

    Por qué lo llaman “mirarse” cuando quieren decir “fornicio”???

  3. Indo said,

    jo, qué bien, parece que vienen buenos tiempos, con mimos y atenciones, sean de parte del médico o del ken.
    chachi.
    me alegro mogollón. disfrútalo, vale?
    un besazo.

  4. dudo said,

    Ay, qué bien, que ya vas a tener la cama calentita…
    Oye, de lo de la espalda ¿has mirado bien tu colchón y tu somier? porque igual te conviene cambiarlos…
    Besos tiernos a compartir con el Ken…

  5. isita said,

    Me alegro de que te hayan hecho caso (a veces, eso es la mejor medicina). Y me alegro también de que vuelva el Ken. Esa sí que será la medicina que te cure.
    Cuídate.

  6. L. said,

    Pues es verdad lo del colchón y el somier… ¡Y la almohada! Yo esas cosas las noto muchísimo. Tengo en mi casita una almohada súper pija, de estas de látex que van de muerte. Pero aquí, en el apartamento de Salamanca gastamos una de esas de baratillo y lo estoy notando.

  7. Fusa: Sí, con él de vuelta todo tiene diferente color. De repente las cosas se han puesto mejores 🙂

    Arroaz: Creo que me he perdido en algún punto 😛

    Indo: Muchas gracias. Ya puedo sonreír otra vez 🙂

    Dudo: La cama está perfecta. Si cuando mejor me encuentro es por las mañanas. La cama me deja como nueva, bueno, mientras no empiezo a sentarme o a andar, que entonces me empieza a doler otra vez, y alcanza sus mayores cotas por la tarde-noche. El Ken es más tierno que un bollicao 🙂

    Isita: Gracias, todo va mejor ahora. Sigo sin poder levantar cosas pesadas pero ya duele algo menos.

    L.: Es verdad eso de colchones, somieres y almohadas, pero los nuestros van a la perfección. Una de las cosas que mejor me están yendo es estar en camita. Ese colchón y somier duros son lo mejor.

  8. Fer said,

    Lo que pasa es que Lucía es muy especialita con el asunto de dormir. Que si tapada hasta la mejilla, que si ningún atisbo de luz, que si el silencio más absoluto, que si me empuja hacia los bordes, que si tiene poco edredón, que si la almohada está muy baja o alta o blanda o dura…
    ¡Con lo que mola el piso y las pegas que le pone! 😀

  9. Uy, yo también soy de las que se tapan hasta las orejas. Lo único que no me deja dormir es el frío y unos ronquidos estentóreos. Por lo demás, soy como un tronco 😀

    Pero ya sabes, las mujeres estamos para poner pegas, es decir, para ser críticas y abriros los ojos 😉 Es broma, pero en nuestro caso, también él es más fácil que yo, en el sentido de quejarse menos, poner menos pegas.

  10. arroaz said,

    Sí, sí… Disimula.

  11. 😀


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