octubre 31, 2008

India también

Posted in Reflexiones a 1:12 pm por La Petite en Belgique

India es la perrita que le regalamos a mi madre cuando mi padre se fue de casa.

Hoy mi madre me ha contado que India está depre. Que lleva unos días en celo, y claro, como no puede salir a la calle a jugar con sus amigos, se encuentra en un estado de semiaislamiento. Y que eso la pone insoportable. Que llora todo el día y busca en todo momento estar en el regazo de mi madre.

Sé lo que se siente…

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Menos

Posted in Curro a 1:04 pm por La Petite en Belgique

Pues eso, que he ido hace dos días al banco y he descubierto que me han pagado 350 euros menos de lo normal. No entiendo porqué.

Sí pero no

Posted in el Ken, Family Tales, Lonely moments, Reflexiones a 9:45 am por La Petite en Belgique

Hoy me he despertado pensando en mi padre. Iba a repetir la historia de cuándo estuvo año y medio sin hablarme porque yo tenía novio, pero no. Iba a contar que la historia se está repitiendo, pero no. Iba a decir que, después de tres meses sin contacto alguno (sólo un sms por mi santo), cuando antes me llamaba dos veces por semana, hace dos días le mandé un mail. Para saber si estaba vivo y todo eso, e informarle de que su hija tiene la espalda hecha un higo chumbo. Me ha contestado con cinco escuetas frases: ” Estás limitada ? Tienes dolor ? Te ayuda alguien ? Fuiste a algún sitio en las vacaciones ? Te queda algo para Navidades ?“. Y claro, es entonces cuando le escribo un mail larguísimo contándole lo de mi baja, los médicos, Egipto y que el Pequeño se ocupa de todo y no tengo que hacer nada. Y a partir de ahí… silencio. Creo que la alusión al Pequeño lo ha enmudecido. Mi padre siempre ha sido un apasionado de Egipto, y tan solo sacar el tema vadría para tenerlo hablando durante horas.

Creo que en julio no le sentó demasiado bien que “volviera a tener novio“. Pero él es como un muro y ni siquiera pude contarle que estamos viviendo juntos. Porque todos los hombres son malos y ninguno es digno de mis hijas. Será que cree que todos son como él, muy habilidoso en su día para tocar a la hermana pequeña de su mujer.

En fin, que primero iba a contar todo esto, luego no, porque luego me puse de buen humor mientras le ponía hielo al Peque esta mañana en el pie que se lesionó ayer (mi madre tiene razón cuando dice que esto parece un hospital). Pero es que resulta que luego me he puesto a llorar otra vez. Y venga a llorar y venga a lamentarme. Y venga a sentirme mal y pensar que todo lo que he hecho en los últimos meses ha sido error tras error. Y estar hasta los mismísimos de todo y no tener energías para nada. Cuando se está así uno es la peor compañía culpa para los que tiene más cerca.

Ayer he reducido mi dosis de Epsipam pero sigo igual: mal, llorando todo el día y con un miedo permanente a salir de casa, llamar a los amigos y encontrarme con gente. A veces me pregunto si todo esto no lo tendría ya antes de tomarme el Epsipam. A veces pienso que entré en la empresa siendo una persona entera y ahora sólo hay trocitos desperdigados por el suelo.

octubre 30, 2008

Efectos secundarios

Posted in Lonely moments, Reflexiones a 4:01 pm por La Petite en Belgique

Llevo desde el lunes (hoy es jueves) tomándome media pastilla de Epsipam y la otra media por la noche. Antes sólo me tomaba media por la noche. La médico me dijo que me tenía que quedar en casa y dormir mucho. La media pastilla que me tomo por la noche me hace dormirme muy pronto, vamos, como los angelitos. Pero no la de la mañana. Me la tomo a eso de las diez, y me relajo y tal. Me siento en cama con la espalda apoyada en dos almohadas y enciendo el portátil para poder tener un poco de contacto con el mundo exterior. Pero no duermo. Nada. Me relaja, me duelen menos los músculos, hasta me ha dejado de doler el brazo. Pero no duermo. Por otro lado, estoy notando otros efectos que se van agravando a medida que pasan los días. Por las tardes estoy muy cansada y con mucho sueño, y lo que empezó como una apatía ayer se convirtió en un infierno.

Cuando el Pequeño llegó a las seis y media yo me estaba cayendo de sueño, literalmente (casi nueve horas después de tomarme la media pastilla). Empezamos a hacer la cena y yo estaba totalmente desganada. Acabé llorando y llorando y llorando más, y no dejaba de lamentarme, y tras calmarme, empezaba a llorar otra vez. Y me sentía fatal, perdida, desorientada, cabreada con la vida, sola, equivocada y harta. Sólo tenía mucho sueño, sólo quería dormir.

Y claro, el Pequeño estaba más desorientado que yo, intentando ver en qué momento me pude equivocar, buscando soluciones de todo tipo, cabales, disparatadas, lo que fuera. Él quería darme una solución.

Por curiosidad abrí la caja de Epsipam para leer el prospecto y sus posibles efectos secundarios, y me encontré con: fatiga, depresión, trastornos de la personalidad, irritabilidad, agresividad, disminución de la libido, alergias cutáneas y dependencia psicológica (entre otros). Así que vamos, me encontré con que tenía un bingo.

Hoy he llamado a mi médico para decirle lo mal que me sentía y me ha dicho que no puedo parar el tratamiento de golpe porque entonces me sentiría mucho peor, así que me dijo que pasara a tomarme media pastilla sólo por las noches durante tres días y luego en días alternos. Y que si seguía mal que me pasara por su consulta.

Esta mañana ya había pasado de tomarme mi dosis, porque me tocó conducir hasta Bruselas, a ver a un médico cuya cita me consiguió Pikinb (muchas gracias y un beso muy grande). Debo decir que el neurocirujano ni siquiera me miró, pero al menos me hizo un parte de baja hasta el día quince. Me dijo que parara toda actividad, ni nadar siquiera, y que me recomendaba sesiones de kinesioterapia (que ya estoy teniendo) y que siguiera el mismo tratamiento que estaba siguiendo, que era el correcto. Pero es que me está volviendo loca. Ya, es normal, a veces pasa.

Total, que en su opinión es sólo muscular, pero que debo de tener una tendinitis de caballo. Que espere así dos o tres semanas, y que si no mejoro pues que me pueden infiltrar corticoides.

Y hoy me vuelve a doler más…

Hace dos días tuve que ir a la mutua a entregar el papel de las primeras nueve sesiones de kinesioterapia y el encargado me dijo que el seguro de la empresa había reconocido mi caso, con lo que me fui de allí con 315 euros de vuelta. Suena a mucho, pero ocupa un nada: cuatro billetes de 50, cinco de 20, uno de 10 y otro de 5.

Y la vida sigue, y yo no sé adónde va…

octubre 28, 2008

Y mi última actividad

Posted in General a 12:50 pm por La Petite en Belgique

Entre camita, portátil y sopitas me he metido a escribir en un blog sobre viajes y turismo. Mi primer post es sobre el Eagle and Child en Oxford.

Mi último vicio

Posted in Anecdotas a 12:47 pm por La Petite en Belgique

Lo mejor es cuando el Pequeño me coloca uno de estos al lado del plato del desayuno 😛

octubre 27, 2008

Prolongación de la baja

Posted in Curro, el Ken, Family Tales a 4:18 pm por La Petite en Belgique

Esta mañana me fui al médico, tal como habíamos acordado, para ver si me prolongaba la baja o no. Le conté que el dolor que antes sólo me llegaba al codo, ahora me llegaba a la muñeca derecha. Ella intuye que puede ser un principio de hernia pero que eso lo tendrá que ver el especialista. El especialista es posible que me mande hacer un escáner, pero no es seguro, porque es un proceso caro, no sólo para el pacience sino también para la sociedad (juro que ésta fue la explicación).

Dice que tengo los músculos que parecen piedras, y tras contarle los últimos hechos en el circo del terror, afirma que a mí se me ha juntado el hambre con las ganas de comer. Que vale, que tengo una lesión de espalda, pero que también tengo algo de depresión y estrés por culpa del trabajo (¡ay, son malas personas!). Pensó en darme un antidepresivo ligero (no recuerdo el nombre, pero empezaba con R) para bajar la sensibilidad al dolor, pero por el momento es pronto. Me ha recetado Epsipam otra vez (equivalente al Myolastan) pero ahora a la dosis de la noche hay que añadirle otra por la mañana, así que me pasaré el día durmiendo como un lirón. Me ha recetado más Diclofenac también, porque es lo unico que me quita el dolor, y me ha prescrito nueve sesiones más de masajes (mañana tenía la última). Y me ha dicho que me tome las cosas con calma, que el estrés por el maldito trabajo y mi maldito jefe me están tensando la espalda de tal modo que me van a crear una hernia. Así que a vivir con calma y a buscar otro trabajo. No, ahora, pero sí cerca de la fecha de la cita con el especialista, porque no es ilegal que hagas un par de entrevistas. Y cuando tengas algo, entonces es cuando les das la carta y lo que tú quieras, pero por el momento no firmes nada de nada.

Me ha prolongado la baja hasta el día 13, uno después de la cita con el especialista. Me ha dicho que es posible que del trabajo manden un médico de inspección porque están en su derecho. Por mí, vale, no tengo problema.

Así que por la mañana me he ido a enviar el parte de baja por fax, a imprimir unos capítulos de un libro de programación PROLOG, a enviar el parte de baja por correo y a comprar unos apuntes a la universidad. Todo preparado para estar en casita esta semana y poder aprovechar el tiempo.

He llamado a mi madre para darle las últimas noticias y para preguntarle cómo iba ella. Y la cosa también pinta mal. Las pruebas dicen que le ha salido una glándula paratiroidea nueva y otra de las cuatro normales está trabajando de más, robándo el calcio que necesita para su pobres y maltrechos huesos (tiene una osteoporosis galopante). Así que le han dicho que tiene que operarse. Y claro, a ella esas cosas la asustan mucho, y ahora se ve sóla y desprotegida y va a intentar posponer la operación todo lo posible mientras se mentaliza.

– Ya estamos en noviembre, así que lo dejaré para el año que viene.

– Mamá, en principio aún no estamos en noviembre, sino en octubre; y además, ¿eso que tiene que ver?

Le he pedido que me avisara para la operación, porque allí estaremos todos: yo, el rubio (el Pequeño), mi hermana la negra (India) y mi hermana la rubia. Y jo, qué mal se ven las cosas en la distancia.

Día perfecto y cena familiar

Posted in el Ken, Finde moments, Reflexiones a 3:46 pm por La Petite en Belgique

El fin de semana ha traído de casi todo. Y así los días van pasando, uno tras otro.

El viernes me dolía tanto la espalda que a eso de las cuatro de la tarde dejé colgados a Manuel en el teléfono y a Eleder en el chat de gmail para meterme en cama. Estaba destrozada. Y no sólo la espalda y ese nuevo dolor irradiado que me llega a la muñeca, sino todo mi cuerpo y mi mente en general. Llevaba dos semanas agotada, sin levantar cabeza. Así que me acosté y estuve dormitando (el dolor de espalda y de hombros me impidió dormir de verdad) hasta las siete, hora en que llegó el Pequeño, mi príncipe encantado. Después de unos mimitos y una pastilla de diclofenac (es lo único que me hace efecto, ni paracetamol ni ibuprofeno ni leches en vinagre) decidí que necesitaba que me diera un poco el aire. Así que nos fuimos a cenar a Los Flamencos, un restaurante que de español sólo tiene el nombre, y luego al cine. Jamás lograré enteder cómo pueden servirte unos champiñones al ajillo con poco ajo, casi nada de sal y un algo de picante, así como una ensalada sin nada, a pelo, sin aceite, sin vinagre, sin sal, sin nada. Y tampoco te traen aparte nada para aliñarla. Y las raciones minúsculas, vaya, que si no llega a ser por el pan (pan andaluz en baguette precocinado), el Pequeño se muere de hambre.

En el cine vimos Blindnes. Muy buena. Hace años, en un par de ocasiones quise leerme el libro (Ensayo sobre la ceguera, Saramago), pero sin éxito, así que me vi la peli a pelo, sin saber bien a qué atenerme (tengo la manía de leerme los libros antes de ver la peli, cosa que me obligó, por desgracia, en su día a leer El Código da Vinci). No sé si también pasa en el libro, pero la peli es impresionante. Me recordó a otros estudios sociológicos tales como “El señor de las moscas” o “Viven” (pero qué malo puede llegar a ser el ser humano, por favor). Algunos tiros de cámara me resultaron raros, así como la exposición de la película, pero su razón narrativa tenían. Esos colores lavados, quemados, para resaltar esa ceguera blanca. Y esas secuencias carentes casi por completo de luz para ilustrar cuándo la protagonista tiene problemas para ver. Los planos subjetivos me chocaron un poco, pero no están mal logrados.

Y después del viernes de dolor, penurias y cine, el sábado fue un dia perfecto. Nos levantamos tarde, nos desperezamos despacio y el Pequeño preparó pancakes (crepes) y batido de plátano para desayunar. Qué ricos los pancakes, con azúcar, miel o chocolate por dentro. Casi parecía mi abuela preparando sus famosas filloas. El batido llevaba leche, plátano y helado de vainilla. Era sábado, todo olía rico y no había prisa por nada. Cuando todo estuvo listo y en la mesa, yo estaba tan encantada que no sabía si atacar primero a los pancakes para que no se enfriaran o al batido para que el helado no se derritiera. Y bueno, ¿qué voy a contar? que todo estaba delicioso, y que fue uno de esos numerosos desayunos memorables que nos montamos los fines de semana. Y esta vez los pancakes le salieron de muerte, vamos, todo un placer, casi superior al de comer chocolate (soy una adicta).

Luego tocó otra sesión de relajación para descansar y hacer la digestión y por la tarde fuimos a hacer la compra y a la lavandería.

Y confieso que el sábado fue el día que menos me dolió la espalda, tan sólo un poco el brazo derecho al final del día. Fue un día perfecto 🙂

El domingo mi espalda empeoró un poco, pero nos lo tomamos bastante con calma. Limpiamos un poco y después de comer él jugaba un partido de baloncesto. El partido fue bastante duro. El hecho de tener sólo un árbitro hizo que se cometieran faltas por doquier y todos los jugadores acabaran rodando por el suelo. Así me vino el Pequeño, con unos cuantos arañazos (ya podían cortarse las uñas si no quieren que les corte los dedos) y las rodillas como tomates. Por cierto, ganaron.

Después del partido fuimos a cenar a un restaurante de aquí de Lovaina con sus padres, su hermano (juega en el mismo equipo), la novia del hermano y los padres de ella. Sólo faltaban los míos, pero es casi ciencia-ficción el poder sentarlos juntos.

Otro muy buen día, pero claro, sin comparación con el día perfecto 😉

octubre 23, 2008

Ángeles guardianes

Posted in Curro, Reflexiones tagged a 9:30 pm por La Petite en Belgique

Acabo de llegar de la cita con el masajista. Siempre es igual, con el producto que me echa al final, hago los trescientos metros a mi casa tiritando de frío. Hoy la espalda me duele horrores, y sigo con ese dolor irradiado al brazo derecho. Mi primer día de baja (el martes) me quedé en casa, práctimante todo el día de la cama al baño y del baño a la cama. Al final del día tenía dolor, aunque menos de lo habitual, pero mi cabeza estaba tan embotada que lo único que pude decirle al Pequeño cuando llegó a casa fue que “las paredes siguen en su sitio“. Así que a partir del día siguiente intenté ponerme las pilas y decidí salir a la calle e intentar asistir a las clases del máster que tenía tantas ganas de hacer y tengo tan abandonado. Hace un frío de mil demonios, pero al menos no llueve y hasta el sol se deja ver de vez en cuando. Por supuesto paso de bici y me cojo el bus, donde aprovecho para leer. Jo, antes apenas tenía tiempo para leer y los libros cogían polvo antes de que me diera tiempo a terminarlos. Ahora leo en esos veinte minutos de bus (cuarenta en total) y me recuerda a cuando empecé a estudiar en la universidad, allá por el 96 (qué vieja que es una). Los cincuenta minutos de pie en buses urbanos inmundos subiendo por cuestas de 10% y con curvas peligrosas me han servido para mucho. Por aquella época fue cuando adquirí la habilidad de mantener el equilibro en el bus sin usar las manos y poder leer con relativa tranquilidad.

Hoy he vuelto a la piscina, pero ha sido más bien algo simbólico. He hecho diez míseros largos espalda, pero estaba agotada (desde que empecé con el asunto de la espalda mi actividad física es la menor posible), me olvidé el inhalador para el asma (sí, yo nací con algunos “pequeños defectos“) y mi espalda estaba pidiendo un brake. Pero al menos ha sido un comienzo. Poco a poco.

Mi dolor constante y ‘jodón’ (perdón) de espalda y las preocupaciones me están acarreando un mal humor permanente considerable. Salto a la mínima, lo único que se me ocurren son reproches y ando lamentándome por las esquinas. El Pequeño dice que exagero cuando digo esto, pero yo no le creo. Juro que no he conocido a nadie con tanta paciencia como él. Encaja todos los golpes bajos sin inmutarse siquiera. Y si lloro, pues él se apunta a llorar conmigo. Además el pobre tampoco se encuentra muy bien últimamente. El invierno le afecta mucho. Parece mentira que siendo belga la falta de luz le cause esos problemas (está maquinando una posible solución, pero eso ya lo comentaré otro día). Digo yo que habiendo vivido aquí toda su vida debería estar más que curtido. Pero no. Pero claro, él es un santo. El mal humor en él se manifiesta en que es más silencioso. Menos bromas y menos estallidos de alegría. Pero por lo demás, igual de dulce y de paciente. Le pasa un poco como a mí. Se siente cansado físicamente. Bueno, yo no es que esté cansada, sino que desde hace un par de semanas siento que una apisonadora me pasa por encima por las noches. Es verdad que en cuanto me levanto la espalda me duele menos, pero ese cansancio horrible me persigue durante el resto del día. No sé si es el invierno, la tristeza o las pastillas ésas que me tomo por las noches, el equivalente al Myolastán, que he leído que uno de sus efectos secundarios es la disminución de la libido. A ver si va a ser que en mí se manifiesta además con mal humor y un agotamiento infinitos.

Como decía antes, de la espalda mal, casi diría que peor. Pero mi cabeza está algo mejor. Pero claro, nada es gratis. Y todo se lo debo a mis ángeles de la guarda, ésos que me han estado animando y aconsejando estos días. El primero es el Pequeño, que se merece un monumento. Y luego, todos los que habéis entrado aquí y me enviais palabras de ánimo. La charla que tuve ayer con Psikke fue como un soplo de aire fresco, y los mails diarios de Pikibn (sí, soy una cagueta, no te he llamado porque lo del contacto más allá de la escritura me da pavor, pero tranquilo, que todo llegará), el mail de Patri, Brixta. Y todos los que habéis comentado y me habéis hecho compañía por el MSN. Incluso personas que llevaban tiempo sin comentar e incluso alguien nuevo (bienvenida, Karra).

Gracias a todos y a todas. Por fin me habéis metido en la mollera que ME TENGO QUE TOMAR TIEMPO y dejar que mi espalda y mi cabeza se curen. Y luego ya habrá tiempo para buscar trabajo, renunciar o lo que haga falta.

octubre 22, 2008

Agujero

Posted in Curro, Lonely moments, Reflexiones a 4:28 pm por La Petite en Belgique

Hoy es mi segundo día de baja. Aprovechando que tengo permitida la salida de casa, fui hasta el campus a ver cómo iban las clases. Pasé de la bici y me cogí el autobus, que una no está para dar saltos. Descubrí que se acabó el primer plazo para solicitar las asignaturas opcionales y que estoy más perdida que un pulpo en un garaje. Y no ayuda el hecho de que me encuentre física y mentalmente agotada. No soy capaz de pensar, de ver las cosas claras. Sólo veo problemas y no sé cómo solucionarlos. Y para colmo, con esto de haber tenido poco tiempo, las pocas habilidades sociales que tenía se han ido al garete. Vamos, que como diría mi madre, me he convertido en un cocón.

Hasta le he dado vueltas a una posible baja por depresión, porque estoy que no levanto cabeza, lloro día sí, día también y no tengo energías, ni ganas de nada.

Y hablando de baja y de empresa y de toda esa basura… Ayer por la mañana, al volver del trabajo de entregar el parte de baja y de escuchar repetidas veces que a ver si entregaba YA la carta de renuncia para poder empezar a contar las seis semanas de rigor, me suena el móvil. La hija del jefe (RR.HH.). Me pregunta otra vez que cuándo voy a entregar la carta, que el hecho de que esté de baja no lo impide. Después me dice que el jefe ha autorizado a que en cuanto entregue la carta me puedo ir sin tener que esperar las seis semanas. ¡Pues vaya! Va a ser entonces que ellos quieren que yo corte mi relación laboral con la empresa y ni siquiera voy a tener derecho a una baja laboral. ¡Pues que se vayan al infierno! Ahora es cuando yo NO escribo ni firmo ninguna carta (pensaban hacérsela escribir a la secretaria por mí y yo sólo tendría que firmarla). Con su maravillosa solución me dejarían sin indemnización, sin paro y sin baja. ¡Pues no! He dicho que hasta mi cita con el especialista, el 12 de noviembre, yo no pensaba dar ningún paso.

Claro que para todo estos trámites hay que estar muy fuerte psicológicamente, y yo ahora no lo estoy. Estoy mal. No es sólo la espalda, el dolor y no saber lo que tengo. Es sentirme en el fondo de un agujero y no saber cómo salir. Estoy mal… y no veo salida…

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