diciembre 24, 2008

Mal sabor de boca y Nochebuena

Posted in Curro, el Ken, Family Tales, Mi espalda y sus circunstancias a 6:19 pm por La Petite en Belgique

Ayer en el trabajo me fui con muy mal sabor de boca al ver que canjeaban mis días libres por parte de las vacaciones del año que viene. Sé que es algo normal, pero recuerdo que el año pasado me habían dado los días sin más, como sé que han hecho con algunos de mis compañeros este año. Pero claro, ahora soy persona non grata. Una de las cosas que más me molestó fue que aparentemente todo el mundo le había dado luz verde a mis días y luego nadie firmaba la petición. Nadie hasta que la inútil número 1 vino a la oficina (estaba de vacaciones) y no firmó el papel que había estado todo el día en el despacho del Ultracatólico (es él quien firma normalmente estos papeles), sino que rellenó los días en uno nuevo y me lo hizo firmar. En esos papeles hay dos casillas, indicando el tipo de vacaciones: de recuperación o legales. Las de recuperación es por si se ha trabajado en fin de semana en Argelia, las legales son, pues, las legales de toda la vida. El año pasado sólo rellené mis días y punto. Pero no este año. ¿Qué tipo de vacaciones? me dice la loca. A ver, días de recuperación no me quedan, lo sé yo y lo sabe ella, y además ni siquiera me mira a la cara mientras me hace la pregunta. Pues legales, vacaciones del 2009, por supuesto. Hala, ahí queda eso. Cinco días que significan una semana menos de vacaciones para el año que viene.

Hoy estuvimos hasta arriba de trabajo. El griego y compañía se tuvieron que quedar toda la noche acabando una oferta para un cliente. Bueno, acabando no es la palabra, ya que nos tocó a varios hoy arreglar lo que era la presentación final de casi 200 páginas en Excell y rompernos la cabeza con los numerosos errores presentes. El griego se fue sobre las 10 u 11, y antes de irse me deseó felices fiestas y titubeando me dijo que esperaba verme en enero de vuelta. Vaya, parece que tienen miedo de que me vaya a España y no vuelva. Y no me extraña.

Hoy en teoría acabábamos a las 2, pero la verdad es que yo acabé algo más tarde con mi parte de la oferta. La hija del jefe pidió pizzas para comer todos juntos, pero como yo acabé antes que mis compañeros me fui a comer sola algo de pasta que me había llevado de casa.

Luego el jefe me dijo que me podía ir. Me despedí del técnico que se va y del que está de baja y vino de visita, la loca me miró mal y me fui.

Al llegar a casa me encontré con otro aviso de correos, que supongo será una nueva carta de la empresa. Por desgracia no puedo ir a recogerla hasta el lunes, así que tendrá que esperar a la vuelta.

Hoy nos vamos a pasar la Nochebuena con los padres del Pequeño y mañana la Navidad con sus abuelos. Mi madre tendrá a mi hermana y a su novio para cenar. Y mañana… no sé. No me lo quiso decir, pero creo que estará sola. Bueno, con India.

Nosotros nos vamos el viernes para allá. Estoy impaciente… y de mal humor.

Estaré medio desconectada los próximos días. Por spuesto que veré mi correo casi a diario (estoy pendiente de demasiadas cosas), pero no creo que escriba mucho ni que visite mucho vuestros blogs, pues estaré centrada en mi familia.

Os deseo una muy Feliz Navidad y que el Año 2009 sea lo mejor posible para cada uno de vosotros.

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diciembre 23, 2008

Avances y camino a casa

Posted in Curro, el Ken, Family Tales, Lavanderia, Mi espalda y sus circunstancias, Reflexiones a 12:58 pm por La Petite en Belgique

Ayer, finalmente, le pregunté al Ultracatólico si la inútil número 1 le había dicho algo de mis días libres. Dijo que sí, y que por él no habría ningún problema, pero que tenía que rellenar el impreso de solicitud para que él lo firmara. La inútil olvidó darme el recado antes de irse de vacaciones.

Cuando conducía camino a casa me llamó mi padre y me confirmó que el médico podrá verme el sábado a las 11 (nuestro avion llega el viernes a las 21:45). Luego le conté un poco del mal rollo que hay en el trabajo, y las dichosas cartas llenas de mentiras. Se entristeció bastante, porque al principio solíamos tener bastante buen rollo en el trabajo (cuando curraba extras sin protestar, claro).

Durante casi todo el día puedo ser como un muro gris que no deja traslucir emociones. Es un sistema de autodefensa. En cuando hay una brecha todo se me desmorona. Tras colgar me eché a llorar.

Al llegar a casa me encuentro una carta de la mutua diciendo que no me presenté a un examen médico el miércoles. Curioso, porque había mandado una carta diciendo que me incorporaba al trabajo (lo que anulaba ese examen médico). Bueno, en realidad no la envié yo, sino la secretaria de la empresa (el nivel de eficiencia aquí deja mucho que desear). Lamentablemente la secretaria está de vacaciones, así que vete tú a reclamar al maestro armero.

También recibimos una tarjeta de Navidad muy bonita de los padres del Pequeño. La verdad, viniendo de ellos, me esperaba la típica tarjeta con motivos religiosos, pero ressultó ser la foto de una pareja besándose en medio de un montón de luces de navidad. Dato curioso: el chico es rubio de pelo largo y la chica morena y rizos. El texto, en flamenco, me llegó de verdad al corazón. Al menos hay cosas buenas estos días.

Después de preparar unas “ribs” al horno para chuparse los dedos, nos fuimos derechitos a la lavandería. Una tarde un poco estresante, pero me alegró mucho ver al Pequeño mucho más animado que el domingo.  Pobre, tan paciente y tan tranquilo, una piensa que las cosas no le afectan, que es como un pilar que lo puede sujetar todo. Y en el fondo es a veces mucho más sensible que yo. Le agradezco enormemente todo el apoyo que me está dando y todo lo que se está implicando. La verdad, me cuesta imaginar la vida sin él.

Hoy finalmente rellené mi impreso para días libres. Lo tenía en mi mesa mientras trabajaba en el proyecto nuevo, cuando el jefe-avestruz entró en el despacho y lo cogió sin siquera decirme buenos días. Lo miró y dijo que estaba todo bien y que se lo iba a dar al Ultracatólico para que lo firmara.

Hace una hora estuve en el despacho del Ultracatólico y el papel seguía sin firmar.

Y parece que poco a poco todo parece indicar que a partir del viernes por la noche vamos a estar el Pequeño y la Petite en un tercer piso de ese edificio en cuya parte de atrás hay un patio de colegio. La predicción del tiempo dice que hará frío, pero que podremos disfrutar de cielos azules como ya no los recuerdo.

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P.S. : Son las 3 pm. La inútil número 1 acaba de venir con mi petición de días libres. Me pregunta que qué tipo de vacaciones son. Del año que viene, por supuesto. Total: el año que viene me corresponden sólo 15 de los 20 días legales. Me hierve la sangre. Menos mal que no espero quedarme mucho por aquí.

diciembre 22, 2008

Tristeza y más cartas de propina

Posted in Curro, el Ken, Mi espalda y sus circunstancias, Sueños a 11:57 am por La Petite en Belgique

Ayer domingo, no sé si con motivo del solsticio de invierno junto con otros factores, el Pequeño tuvo un bajón. Era un domingo de esos de limpieza, y mientras él se ocupaba del baño, yo lo hacía con la cocina. Pero hubo un momento en que él no pudo más y tuvo la misma crisis que yo tuve (o empecé a tener o se agudizó o yo que sé que) hace casi cinco meses. Que siente que no hay tiempo para nada, que nos convertimos en autómatas con una vida de 7 pm a 11 pm, que esta falta de luz lo está matando poco a poco y que necesita pasar más tiempo conmigo. Y yo me ví a mí misma arañándome las costras secas de hace cinco meses…

Finalmente sacrificamos la lavandería (ahora a ver cuándo vamos) para poder estar un poco a nuestro aire y de relax.

Pero por la noche volví a tener problemas para dormir. Vueltas y más vueltas. En mi cabeza y en la cama. Y para colmo, cuando consigo dormirme, tengo un sueño de esos que llaman lúcidos. Pero no lo disfruté como cualquiera hubiese hecho. Resulta que soñé que salía de la habitación principal de nuestro estudio (sí es un estudio mono-cuarto) para ir al baño, y en vez de encontrarme en nuestro mini-recibidor, me encontraba en un amplio pasillo. Y en esto me digo: pero si esto no es verdad, mi casa no es así, esto es un maldito sueño. Y nada, en vez de disfrutar del sueño lúcido, me obligué a despertame, con la misma sensación con la que salgo de un episodio de parálisis del sueño. Al segundo siguiente estaba en cama, acostada sobre la espalda y con el Pequeño durmiendo a mi derecha.

Y yo no podía dormir. Y una de las razones es que el viernes volví a recibir una nueva carta de la empresa. El aviso de correos llegó el lunes (la enviaron justo el día de mi incorporación), pero no pude ir a la oficina de correos hasta el viernes (por problemas de horario) por la tarde, en la que había ido al centro para hacer compras para la familia y para el Pequeño. A él tenía pensado comprarle una billetera (sé que él a veces visita el blog, pero nunca llega a leer más de uno o dos párrafos, así que no se enterará del regalo que tenía pensado 😉 ) pero mientras leía la carta se me quitaron las ganas de ir a ningún sitio más. Sólo quería llorar y encerrarme en casa, y ni tiendas ni billetera ni nada.

Es una carta en la que vuelven a confirmar los puntos expuestos en su primera carta, rebatiendo la mía. Lo peor de todo es que la carta está llena de inconsistencias en cuanto al horario y mentiras en cuando a los hechos. La más seria es que afirman que el lunes 8 de septiembre, día de mi accidente laboral, yo llegué por la mañana al trabajo quejándome de dolor de espalda por haber practicado mucho deporte (en otro párrafo de la carta hacen referencia a que yo solía jugar al squash) y que había ido a Brujas por la tarde. Yo, temiendo que la memoria me fallara, releí el post de ese día y como podéis comprobar, ese día ni siquera pasé por la empresa, ya que me fui directamente a Brujas por la mañana, donde pasé todo el día. Por otro lado, el único deporte que yo practicaba en fin de semana era el squash. Los otros (natación, escalada, correr) los practicaba por semana. Creo que la última vez que fui a jugar al squash fue en junio. De todos modos, SIEMPRE fui a jugar squash con el Pequeño, y es curioso saber que durante mi accidente laboral, él estuvo tres semanas en Grenoble (Francia). Con lo que se deduce que mi empresa está decidida a soltar un montón de mentiras sin siquiera revisar los partes de accidente que cubrí, donde figura la hora del accidente, o mi declaración al detective del seguro (la hora también está ahí). Así que, puestos a inventarse una historia, por favor, que lo hagan bien, que se informen. Que el tener que llamarles mentirosos, de esta forma, me resulta más doloroso.

En la carta le dan más vueltas a cada uno de los puntos, reafirmando que fui agresiva con mi jefe y que el que me permitieran dejar la empresa sin preaviso había sido un acto de gran generosidad por su parte. Han reconocido que el 20 de octubre falté con permiso de mi director técnico- ultracatólico, pero que todos desconocían que a menudo como en 20 minutos en lugar de una hora (otra mentira, ya que esto lo hablamos MUUUUCHAS veces el Ultracatólico y yo).

En fin, que estoy muy cabreada y dolida, y que me cuesta dormir y concentrarme. Y que estoy dejando de ser eficiente, y que se me ha pasado esta semana por alto una visita del seguro. Y todo porque la situación me viene muy grande y ya no puedo más. Y aún no me han dicho nada de los días que he pedido para irme a España a ver a mi familia y a que me vea un médico. Y que estoy hasta los mismísimos y ya no puedo más. Creo que sobra decir que mi rendimiento en el trabajo está ahora mismo por debajo del 40%, y lo mejor de todo es que me igual.

P.S.: Me acabo de enterar de que la hija del jefe está de vacaciones hasta el 4, así que no sé quién me va a contestar a mi petición de días libres…

diciembre 19, 2008

Sunset

Posted in Reflexiones a 11:39 am por La Petite en Belgique

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Que lo paren, que me bajo

Posted in Curro, el Ken, Mi espalda y sus circunstancias, Reflexiones a 10:01 am por La Petite en Belgique

Ayer el tacones vino al despacho a preguntar cómo estaba. Tuve que contenerme para no soltar lágrimas por enésima vez pero funcionó. Me dijo que hablara con el jefe-avestruz para que me diera días, que yo necesitaba irme a España a ver a mi familia y a que me vieran los médicos. Pero el jefe sólo se pasó por aquí para preguntarme en qué estaba trabajando y para contarme no sé qué película de Argelia que no escuché.

El día en el curro no fue tan malo. Me dieron dos portátiles a reparar. Uno de ellos tiene disco duro nuevo porque el anterior se estropeó. Hacen falta los discos de recuperación del sistema. Como el Director Técnico Ultracatólico no los encuentra me dijo que intentara instalar otros (otro modelo de portátil). Total, que no se los traga. Consulto la página de ACER y me acuerdo de algo que pasó hace tiempo:

– No has encontrado los CDs porque simplemente no venían en la caja

– ¿Cómo? 

– Que el sistema operativo venía preinstalado en una partición oculta en el disco duro original, por eso no venía ningún CD.

– Ah.

– Lo acabo de leer en la página de ACER, y recuerdo que a mí me pasó lo mismo hace ocho años con un HP. Hay que llamar a ACER y pedirlos.

– Vaya, no se me había ocurrido. ¿Entonces se puede llamar para que nos los manden?

– Pues claro.

Es que tenemos un Director Técnico que es una joya de la corona.

Al llegar a casa abro el buzón y me encuentro con una carta de la *mb*j*d* *m*r*c*n*. Lo abro mientras subo por las escaleras y se confirman mis sospechas que me prevenían de enviarles ningún correo preguntándoles cómo iba el proceso de selección: que sabían que yo tenía grandes aptitudes para el puesto, pero que habían encontrado candidatos con mejores aptitudes y mayor experiencia. Así que lo sentían mucho y me deseaban mucha suerte en mi carrera profesional.

Y al llegar a casa veo al Pequeño y le pregunto: Y ahora ¿qué demonios hago con mi vida?

Llevo meses buscando trabajo. Meses sin resultado alguno, hasta que apareció esta oportunidad. Y ahora… nada. El Pequeño me dice que deje el trabajo y me ponga a buscar trabajo las 24 horas del día. Supongo que es fácil para alguien que está estudiando y está recibiendo una beca mejor que muchos sueldos. Supongo que es fácil para alguien de aquí.

Dormí muy poco. Llevo horas dándole vueltas a las cosas. E intento responder a la pregunta: ¿pero en qué punto me equivoqué?

Pienso en esa oferta de trabajo que rechacé hace meses, por estar lejos, por no gustarme el trabajo, por obligarme a viajar. Es irónico. Porque si hubiera aceptado no hubiera tenido el accidente laboral que me está comiendo la moral desde hace más de tres meses.

También pienso en cuando me vine a hacer el PFC. Teóricamente pensaba volver en marzo del 2007, donde un trabajo que me gustaba me estaba esperando. Con contrato temporal y siendo mileurista, por supuesto, pero con un horario inmejorable (8-3).

No sé qué habría pasado si hubiera decidido de manera diferente. Esto no es como aquellos libros que solía leer cuyo eslogan era “Elige tu propia aventura”. Si al final el monstruo te comía podías volver a empezarlo o tomar un camino diferente. 

Por supuesto no puedo hacer lo que dice el Pequeño y “dejar el trabajo sin más”. Tal y como está la vida no puedo. Tendré seguir permitiendo que me la metan doblada.

¡Que paren el mundo, que yo me bajo aquí!

diciembre 18, 2008

Espaldas

Posted in Curro, Mi espalda y sus circunstancias, Reflexiones a 9:36 am por La Petite en Belgique

Me he dado cuenta de que mis compañeros de trabajo (me estoy refiriendo a los técnicos) empiezan a hacerme el vacío. Debe ser porque me consideran un elemento subversivo y peligroso con el que más vale que el jefe no les relacione.

Cuando decidían ir al frituur a comprar algo de comer, normalmente solían avisarme por si quería algo y después comer todos juntos. La comida del frituur no es gran cosa (bueno, yo la odio) pero el comer todos juntos es algo que vale la pena. Yo ayer tenía ya algo de comer, con lo que no hubiera querido nada, pero al menos hubiera estado bien el detalle (sobre todo porque ni siquiera preguntaron si tenía algo para comer). Así que me llevé una gran sorpresa cuando a la una y diez (ya dije que no puedo acabar de comer más tarde de las dos, por la maldita carta) fui a la cocina de la empresa y me encontré a los cuatro técnicos sentados a la mesa con grandes cantidades de comida del frituur. Creo que lo mejor de todo fueron las caras de sorpresa y el silencio sepulcral mientras yo introducía mi tupper en el microondas.

El día pasó más con pena que con gloria. No hubo mucho que hacer. La espalda me empezó a doler más, y ahora la contractura se me está extendiendo al lado izquierdo (había que ver el salto que pegué por la noche cuando el Pequeño me estaba masajeando con el Flexium Gel).

Cuando a las seis estaba a punto de levantarme y ponerme el abrigo para marcharme apareció el jefe-avestruz en el despacho. Mientras me daba un vuelco el corazón se me acercó y me dio la mano. Luego se dirigió al técnico-autista que trabaja a mi lado y empezó a contarle batallitas acerca de Argelia. Siempre la misma mierda. Y yo mientras tanto pensando en la maldita carta que sé que él redactó y que me hizo tanto daño. Se la podía meter por donde le cupiese.

Ayer tenía a las nueve clase de guitarra. No me apetecía nada ir y escuchar a C. hablar sobre la forma A de los acordes ni sus historietas de viajes. Así que me llevé una grata sorpresa cuando al abrir la puerta me encontré a V., el profesor de los martes que suele ser sustituto de C. cuando éste está por ahí viajando (en sus ratos libres o no tan libres es guía turístico). V., de ascendencia croata, serbia y húngara, posee una sensibilidad especial para darte lo que necesitas, hacer hincapié en lo que te hace falta y te motiva y hacer las clases tremendamente divertidas. Pensé en la posibilidad, si había sitio, de cambiarme a los martes con V. Se lo comenté, y al parecer no soy la única alumna de C. que se quiere cambiar a V. El pobre se siente culpable, porque consiguió este trabajo gracias a C. Yo, sintiéndolo mucho, voy a intentar el cambio. Las clases de C. me aburren soberanamente y al final pierdo la motivación para practicar. En cambio, las clases con V. son una inyección de motivación y diversión. Y hace que tenga ganas de tocar. La última vez hicimos ésta:

I could have lied

Y ayer hicimos ésta:

Nights in white satin

diciembre 17, 2008

Hernia de disco dorsal

Posted in Mi espalda y sus circunstancias a 10:37 am por La Petite en Belgique

gray_111_-_vertebral_column-colouredLas hernias de disco dorsal constituyen entre 0,25% y 0,75% de todas las hernias de disco y el 80% se forma entre los 30 y los 60 años, 75% son de ubicación inferior a D8, y el mayor porcentaje, 26%, pertenece al nivel D11-D12. En 25% de los casos, se detectan antecedentes de traumatismo.
Los síntomas más frecuentes son dolor (60%), alteraciones sensitivas (13%), alteraciones motoras (18%).

(Extraído de www.neurocirugía.com)

Un artículo muy interesante sobre la dorsalgia en: http://www.institutferran.org/dorsalgia.htm

“La contractura muscular causa dolor de espalda por varios mecanismos:

La contractura de un músculo activa directamente los nervios del dolor que están en él, desencadenando dolor de espalda.

Además, el músculo contracturado puede comprimir la arteria, disminuyendo su riego sanguíneo. En esa situación se forma un círculo vicioso, porque el músculo con menos riego tiende a contracturarse más fácilmente y, además, la falta de sangre activa más los nervios del dolor. El estrés o la ansiedad producida por el dolor continuo, mantiene la contractura y así sucesivamente.

Si esa situación se mantiene un período prolongado o se repite con frecuencia, el músculo se contractura cada vez con mayor facilidad. En esa situación, hacer el ejercicio físico adecuado es fundamental para romper la tendencia.

Debe evitarse la sobremedicación y la realización de pruebas médicas más allá de lo razonable, ofrecer soporte psicológico cognitivo y evitar los movimientos que favorecen el dolor. La inactividad está desaconsejada.”


Hastío

Posted in Curro, el Ken, Mi espalda y sus circunstancias a 9:27 am por La Petite en Belgique

Aprovechando que no había ni el pupas, estaba yo dispuesta a ponerme el video de Men at Work nada más llegar, cuando descubro que hoy no puedo ver los vídeos de youtube (por eso no he podido ver tu post, Psikke). ¡Terror! ¡alarma! ¡manos a la cabeza! ¡fuego! Así que decido consultar compulsivamente mi bandeja de correo. Nada de los americanos, y hoy ya hace una semana de la última vez que tuve noticias. Tengo un mail de mi padre, diciendo que no hay ningún médico disponible en el hospital para los días que yo tenía previsto ir, aunque hay uno amigo suyo que ha dicho que me puede ver “de favor“.

Ayer he vuelto a rehabilitación. Los mismos ejercicios más unos nuevos. Y antes de la electroterapia y el calor, el doble de Colin Firth me ha cogido el brazo y se ha puesto a darle vueltas. Está empeñado en que el problema es en el brazo, y como ni siquiera me ha preguntado (lo único que me dice es “diez veces, cinco segundos cada vez“) pues yo tampoco digo nada. Y entonces es cuando me acuerdo del especialista y de todos sus muertos.

La contractura la noto más o menos igual, aunque el Pequeño, que me masajea todas las noches con Flexium Gel, me ha dicho que él la encuentra peor. Vuelvo a tener el trapecio en modo piedra.

Y hoy es miércoles, y ya me encuentro terríblemente cansada. Ayer llegué a casa como si alguien me hubiera apaleado el cerebro por dentro. Todo podría resumirse en: levantarme a las 7, ir al trabajo (donde hay poco que hacer, pero hay que estar), llegar a las 7 de la tarde a casa, hacer la cena, cenar, dormir. Vuelvo a sentir lo mismo que sentía antes hacia mi horario: hastío.

Pero claro, yo era de los privilegiados que en España trabajaba de 8 a 3 o de 3 a 10 o de 4 a 11 o de 5 a 12. Y siempre recuerdo a mi padre jugando con nosotros por las tardes. No se me ocurrió pensar que era posible salir de trabajar para estar dispuesto a meterse en el sobre. Salgo a las 6 de trabajar y hace ya más  de media hora que el cielo está negro. Necesito luz. El camino al trabajo es como dirigirse a Mordor.

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diciembre 16, 2008

La primera de la fila

Posted in Curro, Mi espalda y sus circunstancias a 9:37 am por La Petite en Belgique

Desde la recepción de la carta maldita y mi vuelta al trabajo he estado observando un hecho: yo llego al curro a las nueve menos diez y aquí no hay ni un alma. Ni siquiera el técnico nuevo, que al principio llegaba a menos veinte o menos cuarto: Llega a las nueve y cuarto. Lo mismo que la loca número 1. Y mejor no hablar de la secretaria o del otro técnico: estos llegan sobre las nueve y media. Ahora son las nueve y veinte y se empieza a oir vida por el pasillo. Pero claro, ellos no han recibido una carta con faltas consideradas como graves y con riesgo de despido sin derecho a cobrar un chavo. No, ésa sólo la he recibido yo. Por estar de baja, por tener dolor, por haber sufrido un accidente laboral y haber dejado que el estrés se me subiera a la chepa.

Así que aprovechando que al llegar no había nadie, me he puesto una vez más el vídeo que más me gusta de Men at work: Down Under.

Sí, vale, ya sé que es la segunda vez que pongo este vídeo en el blog, pero cuando estoy un poco baja me ayuda a animarme, y qué leñes, el blog es mío 😉

Otra cosa: sé que debo premios. Es decir, sé que Dudo me dedicó un premio, y que debo pasarlo. Y que quierodormir me ha dado otro. Y que Indo me ha pasado un meme. Y sigo de vaga. Y ahora va a ser más difícil. Porque aunque como Indo diga que tengo una lesión, no es verdad que tenga más tiempo, ya que me he reincorporado a las filas del trabajo. Vuelvo a ser útil a la sociedad y ya no soy un mueble inútil en casa. Algo importante en estos tiempos de crisis que nos ha tocado vivir. Y me preguntaba yo esta mañana mientras venía en el coche si dentro de cincuenta o cien años hablarán de nuestra generación en los libros de historia como la generación que sufrió la crisis económica mundial. Es el tiempo que nos toca vivir y punto.

xm03_blackadderEsta incorporación a filas me ha sentado como un tiro. Mi contractura ha vuelto, desde aquella famosa inyección de xilocaína. Bueno, al menos con la contractura me duele menos la parte central de la espalda. Y me siento muy cansada. Ayer nos tuvimos que meter en cama a las 22:30 porque yo no podía más. Así que llegando a las 7 a casa nos ha dado tiempo a hacer una tortilla de patata y una ensalada, comérnoslo todo y ver los dos primeros capítulos de la tercera temporada de “Black Adder”, donde hemos podido ver a un dr. House muy divertido.

En fin, que vuelvo a hibernar. Esto de no ver la luz del sol me afecta.

diciembre 15, 2008

Fisioterapia concurrida y finde de relax

Posted in Curro, el Ken, Mi espalda y sus circunstancias a 12:25 pm por La Petite en Belgique

El viernes me fui a mi primer cita de fisioterapia. El especialista-fisioterapeuta que me mandó ir fue el que no reconoció mi principio de hernia debido a que fue muy vago para contar y leer.  En un post ya os enseñé una de las imágenes del escáner. Ahí mi médico de cabecera vio el principio de hernia, y al parecer el radiólogo también. Debido a que el escáner no es de espalda completa, puede dar la sensación de que la hernia es el la zona lumbar. Y eso fue lo que le pasó al especialista, aunque yo le señalara que me parecía justo la zona que me dolía. No se leyó el informe del radiólogo, ni tampoco se molestó en contar, para darse cuenta de que es el D10. Así que con este prámbulo, os imaginaréis que me fui a la sesión de fisioterapia más bien con poca fe.

Me llevé el papel para el análisis de sangre que también me mandó, para ver si me lo podían hacer allí. Yo tenía la sesión a las 7 y llegué a las 6:45 (siempre intento ser puntual, especialmente si no conozco el sitio). Me informan de que puedo hacer el análisis ese día, en ese momento.

– ¿Cómo? ¿Ahora? ¿Pero da tiempo?

– Sí, claro, pero para el análisis tienes que ir al edificio C y para la fisioterapia al edificio A.

– ¡Pero si son casi menos 10!

– Ningún problema, da tiempo de sobra.

Y allá me voy yo corriendo, una española preocupada por la puntualidad en un país donde pasan olímpicamente de ella (puede parecer gracioso, pero es verdad). Busco la indicación LABO en el edificio C, y me siento como un ratón en un laberinto. Atravesando puertas, escaleras, saliendo del edificio C y entrando en el L. Allí me siento, recibo el pinchazo y me marcho corriendo porque ya son menos cinco pasadas. Voy al edificio A, no hay nadie a la vista. Salgo, doy toda la vuelta y descubro que la entrada principal está al otro lado. No encuentro la recepción. Nadie. En esto me doy cuenta de que en la hojita que me dieron dice que tengo que ir al segundo piso. Pues allá voy. Llego. No encuentro el sitio al que tengo que ir. Me cruzo con un enfermera y le pregunto. Dice que cree que los de fisioterapia se han ido todos a las 5. Pero yo tengo cita a las 7. Llama a una puerta. Cerrada. Da una vuelta y encuentra otra puerta. Abierta. Es el sitio al que tengo que ir. Muchas gracias.

Entro y me encuentro una sala espaciosa con unas cuantas máquinas estilo gimnasio y varias personas usándolas. Le entrego el informe al fisioterapeuta y éste, sin preguntarme qué me duele o cómo me duele,  me indica que vaya hacia una de las máquinas y me siente. Compruebo que somos cuatro “enfermos” más el fisioterapeuta, que me recuerda a Colin Firth pero en versión feo. Pues sí que va a ser esto atención personalizada. La máquina que tengo delante tiene unos pesos colgando de dos cuerdas que pasan por unas poleas y de las que yo tengo que tirar. Diez veces, cinco segundos cada vez. Cuando acabo me dice que tengo que volver a hacer lo mismo pero cruzando los brazos. Diez veces, cinco segundos cada vez. Luego tengo que empujar mi cabeza en diferentes direcciones con una mano mientras intento hacer resistencia con la cabeza, el cuello y la espalda (pues esto era lo mismo que me hacía el ostópata y encima era él el que ponía la mano). Diez veces, cinco segundos cada vez.  Se me pone cara de idiota. Termino. Él está dándole masajes a una mujer en una mano. Me dice que me acueste en una colchoneta y levante la cabeza. Diez veces, cinco segundos cada vez. Luego lo mismo pero con la boca abierta. Diez veces, cinco segundos cada vez.

Luego me invita a meterme en una especie de cabina, donde me pide que me acueste en una camilla. Me pone unos electrodos en la espalda y en la mano derecha.

– Te duele el cuello, ¿verdad?

– No, me duele aquí, en medio de la espalda, y a veces el brazo derecho.

La electroterapia es sólo para la mano. Diez minutos contínuos con electricidad. Luego me pone algo caliente en la espalda y en esos menesteres se consumió mi primera sesión de fisioterapia.

El finde estuvo muy bien. Fue relajado, nada del otro mundo. Mucho descansar y mucho dormir. Lo bueno de tanta cama es que la espalda me dolió más bien poco. Y con ello se confirma el sobrenombre con el que nos reconocemos: las gallinas inválidas.

Hoy he vuelto al curro y me muero de sueño. Suerte que haya poco que hacer. 

El viernes me enteré de que uno de los técnicos se va. Ha encontrado trabajo en una empresa de Bruselas. Me alegro por él. Hoy me han dicho que el domingo por la tarde quieren organizar algo para despedirlo: una cena y jugar a los bolos. Me he sentido en la obligación de ir, pero en el camino al despacho de la de RR.HH. me he arrepentido. No me apetece nada tener que ver a esta panda en fin de semana, cuando puedo hacer cosas como relajarme y olvidarme del mundo junto a mi Pequeño. Además de que con mi espalda tal y como está NO puedo jugar a los bolos. Que les den. Lo siento por él, pero no me apetece mezclarme más con esta gentuza más allá de lo estrictamente necesario.

Y por cierto, esta mierda-mesa me obliga a trabajar en una postura que hace que me duela la espalda. En fin, paciencia.

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