diciembre 12, 2008

Encuentros surrealistas en la tercera fase

Posted in Curro, el Ken, Mi espalda y sus circunstancias a 5:40 pm por La Petite en Belgique

Ayer me costó quedarme dormida, así que tuve despierto hasta algo tarde al Pequeño con mis preocupaciones para hoy: la ansiedad que me producia el volver al trabajo donde tantos problemas he tenido, mi espalda, los  médicos que no se ponen de acuerdo, … Y él a escucharme con una paciencia y un cariño infinitos.

Hoy me he levantado de mal humor y me he puesto una de mis “bad mood t-shirts” (tengo dos, una ya la habéis visto). Conduje al trabajo en un estado de “estar pero no estar” y llegué puntual. Le llevé mis papeles (papeles de la mutualitetit y nota del médico diciendo que no puedo levantar pesos) a la hija del jefe (RR.HH., inútil número 1, la loca, come-papel) diciéndole que sentía mucho que estuvieran en flamenco, pero es que yo vivo en Leuven. Y sucedió lo que sucedió a lo largo de todo el día de hoy cada vez que alguien se acercaba de verdad para preguntarme cómo estaba: me eché a llorar sin poder parar. Me llevó a su despacho y me pidió que le contara. Le hice unbreve resumen de mis 4 cambios de medicación (efectos secundarios incluídos), mi dolor y el desacuerdo entre mis dos médicos (hernia-nohernia). Se quedó con la boca abierta y no paraba de repetir: “no sé que decir”. Pues yo tampoco.

Le pregunté qué tenía que hacer hoy (después de más de un mes fuera de combate, no tenía ni idea de lo que había pendiente) y me dijo que había que buscar unos manuales para un cliente e imprimirlos junto con los planos. Vamos, que empezara suavemente y que si necesitaba algo o me encontraba mal, pues que avisara.

Me fui a mi despacho donde el técnico nuevo (que es medio autista) estaba ya trabajando y me dispuse a la tarea de recopilar los manuales. Al cabo de un rato llegó el Ultracatólico y preguntó sin demasiado interés que cómo estaba, deduciendo de mi tiempo de baja, que ya estaba bien del todo y en forma para lo que viniera, así que podía ir la semana que viene a Bruselas con el portátil de seis kilos a no-sé-qué. Pues no puedo, porque si vas al despacho de la loca, podrás traducirle una nota de mi médico donde dice que no puedo levantar pesos. Luego me preguntó si seguía con la idea de querer dejar la empresa, a lo que yo me hice la loca diciéndole que tenía mucho trabajo que hacer.

Resulta que hoy el Ultracatólico y el jefe-jefazo-Ultramachista-hipersusceptible partían para Argelia hasta el miércoles y la mujer del jefe los iba a llevar al aeropuerto. Pero la buena mujer se me acercó antes de irse para saludarme efusivamente, preguntar cómo me encontraba (otra vez lágrimas cayendo como si fueran ríos) y decirme que me invitaba a comer. No pude ni responder, no me dio tiempo, las lágrimas no me dejaron y ella ya se estaba yendo.

Cuando volvió nos fuimos a comer. Al subirnos al BMW no-sé-cuántos-enormisimo nuevo del jefe me pregunté cuál sería su idea para comer: ¿un restaurante? ¿comida casera en su casa? ¿un bocadillo en el bar más cercano al trabajo? Al final la tercera sospecha resultó ser la ganadora: rico sandwich fresquito, ideal para comerse en un día en el que la temperatura ronda los 2º. Por el camino me preguntó si me había sentido obligada a ir con ella. No, que va. “Mira que esto no tiene nada que ver con el trabajo, esto es out of work”. ¿Pero qué me está contando?

En el bar una cola descomunal. Menos mal que hay ruido y no tengo que hablar. Pedimos, paga ella. 8 euros en total. Elegimos mesa (yo escogí una al lado de una ventana, porque aunque la luz natural sea gris y poca, a veces se agradece) y empezamos a rillar. Ninguna de las dos dijo nada. Era mucho mejor mirar al aire. Cosa que me dio tiempo a pensar en todos mis problemas y en la miseria en la que me he metido. Luego divagué un poco acerca de la posibilidad de oir la otra versión de la historia de su matrimonio. Acerté.

Resulta que mi jefe, cierto día, se fue de casa, porque prefería a su novia violinista, bohemia y cámara que a su aburrida mujer y sus tres hijos. Estuvo 21 años con la violinista-bohemia-cámara hasta que pasó olímpicamente de ella por ser un estúpido-adicto-al-trabajo y la chica empezó a darle a la bebida y murió de cirrosis. Tras esto, mi jefe vuelve con su mujer-aburrida y contrata a una de sus hijas en la empresa. Esta parte ya la conocía porque me la contó en su día mi jefe. La nueva información de la nueva versión es que mi jefe volvió hace trece o catorce años con su mujer.

¿Y a mí qué me importa todo esto? La mujer siguió hablando y hablando y hablando más, y yo esforzándome por no desconectar, las palabras enredándose en mi pelo, en el botellín de agua, en las patas de la mesa, como si fueran espirales de un humo que no dejara respirar. Luego contó que claro, como había estado sola esos años, con tres niños, un solo sueldo (ella es profesora), era todo muy difícil, y no podían permitirse grandes lujos. ¿Qué me está contando, señora?

– No hablas mucho (la verdad es que yo no decía ni pío)

– Es que mi francés es muy malo (media mentira, es regular, pero simplemente no me apetecía decir nada. Sí, ya sé, soy una maleducada, si me invita a comer debería darle conversación, pero no me apetece. Estoy harta de que intenten manipularme).

– Y nos gusta hacer esto, y lo otro, y lo de más allá. ¿Y a ti que te gusta hacer? Ah, a ti te gustaba bailar.

– Sí, pero ahora no puedo, no por el momento (porque aunque lo evites, estoy jodida de la espalda, por esta maldita empresa).

– Ah, no puedes. Vaya. ¿Y qué más te gusta hacer? (no quiero un psicólogo, señora)

– Leer.

– Ah, pero eso no es gran cosa.

Ahí ya se me quedaron los ojos a cuadros. Que leer no es gran cosa. Y es una profesora de niños. Y además ¿qué quiere? ¿qué me ponga a hacer puenting? No quiso mojarse y nombrar nada sobre mi espalda pero se ve a las leguas que sigo mal, cuando con el maldito bocadillo me estoy tomando una maldita pastilla nueva que me impide conducir.

Por supuesto en la oficina mi jefe sólo se ha acercado brevemente a mi mesa para soltar un bonjour. Ya dije en su día que su estrategia es la del avestruz. Ignorar los problemas durante todo el tiempo que sea posible.

Por la tarde la loca me volvió a llamar a su despacho para darme unos cuantos papeles pendientes y para ofrecerme algo que había discutido con su padre (jefe-Ultramachista-avestruz). Podían ofrecerme el médico de empresa para tener un tercer diagnóstico. Pero había un riesgo: si el médico decidía que yo no estaba capacitada para trabajar, yo debería NO ir (evidente, clemente). Le conté que ése no era el riesgo que más me preocupaba, sino el riesgo de no poder volar, porque ella sabe que tengo familia. Y lo que ella no sabía (pero yo la informé) es que si estoy de baja, la mutualiteit me puede denegar el derecho de viajar. Boquiabierta otra vez. Yo no sabía nada de eso… Le conté que no quería correr ese riesgo (hala, otra vez lágrimas rodando como si alguien hubiera abierto el grifo), y que mi padre era médico, y que él quería verme y hacerme pruebas en el hospital. Entonces quedó claro que quien va a dar la tercera opinión no es el médico de la empresa, sino un médico de España. Lo entendió y me dijo que iba a llamar a su señor padre (avestruz) para ver qué se podía hacer, que lo principal es que yo estuviera bien. Pues no sabéis lo que me habéis jodido con vuestra cartita, nenes.

Y ahora me encuentro en casa, esperando a la hora para empezar los masajes en el hospital, y pensando que el día no fue tan malo como esperaba, solamente surrealista.

P.D.: Qué mentira más grande lo de que leer no es gran cosa. Estas Navidades sólo quiero que me regalen libros. Y si puedo ir a España tengo pensado pegarme un atracón en La Casa del Libro. Me voy a comprar tantos libros que mi espalda no va a poder más y me los va a tener que llevar el Pequeño en un saco.

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16 comentarios »

  1. quierodormir said,

    No sé qué decirte después de leer tu entrada. Sólo que el personal de esa “tu empresa” me recuerda mucho al de “la mía” (sobre todo lo del “jefe avestruz”).
    Te deseo que el tiempo que te quede hasta que vengas a España lo pases lo mejor posible en todos los sentidos, y que a la vuelta no sea a es “empresa” sino a tu nuevo trabajo , y en condiciones físicas óptimas.
    Animo, suerte, una abrazo (flojito) y un beso.

  2. lifestraveller said,

    Aixxx….Petite, Petite, pon cerebro en modo off, bueno no. Piensa en esas Navidades en casa, con los tuyos, tu tierra, la comida y tu niño y sonríe. Lo harás, verdad?? (y a esos que les den).

  3. dudo said,

    Jo, que leer no es gran cosa. Aunque la verdad es que la mujer no da envidia, precisamente. Jesús, qué tomate familiar.
    Ánimo, prresiosa. Que queda menos para la cura de mimos y comida de mami en tu terra.
    Mil besos calentitos. Hoy aquí lucía el sol: te mando un poco.
    Abrazazos…

  4. corsaria said,

    Besos Petite. Es lo único que se me ocurre. 🙂

  5. servidora said,

    ¿Y de verdad que no te dará penita dejar de trabajar en IT Crowd? 😀

    0118 999 891 999 119 725… ¡¡¡3!!!

    😀

  6. buceadora said,

    Madre mia, ahora si me quedé a cuadros!! que no es importante leer…y es profesora!!!

  7. quierodormir said,

    Deespués de todo esto y antes de tu viaje a España quiero qu recojas algo. (No pesa).

    http://quierodormir.wordpress.com/2008/12/14/premio-al-esfuerzo-personal/

  8. Hector said,

    Leer?? pa que?? Es mejor esperar a que saquen la pelicula! 😛

    Animo!

  9. L. said,

    ¡8 euros! ¡Qué espléndida la mujer de tu jefe! ¿Y qué quería? ¿Una psicóloga? Odio a esas personas que, cuando tú tienes un problema y necesitas consuelo, te sueltan un “oh, pero eso no es nada porque yo… blablabla”: Y te empiezan a soltar su rollo.

    Por cierto, la de RRHH es un poco retarded, ¿no?

  10. Más que un poco, L. Por algo la llamo inútil número 1. Pero es posible que se deba a su manía de comer papel de libretas de cuadros.

  11. arroaz said,

    Vaia lagarta. Ben, agora que o penso ben, vaia par de lagartas. Hahahahahahahahahahaha. A muller do xefe e máis a súa filla.

    E do boss… Que dicir. Tarde ou cedo, háo pagar.

    Coido que neste tipo de situacións, a un danlle ganas de crer no inferno, e tamén nas reencarnacións.

    Huhuhuhuhu!

  12. Estoy en proceso de volverme creyente. Eso o tirar la toalla…

  13. arroaz said,

    Ou facer voodoo…

  14. No me des ideas, Arroaz, que me vuelvo peligrosa…

  15. quierodormir said,

    No me has hecho mención a un comentario de más arriba.

  16. Uy, estoy perdida, quierodormir 😦


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