diciembre 15, 2008

Fisioterapia concurrida y finde de relax

Posted in Curro, el Ken, Mi espalda y sus circunstancias a 12:25 pm por La Petite en Belgique

El viernes me fui a mi primer cita de fisioterapia. El especialista-fisioterapeuta que me mandó ir fue el que no reconoció mi principio de hernia debido a que fue muy vago para contar y leer.  En un post ya os enseñé una de las imágenes del escáner. Ahí mi médico de cabecera vio el principio de hernia, y al parecer el radiólogo también. Debido a que el escáner no es de espalda completa, puede dar la sensación de que la hernia es el la zona lumbar. Y eso fue lo que le pasó al especialista, aunque yo le señalara que me parecía justo la zona que me dolía. No se leyó el informe del radiólogo, ni tampoco se molestó en contar, para darse cuenta de que es el D10. Así que con este prámbulo, os imaginaréis que me fui a la sesión de fisioterapia más bien con poca fe.

Me llevé el papel para el análisis de sangre que también me mandó, para ver si me lo podían hacer allí. Yo tenía la sesión a las 7 y llegué a las 6:45 (siempre intento ser puntual, especialmente si no conozco el sitio). Me informan de que puedo hacer el análisis ese día, en ese momento.

– ¿Cómo? ¿Ahora? ¿Pero da tiempo?

– Sí, claro, pero para el análisis tienes que ir al edificio C y para la fisioterapia al edificio A.

– ¡Pero si son casi menos 10!

– Ningún problema, da tiempo de sobra.

Y allá me voy yo corriendo, una española preocupada por la puntualidad en un país donde pasan olímpicamente de ella (puede parecer gracioso, pero es verdad). Busco la indicación LABO en el edificio C, y me siento como un ratón en un laberinto. Atravesando puertas, escaleras, saliendo del edificio C y entrando en el L. Allí me siento, recibo el pinchazo y me marcho corriendo porque ya son menos cinco pasadas. Voy al edificio A, no hay nadie a la vista. Salgo, doy toda la vuelta y descubro que la entrada principal está al otro lado. No encuentro la recepción. Nadie. En esto me doy cuenta de que en la hojita que me dieron dice que tengo que ir al segundo piso. Pues allá voy. Llego. No encuentro el sitio al que tengo que ir. Me cruzo con un enfermera y le pregunto. Dice que cree que los de fisioterapia se han ido todos a las 5. Pero yo tengo cita a las 7. Llama a una puerta. Cerrada. Da una vuelta y encuentra otra puerta. Abierta. Es el sitio al que tengo que ir. Muchas gracias.

Entro y me encuentro una sala espaciosa con unas cuantas máquinas estilo gimnasio y varias personas usándolas. Le entrego el informe al fisioterapeuta y éste, sin preguntarme qué me duele o cómo me duele,  me indica que vaya hacia una de las máquinas y me siente. Compruebo que somos cuatro “enfermos” más el fisioterapeuta, que me recuerda a Colin Firth pero en versión feo. Pues sí que va a ser esto atención personalizada. La máquina que tengo delante tiene unos pesos colgando de dos cuerdas que pasan por unas poleas y de las que yo tengo que tirar. Diez veces, cinco segundos cada vez. Cuando acabo me dice que tengo que volver a hacer lo mismo pero cruzando los brazos. Diez veces, cinco segundos cada vez. Luego tengo que empujar mi cabeza en diferentes direcciones con una mano mientras intento hacer resistencia con la cabeza, el cuello y la espalda (pues esto era lo mismo que me hacía el ostópata y encima era él el que ponía la mano). Diez veces, cinco segundos cada vez.  Se me pone cara de idiota. Termino. Él está dándole masajes a una mujer en una mano. Me dice que me acueste en una colchoneta y levante la cabeza. Diez veces, cinco segundos cada vez. Luego lo mismo pero con la boca abierta. Diez veces, cinco segundos cada vez.

Luego me invita a meterme en una especie de cabina, donde me pide que me acueste en una camilla. Me pone unos electrodos en la espalda y en la mano derecha.

– Te duele el cuello, ¿verdad?

– No, me duele aquí, en medio de la espalda, y a veces el brazo derecho.

La electroterapia es sólo para la mano. Diez minutos contínuos con electricidad. Luego me pone algo caliente en la espalda y en esos menesteres se consumió mi primera sesión de fisioterapia.

El finde estuvo muy bien. Fue relajado, nada del otro mundo. Mucho descansar y mucho dormir. Lo bueno de tanta cama es que la espalda me dolió más bien poco. Y con ello se confirma el sobrenombre con el que nos reconocemos: las gallinas inválidas.

Hoy he vuelto al curro y me muero de sueño. Suerte que haya poco que hacer. 

El viernes me enteré de que uno de los técnicos se va. Ha encontrado trabajo en una empresa de Bruselas. Me alegro por él. Hoy me han dicho que el domingo por la tarde quieren organizar algo para despedirlo: una cena y jugar a los bolos. Me he sentido en la obligación de ir, pero en el camino al despacho de la de RR.HH. me he arrepentido. No me apetece nada tener que ver a esta panda en fin de semana, cuando puedo hacer cosas como relajarme y olvidarme del mundo junto a mi Pequeño. Además de que con mi espalda tal y como está NO puedo jugar a los bolos. Que les den. Lo siento por él, pero no me apetece mezclarme más con esta gentuza más allá de lo estrictamente necesario.

Y por cierto, esta mierda-mesa me obliga a trabajar en una postura que hace que me duela la espalda. En fin, paciencia.

Anuncios

6 comentarios »

  1. Indo said,

    ánimo con el fisio, es un rollo, pero puede ser efectivo… o al menos es mejor que nada.
    los fines de vaguería y gallinas inválidas están bien, aprovéchalos, que son salud.
    y haces bien en no ir con los del curro. eso no ayuda en nada… ni a la espalda, ni a la mente. que les den!!!
    cuidate, guapa.. un beso!!!

  2. barbaravb said,

    En Vigo hay un fisio que es un auténtico mago, se llama Andrés Zamora. Yo fui cuando se me salió un hueso del pie del sitio (en urgencias lo llamaron “una inflamación” y me mandaron reposo). En cuanto entré, me miró a la cara y me dijo: “Tú naciste con un parto muy complicado, ¿verdad?”. Con sólo mirarme supo en qué postura me sentaba y cómo torcía el pie derecho al andar.
    Y además, me puso el hueso en su sitio.

    • marta said,

      A mi hija le han diagnosticado una hiperlordosis lumbar y me han recomendado a Andrés Zamora para que la ayude, al parecer es especialista en niños, pero no tenía ninguna referencia suya, y estaba un poco temerosa porque la niña sólo tiene 6 años.

  3. Ana said,

    Buena idea lo del fisio, ya verás, si te acierta, tengamos esperanza. Ahora piensa en ti y deja de hacer cosas que no sean para tu beneficio, no estás para pensar en los demás y menos en los del curro, bastante tienes con tus dolores mujer!!!!. Se un poco egoísta que el alma te lo agradecerá, esa es una parte de ella que también debemos cuidar (es lo que estoy leyendo y me convence mucho, en contra de nuestra educación).
    Un besazo Petite.
    Ana

  4. Indo said,

    te he dejado una cosita en mi blog, pasate si quieres a por ella…

  5. Bárbara: pues ya me contarás donde está ese fisio, que es posible que le haga una visita.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: