junio 12, 2009

Más vale tarde que nunca

Posted in Anecdotas, Curro, la dura vida del teleoperador a 9:36 am por La Petite en Belgique

Hay veces que no sé porqué me he apuntado a un gimnasio. Bueno, sí, para sobrevivir al día a día. Y no, no hago dieta, pues no me llegarían las fuerzas.

Todos los días pierdo tres horas en transportes públicos. Y no es que me pase tanto tiempo montada en autobuses o trenes, sino que a veces me toca esperar interminables minutos… y otras correr como una gacela. Normalmente tengo que salir corriendo de casa para coger el primer bus. Luego esperar unos 15 minutos en la estación de tren y, tras veinte minutos de trayecto, salir del tren corriendo porque sólo tengo dos o tres minutos para alcanzar el bus que finalmente me deja en la empresa. Para llegar con 20 minutos de adelanto, pero eso es otra historia. Y claro, cuando el tren se retrasa es imposible coger el autobus y entonces es seguro que voy a llegar tarde.

Ayer mi tren llegó con cinco minutos de retraso. Pero de todas formas corrí. Al salir de la estación me paré en seco al ver a mi autobús pasar por delante de mis narices sin aminorar un ápice su marcha.

Como veo que hay algo de atasco (lo malo de tener turno 9-5 es que alrededor de esas horas hay bastante tráfico) decido correr tras el autobus, mientras veo, cada vez que me acerco, como mis compañeros me miran impotentes. Corro, sigo corriendo con mi mochila y mi libro en la mano. Llevo el libro en la mano porque dentro tengo el pase del autobus y es más rápido para sacarlo que si lo llevara en la mochila. Corro, corro y corro más. Me acerco al autobús y casi estoy. Pero arranca y se aleja. Estoy a punto de perder la esperanza pero sé que bastante cerca se encuentra la siguiente parada. Finalmente veo que al final de la calle el semáforo está en rojo. Mi autobús está allí, detrás de otro autobús. Venga, unos metros más. “¡Corre, Forrest, corre!” me digo.

Finalmente llego y el autobús abre las puertas antes de ponerme a su altura. La jefa del equipo español le ha pedido al conductor que me esperara. Sonrío contenta por haberlo conseguido sin tener que haber corrido hasta la siguiente parada (50 metros más) y sudorosa me abro paso hasta el fondo del autobús, donde están mis compañeros, que me reciben entre aplausos sorprendidos por haber seguido corriendo.

Me desplomo en un asiento e intento recobrar la respiración. Me arde el pecho pero no siento los efectos del asma. Va a ser que la medicación que me ha dado el  médico y el gimnasio me van a ayudar a sobrevivir.

Cabe aclarar que debido al gran atasco que nos encontramos después, el conductor decidió desviarse de la ruta original. Aún así el trayecto en autobus duró una hora y diez minutos en lugar de 15 o 20 minutos, con lo que llegamos media hora tarde. Pero valió la pena correr, pues otros compañeros nos dijeron que el bus siguiente simplemente no pasó y el siguiente al siguiente llegó tarde a la estación para recogerles.

P.S.: Es una suerte que en los 90 esta empresa haya decidido cambiar el dress code y las mujeres ya no tengamos que llevar tacones.

Anuncios

8 comentarios »

  1. dragonfly said,

    Correr a por el bus debería ser deporte olímpico.

    A mi la verdad es que lo del gimnasio nunca me ha llamado la atención.

    besos

  2. dudo said,

    ¿¿¿¿eran obligatorios los tacones??????????
    jolín, si de mí dependiera, los prohibiría la OMS por atentado contra la integridad femenina…

  3. dudo said,

    ¡¡¡¡¡¡me deja comentar en tu blog!!!!!
    ay, qué ilusión, aprovecho para saludar a mi mamá, y….
    mil besos, petite!!!

  4. isitabcn said,

    Si así empezaste el día… ni me imagino cómo lo acabarías. Me he cansado sólo de pensarlo; y sin tacones!

  5. oria said,

    Los tacones son armas de tortura femenina. Nunca entenderé el dress code cuando no ves al cliente, eso es tocar las narices.

  6. corsaria said,

    Ufff, me estaba estresando leyendo como corrías. Menos mal que tuve final feliz. Besos petite. 🙂

  7. Fer said,

    ¡Si al final va a ser que el deporte es sano y todo!
    Pero recuerda lo que dijo el sabio: más vale tarde que nunca… y hasta más vale tarde que noche.

    PD: ¡espero poder contar contigo para el quinto aniversario de Algún día (y para los regalos, claro)!

  8. L. said,

    Tacones obligatorios… obligatorios… obligatorios… lo estoy procesando.

    ¿Da igual de cuántos centímetros o hay una medida mínima? ¡Qué asco de vida! ¡Yo me mataba el primer día!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: