enero 29, 2010

¿Efectos de la crisis?

Posted in Anecdotas, Belgica y los belgas, Curro a 10:49 am por La Petite en Belgique

Donde trabajo somos unos cuatrocientos o quinientos empleados divididos en equipos emplazados en salas grandes (normalmente varios equipos por sala). Hasta hace poco había dos microondas en zonas comunes. Estos son usados principalmente para calentar la comida que uno trae de casa o la comida que le sirven a uno en el comedor en caso de estar fría. Como decía, había dos microondas, uno cerca del comedor y otro en una parte bastante más alejada, al lado de una salita pequeña donde algunos comemos y otros se relajan.

Antes de Navidades el microondas de la zona del comedor se estropeó, y ayer aún tenía un papel pegado diciendo que no funciona. Esto nos deja con un microondas para cerca de quinientos empleados. Es posible que haya alguno más en alguna de las salas (no en la nuestra), pero lo desconozco. Así que cuando uno se va a comer, normalmente tiene que hacer cola esperando por un microondas que, encima, funciona mal, tarda mucho en calentar y deja partes de la comida frías. Y fuera las temperaturas rondan los cero grados. Menos mal que hay muchos belgas que prefieren comer de bocadillo, si no la cola daría la vuelta al edificio. El hecho de que tengamos sólo media hora para comer (estricta, desde que se abandona el escritorio hasta que se vuelve, marcada por el teléfono de cada uno) hace que uno tenga que zampar a la velocidad del rayo, con los consiguientes efectos que ello pueda tener (no voy a empezar a enumerar). Está claro que esto es sólo un mal menor, pero hay que tener en cuenta que las desgracias nunca vienen solas y se suelen asociar para hacernos recordar tiempos mejores.

Esta semana nos han anunciado que a partir de la semana que viene estará prohibido comer dentro de las salas. No es algo que en principio me importe demasiado, ya que prefiero abandonar el ordenador a la  hora de comer y desconectar del trabajo todo lo posible. A este anuncio han añadido el de que la señora que suele venir todos los días a poner el lavavajillas que está en nuestra sala (y en las demás que dispongan de lavavajillas) ya no volverá a venir, así que tendremos que dejar de usarlo. Espero que esto no signifique que la vayan a echar a la calle, pero tal y como están las cosas y la afirmación del recorte de 324 puestos de trabajo más no ayudan a tener muchas esperanzas.

El hecho en sí de que nadie nos ponga el lavavajillas en funcionamiento no es tan malo, ya que he comprobado que los productos están en el armarito de al lado de la máquina (aunque algún día se acabarían y con esto de la crisis ya no comprarían más) y sólo bastaría el reeducar a los demás y enseñarles la ardua tarea de meter los platos, tazas y cubiertos dentro del lavavajillas (yo ya lo hago, pero parece que hay muchos que no saben cómo hacerlo, ya que los platos sucios se acumulan encima del lavavajillas).

Este plan era demasiado bonito para ser verdad, ya que hace dos días el lavavajillas apareció roto. Y no digo estropeado, sino roto. La parte delantera donde están los controles ha aparecido arrancada y encima del lavavajillas. ¿Casualidad? ¿Acto de vandalismo? ¿Ya se estaba cayendo a cachos y lo han rematado?

Otra cuestión que sí me preocupa es si la prohibición de comer delante del ordenador incluirá el comer una mandarina, un yogur o un trozo de chocolate (sólo tenemos dos descansos de 15 minutos cada uno, también estrictos y contabilizados por el teléfono). Yo creo que es más peligrosa una taza de café si se nos cae encima del ordenador, pero mejor no dar ideas.

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16 comentarios »

  1. Fer said,

    Buf, menuda situación más jodida…
    Creo que lo del lavavajillas puede ser un acto de vandalismo/rebeldía, una forma de protestar por el despido de la señora que ponía el lavavajillas o por la falta de preocupación de la empresa por vosotros (¿cómo es que aún no os han reparado ese microondas?).

    • He oído que la acción ha venido por parte de la empresa…

      Lo del micro? Todo el mundo se hace la misma pregunta. Hoy seguía el papelito cutre escrito a boli.

  2. dragonfly said,

    En nuestra plataforma tb estaba prohibido comer delante del ordenador, aunque en algún esquinazo escondido podias pasarte por el forro la prohibición. Y teníamos dos minicocinas para no se cuanta gente, pero 60 o 70 fijo y ni por asomo había sillas-mesas para todos. Los viernes, que venía de otro trabajo, directamente comía en el coche, porque en las minicocinas había demasiada gente y demasiado ruido. Cuando hacía demasiado calor en verano para estar en el coche, llevaba una silla azul plegable en el maletero y buscaba la sombra del árbol más frondoso en un parque cercano. Porque había sombra, pero no bancos al a sombra. ¡Y que bien me sabía la comida leyendo en un parque tranquilo o en la soledad del coche escuchando la radio!

    • Lo de comer en el coche siempre me ha parecido penoso. Yo he tenido que hacerlo muchas veces en el circo del terror. Cuando hacía buen tiempo me iba a un bosque cercano, pero las veces que he comido en el coche son incontables.

      • dragonfly said,

        Pues a mi me encanta comer en el coche! la sensación de intimidad es preciosa! y además si el paisaje es bonito es una maravilla 🙂 Y luego bajarse a dar un paseo para bajar la comida 🙂

  3. dragonfly said,

    De todas formas, no me parece de recibo que no “cuiden” la salud de sus empleados. Un microondas cuesta 60 € ¿Una multinacional no puede permitirse invertir 60 € en sus trabajadores?

  4. arroaz said,

    Pois vaia coas multinacionais… Canto máis teñen, máis queren, e todo a costa de explotar os seus traballadores.

    O outro día lin nun artigo da BBC que nun Mc Donald’s dos Países Baixos despediran a unha traballadora que lle servira unha hamburguesa cunha tallada de queixo a outra compañeira que pagara só por unha hamburguesa sen queixo.

    Que miserable é o ser humano…

    PS. Onde estivera a traballar eu en xullo tamén estaba prohibido comer nos ordenadores, e só podías ter bebidas que se puidesen tapar, para non botalas enriba do teclado. (Aínda que a capa de merda que tiñan, de seguro que os facía impermeables. LOL!)

    • Somos unos miserables que nos vendemos por cualquier minucia.

      Yo suelo tener mi agua en un botellín de Isostar que el Ken tenía por casa.

      • arroaz said,

        Non ían por aí os meus tiros. Máis ben falaba do miserables que son algúns ricachos e algunhas empresas, por non dicir a maioría…

  5. Hace una temporada que cambiaron el papel higiénico y el de secarse las manos a unos de peor calidad. Y normalmente solía haber unos seis o siete rollos por cubículo, pero en la sala donde estamos, en el baño de mujeres, se ha acabado. Inaudito 😦

  6. Miguel said,

    Hola…. si parece que es de locos esa situación, pero al final así son los empleadores.
    ¿Porqué no se ponen de acuerdo entre varios empleados y compran un microondas, o eso es imposible en una sociedad “civilizada”?
    En un trabajo anterior entre varios compramos un microondas, como 5 doláres por persona. Yo soy de los que creen que no solo debe uno quejarse sino también actuar y si todos lo necesitan, entonces deberían ponerse de acuerdo.
    Y hay que recordar lo esencial, el trabajo es solo eso… trabajo.

    • Primero de todo, bienvenido Miguel 🙂

      Estaría de acuerdo si esto fuera una empresa pequeña con problemas serios, y no una multinacional a nivel internacional que sí disponía de otro microondas más pero que, por dejadez, ha dejado todo como está, nota de papel incluída.

      Y el hecho de organizar a 500 personas me parece difícil (no todo el mundo pondría dinero, todos lo utilizarían, malos rollos entre empleados), además de que tampoco sé si al final la empresa permitiría la instalación de un nuevo microondas, teniendo en cuenta que han “deshabilitado” el lavavajillas de nuestra sala.

      • Por otro lado, si en esta empresa hay una mayoría de personas con contratos semanales porque los contratos indefinidos fueron congelados hace algo más de dos años, y estamos con un pie en la calle, como quien dice; nadie va a comprar un microondas. Vamos, eso creo.

  7. dragonfly said,

    Lo de los descansos cronometrados es habitual en cualquier plataforma. No sois los únicos.

  8. […] en Curro, la dura vida del teleoperador a 10:27 am por La Petite en Belgique Primero fue el microondas, luego el lavavajillas, después vinieron el papel higiénico y los cubiertos del cajón. Lo último en desaparecer han […]


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