febrero 18, 2010

El peligro de levantarse con el pie izquierdo

Posted in Anecdotas, Curro, De médicos, Mobbing a 1:05 pm por La Petite en Belgique

Y es que hoy no debía haberme levantado.

El mes pasado mi médico de cabecera me recomendó que hiciera una espirometría y viera a un neumólogo por el tema de mi asma, así que el 20 de enero (he comprobado la fecha por unos mails enviados a Pikinb) fui al hospital (no voy a decir el nombre para no dejarlos quedar mal) a pedir cita. Me atendió una auxiliar con pocas ganas de trabajar y aires de grandeza, y me ofreció el 18 de febrero a las 9. Como en ese momento no tenía muy claras las fechas de nuestro viaje a Tenerife, le dije que no podía, que me diera otra fecha. Me dijo que tenía un hueco el día 23 de febrero a las 14:15. Me dió el papel de la cita y me fui.

El tiempo pasó, fuimos a Tenerife y volvimos. El lunes busqué el papel de la cita médica y veo que la fecha de la cita es el 18 de febrero. Como tengo poca memoria y soy bastante despistada, pensé que aunque hubiera tenido en la cabeza todo el tiempo el 23 de febrero, en realidad mi cita era el 18, tal y como el papel decía. Así que avisé en el trabajo y esta mañana me fui al hospital.

Al llegar tuve que pasar primero por la planta baja a pagar (treinta y pico dolorosos euros que me hicieron odiar más si cabe el sistema sanitario belga) y recoger un papel para neumología. En el proceso tuve que entregar el papel que tenía con la cita.

Al subir a la primera planta, en neumología, otra auxiliar distinta de la de la última vez me dijo que no había ninguna cita con mi nombre para hoy, que yo tenía cita el día 23. A los dos minutos aparece la auxiliar con aires de grandeza y la otra le comenta que yo tengo cita el 23 pero que he aparecido por allí para que me vieran  hoy.

“Y si no tiene cita hoy, ¿qué hace aquí entonces?” suelta la auxiliar que me atendió hace un mes.

No se salté a la yugular, ni le saqué los ojos ni le retorcí el cuello porque los modales me lo impidieron, en cambio le respondí:

“Porque tú misma me diste un papel en el que ponía jueves 18 de febrero a las 9 de la mañana”.

“No, yo no hice eso. ¿Dónde está ese papel?

“Abajo, por supuesto”. Mi única prueba se había quedado en el mostrador de la planta baja.

Le intenté recordar nuestra conversación. Que primero me había dado para el 18 y que luego me había ofrecido el 23. Fue a mirar al ordenador como si estuviera consultando a su oráculo y me informó de yo había estado el día 20 en el hospital y había concertado cita para el 18, pero que dos días después (el 22) yo había llamado para cambiarla al 23. Ahí sí que casi monto en cólera, porque cambié esa cita el mismo día 20, justo diez segundos después de que me propusiera el 18. Aclaré por supuesto que yo no había llamado para cambiar nada.

“Entonces alguien ha llamado por usted”, afirmó rotundamente como si fuera lo más normal del mundo.

Y con todo el follón de haber pedido medio día libre en el trabajo y el tener que pedir un justificante y yo allí con la ira saliendo a borbotones de mis ojos, el estrés subido a mi espalda y exigiendo una solución, estaba empezando a preocuparme de verdad.

Finalmente la médico, mucho más amable que la harpía con aires de grandeza, me hizo un hueco. me consultó, me hicieron la prueba y como colofón un análisis de sangre (para las alergias).

Al salir del hospital llamo a mi subjefe de equipo para informarle de que estoy de camino y que en hora y media más o menos apareceré por el trabajo (es lo que me lleva llegar). Me responde que llegue lo antes posible, que hay marejadilla en el ambiente. Bueno, le contesto, voy lo más rápido que el metro, el tren y el bus me permiten.

Al llegar todo son malas noticias. Los 50 minutos extras que hice ayer por culpa de una llamada (con un problema de estos irresolubles) no me los quieren contabilizar. Al no llegar a la hora completa, sólo me contabilizan media hora. Y esos 20 minutos extra, ¿qué hago con ellos? ¿comérmelos con patatas?

Otra historia es el hecho de que también hoy me haya enterado de que ir al hospital por una consulta médica o a hacer un análisis no son motivo para que me den medio día libre (cuando antes sí se ha hecho), aunque venga con un papel firmado, con sello y remitido directamente por el hospital. Tiene gracia la cosa, porque un compañero me ha dicho que en estos casos es mejor irse, después del hospital, a desembolsar 25 euros más al médico de cabecera para que nos haga un certificado de que estamos enfermos. O eso o coger las horas extras hechas en el pasado. Tócate las narices.

Ahora estoy sentada delante del portátil machacaespaldas y la mitad de las aplicaciones no funcionan. Lo dicho, hubiera sido mejor que me hubiera quedado en cama.

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4 comentarios »

  1. L. said,

    Para tu consuelo te diré que cosas como esas siempre pasan en todas partes. Cuando tienes que lidiar con alguien que está de cara al público puede sucederte que des con alguien encantador (qué suerte la tuya entonces) o que te toqué la china con alguien que parece el hijo secreto de Satanás. A mí me fastidian especialmente los del tipo que tu describes, los que siempre echan balones fuera y le echan la culpa a cualquiera de su propia incompetencia. Es que me matan, oyes…

  2. dragonfly said,

    ***** (palabrota) mira que me están entrando ganas de ir para alla con un subfusil estilo terminator y decir QUIETO TODO EL MUNDO

    Después de la parida, me he acordado de que en nuestra plataforma, más de una vez me conecté antes de la hora (como 5 o 10 minutos antes) porque tenían llamadas en cola. Como me logaba en el teléfono y en el ordeñador, iluso de mi, pensaba que tendrían en cuenta esos minutos hasta que un supervisor me dijo que “contabilizara los minutos extras para ver si me los pagaban en la nómina”. Flipé en colores … Luego por pereza no lo hice. Allí no palmé particularmente mucho tiempo, en otros sitios si (donde estoy ahora) pero al menos, ya que no me pagan esas horas extras, si que me dejan cierta libertad para coger 1/2 mañana para hacer gestiones (han sido como 2 o tres mañanas nada más) contandome esas horas como trabajadas. Total, no tienen ni pajorela idea de a la hora que entro -el 99% de los días soy el primero de la ofi después de los seguretas, es una de mis manias llegar pronot- ni tampoco se leen los partes de horas …

    (y tengo prensa gratis XD)

    Gente borde y “loca” hay en todas partes, pero por suerte también gente amable y agradable, como tu.

    Besos y abrazos

  3. dragonfly said,

    Y si saboteas el portatil mataespaldas?? (uis, se ha roto!!!) Un vasito de agua en plan Bono (el presidente del Congreso, no el de U2) y arreglado

  4. […] en Curro, Mobbing a 11:15 am por La Petite en Belgique Entre la empresa y la interim me están volviendo loca. La empresa dice que no podemos ir al médico en horarios de trabajo aunque les llevemos un […]


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