septiembre 2, 2010

Estrenando trabajo

Posted in Curro, El gigante de tres letras a 8:58 pm por La Petite en Belgique

Llevo dos semanas y media intentando encontrar un hueco para escribir y relatar mis impresiones. Algunas cosas han cambiado poco en los últimos días, otras han dado un giro de 180 grados.

Los primeros días fueron bastante desastrosos. Me dieron un portátil como condena que me tengo que llevar a casa todos los días. La razón que han dado es que si se quemase el edificio, se inundase la zona o cayera una bomba nuclear, debería ser posible que trabajáramos desde casa. Portátil más bolsa para colgar al hombro, peso total: tonelada y media. No, tanto no, pero cuatro kilos y pico no se los quitaba nadie.

Mientras arrastraba los pies al salir del metro me decía que mi espalda no iba a durar ni dos telediarios bajo el peso de aquel maletómetro. Al día siguiente pedí un maletín con ruedas. Me preguntaron si quería encargar uno nuevo (enviar formulario y luego esperar a que el infierno se congelase) o heredar uno que alguien había dejado por allí tirado. Les dije que el viejo y usado me venía der perlas.

Poco más de una semana me duró la ilusión de las ruedas nuevas, ya que los adoquines de Bruselas parece que hayan sido colocados al azar, y uno no sólo se arriesga los tacones en ellos (hace siglos que no me pongo zapatos altos), sino las ruedas de las maletas (dos ruedas de sendas maletas en Leuven el año pasado y el anterior). Así que decidí probar otra solución: la mochila.

En este caso también fue heredada. Mi mentora prefería seguir usando la vieja, que es más amplia que las nuevas, así que tenía la nueva muerta de risa al lado de su escritorio. Me dijo que la probase y que si me gustaba, que me la quedase. No es ninguna maravilla, pero al menos tiene cinta de sujeción a la cintura, lo que alivia bastante el peso sobre los hombros, y ahora que ya he terminado el libro de Correcaminos, que pesaba otra tonelada, siento la mochila algo más ligera.

Antes me quejaba de que perdía once horas al día, ya que me pasaba tres horas entre metros, trenes y buses. La verdad, pensaba que ese aspecto iba a mejorar mucho, pero al final puedo decir que siguen siendo casi once horas las que le dedico al trabajo. Voy en metro y en bus, y el trayecto son unos cuarenta y cinco a cincuenta minutos. Nos pasamos una hora más en el trabajo, pero a cambio tenemos más vacaciones (siete semanas en lugar de cuatro). Siguen
siendo once horas, pero el premio es mayor y el riesgo de retrasos y problemas de tranbordo menores.

Los dos primeros días fueron bastante duros porque me habían dado un portátil pero no tenía acceso a nada, mis cuatro mil cuentas no estaban activadas y yo estaba más perdida que un pulpo en un garaje. Y a eso hay que sumarle la
habilidad que tiene el otro chico nuevo (tiene dos semanas más de antigüedad que yo) para aparentar que tiene todo bajo control y que no le hace sombra ni dios, combinado con una habilidad denomidada “l*m*C*l*s”. En sí parece buen
chaval, pero cuando le da el ramalazo “déjame a mí, haz así porque es así y punto” me dan ganas de arrancarle la cabeza. El caso es que a nivel técnico lo veo bastante perdido, así que me tranquilizo y sé que hay sitio para mí.

Hay otro que cuando habla se le oye dos pisos más abajo. Es ruidoso, bromista y en mi primer día de trabajo me aconsejó que no me agobiara y que me preocupara por cosas importantes, como localizar los baños y consultar mi
cuenta de gmail y mi facebook. Es una pena que a veces tenga el detalle feo de no contestar ni explicar ciertas cosas.

El de mi derecha es un santo de la paciencia, hablando bajito, tomándose tiempo para explicarme las cosas.

Mi jefe no es belga, sino un flamenco separatista que está impaciente por ver el país escindirse en dos. No siente que tenga nada que ver con Valonia ni con Holanda. En su opinión, los valones tienen que demostrar que se valen por sí mismos, y los holandeses no tienen estilo.

Mi manager sólo ha demostrado ser un encanto. A ver si no acaba dando malas sopresas.

En total somos quince. Mi mentor oficial todavía está de vacaciones, pero volverá el lunes para darnos un curso de dos semanas. Sé que hay cosas que no me gustan, como los mil y un procedimientos super largos y tediosos, pero la verdad es que estoy impaciente por aprender, y por fin, después de mucho tiempo, siento que el trabajo puede motivarme y ya no es un sitio entre cuatro paredes donde lo más interesante es contar las horas que faltan para salir.

6 comentarios »

  1. barbaravb said,

    Parece que la cosa pinta bien, ¿no? También yo, al empezar en mi trabajo, me pasé casi un mes mirando al aire y con poca cosa que hacer, es normal. Y al menos intentan buscarte soluciones para lo del portátil, no te dan el clásico “te aguantas” por respuesta…
    Espero que con el tiempo el trabajo sea más bonito. Y si no lo es, seguro que aprendes algo que te servirá más adelante.

  2. L. said,

    Pues sí, por lo menos te dan soluciones y no pasan de ti a la primera de cambio. Sobre lo demás, la cosa es tener paciencia y esperar a que el período de adaptación pase lo antes posible… y no le hagas caso al otro novato, que tiene pinta de ser un listillo.

    Y nada chica, que me encanta verte de nuevo por aquí!

  3. Ainhoa said,

    Me alegro Petite. Yo siempre he dicho que un trabajo tiene que motivar porque si no, no tiene sentido (bueno sí, el dinero que ganas, pero no es suficiente).
    Pues nada, paciencia y pronto acabará el periodo de formación y empezará lo más interesante…

  4. O Suso said,

    se me plantean unas cuantas dudas, como no.
    Sobre lo del portátil no sé que decirte, mi mochila de viaje ronda los 10 kilos y he ido optimizando al máximo, no puedes dejar un libro en el trabajo y no cargar con él?
    Comparado con el primer trabajo en este la gente parece “normal”, aunque dales tiempo y ya verás, a mi el personal cada vez me deja más alucinado.
    Totalmente de acuerdo con los demás, al menos te escuchan y dan algún tipo de solución.
    Y lo que más me ronda la cabeza, Tú estas contenta con el nuevo trabajo?
    Un abrazo, y mirándolo en perspectiva, ni siquiera tenías claro que pudieras quedarte ahí seis meses después del Erasmus y mira lo que ha dado la vida de si,je,je,je
    mucho animo Petit y que no te quiten la sonrisa!

  5. dragonflyrs said,

    Las ruedas de mi maleta también conocen los adoquines de bruselas .. es ciertamente complicado arrastrarla por allí …

    Como te aconsejan por aqui, lleva lo mínimo impresncindible en la mochila. Y en cuanto puedas (metro, bus) al suelo que el suelo no se queja😛

    Y bueno, los inicios suelen ser complicados, pero como tu dices, estas aprendiendo y no solo deseando que llegue la hora de salir. Muchísimo ánimo y que todo vaya bien

    ABRAZOS A MILES

  6. carlosbcn said,

    Ah, finalmente has reaparecido! Solo me ha dado tiempo por ahora de leer esto, pero me alegro al menos de la conclusión final de que pueda aportarte una mayor motivación este trabajo… Me ha parecido graciosa la descripción breve de los individuos que te rodean. Bueno, solo lamento que te hayan convertido en una especie de porteadora de película de Tarzán. A ver si me acuerdo mañana o cuando pueda de leer la otra entrada más reciente. ¡Abrazos!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: