marzo 28, 2011

Primavera

Posted in Bruselas, Curro, El gigante de tres letras, Reflexiones, Smiling a 7:06 pm por La Petite en Belgique

Mientras escucho a Manolo García, tengo el desagüe de la lavadora atascado y ganchillo una chaquetilla, pienso en lo bien qué sienta el tener luz hasta más tarde, el ver a la gente de sandalias aunque por las mañanas haya cinco grados, en las terrazas donde pronto nos sentaremos a beber una Guiness con esa textura y espuma características. Bruselas sigue significando soledad pero la primavera y el cambio al horario de verano nos trae esperanzs.

Y tengo ya dos citas más pendientes para Madrid dentro de tres semanas. La semana pasada, R., un chico que trabaja en Madrid en el Gigante de las tres letras, me volvió a pedir un favor. Que si podía llamar a un cliente, abrir un caso para ellos e investigar el problema. No voy a negar que cada vez que me cae un caso con un cliente español, me hace una ilusión especial, porque es cierto que pocos nos comprenden fuera de España, y a veces veo a mis compañeros tirándose de los pelos cuando le toca trabajar con un español. Así que, aunque fuera por una vía poco ortodoxa, me propuse llamar al cliente y tratarlo con mimo. El cliente en sí es una empresa telefónica que todos conocemos y que un día perteneció al estado. El cliente estaba bastante preocupado porque su sistema estaba prácticamente inutilizable, así que le di la información necesaria y en menos de un día y medio lo teníamos medio solucionado. Ahora sólo queda pulir detalles, pero parece que no les corre prisa.

R., el chico de Madrid volvió a agradecerme que cogiera el caso (deben de ir ya tres o cuatro favores que le hago) y me dijo que si me pasaba por Madrid, que me debía una cerveza. Así que, sin dudarlo, le comenté las fechas en las que estaremos por allí. Pero no le bastó, ya que, como sabe que me gusta leer, me prometió que le pediría a su padre, que es escritor, que me dedicara uno de sus libros. No puedo expresar con palabras la ilusión que me hace.

Al día siguiente, y con el incidente ya encauzado, el cliente me escribió un email agradeciéndome el esfuerzo y diciéndome que si me pasaba por Madrid, que me debía una comida. También hemos medio apalabrado el encuentro.

Aún hay algo de luz, y aunque está refrescando, me resisto a cerrar las ventanas que dejan pasar el olor a primavera.

marzo 19, 2011

Costumbres

Posted in Belgica y los belgas, Bruselas, Reflexiones a 4:00 pm por La Petite en Belgique

Hoy por la mañana subía por las escaleras del metro una mujer bastante mayor, con un bastón y un carrito de la compra. Estaba vacío, pero no dejaba de ser un estorbo para alguien que necesita un bastón para caminar. Había bastante gente, hombres, mujeres y niños. ¿Y sabéis qué? Nadie se ofreció a echarle una mano. Yo me acerqué y le cogí el carrito, y la pobre señora, que bastante trabajo tenía para subir las escaleras, me sonrió y me lo agradeció como si le acabara de salvar la vida.

Este tipo de situaciones son las que me sacan de quicio en este país. Nadie te ayuda a subir las escaleras cuando llevas dos maletas, casi nadie te recoge el gorro cuando se te ha caído al suelo y no te has dado cuenta.

El jueves pasado acabé de trabajar antes de lo normal y fui a una mercería. Eran las 17:50 y quedaban diez minutos para que cerrara. Entré disculpándome por la hora y me quedé sorprendida cuando la mujer me sonrió y fue muy agradable conmigo. El sábado volví y descubrí que era española.

No quiero decir que los belgas sean peores, pero sí es cierto que no acabo de acostumbrarme a estas diferencias. Para ellos nosotros somos unos maleducados porque nos metemos en la vida de todo el mundo, y para nosotros ellos son unos egoístas y unos tacaños.

Estoy bien, de verdad, creo que ya me tocaba un día así.

marzo 10, 2011

De bancos

Posted in Belgica y los belgas, Bruselas a 2:24 pm por La Petite en Belgique

Desde que vivo aquí tengo mi cuenta en un banco belga que fue adquirido hace un par de años por un banco francés. Mi VISA caduca este mes, así que hoy, aprovechando que trabajaba desde casa, me cogí la pausa para comer algo más tarde de lo normal y me fui al banco. Tenía otra razón para ir, y es que el otro día vi en la puerta de la sucursal que el 25 de este mes la van a cerrar y se trasladan a otra parte de la ciudad. Como la nueva sucursal está bastante lejos de mi casa, decidí cambiar mi cuenta a otra oficina.

Al llegar allí me tocó esperar en una cola larguísima que se movía a paso de tortuga (la burocracia española no es nada comparado con la belga). Cuando me llegó mi turno le expuse mi situación al empleado del banco. Firmé un papel para el traslado de cuenta y luego le pregunté por mi tarjeta. Llamó por teléfono y le dijeron que aún no había llegado, así que me dijo que me pasara a finales de mes. Le pregunté si me la podrían enviar a casa por correo (como hace mi banco de España) y me dijo que no, que eso estaba absolutamente prohibido. Y que además había otro problema: que como acababa de cambiar mi cuenta, no sabía qué oficina me llegaría la tarjeta. Y a eso había que añadirle que tampoco sabía cuándo iba a llegar. Le pregunté si me podrían informarme por teléfono, por carta o por internet banking cuando llegase, y me dijo que eso tampoco se hacía, que hacia finales de mes me pasara por la sucursal y si la tarjeta no estuviera allí, que fuera a la otra oficina. Ya con muy poca paciencia le pregunté si sería posible llamarlos por teléfono para preguntarles si mi tarjeta había llegado. Otro no rotundo, que eso tampoco lo hacen. Que a finales de mes me pase, y si no está, que vaya a la otra, que no está tan lejos. Le recordé que si tenía una cuenta en su banco era porque trabajaba, con lo que no era muy difícil suponer que no me sobraba el tiempo para ir de paseo de banco en banco. Sólo le faltó decirme que lo de facilitarle las cosas al cliente tampoco lo hacen. No hace falta que me lo diga, eso ya lo sabe todo el mundo.

marzo 7, 2011

Eficiente

Posted in Belgica y los belgas, Bruselas, Curro, El gigante de tres letras a 12:43 pm por La Petite en Belgique

Hoy mi jefe me ha dicho que si no existiera me tendrían que inventar , pero sin alergias, claro. Es lo que tiene estar con ochenta ojos en todas partes.

marzo 4, 2011

Training desenfrenado

Posted in Belgica y los belgas, Bruselas, Curro, El gigante de tres letras a 9:54 am por La Petite en Belgique

Hoy termina uno de esos cursos en los que uno no sabe si cortarse las venas o hacerse el harakiri. En el principio de los tiempos los cursos se daban en Atlanta, y la empresa le pagaba al trabajador un billete de avión y una estancia de dos semanas. Justo cuando yo entré se pasó a la modalidad in situ, es decir, que algún sabelotodo del equipo se encargaba de dichos cursos. Y desde hace poco, obsesionados con ahorrar más y mejor, han pasado a los cursos online. Estamos teniendo un curso de diez días en ocho, impartido desde Atlanta y al que asistimos personas en Bruselas y Atlanta. Los americanos tienen curso desde las seis de la mañana a las doce del mediodía y nosotros desede las doce del mediodía hasta las seis de la tarde. Sin interrumpción. Llevo semana y media comiendo a las 11:30, pasando un hambre de perros en clase de holandés y al borde de la muerte cerebral.

Los laboratorios en los que se emulan las máquinas que estamos aprendiendo están en Atlanta y son más lentos que el PC que nos compramos cuando empecé la carrera (allá por el 96), están mal configurados y el sonido del instructor se corta cada dos por tres. El instructor también ha tenido problemas con su laboratorio. Ayer se pasó un par de horas por la tarde intentando arreglar el problema, y yo al ver el panorama y que mi laboratorio va a pedales donde quien pedalea es mi abuela, desistí y mi mente empiezó a vagar por sitios más soleados que éste. Y es que, desde que recuerdo, siempre he intentado sentarme en las primeras filas de la clase, ya que debo de tener algún problema de atención, y si me siento atrás no me entero de la misa la media. Así que en estas condiciones la cosa va muy mal, especialmente cuando el instructor, al ver que no le da tiempo, pone el turbo y pasa las slides, que ya ha corregido cuatro veces, a la velocidad del rayo.

marzo 1, 2011

Palabras sin rumbo

Posted in Belgica y los belgas, Bruselas, Curro, El gigante de tres letras, el Ken, Españoles en Bélgica, Fotos, Mi espalda y sus circunstancias, Reflexiones, Vigo a 10:48 am por La Petite en Belgique

Hace unos días he recibido un e-mail de una lectora desde New York. Me complace ver que aún hay personas leyendo este blog, pese a lo poco que lo actualizo. No sé si el tiempo ha pasado o simplemente ya no me encuentro sumergida en esos dramas que me tenían en un sinvivir. La vida va transcurriendo poco a poco, sin novedades que merezcan la pena ser contadas.

El problema que había tenido con el aire acondicionado en el trabajo sigue ahí. Mi compañero no ha vuelto a la oficina y yo me siento dos pisos más arriba en un espacio “abierto”. Echo algo de menos sentarme con mis compañeros en el “area segura” pero desde que estoy aquí no he vuelto a tener problemas (más allá de la alergia primaveral y asma cotidiana debido a la humedad).

El hermano del Ken se casa próximamente. La boda por la iglesia es en mayo (creo recordar), y la boda civil es… este sábado. Hemos dejado pasar las semanas casi sin darnos cuenta y ayer por fin hemos revisado nuestro correo y hemos visto que ya es este sábado… y yo con estos pelos. Lo de los pelos es una forma de hablar, están bien, o al menos presentables; pero aún no había decidido al 100% qué ponerme y el sábado las temperaturas van a rondar entre 1 y 8ºC. Así que ayer tocó sacar vestidos y chaquetas del armario hasta dejar el sofá del salón como Bershka en época de rebajas. Ya tengo vestido y ya tengo chaqueta, y el Ken también tiene modelito. Sólo espero no pasar mucho frío.

Los días se suceden unos tras otros, y parece que después de casi dos meses desde nuestra visita a Vigo, el peso del invierno se vuelve a cernir sobre nuestras cabezas. Los días van siendo un poco más largos, el sol se pone sobre las 18:15 en lugar de hacerlo a las 17:00 como sucedía en diciembre o enero, pero este gris eterno a veces pesa demasiado. El domingo estuvimos viendo las fotos que sacamos en Vigo en diciembre y los cielos de aquí y allí no tienen punto de comparación.

Muchas mañanas veo en el metro a una chica asiática con mechas azules, medias fucsias, un gorro de lana estilo casco de centurión y bolso de charol rojo. Es imposible no fijarse en ella, aunque los belgas jamás admitirán el hecho de fijarse en alguien desconocido. En mis ratos libres, además de estudiar para el CCNA, darle al Drupal y ver series, también toco un poco el ukelele y hago algo de ganchillo. Encontré en Facebook un grupo de chicas que viven en Bruselas y se reúnen de vez en cuando para tejer y hacer ganchillo y decidí apuntarme. Quién me iba a decir que en dicho grupo también iba a estar la chica asiática de las mechas azules y las medias rosa-fucsia. Esta mañana en el metro me contaba lo mucho que está disfrutando de Bruselas desde agosto que llegó, gracias a haber encontrado amigos fantásticos y divertidos. Esto me ha sucedido ya varias veces. Personas afirmando lo divertida que es Bruselas y el buen ambiente que tiene. Y el Ken y yo muertos del asco, de casa al trabajo y del trabajo a casa, bajo un cielo gris oscuro y a temperaturas cercanas a cero. Esas veces me cuesta creer que estemos hablando de la misma Bruselas e intento mirar a esas personas fijamente para ver si se me pega algo de eso que están hablando. Es posible que estemos demasiado metidos en la rutina diaria como para ser capaces de ver “todos esos maravillosos amigos”.

El domingo quedamos con una amiga de mi antiguo trabajo que acaba de mudarse a Bruselas. Espero que entre las carreras después del trabajo, las clases y el supermercado, tengamos tiempo de quedar a menudo.

También hay otros conocidos hispanos que vemos de vez en cuando, pero que casi nunca salen de casa antes de las once de la noche, casi cuando nosotros estamos de retirada. La mayoría están aquí con becas y nos dicen repetidamente que “a ver si cambiamos el chip” y nos vamos de marcha con ellos. Me pregunto porqué no intentarán cambiar ellos el chip. Supongo que porque todas estas personas de las que hablo llevan poco tiempo aquí, o están de paso. Recuerdo mi primer año en Bélgica como algo casi glorioso. Supongo que el encanto se rompió en algún momento entre el mobbing y mi lesión de espalda. Y ahora sólo queda este cielo gris oscuro.

En abril, concretamente el fin de semana antes de Semana Santa, estaremos por Madrid. Ahora que está casi decidido que nos iremos allá el año que viene, queremos hacer un viaje de reconocimiento, para que el Ken vea con sus propios ojos cómo es. Si a alguien le apetece quedar para tomar un café, comer, cenar o hacernos de guía por un un rato, dadme un silbidito.

Dejo aquí una foto de la última puesta de sol del 2010. Nunca lo hubiera pensado, pero cómo echo de menos esas puestas de sol. En mi infinita ignorancia, casi pensé que todo el mundo podía disfrutar de puestas de sol sobre el mar.