mayo 10, 2011

Rocky Balboa

Posted in Anecdotas, Bruselas, Curro, El gigante de tres letras, el Ken a 11:40 am por La Petite en Belgique

Es cierto que el perro es el mejor amigo del hombre. Nuestra perrita India siempre ha estado atenta a cualquier mínimo movimiento o necesidad por nuestra parte. Recuerdo el día que mi madre subía las escaleras de casa de mi abuela con las bolsas de la compra y se dio cuenta de que se había dejado una abajo porque la perra no quería subir. Si pudiera hablar hubiera dicho “¡eh, espera, mira, aquí, que te has dejado una bolsa!”.

Por desgracia todo tiene su parte buena y su parte mala, y una vez, al llegar mi madre a casa, India se puso tan contenta que de los saltos que daba le dio un golpe a mi madre en la cabeza, más bien cerca de ceja derecha. Aquello se le hinchó y se le puso de mil colores, y es que India no tiene una cabeza, tiene un coco duro como una piedra. Recuerdo a mi madre saliendo de casa con gafas de sol y la historia de cuando fue a la farmacia a comprarse algo para el ojo morado. Al parecer se sacó las gafas, puso una cara de culpable que decía a gritos “mi marido me ha pegado” y pidió una pomada para el ojo.

Y esta vez soy yo el vivo retrato de un cruce de Rocky Balboa con un sapo. Me maquillo el ojo y siento las miradas inquisitivas en el bus por la mañana. Resulta que ayer por la mañana, por culpa de una chapuza por parte de nuestro querido y amadísimo jefe de equipo, pensé que tenía que trabajar desde casa. Pero algo no cuadraba. Asi que lo llamé por teléfono y me aclaró que el documento tenía un problemilla y que no era necesario que trabajara desde casa. Eran las 8:20, yo estaba en bata y tenía la comida sin hacer. Le informé que llegaría un poco tarde, ya que mi bus estaría pasando en esos momentos y aún tenía que salir de casa y coger el metro hasta la parada del bus. En ese momento un torbellino hizo su aparición en nuestro apartamento. Me freí un filete, tiré la bata en el sofá y busqué por los cajones esas camisetas de manga corta que llevo meses sin ponerme. Cuando tuve todo listo me cargué la mochila al hombro y procedí a abrir la puerta del apartamento a toda velocidad y sin apartar la cabeza de donde la tenía. Os aviso, niños, no hagáis esto en casa, pues os arriesgáis a que os pase lo mismo que a mí. El dolor me dejó medio K.O. Tiré la mochila al suelo y me fui al espejo del cuarto de baño con la esperanza de que el daño no hubiera dejado efectos visibles. Un dolor insoportable pero sin ningún rasguño era lo que yo quería en ese momento, pero no. Me veo en el espejo y veo que en la ceja izquierda tengo una linea pequeñita roja por la que, al cabo de unos segundos, empiezan a salir gotas de sangre. No parece nada más, sólo que no para de sangrar. Miro la hora y me vuelvo a convertir en torbellino. Me cuelgo la mochila y me pongo un pañuelo en la ceja, y cuando estoy subiéndome a mi bus media hora más tarde de lo normal ya no me sangra.

Al llegar al trabajo y verme en el espejo del ascensor veo que en efecto ya no sangra, pero que la parte entre el ojo y la ceja ocupa el doble de lo normal, y si arqueo las cejas se ve una mancha rojiza. Oh, no, lo que me faltaba. A la hora de comer he intentado explicar mi pelea con la puerta, mientras me parece ver miradas que dicen “sí, claro, cuéntanos lo que quieras, que está claro que el Ken te ha pegado”. En esos momentos me acuerdo de mi madre con sus gafas de sol entrando en la farmacia.

Esta mañana me he levantado con el párpado no dos, sino tres veces su tamaño normal, pero después de la ducha y el desayuno parece que ocupa sólo vez y media (es lo que tiene levantarse por las mañanas con los ojos hinchados, que romántico sería para una primera noche juntos, ja). Un poco de maquillaje (qué suerte que compré maquillaje el sábado pasado para ponerle el día de la boda del hermano del Ken), un poco de lapiz de ojos para disimular esa ceja que un peluquero me cortó, una camiseta rosa que tiene una vaca con un vestido de noche y unos pendientes de calavera para distraer la atención. Así nadie se va a dar cuenta.

2 comentarios »

  1. Psikke said,

    Así me gusta al mal tiempo, buena cara!

  2. corsaria said,

    Lo mejor de todo los pendientes de calavera.😉 Besos petite🙂


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