septiembre 22, 2011

Cuidados intensivos

Posted in Family Tales, Lonely moments, Vigo a 7:07 pm por La Petite en Belgique

Acabo de llegar del hospital. Después de una larga espera mi madre ha ido hoy a operarse. Las cosas han salido peor de lo esperado. Le han buscado las paratiroides, le han sacado dos. Nada anormal en ellas. Han abierto más y no ha aparecido la que buscaban. Cuatro horas y media de operación y nada. Ahora está en cuidados intensivos, con mucho dolor y conectada a una máquina que le controla todas las constantes. Yo tenía el vuelo mañana, pero lo he cambiado.

Han venido mis tías y la casa está llena, pero yo sigo escuchando el cascabel de su llavero. No soy capaz de decir lo que siento, temo que si empiezo no pare y el torrente sea incontenible. Alguien tiene que mantener la calma en medio de la tempestad.

Estoy vacía.

septiembre 20, 2011

Sobrina

Posted in Family Tales a 5:02 pm por La Petite en Belgique

Tengo una sobrina de  21 meses que sabe desbloquear el iPhone de mi hermana y abrir diversas aplicaciones. Yo tendría cuidado.

Hace un rato ha cogido el móvil de mi madre y ha llamado a mi tía…

Madrid

Posted in Lonely moments, Madrid a 12:26 pm por La Petite en Belgique

Madrid me habla desde las fotografías, las canciones y las películas. Madrid me habla y yo le escucho.

Voy o vengo

Posted in Lonely moments, Mirando atrás, Vigo a 12:24 pm por La Petite en Belgique

Más de una vez se me han caído las lágrimas al divisar desde el avión la ría y las montañas que me han visto nacer y crecer. Ese paisaje tan familiar al que nunca he dado demasiada importancia y que, desde que me he ido, echo terríblemente de menos. El mar en calma, las verdes endulaciones del terreno, como mal peinadas. Las bateas y las islas, testigos silenciosos de tantas idas y venidas.

Una parte de mí se ha ido ya nunca volverá, es de otro sitio, sin ser verdaderamente de allí. Mi hogar como siempre lo conocí ya no existe, y la brújula se confunde y ya no sé si vengo o voy.

septiembre 5, 2011

Niveles de estrés

Posted in Bruselas, Curro, El gigante de tres letras, Lonely moments, Mi espalda y sus circunstancias a 4:36 pm por La Petite en Belgique

Hace dos semanas, entre las vacaciones del personal, el aumento en el volumen de trabajo y las deserciones, el nivel de estrés ha aumentado. Desde Atlanta llevan meses diciendo que teníamos demasiado personal. Se han ido 25 en Atlanta, unos cuantos aquí y uno en Polonia. Ahora tenemos el volumen de trabajo que Atlanta requería, pero esto es de locos. No tenemos tiempo para tomar descansos y muchos hemos reducido la hora de comer a treinta minutos (alguno se come el bocadillo delante del ordenador). Como yo trabajo rápido algún listillo me está cargando más que a los demás. Y me estreso y me cabreo.

Mis compañeros han empezado a quedarse de estrés y de dolores varios de cabeza y espalda. Hace semana y media he vuelto a notar mi espalda y me han salido orzuelos. El viernes pasado no pude ir a trabajar porque me puse enferma. El fin de semana mejoré, hice mis ejercicios, y ayer no tenía ningún dolor. Hoy he vuelto a empeorar. No es exactamente la espalda lo que me duele, sino el codo derecho y los dedos, y es que hace dos años me enteré de que tengo las cervicales tocadas. Entre el estrés y el frío de la oficina, temo volver a ese infierno que viví durante ocho meses.

Tenemos muchísimo trabajo, y como decía, a mí se me carga más que a los demás. Mi manager me ha felicitado porque he cerrado 40 casos en agosto y eso es un record en el departamento, pero yo no quiero felicitaciones ni palmaditas en la espalda mientras por otro lado me duele la espalda, duermo mal, me pongo enferma y tengo palpitaciones.

Además de todo esto, nos han comunicado que el trabajar desde casa un día por semana se puede acabar en un futuro próximo.

La gente está buscando otras vías. Quiere irse. El barco se hunde.

Yo tendré este semana la revisión de mitad de año con mi manager. Me dirá lo que le dijo al cocodrilo, que las contrataciones se han congelado hace tiempo y que no sueñe con que me conviertan el contrato a indefinido. Yo a cambio le diré que este mes pienso entregar mi carta de renuncia porque he decidido comenzar una nueva vida. Está aún por ver si me “prometerá” lo mismo que al cocodrilo: el poder escoger entre ofertas internas de la empresa. De todos modos, sus promesas suelen ser, en muchos casos, vacías.

Leyendo un mensaje de Gerardo, he decidido tomar un suplemento de magnesio. Va bastante bien, pero aquí hace falta mucho más que eso.