octubre 19, 2009

Viernes de estrés

Posted in Buscando piso, Cazando satélites, Curro, De médicos a 5:47 pm por La Petite en Belgique

El viernes fue un continuo correr de aquí para allá, para al final acabar esperando.

Aunque mi hora de salida del trabajo eran las 3, como un día hice 45 minutos de más, me dejaron salir a las 2. JR quería quedar a las 14:30, pero yo le dije que antes de las 15:30 no podía aparecer. Al final, corriendo entre buses, trenes y metros, y en un afán de trastocar lo menos posible su horario, pude llegar allá a las 15:15. Pero problema: lo pillé comiendo con la jefa de producción (sí, la que nunca le pasó mis recados). Como debió encontrar mi llegada antes de tiempo algo descortés, me invitó a sentarme en una esquina de la cocina y a ser ignorada durante 15 minutos. Al final, ni corta ni perezosa, saqué “American Gods” de Neil Gaiman de mi mochila y me puse a leer mientras ella susurraba en francés (nota: es española). Y todo esto a dos metros de distancia. Menos mal que no soy de las que en situaciones incómoda quieren que se las trague la tierra, porque si lo fuera, querría atravesar el planeta hasta las antípodas. Tan sólo seguí el lema de “allá donde fueres, haz lo que vieres”. Si tú te haces el interesante, pues yo más.

Cuando acabó de comer su arroz con pavo hizo un comentario sobre mi libro y sobre el dialecto llamado gallego. Ahí empecé a olerme que el personaje es en efecto chileno.

Me dijo que tenía el libro en la unidad móvil, así que salimos de la productora y empezamos a andar. Como la última vez la tenían aparcada cerca de la productora, supuse que esta vez estaría allí. Pero no, JR se paró al lado de un coche y me dijo que subiera. Como es una callecita estrecha y tenía el retrovisor retraído, yo,  muy solícita, se lo coloqué bien. Al entrar en el coche me dice: “son electrónicos, espero que no me hayas roto el motor”.

Hablando un poco llegamos a un garaje y allí estaba la unidad móvil. Me pasó unos apuntes tipo transparencias en una carpeta y desatornilló un mezclador de audio. Me dijo que fotocopiara los apuntes al llegar a la productora. Eran ya las 15:50 y yo tenía cita con el médico a las 16:30. Y para más inri, las fotocopias eran unas 100 y venían metidas en plásticos de dos en dos.

Llegamos a la productora y me puse a sacar los folios de los plásticos, meterlos en la fotocopiadora y volver luego a ponerlos. Acabé justo a las 16:20, y justo cuando iba a devolverle la carpeta a JR, alguien lo intercepta y desaparece por la puerta. Espero cinco minutos y decido darle la carpeta a la jefa de producción. Me ignora durante dos minutos y luego me dice que vale, que me lo estudie y que luego llame a JR.

Salgo corriendo y llego justa al médico (está muy cerca de la productora). Al llegar descubro que tengo que esperar porque hay alguien dentro. La puerta con cristales da muy poca intimidad, y la mujer que hay dentro no para de hablar sobre una relación tormentosa con su novio. Espero y hago cálculos mentales sobre la hora límite a la que tengo que salir, ya que a las 6 tengo que estar en Leuven para firmar los papeles del depósito del piso de antes (Nota: la hora super-limite son las 17:00). A las 16:50 sale la mujer de la relación tormentosa y la médico me dice que espere un momento porque tiene una llamada. Es alguien de una empresa que quiere  mandar a sus empleados a revisión médica. No se aclaran y parece que no van a colgar nunca. Paso a la consulta a a las 16:57. Como voy solamente para que me dé nuevas recetas de los mismos medicamentos para el asma la cosa va rápida. A las 17:02 salgo corriendo para coger el metro.

Voy en el metro y pienso que si el tren a Leuven no va con retraso lo he perdido. Salgo del metro. Corro. Tengo una punzada en el costado derecho. El tren tiene retraso. Me monto sin comprar el billete y busco al revisor. El tren va ganando más retraso a medida que para en todos los sitios habidos y por haber. Llego a Leuven a las 18:02. Corro para coger un bus y llego a mi cita diez minutos tarde. Me hacen esperar cinco minutos, firmo y me voy. El Ken me espera en la estación de Leuven después del trabajo.

Yo tenía una película para devolver en un videoclub de Bruselas antes de las 7. No llegué a tiempo.

Cenamos a toda prisa en casa y salimos corriendo para el cine a la función de las 8 de la tarde. Up. Entrañable. Han sabido relatar el paso del tiempo de una forma muy bonita y a la vez sencilla. La película acaba sobre las 10. Llevo levantándome a las 5 toda la semana y siento que se me caen los ojos al suelo y huelo mal de tanto correr de aquí para allá. El plan era tomarnos algo en un bar al lado del cine pero pido clemencia y nos vamos a casa, donde sucede algo poco frecuente, algo que sólo pasa tres o cuatro veces al año: me duermo antes que el Ken.

P.D.: Los apuntes son unas transparencias cutres y sin explicaciones a las que les faltan unas cuatro o cinco páginas…

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septiembre 4, 2009

Moralmente agotada

Posted in Buscando piso, Curro, Family Tales, Lonely moments, Mirando atrás, Mudanza a 9:09 am por La Petite en Belgique

Esto de preparar la mudanza y otros menesteres me está agotando.

Nos dieron las llaves del piso hace tres días y no podemos mudarnos hasta el día 12, ya que este fin de semana nos vamos al Rockabilly Day, y durante la semana es IMPOSIBLE porque yo no tengo días libres. Ayer fuimos a Bruselas porque los antiguos inquilinos querían recoger el correo, así que fui con una maleta pequeña que estuve cargando durante todo el día, para ir dejando cosas allí. Luego el Ken y yo nos fuimos corriendo a una tienda de camas. Decidimos ir a Au bon repos porque era la más céntrica de que teníamos conocimiento y cerraba a las 18:15. A las 18:02 cruzamos la puerta.

Después de echar un vistazo y pedir consejo, nos hicieron un presupuesto de casi 3000 euros (colchón, somier, armazón, …). Decir que es un 50% más cara por ser 20 cm más larga. Yo casi me caigo de espaldas. Si fuera una cama para los próximos 10 años no me importaría pagar 3000 euros, pero para dos años más que voy a estar aquí, no estoy dispuesta a gastarme más de dos sueldos (bueno, algo más de uno, porque iríamos a medias).

Así que cansados y derrotados nos volvimos a Leuven, lugar que cada vez estoy odiando más. Ojalá estuviéramos ya viviendo en Bruselas.

Hace dos días empecé a preparar cajas. Ya tengo cinco llenas de libros y lo que queda todavía.

Necesito un break, irme a España y perderme en el olvido. Que mi mayor preocupación sea sacar a la perra a la calle, dormir nueve o diez horas seguidas, sin interrupciones, tener persianas que bajar, tener algo de sol, tener amigos alrededor, tener a mi familia cerca.

A fin de mes tengo planeada una escapada. El Ken tiene un congreso en Granada del 21 al 26, así que iremos unos días antes, el viernes 18 para pasar el fin de semana allí. El lunes 21 yo me cojo un avión a Vigo y me tiro toda la semana allí, hasta el domingo 27. Tengo unas ganas enormes, y… no puedo esperar. Mi hermana ya está de baja por maternidad (en su trabajo se van de baja tres meses antes de dar a luz y luego tienen las 16 semanas de rigor) con una barriga enorme, allí hace sol, …

Quizá es mejor que no pueda irme ahora. Quizás decidiera no volver a Bélgica.

P.D.: Y la lavadora parece que se ha estropeado. No centrifuga bien.

septiembre 1, 2009

Buscando cama

Posted in Belgica y los belgas, Buscando piso a 9:23 am por La Petite en Belgique

Este es un mensaje para los que vivan en Bruselas o la conozcan medianamente bien.

¿Sabéis de alguna tienda en Bruselas donde vendan camas? El Ken y yo necesitamos una para el apartamento de Bruselas. Había pensado en Ikea, pero el problema es que necesitamos una cama más larga de lo habitual (2.10 m ó  2:20 m) para que al Ken no le cuelguen los pies ;). Pensamos comprar una cama medianamente buena, ya que necesitamos descansar y cuidar la espalda.

En Leuven tenemos Sleepy, que es una tienda con bastantes cosas, pero no la hay en Bruselas. ¿Alguna idea?

agosto 20, 2009

El contrato y de copas por Bruselas

Posted in Anecdotas, Belgica y los belgas, Buscando piso, vídeos a 1:23 pm por La Petite en Belgique

El viernes pasado habíamos quedado con el dueño del piso para firmar el contrato; así que después del trabajo cogí un tren a Bruselas y allí esperé a que llegara el Ken, que venía desde Leuven. A las 20:30, como habíamos acordado, llegamos al piso, donde el dueño nos esperaba sudoroso tras haber hecho limpieza después de que los anteriores inquilinos se hubieran marchado.

Nos estuvo enseñando el piso de nuevo, esta vez vacio, y numerando los detalles que él y su mujer instalaron cuando vivían en él: puerta blindada, persiana en el dormitorio principal, un aparato eléctrico para eliminar la cal del agua de todo el apartamento, un purificador de agua en uno de los grifos del cuarto de baño, una lámpara que ilumina la encimera, vitrocerámica, lavaplatos, armarios en las habitaciones (el de la habitación principal es de esos enormes que ocupan toda la pared y tienen puertas de espejo), un escritorio integrado y un par de armaritos en el salón, …

El piso está en muy buen estado, y es que sólo ha sido usado durante 8 años: 5 por los dueños y los 3 últimos por una pareja griega. Después de vivir en 30 metros cuadrados, el pasar a 85 me va a parecer un lujo.

Después de ver bien todos los detalles del piso y de esperar a que el dueño hiciera unas fotos del mismo, pasamos a firmar el contrato. Después de hacerlo el dueño dijo que tenía mucha sed, poca prisa y una nostalgia tremenda (ahora vive en un pueblo diminuto cerca de la frontera de Luxemburgo), así que nos propuso enseñarnos la zona de la mejor manera que se le podía ocurrir: invitándonos a tomar algo en uno de los numerosos bares del centro de Bruselas, a tan sólo cinco minutos a pie del apartamento.

Así que nos fuimos para allá andando mientras nuestro anfitrión señalaba a derecha e izquierda las maravillas de la zona. Acabamos en el Mappa Mundo. Como la tarde era calurosa nos sentamos en la terraza, rodeados de gente sentada en las bulliciosas terrazas de los demás bares de la zona. El dueño del piso fue a la barra y al poco rato nos encontramos delante con un Straberry Margarita para el Ken, un mojito para mí y una cerveza de medio litro para el dueño. Nos estuvo contando unas cuantas cosas de la zona, un par de tiendas de bicis, un bar de Jaz allá, un restaurante encantador acá, una librería inmensa en esa calle de ahí, … En un principio pensé que todo era una maniobra maquiavélica del dueño para conocer a quién estaba metiendo en su casa, pero en cuanto el alcohol le fue soltando la lengua y el ambiente de la noche fue cayendo sobre nosotros, yo ya había desterrado por completo esa idea. También nos contó anécdotas de cuando su mujer estuvo de Erasmus en Murcia, durmiendo en la misma cama con su hermana gemela, sus experiencias allí, historias con su ex-novia la abogada, la nostalgia que sentía ahora que vivía lejos de Bruselas, en un pueblo de mala muerte. El Ken invitó a una segunda ronda en la que yo pasé. El dueño nos contó que pronto volverían a Bruselas porque iba a abrir una oficina en septiembre u octubre, así que si necesitáramos algo, tuviéramos alguna queja del piso o simplemente quisiéramos que nos enseñara un poco más de Bruselas, que no dudásemos en llamarlo. Llamó a su mujer para avisarle de que se retrasaba un poco y volvió a invitarnos a otra ronda, y a las 23:30 el Ken y yo decidimos que ya era hora de irse, ya que el último tren a Leuven salía a las 12, y aunque estuviéramos cerca, preferíamos ir con tiempo para disfrutar del paseo. En aquella mesa del Mappa Mundo se bebieron dos mojitos, un margarita y cinco cervezas de medio litro (el dueño se bajó litro y medio él solito). Peculiar y agradable manera de cerrar un trato.

P.D.: Hace cosa de un mes ayudamos al hermano del Ken y su novia a mudarse de piso. Ante nuestra decisión de mudarnos a Bruselas, toda la familia del Ken abrió la boca extrañada. La novia de su hermano preguntó “¿pero no habrá demasiado bullicio, demasiada gente?”, y yo contesté “eso espero”.

julio 29, 2009

Encontrando piso

Posted in Belgica y los belgas, Buscando piso, el Ken, Mirando atrás, Reflexiones a 9:50 am por La Petite en Belgique

Después de mucho buscar y de acabar agotados viendo pisos, por fin encontramos uno que nos ha gustado. Es un poco caro, pero está casi en el centro de Bruselas y es prácticamente nuevo. El dueño se hizo un poco de rogar porque estuvo una semana de vacaciones y justo a su vuelta el anuncio desapareció como por arte de magia de Immoweb, con lo que yo estaba ya tirándome de los pelos (y tirándole de los pelos al Ken, de paso). Al final el Ken lo llamó y dijo que todo seguía en orden y la oferta en pie, y que en breve nos mandaría el contrato por email para que le echáramos un vistazo. Ayer, con un día de retraso (y yo tirándome de los pelos otra vez) por fin llegó.

Al margen de que sea una alegría que las cosas se estén moviendo, debo confesar que me dió un ataque de vértigo silencioso. Supongo que es mi maldito miedo a los cambios. Nunca me gustó (al contrario que a mi madre o a mi hermana) cambiar los muebles de sitio o sentir que algo está fuera de su lugar habitual, aunque su lugar habitual no sea el más apropiado. Significará dejar el estudio donde he vivido dos años (el último con el Ken) y adentrarme en una nueva aventura, en un piso bonito, caro y que me atará a Bélgica durante dos años (y vuelta otra vez con las cuentas a plazo fijo). Supongo que también es esa sensación extraña de mudarse a una ciudad que apenas conozco, y los comentarios contradictorios de conocidos de “esa zona está muy bien” o “esa zona no está demasiado bien”. Y me da rabia, me da rabia guiarme por lo que los demás piensen, porque al fin y al cabo ha quedado claro muchas veces que mis estándares no son los mismos que los de otras personas.

Y hace dos días ha venido un Belga algo extraño de la agencia que nos ha alquilado el estudio actual. Ha hecho unas cuantas fotos para la página web donde lo anuncian para alquilar. Si visitáis la página pronto, podréis ver cómo es el estudio donde vivimos el Ken y yo. Más fotos si pincháis en “See the picture gallery“.

julio 17, 2009

Otra oportunidad

Posted in Belgica y los belgas, Buscando piso, Curro, el Ken, Reflexiones a 3:13 pm por La Petite en Belgique

Aunque haya algunos momentos de tensión, provocados por dar soporte a un nuevo cliente, durante la mayor parte del tiempo no hay nada que hacer. Ayer por la tarde el subjefe de equipo (que tiene la dirección de este blog, aunque no sé si lo lee) y yo compartíamos algunas ideas, miedos, esperanzas y frustraciones.

Él es español, aunque ha nacido y vivido aquí la mayor parte de su vida. No ha vivido en España más que un año y no hace mucho, pero él tiene tan claro como yo, que tiene que irse. Pero siempre hay obstáculos: su novia es belga y luego está la crisis, que aunque se sienta en todas partes, se está cebando especialmente con España. No es el momento, nos repetimos, pero el corazón se nos quiere escapar de este país. Es curioso, pero las coincidencias continúan: nuestro plan es volar hacia tierras sureñas en dos años. Nuestros sueños están depositados a dos años, como unos ahorros a plazo fijo, intocables, esperando con ingenua paciencia a que en dos años uno siga vivo y con el corazón entero para poder cumplirlos.

Mientras tanto, y dado que por el momento hay que estar aquí, hemos decidido darle otra oportunidad al país, y la mejor manera que se nos ocurre es cambiar de residencia, dejar las zonas muertas e instalarse en la capital, el bullicio contínuo, el crisol de culturas, el ruído, los puestos en la calle, la riqueza más alta y la pobreza más baja. Vivir permanentemente entre estaciones de metro, beber de los ritmos de la ciudad.

Ayer el Ken y yo fuimos a ver un piso a Bruselas, muy cerca del centro. Finalmente no fue posible, ya que el dueño no pudo localizar a los inquilinos y no tenía llave. Pero aprovechamos para cenar en un restaurante cercano, y la zona me enamoró. Una placita con una gran fuente al lado de la estación de metro, gente en la calle, multitud de terrazas. En una palabra: vida.

El piso es algo caro y por el momento sólo lo  hemos visto en foto. No sé si al final conseguiremos instalarnos en él o no, pero una cosa tengo clara: me quiero ir a vivir a la ciudad. Nada de puebluchos o suburbios. Estoy decidida a darle otra oportunidad a Bélgica, pero para ello hay que darle la vuelta a esto. Soy urbanita y no lo puedo cambiar.

julio 14, 2009

Visitando un piso en Bruselas

Posted in Anecdotas, Belgica y los belgas, Buscando piso a 12:30 pm por La Petite en Belgique

Como un día conté, pensamos dejar en septiembre el cuchitril de pueblo de 30 metros donde vivimos para mudarnosa un apartamento en la capital. Un apartamento con dos habitaciones, salón, cocina super equipada, bañera y balcón. El único problema es que aún tenemos que encontrar el sitio ideal. Vimos un par de pisos en Leuven, pero yo he llegado a la conclusión de que si vivo más tiempo en ese pueblucho me voy a morir de aburrimiento.

Así que ayer tuvimos nuestra primera visita a un piso en Bruselas. Yo llamé por la mañana para concertar la cita y después del trabajo cogí el tren a Bruselas. El Ken llegó un poco más tarde pero con tiempo de sobra para visitar el piso. Estuvimos esperando unos 15 minutos delante del edificio, hasta que finalmente me decidí a llamar al dueño. Se había olvidado por completo de nosotros y luego protestó malhumorado que tenía que haberlo llamado una media hora antes de la cita para recordárselo (y yo que pensaba que el hecho de concertar una cita era suficiente para que el tipo debiera acordarse).

Lo primero que nos preguntó fue que si éramos estudiantes, que él a los estudiantes no les alquilaba a nada.

– ¿Y quién me va a pagar?
– Pues los dos -contesta el Ken-.
– ¿Tú qué haces? – me pregunta a mí.
– Yo soy ingeniero, pero ahora trabajo en un helpdesk de Mechelen.
– Ah, ¿y tú?
– Yo estoy haciendo un doctorado.
– ¡Ha! -gritó como si acabara de descubrir la pólvora-, ¡así que eres estudiante!
– No, hago investigación y tengo una beca de tropecientos euros -mejor que mi sueldo, podría decir yo-.

Nos estuvo enseñando el piso. En general estaba bien, un piso 21 en un edificio de 22 plantas, con un balcón hacia la parte de atrás, con vistas a un parquecito y una granja de animales para niños. Soleado por la tarde pero demasiados mosquitos. La cocina estaba más o menos bien, con microondas, horno y una nevera y un lavavajillas amarillentos por el paso del tiempo. El cuarto de baño pequeñito, con bañera y ¡dos lavabos!. El retrete aparte, en un cubículo sin lavamanos.

– Entonces, ¿sois pareja o estudiantes?
– Somos pareja -contestó el Ken mientras ambos intentábamos dilucidar qué tenía que ver el tocino con la velocidad-.
– Porque yo no le alquilo a estudiantes nunca más. Tenía dos chicas viviendo en uno de mis pisos y se cabrearon y luego se pusieron a discutir sobre qué habitación querían cada una y estuvieron tiempo sin hablarse y todo terminó muy mal.
– Ah… somos pareja.

El piso no podemos alquilarlo porque el alquiler mínimo es de tres años, y nosotros contamos con estar un máximo de dos años más en Bélgica, además de que el tipo no nos gustó nada de nada.

– Ah, no, el piso está recién pintado, no puedo alquilarlo por menos de tres años. Pero tengo otro por un precio similar, más grande, más bonito y con un balcón más generoso, que sí podría alquilarlo por un año. Mañana a las 21:30 mi mujer os lo podría enseñar.

Así que hoy vamos a ver otro piso a las 19:30 y luego el de este hombre, que como puede alquilarlo por un año, es posible que esté viejo y cochambroso.