enero 30, 2013

Se cierran capítulos

Posted in Circo del terror, Curro, el Ken, Madrid, Mobbing, Reflexiones, Smiling a 3:33 pm por La Petite en Belgique

Pensé que nunca más escribiría en este blog. De forma más o menos indirecta me acabo de enterar por el tacones de que el circo del terror ha cerrado por haber entrado en bancarrota. Aunque suene mal decirlo me he alegrado de que el karma haya puesto las cosas en su sitio.

Y mientras tanto, el Ken y yo llevamos un año en Madrid, y la vida es bella, muy bella, tanto como nunca antes lo había sido ni nunca volverá a serlo. Carpe diem.

enero 12, 2012

Despedidas

Posted in Belgica y los belgas, Bruselas, Circo del terror, Curro, El gigante de tres letras, Madrid, Mudanza a 4:56 pm por La Petite en Belgique

Después de todo lo mal que lo he pasado en este país y de mi salida del Circo de Terror casi con el rabo entre las piernas, me parece casi increíble cómo me estoy finalmente yendo. Me imaginaba mi partida de muchas maneras, pero no así.

El domingo organicé una quedada con las tejedoras a la que faltaron muchas de las habituales debido a las fechas, pero enseguida organizaron otra quedada de emergencia para este miércoles y allí estuvieron, alguna con lágrimas en los ojos. Es curioso, la gente del norte parece fría y distante, pero mi finlandesa demostró ser de todo menos eso. Prometo que cuando esté en Madrid le haré unos guantes super bonitos y se los enviaré a casa.

Y hoy, en la oficina hemos ido a comer fuera. Lo han decidido los jefes. Sí, me voy de Bélgica, pero por todo lo alto. Quieren que siga trabajando con ellos, y mi manager me acaba de decir que este año me corresponde el máximo bonus porque me lo he currado y porque ve mucho potencial en mí. Quieren que sigan con ellos, pero nadie sabe aún cuánto se podrá prolongar mi trabajo desde Madrid y si en la sede del Gigante de las Tres Letras aprobarán mi transferencia. El tiempo dirá.

Sólo puedo decir que estoy muy contenta, que esperaba estar más triste, aunque sé que al final cuando veamos el piso vacío y cerremos la puerta alguna lagrimilla caerá.

Gracias a todos los que hicisteis mi estancia aquí más agradable y fácil. Gracias Pikinb, te echaré de menos pero seguiremos en contacto. En cuanto encontremos apartamento ya sabes dónde estás invitado.

No sé lo que pasará con este blog. Creo que fue creado para un propósito, para una etapa que ahora llega a su fin. Es posible que lo cierre, o que lo deje a la deriva, por si algún navegante extraviado lo encuentra y le sirve de algo. Es posible que abra otra ventanita en otro lado. Siempre hay formas de saber de alguien si realmente queremos. Leeré futuros emails y comentarios, y si queréis os podré contar dónde me podréis encontrar.

julio 16, 2010

Princesa

Posted in Circo del terror, Curro, la dura vida del teleoperador a 6:25 am por La Petite en Belgique

Yo nací para ser princesa. De nada vale que me autoafirme republicana si yo nací para ser princesa.

Yo nací para ser princesa porque me cuesta horrores levantarme a las cinco de la mañana para ir a trabajar, y si lo hago muy a menudo, acabo poniéndome enferma, me salen granos purulentos en las piernas y tengo migrañas e infecciones.

Yo nací para ser princesa porque me sientan mal 30 horas extras en un día, y si las hago, quiero que me las paguen.

Yo nací princesa porque no quiero viajar durante hora y media para llegar al trabajo más  hora y media para volver a casa.

Yo nací para ser princesa porque muchos me dicen que realmente tenemos suerte de que nos tengamos que levantar a las 5 y no a las 4.

Yo nací para ser princesa porque opino que la miseria que cobro no es suficiente.

Yo nací para ser princesa porque me gusta descansar los fines de semana.

Hay que ver qué poco preparada estoy para este mundo. La princesa sin un guisante bajo el flex.

mayo 10, 2010

El Tacones quiere mi dirección

Posted in Belgica y los belgas, Circo del terror a 12:40 pm por La Petite en Belgique

Hace unos meses, el Tacones, comercial del Circo del Terror, volvió a contactarme por varios medios, como FaceBook y LinkedIn. Hará cosa de un mes me pidió prestada una película (“Volver” de Almodóvar) y me propuso que cuando me la fuera a devolver, podíamos quedar con el Ken y la nueva novia que tiene y tomarnos algo. Quedamos ayer.

Aparte de que llegaron 40 minutos tarde porque venían de Lieja, que se pasaron todo el rato dando demostraciones públicas del amor que se profesan, y que no paraba de hablar de los millones que está ganando el Circo del Terror, el tío vino sin el DVD. Que no tuvo tiempo de pasar por casa a cogerlo, y que si yo le mandaba mi dirección por sms o email, que hoy vendría por casa a traerlo. ¿Qué? No entiendo nada. Me da mala espina que me pida mi dirección. Cuando me mudé me quedé muy tranquila porque ya no recibiría más cartas de reprimenda redactadas por abogados incompetentes. Lo siento mucho, siento si sus intenciones son buenas. He sido una inocente demasiado tiempo y así me ha ido, además de que no tiene derecho a autoinvitarse a nuestra casa.

No le voy a dar mi dirección.  Le he dicho que hoy no estaríamos en casa, que ya quedaríamos otro día en algún lado. Sé que es una solución a corto plazo, pero no tenía ninguna idea mejor sin herir sensibilidades o crear problemas.

diciembre 10, 2009

Tacones

Posted in Circo del terror, Curro, Mobbing a 12:23 pm por La Petite en Belgique

Hace casi dos semanas actualicé mi perfil de Linkedin y añadí unos cuantos contactos más. En época de crisis toda acción es poca. Algunos contestaron y otros nuevos aparecieron. Pocos días después un contacto inesperado apareció: el director comercial del Circo del Terror, también conocido como el Tacones.

Si bien es verdad que él siempre me trató bien, y en su día me contrataron porque le gusté como profesional, el traer antiguas malas memorias es algo que no me apetece.

Me envió un mensaje a través de Linkedin proponiéndome quedar para tomar un café y pidiéndome mi número de teléfono. Cuando me fui del Circo del Terror, la empresa se quedó con mi número y yo me compré un móvil nuevo con un número que nunca les di. No es que me importe darle mi número al Tacones, pero no quiero que por nada del mundo las alimañas del Circo del Terror (la Inútil Número Uno, el jefe, …) sepan nada de mí, ya sea teléfono, dirección física o si me he teñido el pelo. No quiero que sepan nada, porque no quiero que vuelvan a entrar en mi vida. Me he largado y los he expulsado. Nunca volverán a hacerme daño.

Pero por otro lado puede que este contacto me ayude a abrir alguna puerta…

octubre 30, 2009

Noche en blanco

Posted in Circo del terror, Curro, el Ken, Libros, Lonely moments, Sueños, Tolonterias a 6:49 pm por La Petite en Belgique

Hacía mucho muchísimo que  no me pasaba, pero así fue la pasada noche.

Me desperté a las 3:30 por culpa de una pesadilla. Algo súper raro. Yo estaba en el trabajo y al salir iba con mi madre e India y nos perseguía una vaca pelirroja loca con los cuernos muy grandes.  Conseguí esconderlas en un recodo del camino. Más tarde (no sé si es el mimso sueño u otro) aparecen unos terroristas que con un gas venenoso matan a todo el mundo. No a mí. A mí me han dado algo para que sienta un dolor espantoso. Entre el grupo de moribundos está Charlie el de Lost (*). Y también está el Ken, que se me acerca e intenta disimular una mirada asustada mientras dice que le cuesta respirar. Lo dice en un tono que no quiere preocuparme, como si fuera un comentario casual. Y me trae una ampolla con una droga para no sentir el dolor. No recuerdo nada más, ya que me despierto con la impresión.

Doy vueltas en cama y como no puedo dormirme, me levanto. Voy al baño y luego al salón a leer un poco. Después de American Gods me apetecía leer algo ligerito (a veces soy demasiado impresionable), así que estoy dándole caña al Petite Anglaise. Es divertido y ligero. Pero el sueño no me sale de la cabeza. Abro el portátil y veo que tengo conexión (vienen el día 3 a instalarnos internet). Veo si tengo mail, echo un vistazo a twitter y al Facebook. Hago tiempo. Busco una piscina en Bruselas. Tengo frío porque he salido sin nada de la habitación, así que me pongo una manta sobre los hombros. Intento leer un poco.

A las 5:30, una hora antes de que suene el despertador, decido irme a cama. No porque crea que me vaya a dormir, sino porque me siento agotada y quizá deba probar suerte a ver si se me cierran los ojos. Al llegar a la cama me acurruco al lado del Ken para absorber su calor. No duermo nada en esa hora. A las 6:30 suena el despertador y los dos confesamos que hemos pasado una noche de perros. Como tenemos tiempo (en realidad nos levantamos tan temprano para mantener horarios para la semana que viene, que nos tendremos que levantar a las 5) perreamos durante un buen rato en cama. Estamos agotados. Yo tengo dolor de cabeza y siento como si tuviera una nube en lugar de cerebro.

Hoy me siento como si hubiera salido ayer, pero sin salir. Y de vez en cuando se me vienen a la cabeza los ojos del Ken en la última imagen del sueño.

En un rato saldré de trabajar. Estos días me trae y me lleva el italiano. Me está dejando la cabeza como un bombo. Me quiere invitar a todo lo que se le pasa por la cabeza: una cena en un restaurante, ir a un carting, quedar una vez por semana para hacer diseño 3D, … Ayer por la tarde no paraba de hablar. Y mi cabeza ya estaba agotada de pasarme el día procesando mails. Me recuerda a Spider Cuchon, el ingeniero del Circo del Terror que parecía una radio sin enchufe, pero en otro tono. Sonará curel, pero espero que la semana que viene tengamos horarios diferentes para no coincidir.

– – –

(*) Creo que el Ken y yo estamos viendo demasiado LOST. Yo me acabé la quinta temporada hará dos meses, y ahora he vuelto a empezar porque se ha enganchado él. Vamos por la tercera temporada y el domingo nos tragamos cinco capítulos (!). Como decía, demasiado LOST. Es la segunda vez que alguno de los personajes se cuelan en mis sueños. Hace unos días soñé que Rose me daba un consejo, y que yo estaba super asustada porque mi jefe era en realidad el padre de Sun (menudo tirano), que se dedicaba a amenazar a Sayid mientras uno de sus secuaces le arrancaba las muelas.

octubre 27, 2009

Perfeccionismo o sentimiento de culpabilidad?

Posted in Circo del terror, Curro, el Ken, la dura vida del teleoperador, Mobbing, Reflexiones a 6:40 pm por La Petite en Belgique

Las semanas pasadas he tenido la impresión de estar rindiendo menos de la cuenta en el trabajo. Supongo que ha sido una mezcla de cosas, el estar descontenta porque llevo seis semanas con turnos horrorosos y el hecho de que de repente tengamos mucho más trabajo. Cuando no estoy bien del todo y se dan situaciones difíciles mi sensación es casi siempre la de no dar la talla. Ya me pasó antes en el circo del terror. Me estaban hundiendo, pero yo tuve muchas veces la sensación de que la culpa era mía.

El hecho es que el viernes el subjefe de equipo me hizo ver que no tenía razón, y tras un recuento totalmente objetivo y dadas las responsabilidades que tengo, soy casi la que más trabaja en el equipo. Quién me lo hubiera dicho en esas horas negras de mal humor en que realmente me sentía casi un fraude.

Otro ejemplo de mi afán de perfeccionismo o sentimiento de culpabilidad (me gustaría encontrar la definición correcta de lo que me pasa) es que tiendo a culpabilizarme de los conflictos que sufren las personas de mi alrededor. Si veo a mi subjefe de equipo tenso pienso que he hecho algo malo, si el Ken está preocupado pienso que yo tengo algo que ver. Y así podría hacer una lista sin fin. Supongo que tendré que seguir trabajando en ello.

julio 28, 2008

Interrogatorio

Posted in Anecdotas, Circo del terror, Curro a 1:22 pm por La Petite en Belgique

Sí, con todas las letras. Acabo de pasar un interrogatorio realizado por un policía vestido de paisano en la sala de reuniones de la empresa.

Resulta que el día 20 de no sé qué mes robaron dinero de la caja fuerte. Digo que no sé qué mes porque yo siempre soy la última en enterarme de las cosas, y de ésta me enteré más por casualidad que por otra cosa. Y no recuerdo si fue este 20 o el pasado. Y no sé a qué hora fue ni sé cuánto se llevaron.

Sólo sé que nos interrogaron a todos los trabajadores que estamos hoy aquí (aún hay gente de vacaciones). El policía era más bien joven, en sus treinta y largos. Con poco pelo, un polo verde agua y una gruesa cadena al cuello. En la sala de reuniones se respiraba un ambiente recalentado y cargado. Había poca luz. Sobre la mesa había una carpeta, unas hojas de papel, un bolígrafo y una cámara digital. Anda que como me haga una foto en plan “se busca”…

Sacó tres o cuatro folios de la carpeta donde había varias preguntas y un espacio para las respuestas. Y empezó. Primero me preguntó mi nombre completo, fecha de nacimiento y domicilio. Luego me preguntó si sabía que había habido un robo. Y le dije que había oído algo, pero que no sabía qué día había sido (él me aclaró que el 20) ni cuánto faltaba. Me preguntó si ese día yo había trabajado. Pues sí, tanto el 20 de este mes como del pasado yo trabajé.

– ¿Hasta que hora?

– ¿En qué cayó el 20?

– Viernes (entonces fue el mes pasado).

– Los viernes trabajo hasta las 4.

– Y los otros días, ¿qué horario haces?

– De 9 a 6.

El policía escribía meticulosamente en el papel con su pilot y soplaba sobre las hojas para secar la tinta antes de pasarlas.

– ¿Y viste algo sospechoso antes del robo?

Mi cara lo dijo todo.

– Pues es que no recuerdo ni que hice ese día…

Al tipo le daba la risa. Y no me extraña.

Luego vinieron unas cuantas preguntas sobre la empresa. Mi cargo, el emplazamiento de la caja fuerte, la posición de mi oficina con respecto al despacho donde está la caja fuerte (justo en la otra punta del edificio), que si tengo código de seguridad para entrar en la empresa (lo tengo) y que quién conoce el código de la caja (sé de algunos pero no todos), que si hay buen ambiente en la empresa, que si ya hubo robos en el pasado (sólo un par, y de material) y que si sospechaba de alguien (pues no, sinceramente, no tengo ni idea). También me preguntó que si alguna vez vi la caja fuerte por dentro (dos veces) y por qué motivo.

Luego me anuncia que vienen preguntas sobre el dinero. Que si sé si hay mucho dinero en la empresa (ni idea), que cómo cobro (transferencia), que si tengo bonus o me pagan las horas extras (ni bonus ni bonos y las extras no me las pagan, sólo las recupero cuando hay suerte). Después me pidió mi número de cuenta. Mi número de cuenta! Joder, como para que alguien (como mi madre) me hubiera hecho algún ingreso misterioso y sospechoso en el último mes. Le pedí dos minutos y fui a mi despacho a por mi cartera, casi esperando a que después me preguntara la talla de bragas que uso o algo así.

Luego me preguntó si en la empresa se pagaba en negro. Le dije que por lo menos a mí no me pagaban nada en negro ni me lo habían ofrecido, pero que era posible que a alguien le hubieran pagado en negro alguna vez, por las conversaciones de mis compañeros. Y me pidió nombres… Y sólo uno de ellos está hoy aquí. Y ya había pasado el interrogatorio.

Me dio las gracias y me pidió que llamara al susodicho.

En fin, el primer interrogatorio de mi vida y encima en francés…

julio 24, 2008

Tercera entrevista

Posted in Circo del terror, Curro, Reflexiones a 9:15 am por La Petite en Belgique

Estos días no sé que me pasa. No me faltan ideas ni inspiración para escribir. De hecho, cada vez que voy en el coche del trabajo a casa o de casa al trabajo, se me ocurren montones de temas. Pero me pongo a escribir y no me salen las palabras ni las frases. No soy capaz de conectar las ideas, por lo que entonces, no escribo. Creo que necesito dormir más para despejar esta neblina que se ha posado en mi cabeza…

A lo que iba. Hace dos días tuvo lugar mi tercera entrevista para CTAT. Esta vez con el jefe de la unidad a la que yo iría, “Smart Solutions”. Llego con diez minutos de adelanto y sale a recibirme un hombre joven (luego me enteraría de que tiene 41 años), delgado (como buen belga), entre rubio y pelirrojo, con una calva incipiente pero patillas de esas que me gustan a mí. Su aspecto y su todo eran agradables, pero su mirada era dura e intraspasable.

Nos sentamos en el mismo despacho en el que estuve la otra vez. Él tenía una libreta, por lo que creí que iba a tener que contar mi historia una vez mas. Pero no, él empezó a hablar y hablar sin parar. Me contó un poco en que consistiría mi trabajo y me dijo que sus dos compañeros con los que yo había tenido la anterior entrevista, le habían hablado muy bien de mí. Me dijo que para el trabajo eran necesarias dos características:

– Para este trabajo necesitamos a alguien que ame la tecnología y alguien que posea genes para la consultoría.

No sé si lo percibió, pero yo me quedé con la boca abierta ante esta afirmación, y ya esperaba con miedo que me pidiera una demostración acerca de mis genes y la consultoría, cuando dijo:

– Y mis compañeros me han dicho que tú los tienes.

Ahí la boca se me cerró y no pude decir nada. Los genes para la consultoría significa que no importa donde esté el cliente, uno va sin pensárselo dos veces adonde sea. Pues vale, pero sin volvernos locos, ¿eh?

Continuó un poco más hablando acerca del trabajo. Todo datos ambiguos. No me estaba aclarando ninguno de los interrogantes que tenía en la cabeza cuando:

– ¿Tienes alguna pregunta?

Entonces empecé a preguntarle acerca del salario, el horario, las horas de comer, las horas extras y los desplazamientos. Me da tanto miedo meterme en un curro donde nuevamente tenga que trabajar montones de horas extra que el tío debió de pensar que yo estaba obsesionada con el horario.

– No se suelen hacer horas extras, pero aquí se trabaja duro, más que en un trabajo ordinario. Y ocho horas no son siete, y media hora extra no son horas extras.

– Vale.

Me dio un poco de mal rollo la dureza con que lo dijo, pero yo decía “sí a todo”, como windows. De todos modos aclaré que uno no puede trabajar 10 horas todos los días porque eso no es bueno para la salud, cosa que él corroboró.

Le pregunté también si había unas horas prefijadas para la comida, en un intento de saber si tenía que sumar una hora a las ocho horas reglamentarias o si solamente sumaba el tiempo que me llevara comer. Entendí que sumaba sólo ese tiempo, y que el horario era más o menos flexible, pero claro, “cuando trabajes fuera deberás adaptarte al horario del cliente”.

Luego me dijo que claro, que los españoles teníamos unas costumbres un tanto extrañas, y nuestros horarios de trabajo no eran los más convenientes (ahí me acordé yo del 8 a 3 maravilloso de la productora de vídeo), que él había trabajado en España, y que se moría de hambre por las mañanas y de impaciencia a la hora de la siesta.

– ¿Usted sabe que en Galicia no dormimos la siesta? Vamos, yo no la he dormido en mi vida (mentira, cuando trabajaba de noche lo hacía, pero no venía al caso).

– Bueno, pero ya sabes, España tiene que adaptarse a Europa y sus horarios.

Sí, claro, a esta mierda de horarios y a las 65 horas semanales, ¿no? Por supuesto, esto último sólo lo pensé.

Luego hablamos de las condiciones, pero no me contó nada. Sólo apuntó en su libreta las condiciones que tengo en mi actual trabajo y me dijo que ellos me darían un “budget” y con eso haría yo lo que me saliera de las narices. Y que dependiendo del budget podría escoger el coche que yo quisiera. Eso está bien, es una de las cosas que pedí en mi actual empresa, por eso de que al banco le da igual si la empresa te da cositas porque no cuentan como dinero para ellos.

Me preguntó mi edad para saber en qué momento estaba yo de mi carrera, y luego me contó que vive cerca de Leuven, que tiene 41 años, está casado y tiene hijos (como todo buen belga). Luego me contó que estuvo dos veces de vacaciones por España. La primera en moto (bien, me dan buen rollo los moteros) por el País Vasco y la otra en coche con su mujer, pero que todo salió muy mal porque les robaron del coche en Sevilla y cancelaron el resto del viaje.

Luego me dijo que esta semana me enviaría por mail los papeles con el contrato, las condiciones, etc. Y que ya que vivíamos cerca, podía venir él a Leuven a tomarse una cerveza para la firma del contrato. Me dijo que si todo iba viento en popa podría empezar el 1 de octubre. Buena fecha, sí señor, al menos no me arruinará las vacaciones que tenía pensado cogerme con el Pequeño la segunda quincena de septiembre.

Con un apretón de manos de esos tímidos, escurridizos y “flojos” que tanto me dicen de una persona, nos despedimos.

No sé si al final habré asustado al pelirrojo de las patillas, el vitíligo en las manos y la mirada dura. No sé si al final no le habré gustado con mi obsesión por el horario. Pero prefiero no meterme en algo peor a lo que estoy ahora. Si al final me envía las condiciones y todo está en orden, pues bien. Y si no, pues a otra cosa mariposa. Ahora que sé que tendría derecho a cobrar una ayuda si estoy sin trabajo todo me da menos miedo, y lo que sé que no quiero dejar atrás es el master de Inteligencia Artificial, que por cierto, aún no sé si me admitirán. A finales de agosto lo sabré, y tendré aún tiempo para decir en mi curro actual qué haré.

Y ante todo: mucha calma.

junio 26, 2008

Triple entrevista de trabajo

Posted in Circo del terror, General a 11:46 am por La Petite en Belgique

Creo que todo el que se haya pasado por aquí sabe más o menos lo que me quejo y me he quejado por mi trabajo. Bien, espero que algún día, aquél que sepa mis razones, me las vaya recordando, porque ayer fui a tres entrevistas de trabajo y ya me estoy sintiendo culpable. Memoria de pez es lo que se llama, que olvido lo malo rápido y sin pestañear.

Os pongo en antecedentes. Cierto día en que la vena de la sien me iba a explotar por el cabreo, mandé unos cuantos CV a una empresa de ingeniería que se encuentra a las afueras de Leuven, Materialise. Dos minutos después de dejar mi dirección de e-mail en sus formularios recibo un correo sobre un evento llamado Shape-IT en Bruselas. Algo así como un foro tecnológico de empleo. En él iban a estar presentes doce compañías: CSC, Keneos, Siemens, IBM, Electrabel, Capgemini, Cernum, CTAT, Atos Origin, Accenture, Eozen y Deloitte. En la página del evento, se debía seleccionar las compañías en que estaba uno interesado para ver si ellos también estaban interesados en concertar una entrevista. Un poco desesperada por mi situación e influenciada por el “marco histórico” de precariedad laboral en el que se encuentra mi país natal, por supuesto marqué las doce empresas, a las que se envió automáticamente mi CV. A los pocos días recibo una llamada diciéndome que hay tres empresas interesadas en concertar una entrevista de 15 minutos el día del evento. Me preguntan a qué hora puedo pasarme y me informan de que recibiré un mail con la hora a la que tengo que estar allí presente.

Pues bien, ayer tuvo lugar el citado evento, al que acudí a las 20:30, unos quince minutos antes de la hora prevista, así que me situé en una de las cinco o seis mesas situadas en medio de los stands mientras observaba que la mayoría de los candidatos eran hombres, mayores que yo e iban púlcramente trajeados (ande me metío?). Debo decir que parece que tengo como una especie de maldición con las entrevistas de trabajo. Si bien a la entrevista de mi actual trabajo acudí con una fiebre de 39 grados y placas de pus en la garganta, en esta ocasión me tocó ir el primer día de la regla, con la tensión por los suelos, dolor de ovarios, la cabeza medio volando y una cara de estar más muerta que viva.

Me tocaba primero Accenture, y cuando dio la hora, me acerqué al stand, donde sucedió la catástrofe. Primero, no podían entender qué hacía yo entrevistándome con ellos, ya que en mi currículum no hay NADA relacionado con SAP. Les dije que tenía experiencia trabajando, pero no en SAP, pero que estaba deseosa de adquirir conocimientos nuevos y mejorar mi CV. Me preguntaron en qué departamento de su empresa me gustaría trabajar. Pues en el de desarrollo de software, por supuesto. Sí, pero en cual? Tenemos muchos. Vaya, esto en vez de una entrevista de trabajo parecía un examen en el que la materia a estudiar fuera Accenture. Daba igual si yo tenía aptitudes o no, lo importante era Accenture. Les dije que antes de empezar a trabajar en una empresa uno sabe poco o nada acerca de ella. Por supuesto puede haber habladurías, pero es como la muerte, uno no sabe nada hasta que realmente cruza el umbral. Total, que como dije, fracaso absoluto. Me preguntaron si había visitado la web de Accenture y me pidieron una explicación de lo que era SAP. Intentaron hacerme quedar en ridículo y que vacilase. Pero no. La Petite será pequeña y tendrá apariencia de niña buena pero no es tonta. Si hay que ir a una entrevista a enfrentarse con un estúpido que te ponga trampas o sostenerle la mirada a alguien mientras te quiere dejar en evidencia, pues se hace. Vamos, que la mirada se la sostengo yo hasta al mismísimo Drácula enseñando los dientes.

Mi tiempo acabó y me levanté dándole la mano a los dos individuos y regresé a mi mesa con la cabeza bien alta y muy digna mientras hacía tiempo antes de la siguiente entrevista. La verdad habían sido un golpe los últimos momentos, pero no podía dejar que me afectaran porque tenía que encarar con actitud positiva las otras dos entrevistas.

La siguiente cita era con Siemens. Normalmente en cada mesa de los stands había dos personas entrevistando, pero en este caso sólo una de las dos sillas estaba ocupada. Me acerqué a la mesa y la mujer detrás de ella me saludó con un apretón de manos. Le dije mi nombre, me bucó en la lista y ensequida se dirigió a mí en un pulcro español para preguntarme en qué idioma prefería la entrevista. Ah, pues hablo español, inglés, entiendo perfectamente y chapurreo francés y entiendo y hablo un poquito de holandés. Vale, en inglés entonces, así de paso te oigo hablar. Vale. Se leyó mi CV y le expliqué un poco lo que estaba haciendo ahora, mi trabajo, mis estancias en Argelia, etc. Me preguntó cuál era mi nivel en programación y le conté un poco acerca de mi trabajo para Cerist, donde programé uno de los primeros sistemas de enseñanza a distancia del mundo con esas características. Después me preguntó si me había pasado alguna vez el enfrentarme a algún problema nuevo en mi trabajo. Pues por supuesto. Y qué haces en ese caso? Pues resolverlo, claro. Y en medio del desierto como que hay pocas opciones de pedir ayuda. Parece que la respuesta la dejó satisfecha. Luego me estuvo explicando un poco sobre Siemens, todo lo que hacen (que es mucho más que telefonitos) y las condiciones generales de los empleados. Cursos de especialización, buen sueldo, movilidad (tú escoges dónde quieres trabajar) y un portátil para trabajar desde casa. Sus palabras eran música celestial para mis oidos. Cuando acabamos me dijo que tanto si estaban interesados en mí para continuar con el proceso de selección, como si no, de todas maneras tendría noticias suyas. Nos despedimos con otro apretón de manos y me dirigí a otra de las mesas de “espera”, esta vez sintiéndome mucho mejor.

La última entrevista era para CTAT, una consultoría. El tipo de trabajo era más parecido al de Accenture, pero la entrevista era más del tipo que yo esperaba: una serie de preguntas enfocadas a estudiar al candidato. El entrevistador en este caso era un tipo con una bonita melena morena que de lejos le daba apariencia de estar en los 30, pero de cerca sus rasgos me indicaron que estaba más bien en los 40. Me contó que él había estudiado un año en Madrid y que en una época había vivido en Leuven. Vuelta a hablar de las SAP. Le dije lo mismo que a los dos “simpáticos” de Accenture. Que no tenía ninguna experiencia en el sector, pero que quería ampliar mis horizontes y además aprendía rápido. Al momento me aclaró que casi ninguno de los entrevistados tenía ni pajolera idea sobre las SAP, pero que a él le daba igual, que lo que quería ver eran las aptitudes y actitudes del candidato. Me preguntó qué eran las SAP o la consultoría para mí y cómo afrontaría yo la situación con un nuevo cliente. Le conté un rollo tremendo de que hay que primero conocer al cliente para entonces estudiar la solución que mejor se pueda adecuar a su problema, teniendo en cuenta sus pros y sus contras, y luego tener en cuenta el precio, algo muy importante para muchos de los clientes. Mientras yo hablaba escribía tres letras en un papel: IPR. Luego me dijo que yo le parecía una persona muy analítica. Me dijo que la I era de inteligencia, el saber analizar el problema y las soluciones y saber ver cuál era la mejor. La P era de protocolo, el saber comunicársela al cliente. Pero me dijo que estas dos cosas solas no sonsuficientes para vender. Mientras decía esto, señalaba la R, a lo que yo interrumpí diciendo que entonces también era importante la relación. Me explicó que la relación con el cliente era lo más importante, el entenderlo o al menos aparentarlo, proponerle la solución que el cliente crea mejor para sí.

– Claro, hay que conocer al cliente.

– Sí, y eso es lo primero que has dicho.

Luego me explicó un poco acerca de la empresa, lo que hacían y a situación de los empleados: cursos de formación contínuamente, movilidad obligatoria (mal rollo), buen sueldo, evaluaciones cada seis meses, bonus y multitud de actividades dentro de la empresa para que los trabajadores estuvieran contentos (me dijo que se van a esquiar juntos todos los años).

Dijo que su impresión de la entrevista había sido buena, y que si yo quería concertarían una entrevista más adelante con su jefe.

Balance: Accenture mal, no cuento con nada. Siemens es mi favorito. El trabajo está más relacionado con mi especialidad y la situación laboral parece la más favorable, pues da mucha flexibilidad al trabajador. CTAT ofrece buenos sueldos y buen ambiente y fiestas dentro de la empresa, pero me huelo que a un precio bastante alto (moverse bastante, durante varios meses dependiendo de dónde estén los clientes).

Por lo pronto, hoy he recibido un mail de CTAT en el que me dicen que me llamarán los próximos días para concertar una segunda entevista, y que si ésta es positiva, me citarán una tercera vez para firmar el contrato. Y ahora es cuando me entra el miedo en el cuerpo y me pregunto si no será mejor malo conocido que bueno por conocer…

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