marzo 18, 2010

Puertas cerradas

Posted in Anecdotas, Belgica y los belgas, Coche, De médicos, el Ken, Lonely moments a 7:06 pm por La Petite en Belgique

Es la primera vez en el día que me puedo sentar tranquila. Al final ha sido un día agotador, estresante, horrible.

Salí corriendo para el hospital para hacer las pruebas de la alergia, y tan cabreada con el mundo y tan estresada estaba, que me dejé las llaves en casa, puestas en la puerta. Justo me di cuenta mientras cerraba la puerta. Fue un segundo que pareció durar horas, como ver la puerta cerrándose a cámara lenta. La empujé en vano y llamé al Ken en medio de un ataque de pánico mientras salía corriendo. Por suerte aún estaba en Bruselas, en el taller donde dejó la moto hace días. Me dijo que pasaría por casa a ver si podía abrir la puerta, y si no llamaría al cerrajero de la otra vez.

Mientras tanto yo llegué al hospital y la médico leía en su pantalla los resultados de mi análisis de sangre. Que soy multi-alérgica, o como se diga en la lengua madre; que tengo alergia al polvo, árboles y gramíneas. Nada nuevo bajo la luz del sol desde que me hice el mismo test hace unos cinco o seis años. Luego me llevó a otra sala donde una enfermera me hizo los test cutáneos y me dijo que esperara unos veinte minutos en el pasillo para que hicieran efecto. Menos mal que la médico vino a rescatarme tras cinco minutos, pues los brazos se me habían puesto ya como dos berenjenas. Estaban asombradas por lo rápido que había reaccionado, ya que normalmente se tarda unos quince o veinte minutos. Me dieron una pomada anithistamínica y me informaron de que a las alergias que encontraron en la sangre hay que añadir alergia a los gatos (que también sabía) y un poco de alergia a los perros. Toma, golpe bajo. Y yo que adoro los perros y que espero tener algún día uno que vele por mi salud mental. India, mi querida India, lo que yo te quiero y al parecer tus pelos me hacen daño.

Tras los test la médico me dio un calendario de alergias y un link de internet para que pueda ver las concentraciones de pólenes cada día. Creo que se me debió poner cara de póker, ya que no necesito que ninguna página web me diga las concentraciones. Ya lo noto yo cuando me cuesta respirar. Y además, ¿qué voy a hacer? ¿encerrarme en un búnker?

Cuando acabé en el hospital, el Ken me llamó para decirme que el cerrajero vendría sobre las 12. En una hora. Y yo con una entrevista a las 2 de la tarde en la conchinchina y otra a las 4:30 en la otra conchinchina. Porque en realidad eran dos entrevistas. La de las 4:30 era con la empresa, una multinacional que no nombraré aquí, y la otra, una especie de entrevista preparatoria con la agencia. Así que llegué a Lothlorien y le pedí a Galadriel que me dejara pasar por la farmacia para entrar en el portal. Me ofreció un arma mortífera pero pequeña: unos bastoncillos con clorhexidina caducados en una caja de plástico que podría usar para intentar abrir la puerta. Pero que si no podía, que le podíamos pedir ayuda a Celeborn, porque aunque tuviéramos puerta blindada, “dicen que es fácil ir abriendo puertas por ahí”.

Así que subí al tercero y me dispuse a usar el arma mortífera, que acabó rompiéndose. Al final intenté usar la tarjeta vieja del hospital. La teoría de abrir puertas me la conozco, pero del dicho al hecho hay un trecho, e intentarlo con una simple tarjeta en una puerta blindada que encaja a la perfección y no da juego es un reto. Al menos ya puedo decir que lo he hecho una vez en la vida: intentar abrir mi propia puerta con una tarjeta. Y mientras tanto el perro de los de al lado ladra que te ladra. No me extraña, yo ejerciendo de choriza. Tras veinte minutos infructuosos (aunque puedo decir que pude oir dos clicks) y arañazos en las manos, desistí y bajé a sentarme en las escaleras. El cerrajero llegó bastante puntual, y tras informarle de que había intentado abrir la puerta con una tarjeta, me dijo que yo había visto demasiadas pelis de James Bond.

Al llegar y ver la puerta soltó una exclamación, porque dijo que no sería fácil y que tendríamos suerte si conseguía abrirla sin cargarse la cerradura (y yo pensando en el precio). Tras intentar con varias herramientas especializadas con forma de plástico mal cortado, consiguió abrirla y yo respiré tranquila. 65 euros me costó la bromita.

Ya en casa, me preparé una tortilla francesa, ya que a la 1 tenía que irme para coger el autobús que me dejaría en la conchinchina, donde me esperaba una entrevistadora especialista en golpes bajos. Me estuvo atacando bastante, diciéndome cosas como que si les hablaba así a los de la empresa, sin duda no me llamarían. Y que le diera detalles, que le habara más, que le dijera qué me motivaba, por qué yo era la mejor para el puesto. Y simplemente estaba demasiado cansada, desmotivada, desmoralizada. Lo único que quería era salir corriendo por la puerta. Me dijo que ella era italiana y que entendía lo difícil que era esto para los exranjeros, con las normas tan raras de los belgas, que una entrevista era como un juego (y yo sin ganas de jugar). Que buscaban a alguien duro, y que aunque no debía dejar de ser educada, que tenía que ser dura con ellos (y yo con mi media tortilla en el estómago, mis náuseas y mi dolor de cabeza). Luego le entraron las prisas y me dijo que a lo mejor debía llamar a un taxi porque la entrevista era al otro lado de la ciudad. Como quedaba aún hora y media y yo estaba sin un duro, le dije que el bus y el metro me servían perfectamente.

Pasé por casa corriendo a coger un poco de chocolate a ver si así conseguía sentirme mejor e hice el trayecto en metro mirando al vacío. Al llegar me encontré con tres personas: la de RR.HH., el que sería mi manager y el manager de éste. El entrenamiento que me dio la italiana pareció funcionar, porque me puse más derecha que si me hubiera tragado una escoba, hablé directamente y parecí convencerles de que me gustan las cosas claras y el chocolate espeso, que soy muy activa y que incluso mis conocimientos son demasiados para el puesto.

Al volver, hice una paradita en Lothlorien para agradecerle a Galadriel la ayuda y pagarle los bastoncillos con clorhexidina caducados. No quiso aceptar el dinero (gracias, Galadriel) y me dijo que para la próxima vez que, antes de llamar a un cerrajero, le pidiéramos ayuda al poderoso Celeborn, porque al parecer se le dan bien esas cosas. Me pregunto yo qué cosas: ¿los trabajos manuales? ¿abrir puertas ajenas con tarjetas de crédito o con cajas de bastoncillos de clorhexidina caducados? Va a ser que los belgas también van a tener su pedacito de orgullo y aquí hay machos flamencos en vez de machos ibéricos.

He pagado 34 euros en el hospital y 65 al cerrajero. No hay que hacer muchos números para saber a cuánto asciende mi fortuna.

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agosto 25, 2009

Prescripción médica

Posted in Anecdotas, Belgica y los belgas, Coche a 7:59 am por La Petite en Belgique

Ayer no vine a trabajar porque me encontraba tan mal como si me estuviera muriendo: mareos, náuseas, debilidad, migrañas.

Cuando pude levantarme de cama (siete horas después de la hora a la que debía levantarme) me fui al médico. Me ha recetado una vida más relajada y con más sexo. Le he preguntado si es que entonces debía pedir la media jornada en el trabajo y se ha echado a reír.

marzo 2, 2009

Un bocata en el bosque

Posted in Coche, Lonely moments a 2:51 pm por La Petite en Belgique

Parece mentira que el pasar una hoja del calendario pueda cambiar tanto las cosas. El sábado, último día de febrero, uno de los peores febreros que recuerdo, se pudo empezar a oler la primavera. El sol quiso hacerse ver en tierras belgas, y aunque me haya tenido que chupar 120 km extra, no me importó. Porque pude conducir en una autopista poco concurrida, con gafas de sol y el último disco de Liam Finn sonando a todo volúmen.

La primavera que se acerca me está haciendo bien, y entre el sol, la quedada del viernes y las cosas un poco más claras, me encuentro mucho mejor.

Hoy me compré un bocata y me fui con el coche a buscar un lugar tranquilo. A menos de diez minutos encontré un bosque con un poste de información sobre rutas de senderismo. Como los días son algo menos fríos, decidí dar un paseo por entre los árboles. Casi una horita de relax, fuera de la empresa, de ese nido de alimañas decidido a destruirme. No lo van a conseguir.

agosto 21, 2008

Dos hechos sospechosos no necesariamente relacionados

Posted in Anecdotas, Coche, el Ken a 10:16 am por La Petite en Belgique

Ayer miércoles por la tarde, cuando conducía del trabajo a casa, reparé en el hecho de que el espacio bajo el reproductor de cedeses, que suelo tener abarrotados de cedeses (valga la redundancia) estaba vacío. Me extrañó mucho, porque yo, dejada como soy, suelo dejar los cedeses durante eones en el coche sin que el tiempo parezca que pasa por ellos. Se me ocurrió que quizás el Pequeño los había cogido para escuchar en casa, pero entonces me chocaron dos cosas. Primera, que dudo mucho que él quisiera escuchar mi CD de Betchadupa, y segundo, que el último día que el Pequeño se montó en el coche fue el domingo (cuando fuimos a visitar a sus papis) y yo recordaba ver el CD de Betchadupa el día anterior (martes) en un instante fugaz en que pensé en escucharlo.

Miré entonces a ambas puertas del coche (es un Polo de dos puertas, o tres, nunca sé cuándo el maletero cuenta como puerta) y vi que, excepto el manual de la radio y unos papeles, los huecos también estaban vacíos. No, el Pequeño no se llevó el CD ese tan cutre que tenía yo en mi puerta.

Empecé a pensar rápido cuándo me los pudieron sustraer y sólo se me ocurrieron tres sitios: en el trabajo, el día anterior que paré al lado de un banco para ir al cajero o al aparcar cerca de casa. La historia es que el coche se abre y se cierra con un mando a distancia de esos que vienen en el llaverito, y que además lleva un dispositivo que, si me olvido de cerrar el coche, él mismo se cierra automáticamente tras dos minutos. Vaya, ya de paso podían haberme limpiado el coche.

Debido al mandito, no puedo saber si ayer por la mañana el coche estaba o no abierto, y de todas formas, aunque me haya retorcido las neuronas, NO recuerdo si los cedeses estaban allí ayer por la mañana. Es lo que tiene ir al trabajo con los ojos aún medio pegados. Pero se han llevado TODOS los CDs, incluídos los que estaban medio camuflados entre multitud de papeles del banco en un espacio cerca de la guantera (vale, soy una desordenada), pero no el que estaba dentro de la radio (eso significa que podré seguir escuchando a Amaral). Así que ha sido un trabajo rápido (no se llevaron la radio), pero tampoco tanto. Y yo que ya tenía mi idea formada de que este era un país seguro y de que lo único que se roban son bicis (bueno, y ropa de la lavandería, pero eso es otra historia para otro día).

El Pequeño y yo tenemos dos teorías: o ha sido un ladronzuelo muy habilidoso o dentro de mi coche tengo viviendo al monstruo de los cedeses. Lo que más me duele es que también se ha tragado el Sultans of Swing de Dire Straits y un directo de Maná del Pequeño (sí, de ahí lleva años aprendiendo las cuatro cosas que sabe de castellano).

Segundo hecho:

Ayer por la tarde, tras nuestros respectivos trabajos, nos fuimos al super a comprar comidita (qué rico salió el atún con tomate). Cuando subimos a casa, al entrar y dejar la llave del coche sobre la mesita al lado de la puerta, me doy cuenta de que no tengo las llaves de casa. Me las habré dejado en el coche, luego voy a por ellas. Por supuesto, entre el atún con tomate, la tortilla española, el vino blanco y los comentarios jocosos del Pequeño, se me olvidó por completo bajar al coche. Así que esta mañana, como todas las mañanas, cuando estaba a punto de salir por la puerta y el Pequeño me despedía con un beso y palabritas de amor aún en paños menores (su horario es menos estricto que el mío), descubro que ayer no me he acordado de las llaves.

– Uy, ayer no me acordé de ir a por las llaves.

Él pone cara de poker.

– ¿A qué hora vuelves hoy? Bueno, supongo que volverás antes que yo, así que no habrá problema. Y además, estarán en el coche, si el Monstruo de los Cedeses no se ha encontrado con más hambre y se las ha comido.

Sigue con cara de poker. La verdad, los dos somos poco mañaneros.

Abro la puerta, y ante su mirada que dice “que tengas un buen día” veo mis llaves colgadas de la cerradura de la puerta. Imagináos cómo se me quedaron los ojos. Pues como platos. Y me acordé entonces de la vecina de mi madre, cuando se dejaba las llaves en la puerta y yo decía, “qué pena, es mayor y se olvida de las cosas“. Y ahora yo. Si me pasa eso en casa de mi madre o la llamo para contárselo, seguro que me echa una buena reprimenda. El Pequeño no. La verdad, muchas veces pensamos en celebrar algún tipo de campeonato para ver quién es más despistado. Él dice que no está seguro de quién ganaría, pero yo cada día estoy más convencida de ser yo quien se llevara el oro.

P.D.: Por fortuna The Rolling Stones Gold y Elvis Presley the collection están a salvo en la mesa de mi despacho.

P.D.2: El Pequeño ayer volvió a dejar un CD en el coche (Green Day) para tentar al Monstruo de los Cedeses. Ahora ya entiendo porqué su nombre, en Dutch antiguo, significa valiente.

P.D.3: Ahora también entiendo adonde fue a parar aquel CD de Shakira por el que mi hermana estuvo tres años preguntando (desapareció un buen día de casa de mi madre y nunca más se supo de él).

marzo 28, 2008

Buenos dias torpes

Posted in Anecdotas, Circo del terror, Coche, Curro a 9:38 am por La Petite en Belgique

Este post va dedicado a Dudo, y es que llevo una serie de acontecimientos especialmente torpes. Si, lo reconozco, soy torpe, pero me viene de herencia genetica: mi padre tambien lo es.

El desayuno de ayer fue un primer indicio.

Ayer al llegar por la noche de tomar algo con el Ken y los colegas note bastante frio en casa. Estos dias esta haciendo mucho frio y la calefaccion anda como floja. Asi que me iba a poner en cama la tipica bolsa de agua caliente que usaban nuestras abuelas. Pero con tan mala pata que al intentar poner el tapon se me rompio la arandela y no podia enroscar el tapon 😦

Y esta manhana, ya lo mas de lo mas. Sabia que tarde o temprano me iba a pasar. Perdi el coche… Se que no es excusa el decir que mi zona es problematica para aparcar, y cada vez tengo que hacerlo en un lugar diferente. Mire en varios sitios (me hice un lio entre el sitio en el que aparque ayer y el de anteayer) que no estaban precisamente cerca y poco me falto para exclamar  lo que ya exclame una vez hace varios anhos en las mismas circunstancias: “Me han robado el coche!“. Segui dando vueltas apretando el boton del mando cada pocos metros y al final de MI calle el condenado aparecio.

Pero ya era tarde, asi que llame al trabajo para avisar de que llegaria 15 minutos tarde porque “mira, es que he perdido el coche, pero no te preocupes que ya lo he encontrado“. Si, en fin, se que no queda muy bien decirle a la empresa que has perdido su coche, pero que iba a hacer?

febrero 21, 2008

Débrouillard

Posted in Anecdotas, Circo del terror, Coche, Curro, Reflexiones a 4:24 pm por La Petite en Belgique

Hoy he aprendido unanueva palabra en frances. Cuando llegue aqui, hace mas o menos un anho, no hablaba NADA DE NADA. Ahora me defiendo con un frances de parvulario, entiendo mucho mas de lo que hablo, y hablo mucho mas de lo que escribo. Es lo que sucede cuando uno aprende un idioma tal y como lo aprenden los ninhos (pero jode un poco tener 29 tacos y expresarse como alguien de 4).

La palabra que he aprendido hoy es “debrouillard“, equivalente a autosuficiente. Adjetivo que me he ganado hoy porque pinche y tuve que cambiarle una rueda al coche. La secretaria y la encargada de la contabilidad (que junto con la hija del jefe son las encargadas de ampliar mi vocabulario callejero) coinciden en que no es tarea para chicas, y que hemos de dejar esas cosas a los hombres para que se sientan utiles y contentos. Otro dato mas sobre los individuos belgas: las mujeres belgas no cambian ruedas. Sera que no saben o sera que prefieren que un hombre las saque del apuro? (La verdad es que si que son un poco chapaitas a la antigua). La secretaria dice que yo no tengo novio porque no puede haber hombre que me aguante si soy tan debrouillard. C’est possible. Ya me habia dicho mi mama que yo tenia un caracter un poco dificil. El precio de la independencia.

febrero 18, 2008

Polizie

Posted in Anecdotas, Coche, Curro a 10:04 pm por La Petite en Belgique

Hoy por la mañana fui informada de que el coche de empresa que conduzco tiene una multa (mejor dicho, otra más). Como yo vivo en zona flamenca pero trabajo en zona valona (estos belgas…) nadie se coscaba de lo que decía el papel. Más bien podíamos intuirlo, y lo que se entendía bien sin lugar a dudas eran los 50 euracos del ala.

Estábamos 4 personas allí, la secretaria, la de recursos humanos, Nicolas I y yo. Y entre todos no pudimos sacarle todo el significado al papelajo. La secretaria se arma de diccionario Neerlandes – francés pero ni con esas: “El papel dice que estabas estacionada a tu derecha, entonces estabas bien. No entiendo nada. Y si pedimos que nos lo vuelvan a enviar pero en francés?”. A lo que la encargada de recursos humanos, o sea, la hija del jefe, responde: “No, aquí en Bélgica estamos obligados a saber los dos idiomas”. A lo que yo añado: “Pero si son tres, qué pasa con el alemán?”. Mientras tanto, Nicolas I no paraba de repetir una de las 3 palabras que debe saber en flamenco: “betalen!” (pagar).

Al final la hija del jefe, encargada de recursos humanos decide llamar a la “polizie van Leuven” para que se lo traduzcan. Y como hay unos cuantos flamencos que tampoco se coscan mucho del francés pues se pasaron un buen rato discutiendo la razón de la multa.

Por cierto, la razón es que había estacionado en el lado izquierdo de una calzada de doble sentido. Por cierto, que dicha calzada es al lado de mi casa. Por cierto, que la multa es del 19 de noviembre (hace tres meses). Por cierto, que sé exactamente donde fue, porque MUCHAS veces aparqué ahí. Ay! que ya empiezo a temblar.

P.S.: Al llegar a casa me encuentro en el buzón un papelito que dice:

Monsieur Moh
GRAND VOYANT MEDIUM
Incontestable avec son pouvoir exceptionnel
Résoudra vos problèmes même si vous êtes déçus par un autre.
Amour entre hommes et femmes – Retour d’affection – Travail –
Protection – Santé – Désenvoûtement – Difficultés financières
Chance – Attraction clientèle pour vendeurs.

TRAVAIL SERIEUX, EFFICACE, RAPIDE –
RESULTATS 100% GARANTI

0474.08.64.59

Pongo también el teléfono por si a alguien le hace falta, juas. Si llamais desde fuera de Bélgica marcad antes el +32 y omitid el primer 0. Cuando se tiene un dia malo y se recibe algo así, no es para menos que reírse un poco.