marzo 1, 2011

Palabras sin rumbo

Posted in Belgica y los belgas, Bruselas, Curro, El gigante de tres letras, el Ken, Españoles en Bélgica, Fotos, Mi espalda y sus circunstancias, Reflexiones, Vigo a 10:48 am por La Petite en Belgique

Hace unos días he recibido un e-mail de una lectora desde New York. Me complace ver que aún hay personas leyendo este blog, pese a lo poco que lo actualizo. No sé si el tiempo ha pasado o simplemente ya no me encuentro sumergida en esos dramas que me tenían en un sinvivir. La vida va transcurriendo poco a poco, sin novedades que merezcan la pena ser contadas.

El problema que había tenido con el aire acondicionado en el trabajo sigue ahí. Mi compañero no ha vuelto a la oficina y yo me siento dos pisos más arriba en un espacio “abierto”. Echo algo de menos sentarme con mis compañeros en el “area segura” pero desde que estoy aquí no he vuelto a tener problemas (más allá de la alergia primaveral y asma cotidiana debido a la humedad).

El hermano del Ken se casa próximamente. La boda por la iglesia es en mayo (creo recordar), y la boda civil es… este sábado. Hemos dejado pasar las semanas casi sin darnos cuenta y ayer por fin hemos revisado nuestro correo y hemos visto que ya es este sábado… y yo con estos pelos. Lo de los pelos es una forma de hablar, están bien, o al menos presentables; pero aún no había decidido al 100% qué ponerme y el sábado las temperaturas van a rondar entre 1 y 8ºC. Así que ayer tocó sacar vestidos y chaquetas del armario hasta dejar el sofá del salón como Bershka en época de rebajas. Ya tengo vestido y ya tengo chaqueta, y el Ken también tiene modelito. Sólo espero no pasar mucho frío.

Los días se suceden unos tras otros, y parece que después de casi dos meses desde nuestra visita a Vigo, el peso del invierno se vuelve a cernir sobre nuestras cabezas. Los días van siendo un poco más largos, el sol se pone sobre las 18:15 en lugar de hacerlo a las 17:00 como sucedía en diciembre o enero, pero este gris eterno a veces pesa demasiado. El domingo estuvimos viendo las fotos que sacamos en Vigo en diciembre y los cielos de aquí y allí no tienen punto de comparación.

Muchas mañanas veo en el metro a una chica asiática con mechas azules, medias fucsias, un gorro de lana estilo casco de centurión y bolso de charol rojo. Es imposible no fijarse en ella, aunque los belgas jamás admitirán el hecho de fijarse en alguien desconocido. En mis ratos libres, además de estudiar para el CCNA, darle al Drupal y ver series, también toco un poco el ukelele y hago algo de ganchillo. Encontré en Facebook un grupo de chicas que viven en Bruselas y se reúnen de vez en cuando para tejer y hacer ganchillo y decidí apuntarme. Quién me iba a decir que en dicho grupo también iba a estar la chica asiática de las mechas azules y las medias rosa-fucsia. Esta mañana en el metro me contaba lo mucho que está disfrutando de Bruselas desde agosto que llegó, gracias a haber encontrado amigos fantásticos y divertidos. Esto me ha sucedido ya varias veces. Personas afirmando lo divertida que es Bruselas y el buen ambiente que tiene. Y el Ken y yo muertos del asco, de casa al trabajo y del trabajo a casa, bajo un cielo gris oscuro y a temperaturas cercanas a cero. Esas veces me cuesta creer que estemos hablando de la misma Bruselas e intento mirar a esas personas fijamente para ver si se me pega algo de eso que están hablando. Es posible que estemos demasiado metidos en la rutina diaria como para ser capaces de ver “todos esos maravillosos amigos”.

El domingo quedamos con una amiga de mi antiguo trabajo que acaba de mudarse a Bruselas. Espero que entre las carreras después del trabajo, las clases y el supermercado, tengamos tiempo de quedar a menudo.

También hay otros conocidos hispanos que vemos de vez en cuando, pero que casi nunca salen de casa antes de las once de la noche, casi cuando nosotros estamos de retirada. La mayoría están aquí con becas y nos dicen repetidamente que “a ver si cambiamos el chip” y nos vamos de marcha con ellos. Me pregunto porqué no intentarán cambiar ellos el chip. Supongo que porque todas estas personas de las que hablo llevan poco tiempo aquí, o están de paso. Recuerdo mi primer año en Bélgica como algo casi glorioso. Supongo que el encanto se rompió en algún momento entre el mobbing y mi lesión de espalda. Y ahora sólo queda este cielo gris oscuro.

En abril, concretamente el fin de semana antes de Semana Santa, estaremos por Madrid. Ahora que está casi decidido que nos iremos allá el año que viene, queremos hacer un viaje de reconocimiento, para que el Ken vea con sus propios ojos cómo es. Si a alguien le apetece quedar para tomar un café, comer, cenar o hacernos de guía por un un rato, dadme un silbidito.

Dejo aquí una foto de la última puesta de sol del 2010. Nunca lo hubiera pensado, pero cómo echo de menos esas puestas de sol. En mi infinita ignorancia, casi pensé que todo el mundo podía disfrutar de puestas de sol sobre el mar.

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mayo 6, 2010

El Ken baila Swing

Posted in Belgica y los belgas, Fotos, Swing a 9:14 am por La Petite en Belgique

El Ken y yo vamos todos los miércoles a clases de Lindy Hop, y desde hace poco, ha surgido la iniciativa de, cada martes, reunirse para bailar Swing en un bar. Cafe Modele y Madame Moustache se turnan cada semana para acogernos y dejarnos poner la música que nos gusta. La semana pasada estuvo un fotógrafo de “Brussel deze Week” haciendo fotos para Agenda. Así que si andáis por Bruselas y cogéis la Agenda del metro, podréis ver, en la página 5, al Ken bailando con una amiga nuestra alemana.

Yo también saqué unas cuantas fotos aquel día. Aquí os dejo un par. Son nuestros profesores de baile.

abril 23, 2010

La hora bruja

Posted in Anecdotas, Belgica y los belgas, Fotos a 7:38 pm por La Petite en Belgique

Estaba yo viendo las fotos de estas vacaciones, cuando me disponía a levantarme para prepararme algo para comer y me encuentro con esto:

Y es que nuestro piso da al oeste, y las puestas de sol combinadas con esa bola de discoteca dan como resultado este efecto. Eso sí, apenas me dio tiempo a sacar fotos, ya que la magia duró un par de minutos.

Analizando

Posted in Belgica y los belgas, Family Tales, Fotos, Lonely moments, Reflexiones a 9:41 am por La Petite en Belgique

Llevo ya dos días de vuelta, bueno, algo más de día y medio. A menudo me quejo de Bélgica en general y de sus gentes y costumbres en particular. Que si el tiempo, que si la burocracia, que si tienen una forma enrevesada de hacer las cosas. Pero si lo pienso, no es eso lo que me falta de allá y lo que me sobra de aquí. Bueno, también lo es, pero hay otras cosas antes.

Algo importante para mí es el descanso y el tiempo libre. Siempre le he dado mucho valor al tiempo para mí misma, tiempo para pensar, para dedicar a mis proyectos, para imaginar, para cultivarme o para regalar a las personas que quiero. Por desgracia, soy una persona que necesita dormir bastante. Las famosas cinco o seis horas que le bastan a muchos a mí me dejan K.O. En vacaciones suelo dormir ocho u ocho horas y media, incluso nueve si estoy muy cansada. Sé que es un handicap, porque me roba tiempo para hacer otras cosas. Pero es como el respirar, si no lo hago mi cuerpo no funciona. Me encuentro mal, estoy de mal humor y las defensas me bajan a toda velocidad, con lo que acabo poniéndome enferma y cogiendo infecciones oportunistas varias, como si fuera un inmunodeprimido. Llevo menos de dos días aquí y desde ayer por la mañana tengo un dolor de cabeza permanente y ya he cogido un catarro (también casi me he quedado dormida en el bus, pero eso es otra historia). La necesidad de dormir y de tiempo libre no se llevan bien cuando se pierden once horas al día por un trabajo no gratificante. En su día, mi amigo Suso, me dijo que yo me defino por mi trabajo. No es exacto, pero sí que es algo también importante para mí. Son ocho horas (al menos) que le dedicamos al día, así que en mi opinión, es importante sentirnos realizados, o por lo menos, estar a gusto. Así que juntamos la necesidad de dormir, la necesidad de tiempo libre y estas malditas once horas perdidas, y lo que obtenemos es una persona frustrada, quemando combustible constantemente y sin las ganas necesarias para mover un dedo y la incapacidad física y mental de salir de esta pequeña encerrona.

Otra cosa que considero esencial para vivir son los amigos. No meros conocidos o colegas, personas que pasan por tu vida amenizándola (que de ésos también hace falta). Hablo de amigos de verdad, ésos que la han acompañado a una durante años, ésos que lo dejan todo por quedar a tomar un café y hablar de lo que realmente importa, ésos en los que podemos mirarnos como en espejos, ésos a los que podemos darles todo sin miedo a caer en un pozo sin fondo. Mi padre me preguntó el otro día que si me sentía sola en Bruselas. Para tranquilizarlo me salí por la tangente y le dije que estaba bien. Pero no es verdad. Me siento muy sola. Es verdad que en general mis compañeros de trabajo son en general bastante majos, y en clases de Swing he conocido a personas muy agradables, pero me sigue faltando algo. En momentos cruciales sigo echando de menos a alguien de quien echar mano. El Ken es mi confidente y mi apoyo, pero una sola persona no es suficiente para soportar todo ese peso. Estos días en Vigo me dejé mecer por la red de AMIGOS que tengo. Sin esfuerzo, sin pánico, sin soledad. Poco a poco, gota a gota. Salir a tomar un café o a comer unas tapas, o dar un paseo al lado del mar. Hablar, hablar de lo que de verdad importa, de sentimientos, de miedos, de alegrías. Ver que le importas al de al lado y ver que tú también lloras cuando él llora. Me he alegrado con algunas personas estos días y se me ha partido el corazón con más de las necesarias, pero al menos he dejado de sentir esta soledad acuciante.

A veces pienso que es esta soledad la que hace que este blog sobreviva. Necesito una válvula de escape y es entonces cuando escribo. Pienso en que en año y medio me iré de este país y volveré al mío. Me pregunto si seguiré sintiendo esta soledad si el sitio al que vayamos no es Vigo. Me pregunto si esta soledad no será también algo cultural. Me pregunto tantas cosas y encuentro respuesta a tan pocas.

Tan sólo sé que la privación de sueño nos hace daño y, junto con la soledad, hace que magnifiquemos todo lo malo que nos pasa. Lo bonito es ir de la mano de alguien, y lo mejor, el estar rodeado de amigos con los que poder compartir las pequeñas cosas de la vida.

Editado:  Supongo que el estar rodeada de amigos y familia también hace que me mire menos el ombligo y me lamente continuamente sin salir del círculo vicioso. A veces necesitamos que alguien nos haga ver las cosas desde otro punto de vista. Otra razón que se me ocurre es el hecho de al darle mi tiempo y mi atención a la gente que quiero me regodeo menos en mis desgracias.

abril 22, 2010

Vuelta a la rueda

Posted in Belgica y los belgas, Family Tales, Fotos, Lonely moments, Reflexiones a 3:24 pm por La Petite en Belgique

La nube volcánica me ha permitido volver a Bruselas dos días después de lo esperado. No miento si digo que no consulté frenéticamente la información de los vuelos, ya que no me apetecía volver. No me apetecía volver a pasar casi el 50% de mi tiempo atrapada entre un trabajo frustrante y trenes, buses y metros que nunca llegan. Como tampoco me apetecían los desprecios varios que veo a menudo, aunque esta vez aún no hayan llegado.

Así que aquí estoy otra vez, en el país de la cerveza y del niño meón, intentando escapar a la inercia. Sí, la inercia debida al agotamiento, que me sume en un sopor y un letargo como si estuviera hibernando. Sólo espero que el hecho de que haya más luz y las temperaturas sea menos gélidas (que no cálidas) evite que la dejadez me vuelva a arrastrar y la vida se pase sin que me dé cuenta más que para quejarme de que la paso delante de un PC, dentro de un tren o en una parada de autobús.