noviembre 2, 2011

La tele me envenena

Posted in el Ken, Family Tales, Lonely moments, Madrid, Vigo a 1:02 pm por La Petite en Belgique

En Bélgica contraté televisión por el simple hecho de que en varios casos ha demostrado ser de utilidad a la hora de aprender idiomas. Pero no, si ya veía poca tele cuando vivía en España, ahora menos. Y menos es nada. Seguí pagando la TV por dos razones:

1. Porque venía en un paquete incluído con internet, teléfono y llamadas gratis a teléfonos fijos de toda Europa. Total, 65 euros.

2. Porque el Ken ve todos los junios el tour de Flandes.

Hace dos semanas mi jefe me dijo que aún me quedaban dos semanas de vacaciones pendientes (sin contar Navidad, que esas ya las he pedido), y que si no las cogía antes de acabar el año, que las perdería. Así que, dado que mi madre tiene que seguir guardando reposo, decidí cogerme un billete a Vigo y relevar a mi hermana y a mi tía. Fuimos en tren al aeropuerto. A última hora decidieron cancelar un tren, y el siguiente hizo otro recorrido y nos tuvo parados un buen rato. Así que me planté delante del mostrador de facturación 25 minutos antes de saliera mi vuelo. Por supuesto que mi maleta no podía volar, así que me fui corriendo con mi equipaje de mano, que consistía en mi portátil, mi cámara de fotos y nada más.

Al llegar aquí me encontré con un edificio que lleva seis meses sin presidente de la comunidad, sin calefacción y algo de ropa vieja en el armario. Mi madre está algo mejor, pero no puede hacer esfuerzos y me he tenido que convertir en su sombra durante las 24 horas del día. Hago las tareas que ella haría. Vamos juntas a la compra, llevo las bolsas, tiendo la ropa, cargo con las bombonas. Pero tengo que vigilarla en todo momento porque cuando no miro hace cosas que no debería. Me cansa mucho mentalmente, porque cuando la cazo en plena faena se cabrea mucho, y eso me obliga a andarme con ojo avizor todo el rato.

Decía que en Bélgica yo no veo la tele, sólo series o películas que yo quiero y cuándo quiero. Las noticias las leo en el periódico en internet. Aquí mi madre tiene la tele puesta todo el día. Todo el día. Y cómo no, como la mayor parte del país, la cadena televisiva que más a menudo aparece en su pantalla es Tele5. Y me mata, me envenenta, me estresa. Se oyen las mismas noticias una y otra vez, de forma sensacionalista y comentadas por el charlatán de turno. Tengo a la Esteban que se me mete en la cabeza y no me deja pensar. La Esteban y sus secuaces, que lo único que saben hacer es gritar y vivir del cuento. Gritan, me marean, me estresan, gritan. Necesito paz. Odio la Tele5 y si no fuera porque también he pertenecido al gremio, me darían ganas de quemar los estudios de televisión.

Ayer por la tarde decidí poner una película (Los amantes del círculo polar) y conseguí que mi madre se enganchase. Un respiro.

Y para colmo, mi sobrina de 22 meses ha decidido que su tía está muy bien cuando aparece en la pantalla del ordenador, pero no cuando se pasa el día en una casa donde no tiene derecho a estar y cuando tiene manos que la sujetan en determinados momentos. Se queda a veces cuando mi hermana trabaja, y como mi madre está muy limitada, me toca a mí meterla en la cuna, cambiarle los pañales, etc. Y me odia. No soporta que la toque, me manda estarme quieta cuando bailo su música. Siempre he dicho que se me daban mucho mejor los perros que los niños. Le intento dar la comida y no la quiere porque se la doy yo. Sólo la abuelita tiene derecho a eso. Y la consienten. Si dice que no a la tía, pues se la da la abuela. Así que tengo las de perder.

Estoy bastante cansada mentalmente.

La semana pasada me llamó el Ken y me dijo que el profesor de Madrid ya le ha confirmado que hay dinero para un puesto para él, y que le darán una ayuda para la mudanza. Por fin buenas noticias. Ya sólo toca atar los últimos cabos. Ultimar la mudanza y concertar detalles con mi jefe.

Lo único bueno que he sacado de la tele ha sido esto. He descubierto una canción:

octubre 5, 2011

Organización

Posted in De médicos, Family Tales, Lonely moments, Vigo a 9:21 am por La Petite en Belgique

Mi madre ha ido ayer a la consulta del cirujano. Necesitará dos meses de reposo para que el esternón se suelde. Hasta necesita ayuda para ponerse una simple camiseta. Y sólo estamos mi hermana (que tiene un bebé), mis dos tías (que viven en un pueblo a 150 km) y yo. Y las cuatro trabajamos. No sé cómo nos vamos a organizar.

octubre 3, 2011

Perlas

Posted in Belgica y los belgas, Bruselas, De médicos, Family Tales, Lonely moments, Vigo a 2:17 pm por La Petite en Belgique

Le dieron el alta a mi madre el sábado, me he vuelto a Bruselas el domingo y hoy lunes estoy trabajando pero no tengo energías. Ayer me he acostado y, después de dos semanas durmiendo cuando tenía tiempo, no podía pegar ojo. Me he levantado y he vuelto a la cama a ls 2 de la mañana, pensando en cómo me encontraría cinco horas después al oir el despertador.

Han sido unos días duros. La operación de mi madre, cosa sencilla en teoría y que te permite estar en casa dos días después, sufrió complicaciones. No encontraron todo lo que tenían que encontrar y luego, para colmo tenía la tensión tan baja (5,2), que le tuvieron que dar mucho líquido, tanto que se le acabaron encharcando los pulmones, pasando dos noches de pesadilla y llegaron a decirle que era posible que tuviera un fallo cardíaco. Era susto tras susto, una angustia contínua. En estos diez días sólo lloré dos veces: la noche tras la operación, en la casa de mi hermana, y ayer, al llegar al aeropuerto de Bruselas.

A pesar de los malos momentos que hemos pasado, hay ciertas cosas que sí merece que se hable de ellas por ser positivas, como rayitos de luz en medio de la oscuridad.

Nuestros vecinos se portaron de lujo. Una vecina se ofreció a hacernos la comida y otra (ex-auxiliar de enfermería) se ofreció el ir a pasar la noche con mi madre. Al final no hizo falta ninguna de las dos cosas, ya que estábamos mis tías, mi hermana y yo; pero llama la atención cuando se viene de un país donde uno puede morirse en casa y los vecinos no enterarse hasta pasado un mes y tan solo debido al olor a descomposición.

La mayoría de enfermeros y enfermeras que atendían a mi madre eran un encanto y muy trabajadores, pero guardo un especial recuerdo de una. Una chica cordobesa algo mayor que yo, con dos hijos. La tercera vez que entró en la habitación me fijé que tenía una tarjetita que decía “estudiante en prácticas”. Trabajaba con muchas ganas y siempre con la sonrisa en los labios. Está claro que nunca es tarde para cambiar de rumbo.

Pasaron muchas más cosas en estos diez días, pero hoy no tengo las energías para seguir hablando de ello. Tan solo decir que no quiero estar aquí.

septiembre 22, 2011

Cuidados intensivos

Posted in Family Tales, Lonely moments, Vigo a 7:07 pm por La Petite en Belgique

Acabo de llegar del hospital. Después de una larga espera mi madre ha ido hoy a operarse. Las cosas han salido peor de lo esperado. Le han buscado las paratiroides, le han sacado dos. Nada anormal en ellas. Han abierto más y no ha aparecido la que buscaban. Cuatro horas y media de operación y nada. Ahora está en cuidados intensivos, con mucho dolor y conectada a una máquina que le controla todas las constantes. Yo tenía el vuelo mañana, pero lo he cambiado.

Han venido mis tías y la casa está llena, pero yo sigo escuchando el cascabel de su llavero. No soy capaz de decir lo que siento, temo que si empiezo no pare y el torrente sea incontenible. Alguien tiene que mantener la calma en medio de la tempestad.

Estoy vacía.

septiembre 20, 2011

Voy o vengo

Posted in Lonely moments, Mirando atrás, Vigo a 12:24 pm por La Petite en Belgique

Más de una vez se me han caído las lágrimas al divisar desde el avión la ría y las montañas que me han visto nacer y crecer. Ese paisaje tan familiar al que nunca he dado demasiada importancia y que, desde que me he ido, echo terríblemente de menos. El mar en calma, las verdes endulaciones del terreno, como mal peinadas. Las bateas y las islas, testigos silenciosos de tantas idas y venidas.

Una parte de mí se ha ido ya nunca volverá, es de otro sitio, sin ser verdaderamente de allí. Mi hogar como siempre lo conocí ya no existe, y la brújula se confunde y ya no sé si vengo o voy.

mayo 24, 2011

Cambios de última hora

Posted in Bruselas, Curro, De médicos, El gigante de tres letras, el Ken, Family Tales, Lonely moments, Vigo a 12:09 pm por La Petite en Belgique

Llevo unas semanas un poco más estresada de lo normal. No es sólo el trabajo, sino más acontecimientos que se unen para no dejarme ni un momento de descanso. El sábado se casa el hermano del Ken, con todo lo que ello conlleva. Nunca he sido partidaria de este tipo de celebraciones con cientos de invitados (incluída la niñera de cuándo tenían dos años). El Ken se ha comprado un traje y yo me he comprado un vestido, un bolso un cepillo del pelo y un secador. Llevo dos semanas intentando llegar a una conclusión de qué hacer con mi pelo. Llevo años sin usar secador, y lo único que utilizo es un peine. Salgo de la ducha, me echo un poco de mascarilla sin aclarado, me peino en tres minutos y estoy lista. Imaginaos el cuadro cuando vinieron mi madre y mi hermana a visitarme hará unos cuatro años y se encontraron, al salir de la ducha, con el hecho de que yo carecía de objetos tan indispensables para la belleza femenina.

Pero este sábado tengo que dominar al león, hacerme un recogido y presumir de flequillo con un look desenfadado arreglado. Me he comprado el secador decente más barato que he visto y espero hacer milagros el sábado. Llevo desde el viernes viendo videos en Youtube con títulos tan sugerentes como “recogido elegante en diez minutos” o “recogido fácil para boda”. Por supuesto también he visto grandes éxitos como “maquillaje fácil para ocasiones especiales” o “cómo hacer un ojo ahumado”. Es lo que tiene el ir de natural, que me falta la práctica y necesito aprender a toda costa. Si Youtube me ayudó con el ganchillo, por qué no con alcanzar un look impecable para ir a una boda.

Ahora que no me venga el hermano del Ken con que tenemos que pasar las tres horas que van entre la boda y la fiesta con una caminata. ¡Una caminata! Con mis zapatos de boda, mis medias, mi vestidito, los 15 grados que va a hacer y mi recogido impecable. Antes muerta que sencilla.

La segunda causa de estrés es la operación de mi madre. Ya se pospuso una vez por un error administrativo. Cambié mi billete de avión y mis “vacaciones” pagando unos 380 euros más (creo que el total asciende a unos 780 euros, pero prefiero no confirmarlo, no me vaya a desmayar) y estaba lista para irme para Vigo al día siguiente de la boda. Por un lado, hay un nuevo volcán enfurecido que amenaza con cancelar vuelos, y por otro, mi madre ha tenido un nuevo percance. La semana pasada se cayó al suelo con una bombona de butano (no, no es la primera vez que le pasa, y maldigo a todas las bombonas de todo el mundo, ¿por qué no pondrá gas de una maldita vez?). Se fue a urgencias y a pesar del dolor no le vieron nada. Como no mejoraba ayer volvió al médico, y tras unas radiografías han llegado a la conclusion de que tiene una fisura en una costilla, por eso le duele horrores en todo momento. Mi madre llamó ayer al anestesista para preguntarle si lo de la costilla podría dar algún problema durante la operacion, y el anestesista le dijo que depende. Que debido a la anestesia general el pulmón puede expandirse más de lo normal y eso le puede producir dolor los días después. Otra cuestión es la postura durante la operación, que sobre eso tiene que preguntarle al cirujano. Mañana sabrá la respuesta.

Y yo sigo aquí, sin tener mucha idea de recogidos ni si mi avión saldrá o operarán a mi madre el lunes que viene. Otra historia son mis días de Educational Leave…

marzo 1, 2011

Palabras sin rumbo

Posted in Belgica y los belgas, Bruselas, Curro, El gigante de tres letras, el Ken, Españoles en Bélgica, Fotos, Mi espalda y sus circunstancias, Reflexiones, Vigo a 10:48 am por La Petite en Belgique

Hace unos días he recibido un e-mail de una lectora desde New York. Me complace ver que aún hay personas leyendo este blog, pese a lo poco que lo actualizo. No sé si el tiempo ha pasado o simplemente ya no me encuentro sumergida en esos dramas que me tenían en un sinvivir. La vida va transcurriendo poco a poco, sin novedades que merezcan la pena ser contadas.

El problema que había tenido con el aire acondicionado en el trabajo sigue ahí. Mi compañero no ha vuelto a la oficina y yo me siento dos pisos más arriba en un espacio “abierto”. Echo algo de menos sentarme con mis compañeros en el “area segura” pero desde que estoy aquí no he vuelto a tener problemas (más allá de la alergia primaveral y asma cotidiana debido a la humedad).

El hermano del Ken se casa próximamente. La boda por la iglesia es en mayo (creo recordar), y la boda civil es… este sábado. Hemos dejado pasar las semanas casi sin darnos cuenta y ayer por fin hemos revisado nuestro correo y hemos visto que ya es este sábado… y yo con estos pelos. Lo de los pelos es una forma de hablar, están bien, o al menos presentables; pero aún no había decidido al 100% qué ponerme y el sábado las temperaturas van a rondar entre 1 y 8ºC. Así que ayer tocó sacar vestidos y chaquetas del armario hasta dejar el sofá del salón como Bershka en época de rebajas. Ya tengo vestido y ya tengo chaqueta, y el Ken también tiene modelito. Sólo espero no pasar mucho frío.

Los días se suceden unos tras otros, y parece que después de casi dos meses desde nuestra visita a Vigo, el peso del invierno se vuelve a cernir sobre nuestras cabezas. Los días van siendo un poco más largos, el sol se pone sobre las 18:15 en lugar de hacerlo a las 17:00 como sucedía en diciembre o enero, pero este gris eterno a veces pesa demasiado. El domingo estuvimos viendo las fotos que sacamos en Vigo en diciembre y los cielos de aquí y allí no tienen punto de comparación.

Muchas mañanas veo en el metro a una chica asiática con mechas azules, medias fucsias, un gorro de lana estilo casco de centurión y bolso de charol rojo. Es imposible no fijarse en ella, aunque los belgas jamás admitirán el hecho de fijarse en alguien desconocido. En mis ratos libres, además de estudiar para el CCNA, darle al Drupal y ver series, también toco un poco el ukelele y hago algo de ganchillo. Encontré en Facebook un grupo de chicas que viven en Bruselas y se reúnen de vez en cuando para tejer y hacer ganchillo y decidí apuntarme. Quién me iba a decir que en dicho grupo también iba a estar la chica asiática de las mechas azules y las medias rosa-fucsia. Esta mañana en el metro me contaba lo mucho que está disfrutando de Bruselas desde agosto que llegó, gracias a haber encontrado amigos fantásticos y divertidos. Esto me ha sucedido ya varias veces. Personas afirmando lo divertida que es Bruselas y el buen ambiente que tiene. Y el Ken y yo muertos del asco, de casa al trabajo y del trabajo a casa, bajo un cielo gris oscuro y a temperaturas cercanas a cero. Esas veces me cuesta creer que estemos hablando de la misma Bruselas e intento mirar a esas personas fijamente para ver si se me pega algo de eso que están hablando. Es posible que estemos demasiado metidos en la rutina diaria como para ser capaces de ver “todos esos maravillosos amigos”.

El domingo quedamos con una amiga de mi antiguo trabajo que acaba de mudarse a Bruselas. Espero que entre las carreras después del trabajo, las clases y el supermercado, tengamos tiempo de quedar a menudo.

También hay otros conocidos hispanos que vemos de vez en cuando, pero que casi nunca salen de casa antes de las once de la noche, casi cuando nosotros estamos de retirada. La mayoría están aquí con becas y nos dicen repetidamente que “a ver si cambiamos el chip” y nos vamos de marcha con ellos. Me pregunto porqué no intentarán cambiar ellos el chip. Supongo que porque todas estas personas de las que hablo llevan poco tiempo aquí, o están de paso. Recuerdo mi primer año en Bélgica como algo casi glorioso. Supongo que el encanto se rompió en algún momento entre el mobbing y mi lesión de espalda. Y ahora sólo queda este cielo gris oscuro.

En abril, concretamente el fin de semana antes de Semana Santa, estaremos por Madrid. Ahora que está casi decidido que nos iremos allá el año que viene, queremos hacer un viaje de reconocimiento, para que el Ken vea con sus propios ojos cómo es. Si a alguien le apetece quedar para tomar un café, comer, cenar o hacernos de guía por un un rato, dadme un silbidito.

Dejo aquí una foto de la última puesta de sol del 2010. Nunca lo hubiera pensado, pero cómo echo de menos esas puestas de sol. En mi infinita ignorancia, casi pensé que todo el mundo podía disfrutar de puestas de sol sobre el mar.

agosto 2, 2010

Depresión post-vacacional

Posted in Belgica y los belgas, Family Tales, Mirando atrás, Vigo a 1:13 pm por La Petite en Belgique

Sólo he vuelto hace dos días, y ya he tenido:

  • Una noche de insomnio.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor en la cadera.
  • Principios de lumbago.
  • Cielo gris permanente.
  • Hoy llueve.

Menos mal que he cargado las pilas con siete días de sol, cielo azul, temperaturas cercanas a los 30ºC y ningún tipo de dolor, que si no…

Por cierto, la sobrina bien. Su madre apenas le hace fotos, pero yo le hice más de seiscientas en una semana. En muchas de ellas tiene la misma mueca. Tengo que hacer un álbum de muecas de mi sobrina. Con algo tendré que avergonzarla cuando sea mayor.